miércoles, septiembre 12, 2007

Aborto selectivo y la silente selección femenina en Estados Unidos.

 Aborto selectivo y la silente selección femenina en Estados Unidos.

 

Population Research

 

Los promotores del aborto nos acusan frecuentemente de odiar a las mujeres, pero en realidad son ellos los únicos promotores de este odio. El siguiente artículo explica cómo el sector más radical a favor del aborto encubre deliberadamente una agenda de violencia despersonalizante en contra de la mujer.

 

Steven W. Mosher

 

 La llegada de la tecnología del ultrasonido normalmente es considerada por el movimiento pro-vida como una bendición. Y con mucha razón. Desde que empezó a hacerse más común su uso, incontables vidas de niños por nacer han sido salvadas, pues la mujer pudo ver por fin una maravillosa y bella forma humana dentro de ella.

 

A su inicio la tecnología del ultrasonido era considerada por el movimiento pro-vida como una bendición. Ahora, su uso se ha impulsado tanto en los servicios de planificación familiar en todo el mundo para ayudar a los padres a saber el sexo de sus hijos, que como resultado las estadísticas de aborto señalan que la selección por sexo es la razón más común para que los bebés sean abortados.

 

Ahora, increíblemente, el poder del ultrasonido está siendo puesto en contra de la vida. ¿Cómo así? El ultrasonido ya no sólo puede presentar la fuerza y la belleza de la vida en el vientre materno, sino que la tecnología ha avanzado al punto en el que también puede dar un diagnóstico preciso del sexo del bebé. Como resultado, por increíble que pueda sonar, las estadísticas de aborto señalan que la selección por sexo es la razón más común para que los bebés sean abortados.

 

Este problema ya se ha hecho común en lugares como India y China, donde están vigentes políticas reproductivas restrictivas. Debido a la advertencia por parte del gobierno de tener pocos hijos, las familias en estos países están desesperadas por tener un hijo hombre que se encargue del trabajo duro de la granja y cuide de ellos cuando sean viejos. Como resultado, las niñas con frecuencia son abortadas o asesinadas durante el nacimiento, lo cual ha dejado como resultado un catastrófico desbalance de sexos en estas regiones.

 

De acuerdo a la División de Población de Naciones Unidas, la actual proporción de sexos es de 94 mujeres por cada 100 hombres, en comparación a las 103 mujeres por cada 100 hombres que hay en los Estados Unidos, o las 104 mujeres por cada 100 hombres en Inglaterra. Las estadísticas de India no son nada alentadoras. En el 2007, 93 niñas indias nacieron por cada 100 niños. De acuerdo a los reportes adicionales de las Naciones Unidas, los abortos por selección de sexo y el infanticidio han probado ser los responsables de la pérdida de al menos 60 millones de niñas en todo el mundo, o probablemente más.

 

 

Aún cuando China e India han implementado leyes que prohíben estas prácticas sexo-selectivas, éstas han tenido un impacto mínimo. Muchos medios de comunicación, incluyendo algunos de China e India, han culpado a la política de un solo hijo, imperante en China, de producir esta acelerada crisis en el equilibrio de sexos. Y ciertamente puede ser. Pero como quiera que fuere, aquí hay un problema más de fondo. Fundamentalmente se ha producido un cambio significativo en las actitudes de las personas, por eso existe un problema como éste. Y este problema no está restringido tan sólo a China o India, sino que se presenta incluso en Estados Unidos.  

   
Las niñas de Asia se están convirtiendo rápidamente en una especie en extinción. 
 
 

La mayoría de las personas en Estados Unidos ven al aborto por selección de sexos como un fenómeno lejano. Uno que sólo ocurre en los países tercermundistas. Allí donde las ideas obsoletas acerca de las mujeres y la sociedad aún continúan siendo normas culturales. De hecho, una encuesta publicada en las Noticias Presbiterianas Pro-Vida muestra que el 79% de los norteamericanos encuestados cree que el aborto no debe ser legal únicamente cuando la mujer no está de acuerdo con el sexo de su hija. El aborto por selección de sexos, visto correctamente, constituye para muchos como la más atroz de las misoginias, una horrible discriminación contra las mujeres incluso antes de que ellas hayan nacido.    

Entonces, ¿Dónde queda el reclamo feminista de que los derechos humanos han sido violados? ¿Dónde está el resentimiento liberal contra una práctica totalmente anti-mujer, tan audazmente opresiva? ¿Dónde están las activistas feministas que no se manifiestan contra una tragedia que incluso Naciones Unidas está lamentando?

 

Esto no significa que las feministas norteamericanas estén conformes con la idea del aborto sexo-selectivo Incluso algunas denuncian tímidamente esta práctica de cuando en cuando. Sin embargo, la inmensa mayoría de feministas mantiene un silencio imperturbable en un asunto que podría ser el caso más grande de "violencia contra la mujer" que las feministas tanto proclaman rechazar.

 

La cruda verdad acerca de las feministas y sus actuales prioridades es ésta: la doctrina del aborto a demanda es mucho más importante, tan fundamental en la mente de las feministas, que están dispuestas a sacrificar cualquier otra causa en agenda, por más significativa que sea, en aras de esta doctrina prioritaria.

 

Como resultado, las feministas con frecuencia volverán atrás para justificar o rechazar el aborto sexo-selectivo. En un documento titulado "¿El Aborto Sexo-Selectivo Puede ser Éticamente Tolerado?", B. M. Dickens argumenta que la selección por sexos es "claramente sexual, pero no necesariamente sexista... Se supone que cualquiera de las opciones es necesariamente sexista e injusta, y las leyes base introducen penas carcelarias en cada uno de los supuestos... en ambos casos es injusto y opresivo". Este documento está disponible en la base de datos de la página web del Journal Medical Ethics (Revista Medica de Ética).

 
La cruda verdad acerca de las feministas y sus actuales prioridades es ésta: la doctrina del aborto a demanda es mucho más importante, tan fundamental en la mente de las feministas, que están dispuestas a sacrificar cualquier otra causa en agenda. ¿Dónde están las activistas feministas que no se manifiestan contra una tragedia que incluso Naciones Unidas está lamentando?.
 
   B.M. Dickens también cita a Susan Sherwin, feminista y catedrática de Filosofía y Estudios de la Mujer de la Universidad de Dalhousie y autora del libro No Más Paciencia: Ética Feminista y Cuidado de la Salud. En el libro resume de forma ordenada el punto de vista del feminismo sobre ese asunto. "Independientemente de cuál sea la razón particular para abortar" afirma Sherwin, "la mayoría de las feministas creen que sólo la mujer que se encuentra en ese dilema puede juzgar mejor que nadie si el aborto es la respuesta apropiada al embarazo... la mayoría de las feministas están de acuerdo en que la mujer debe tener el control total sobre su propia vida reproductiva si ello la libera del dominio del hombre".
 

Es irónico que el escape del "dominio del hombre" deba incluir, como dañó colateral, la indiscriminada destrucción de casi una generación completa de mujeres por nacer. El compromiso frente al aborto está tan arraigado en las feministas que las ha convertido en opresoras de la misma mujer. Ellas mismas están perpetrando contra las mujeres una forma de violencia que es mucho más generalizada, mucho más siniestra que cualquier otra forma de violencia contra la que ellas dicen estar luchando activamente.

 

Esta es la discriminación contra la que los pro-vida norteamericanos estamos luchando. Entendemos que nunca habrá una oposición enérgica contra el aborto sexo-selectivo hasta que haya una oposición fuerte contra el aborto en general. La ley nunca debería permitir arrebatar una vida humana inocente por la conveniencia de otra persona. Sin embargo, una vez que esto ocurre, no debemos sorprendernos si, después de no mucho tiempo, nadie intente ni siquiera disimular este hecho. Simplemente, como van las cosas, nada impediría que una epidemia de aborto sexo-selectivo penetre a la sociedad norteamericana moderna debido a su propio capricho. Como Alexis de Tocqueville dijo hace muchos años, "la salud de una sociedad democrática puede medirse por la calidad de las acciones privadas que realizan los ciudadanos".     

 

Con la legalización del aborto a demanda, siento un profundo temor por el futuro de nuestra sociedad democrática.
 
Colin Mason es el Director para la Producción de Comunicaciones del PRI

 

Steve Mosher es el Presidente del Instituto de Investigación en Población (Population Research Institute), una organización sin fines de lucro dedicada a desmontar la falacia de la sobrepoblación en el mundo.


(c) 2007 Population Research Institute.

   
 
   
 
 
 
 
 Steve Mosher es el Presidente del Instituto de Investigación en Población (Population Research Institute), una organización sin fines de lucro dedicada a desmontar la falacia de la sobrepoblación en el mundo.
(c) 2007 Population Research Institute.

 
 

lunes, septiembre 10, 2007

Torreciudad. Jornada de las familias.

Torreciudad. Jornada mariana de las familias.

 

El sábado 8 de septiembre amaneció magnífico. Todo el día con sol y un viento fresco que hizo de la estancia en Torreciudad (Huesca) unos momentos agradabilísimos. Había sus motivos: los que nos acompañaron rezumaban alegría, la sombra de la Virgen nos acogía, era la fiesta de su Natividad, estuvimos con el Prelado del Opus Dei... todo ayudaba.

 

Si dar cifras de asistencia, con el dato de los 200 autobuses y los 3.000 automóviles, muchos de ellos furgonetas familiares, podríamos estar cerca de las 24.000 personas. ¿Diremos cercanos a los 30.000? No hace falta... la cifra del parque móvil es impresionante. Aunque no íbamos a estar ahí por la cantidad sino por la calidad del acto y de la compañía.

 

El ambiente era claramente familiar. Los niños estaban seguros de que era su fiesta y los mayores disfrutaban viendo tanto futuro, y un futuro cristiano. Se vió la fe hecha realidad en esas familias, muchas de ellas numerosas, que con dificultades y con generosidad, confiando en Dios, se han lanzado a la aventura maravillosa del amor sin oir las voces de sirena e infecundas de los alarmistas agoreros.

 

Tuvimos Santa Misa con la homilía del Prelado del Opus Dei, tertulia por la tarde y después acabamos el acto con el rezo del Santo Rosario en familia y la Bendición con el Santísimo Sacramento.

 

Tanto la ida como la vuelta fue organizada por un numeroso equipo de voluntarios y colaboró, de un modo ejemplar, la Guardia Civil. Estos últimos, de un modo discreto, sin ponerse medallas, hicieron que el tráfico se desarrollase con fluidez y "sin que se les notase" fueron unos ángeles custodios de los peregrinos.

 

El Prelado de la Obra habló de la familia cristiana... y hay contenido para llenar varios folios. No quiero aquí hacer un resumen pero sí señalar que nos animó a ser generosos con Dios y con los demás miembros de la familia, a vivir de fe, a hacer un apostolado familiar: que nos vean alegres, leales, buenos profesionales, que aceptemos el don de Dios de la vida; que los que no tienen hijos también han sido bendecidos por Dios y tienen como hijos los de sus amigos y familiares; que recemos por el Papa Benedicto XVI; que recemos por la expansión de toda la Iglesia por el mundo; que tomemos en serio la educación de los hijos, que les dediquemos tiempo, son el primer y principal negocio. Y, como colofón diré lo que más me impresionó: que tengamos fe en que podemos educar cristianamente a los hijos en el ambiente que nos ha tocado vivir. Optimismo y confianza en Dios y en su Madre. Poniendo los medios, dedicándoles el tiempo que podemos el Señor nos ayudará muchísimo.

 

frid

miércoles, septiembre 05, 2007

Resumen de la Carta Pastoral de los Obispos de la Diócesis de Aragón sobre la educación para la ciudadanía

CARTA PASTORAL DE LOS OBISPOS DE LAS DIÓCESIS DE LA PROVINCIA ECLESIÁSTICA DE ZARAGOZA Y DEL OBISPO DE LA DIÓCESIS DE JACA



A PROPÓSITO DE LA IMPLANTACIÓN DE LA NUEVA MATERIA DE ENSEÑANZA OBLIGATORIA Y EVALUABLE INTRODUCIDA EN NUESTRO SISTEMA EDUCATIVO ESPAÑOL, EDUCACIÓN PARA LA CIUDADANÍA Y LOS DERECHOS HUMANOS



RESUMEN DE SU CONTENIDO



1.- El texto episcopal recuerda en su introducción que la educación ocupa un lugar decisivo en la vida del hombre, sobre todo en el caso de niños, adolescentes y jóvenes, por ser llamados éstos a desarrollar en plenitud todas las potencialidades de su ser personal. La educación afecta a todas las dimensiones de la persona. Debe respetar la libertad y el ritmo de crecimiento de cada uno, recae sobre los padres el deber y el derecho de educar a sus hijos, con la ayuda de la sociedad. Y corresponde al Estado tutelar los derechos y deberes en la educación de los ciudadanos. Los obispos aragoneses reconocen el trabajo que realiza el Estado por la consiguiente mejora de la educación y advierten, al mismo tiempo, que el Estado no puede erigirse en instancia educativa autónoma.

 

2.- En un primer capítulo de la Carta Pastoral se ponen en relación la dimensión social del hombre y la educación cívica. Se recuerda que la sociabilidad, dimensión constitutiva del ser humano, debe ser cuidada y educada, aunque la persona humana no se agota en su dimensión social.

Aunque la tarea de la educación cívica es hermosa y necesaria, no por ello se pueden minusvalorar otras dimensiones inalienables en el hombre, interpretándolas como fenómenos fruto de la historia y de la cultura.

 

Los obispos recuerdan los principios que, según el Consejo de Europa, deben presidir la 'Educación para la Ciudadanía Democrática': enseñar los derechos y deberes fundamentales que deben configurar la identidad del ciudadano, y señalar los límites que toda educación para la ciudadanía nunca debería sobrepasar.

 

3.- En un segundo momento se analiza la educación cívica en el actual sistema educativo español y sus presupuestos antropológicos y éticos. A partir del estudio de los Reales Decretos que desarrollan la Ley Orgánica de Educación (LOE), en los que aparecen las razones y la necesidad de introducir la Educación para la Ciudadanía, los obispos de Aragón describen la antropología que, a su juicio, subyace en los principios que inspiran dicha nueva materia de enseñanza y en los objetivos a conseguir con ella. Tal visión antropológica presenta un tipo de hombre ajeno a su Creador, sin trascendencia; un hombre en el que las facultades espirituales del alma son eclipsadas por el nivel del conocimiento sensible y por los afectos; un hombre que se construye a sí mismo, que no puede conocer la verdad y reconocer el bien; y un ser humano cuya sexualidad no es constitutiva, sino el resultado del deseo y de la elección.

 

4.- En otro capítulo se plantean las dificultades ético-jurídicas de la educación para la ciudadanía, a la luz de los derechos fundamentales recogidos en la Constitución Española, concluyendo que la imposición desde arriba de una materia curricular de esta índole no respetaría la secuencia constitucional: libertad de pensamiento libertad de enseñanza libertad de los padres a decidir la identidad de la educación integral de sus hijos. En consecuencia, no se podría imponer a los alumnos, con carácter obligatorio y evaluable, una materia de enseñanza con contenidos dirigidos a formar la conciencia.

 

5.- Finalmente, los obispos se preguntan por algunas salidas ético-jurídicas posibles. La Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos podría tener una salida fácil si se la descargara de su fuerte componente antropológico y ético o si aquélla perdiera su carácter obligatorio y evaluable.

 

Los obispos se hacen eco del sentir de muchos sectores de la población que se encuentran en una situación de confusión y malestar por este asunto. Llaman a todos, especialmente a los padres, a actuar de modo responsable y comprometido, en defensa de la libertad de conciencia y de la libertad de enseñanza, y en defensa de sus derechos inalienables de educar integralmente a sus hijos, con el deseo de encontrar cauces de entendimiento y horizontes de solución.



 

CARTA PASTORAL DE LOS OBISPOS DE LAS DIÓCESIS DE LA PROVINCIA ECLESIÁSTICA DE ZARAGOZA Y DEL OBISPO DE LA DIÓCESIS DE JACA

CARTA PASTORAL DE LOS OBISPOS DE LAS DIÓCESIS DE LA PROVINCIA ECLESIÁSTICA DE ZARAGOZA Y DEL OBISPO DE LA DIÓCESIS DE JACA



A PROPÓSITO DE LA IMPLANTACIÓN DE LA NUEVA MATERIA DE ENSEÑANZA OBLIGATORIA Y EVALUABLE INTRODUCIDA EN NUESTRO SISTEMA EDUCATIVO ESPAÑOL, EDUCACIÓN PARA LA CIUDADANÍA Y LOS DERECHOS HUMANOS



La educación ocupa un lugar decisivo en la vida del hombre, pues éste, a diferencia de los otros seres del mundo, no es un ser-en-sí cerrado, decidido y concluido a priori para siempre, sino un ser personal, inteligente y libre, vocado por naturaleza a llegar a la plenitud de sí mismo, pero con riesgo de perderse, habida cuenta de la fragilidad de sus facultades intelectuales y volitivas; y, por consiguiente, necesitado de ayuda para el cumplimiento de su propio ser.

 

La educación de la persona humana debe realizarse de un modo que corresponda al verdadero ser de ésta y que afecte a todas sus dimensiones: a su naturaleza, a su origen y a su fin último, a su inteligencia y a su libertad, a su sexualidad, a su conciencia moral y a su sociabilidad.

 

El respeto del ser de la persona debe, pues, presidir siempre el acto educativo. ¡Cuántas personas han sufrido y sufren el riesgo de malograrse, bien por la ausencia de educación, bien por haber recibido una educación sesgada o totalmente en contra de la verdadera esencia humana!

 

La educación es especialmente importante en los niños, adolescentes y jóvenes, ávidos de la verdad, pero todavía sin madurez suficiente para recibir críticamente lo que les viene del exterior e incluso lo que emerge de su mundo interior y, por tanto, susceptibles de ser orientados y de orientarse en una dirección opuesta a su ser.

 

El ejercicio de la educación exige necesariamente el celo por el bien del educando, el deseo de que éste se desarrolle y crezca según su verdadero ser, el respeto profundo de su libertad, el amor a su persona.

 

Pero no todos pueden erigirse sin más en educadores; no todos tienen derecho a educar.

 

Los padres son, en principio, los educadores natos de sus hijos. Por haberles amado antes incluso de su concepción, ellos son sus primeros educadores. Pues, ¿qué otros si no el padre y la madre son los que están llamados a amar verdaderamente a su prole? Concebidos en el seno materno desde un acto interpersonal de amor, los hijos son el fruto de ese amor. Pero hay más todavía. El hijo nace como persona, con derecho, por tanto, a recibir de los padres la protección necesaria, la alimentación, la educación. Consecuentemente, educar física, intelectual y moralmente a los hijos constituye un deber natural y un derecho natural de los padres.

La auténtica democracia supone respeto a los derechos humanos fundamentales, entre los cuales ocupa un lugar preeminente el derecho inalienable de los padres a decidir libremente el tipo de educación que quieren para sus hijos.

 

Ciertamente, el deber de la educación, que recae primariamente en los padres, necesita de la ayuda de toda la sociedad: de la ayuda de aquellos cuerpos sociales intermedios a los que los padres hacen partícipes del derecho de educar a sus hijos; y de la ayuda de la misma sociedad civil, que colabora con los padres en la tarea educativa, pero atendiendo siempre a los deseos de éstos.

 

Por consiguiente, es deber del Estado, en lo que concierne a la educación de las nuevas generaciones, tutelar los derechos y obligaciones de los padres y de todos los demás sujetos educativos, colaborando diligentemente con ellos; y completar la obra de la educación según el principio de subsidiariedad cuando no es suficiente el esfuerzo de los padres y de los otros cuerpos sociales educativos, pero siempre en estrecha relación con la voluntad de éstos.

 

En honor de la verdad, por fuerza hay que reconocer la inestimable ayuda que la sociedad civil y los cuerpos educativos intermedios vienen prestando desde hace muchos años a la labor educativa de los padres. Buena prueba de ello son la creación y el mantenimiento por el Estado de esa gran red de escuelas y de institutos propios distribuidos por todo el territorio nacional, la cuantiosa aportación económica prestada a los cuerpos sociales educativos mediante la fórmula de Concertación de Centros y las innumerables ayudas económicas otorgadas directamente a los alumnos a través de becas y de bolsas de estudio.

 

Ahora bien, la ayuda de la sociedad civil a la educación de los niños, adolescentes y jóvenes, siempre necesaria y exigible por los padres, no faculta al Estado para erigirse en instancia educativa autónoma. En esta tentación, no del todo infrecuente en la historia, pensamos haya incurrido nuestro actual sistema educativo con el establecimiento de una materia en el diseño curricular cuya finalidad primordial se dice estriba en preparar a las nuevas generaciones para vivir en democracia, pero que, en realidad, se sale de estos límites legítimos y acaba asumiendo una labor sagrada que no le corresponde: la de educar a la persona en profundidad y en todas las dimensiones de ésta.

 

La cuestión no deja de tener su gravedad y está siendo causa en muchas partes de un fuerte malestar, lo que se manifiesta en el importante debate social desatado al respecto, en el dolor y en la angustia de tantas familias con hijos en edad escolar y en la duda surgida en no pocas Comunidades Autónomas sobre la implantación inmediata de esta nueva materia, habida cuenta del notable número de casos presentados de recurso de inconstitucionalidad y de objeción de conciencia.

 

Conscientes de que los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres, son también los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de todos los hijos de la Iglesia, particularmente de los pastores, los obispos de las diócesis de Aragón nos vemos urgidos a seguir participando, desde la autonomía legítima de la razón, iluminada por la fe, en el debate social sobre este problema, para contribuir a su discernimiento y ayudar a encontrar soluciones justas. En realidad, se trata de insistir nuevamente en las enseñanzas ya ofrecidas al respecto por la Conferencia Episcopal Española y por todos y cada uno de los obispos en nuestras respectivas Iglesias locales.

 

No otro es el fin -con la mayor humildad lo decimos- de esta Carta Pastoral dirigida a los padres, a los profesores y a los Centros de Enseñanza, a los sacerdotes, religiosos y catequistas, a los niños, adolescentes y jóvenes, a los políticos y a los gobernantes, elegidos libremente por los ciudadanos para que trabajen por el logro del bien común, y a todos los hombres de buena voluntad.

I.- LA DIMENSIÓN SOCIAL DEL HOMBRE Y LA EDUCACIÓN CÍVICA

El hombre no es sólo un ser social, pero es también un ser social. La sociabilidad es una dimensión constitutiva del ser humano. Bien lo advierte la sabiduría del libro del Génesis a propósito del matrimonio y de la familia, la más genuina y originaria expresión de la sociabilidad humana: "Creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y mujer los creó" (Gn 1,27). La sociabilidad es, pues, constitutiva de la persona, la cual está y se percibe abierta a priori al ser de la otra persona. También por eso, Adán siente alegría inaudita al encontrarse con Eva (Gn 2,23). La utopía del solitario Emilio de Rousseau es, así, un sueño diurno de la razón carente de verdad.

 

Pues bien, si el hombre es un ser llamado por naturaleza al encuentro con los otros y a la vida con los otros, entonces esta dimensión social, aun no agotando la riqueza del ser humano, exige ser cuidada y educada. Como señala la Declaración Gravissimum educationis del Concilio Vaticano II, hay que preparar a los niños y a los adolescentes a que participen en la vida social, de forma que, bien instruidos en los medios necesarios y oportunos, puedan hacerse activamente presentes en los diversos grupos de la sociedad humana, estén dispuestos para el diálogo con los otros, se muestren abiertos a las relaciones fraternas con las personas venidas de otras latitudes, fomenten en la tierra la unidad y la paz, y presten con gusto su colaboración al logro del bien común1.

 

Pero la formación cívica, que ayuda al hombre a vivir en sociedad, no puede comprometer la esencia del hombre, la cual no se agota en la sociabilidad. El hombre es social, pero su misterio no queda desvelado plenamente en su apertura a los otros ni en su vida entre los otros. La persona humana no se agota en la sociedad, lo que determina que aquélla no sea reducible a un momento de ésta.

 

En virtud de su condición espiritual, el ser humano posee una interioridad y una profundidad cuyas exigencias no pueden ser colmadas solamente por la naturaleza y por la sociedad. Por su condición natural de espíritu-en-el-mundo, el hombre se percibe radicalmente ligado a la naturaleza y, al mismo tiempo, trascendiendo cualitativamente ésta. Y, lo que le ocurre al hombre respecto de la naturaleza, le ocurre también, aunque en otro sentido, respecto de la sociedad.

 

En efecto, ocupado en la naturaleza e inmerso en la sociedad, el hombre vuelve constantemente sobre sí y, en lo más profundo de su espíritu, se ve urgido a formularse preguntas que no puede soslayar y a las que el mundo no puede ofrecerle plena respuesta. Son las grandes preguntas acerca de la verdad de su ser y acerca del ser del mundo, sobre el sentido del dolor y de la muerte, sobre el bien y el mal, sobre su vocación y destino último, sobre el ser de su libertad, sobre la existencia y la esencia de Dios.

 

Por consiguiente, al no agotarse la persona humana en su dimensión social, esta dimensión no puede ser considerada como la única dimensión constitutiva del hombre y, por ende, no puede ser absolutizada. De ahí que una educación para la ciudadanía no pueda minusvalorar las otras dimensiones inalienables del hombre, juzgándolas secundarias, considerándolas tal vez impropias de la persona, subsumiéndolas en la dimensión social o interpretándolas como fenómenos advenidos al ser humano por causa de la historia y de la cultura. Esta pretensión reductora no consiste sino en la ilusión de crear un hombre social y sólo social.

 

Ciertamente, la tarea de la educación cívica es grande, hermosa y necesaria. Ella parte del hombre como ser social, reconoce los derechos naturales e inalienables de la persona humana en sí misma considerada y en su vida en sociedad, enuncia los deberes de la persona respecto de la sociedad en que ésta vive y pone de manifiesto los valores y las virtudes cívicas exigibles al hombre para vivir en sociedad. Y procede así dejando al margen el tipo de sociedad de que se trate y el signo político de quienes tienen a su cargo en un momento determinado el gobierno de la 'cosa pública'. Bien señaló el Papa Juan-Pablo II en reiteradas ocasiones que la democracia, para su justo funcionamiento, debe estar basada en valores objetivos y permanentes, pues, si no existe un punto firme de referencia, entonces las ideas y las convicciones humanas pueden ser instrumentalizadas fácilmente para fines de poder, hasta el punto de que una democracia sin valores objetivos y vinculantes podría convertirse con mucha probabilidad en un totalitarismo visible o encubierto, como demuestra la historia2.

 

Pero, aun teniendo tan necesario y tan alto cometido, la educación cívica es humilde y se detiene, reverente, ante el misterio del hombre oculto en el ciudadano.

Dicho en síntesis, la educación cívica no debe preterir la sentencia del sabio Aristóteles en el conocido paso de la Ética a Nicómaco: "Una cosa es ser hombre bueno y otra muy distinta, ser buen ciudadano de un régimen cualquiera"3. Cuando se confunden e identifican ambas cosas, el legislador sobrepasa los límites constitutivos de su función y pide al ciudadano lo que a la persona de éste sólo le pueden pedir Dios y su conciencia. Por tanto, dese al César lo que es del César y a Dios, lo que es de Dios. El César puede pedir legítimamente al ciudadano, a través de la educación cívica, que éste, en su comportamiento social, respete los derechos fundamentales de la persona y guarde las virtudes cívicas. Pero no puede pedirle que deconstruya su conciencia, su cosmovisión, su sistema de valores, ni que llene a continuación el espacio vacío que ha quedado en su alma con otra conciencia moral, propiciada y, al fin y al cabo, impuesta desde arriba por medio de la educación cívica. Y menos todavía puede argüirle que semejante sacrificio viene exigido por el ser mismo de la sociedad democrática. Este modo de razonar bien podría constituir un bello pretexto para imponer al ciudadano, como necesario y vinculante, un determinado pensamiento único, cuando, en realidad, la democracia excluye a priori la imposición de tal pensamiento. Como decía Pablo VI, "no pertenece al Estado, ni a los partidos políticos, que se cerrarían sobre sí mismos, el tratar de imponer una ideología por medios que desembocarían en la dictadura de los espíritus, la peor de todas. Incumbe a los grupos establecidos por vínculos culturales y religiosos -dentro de la libertad que a sus miembros corresponde- desarrollar en el cuerpo social, de manera desinteresada y por su propio camino, las convicciones últimas sobre la naturaleza, el origen y el fin de la persona humana y de la sociedad. En este campo conviene recordar el principio proclamado por el Concilio Vaticano II: <>"4.

 

Bien se ha percatado la Unión Europea de la esencia y de los límites de la verdadera educación cívica, denominada por el Consejo de Europa 'Educación para la Ciudadanía Democrática'.

 

Un examen conjunto de cuatro textos claves de la Unión Europea sobre esta cuestión, a saber, la Recomendación 1346, de 26 de octubre de 1997, la Recomendación 1401, de 30 de marzo de 1999, la Declaración formal del Comité de Ministros del Consejo de Europa, de 7 de mayo de 1999, y el nuevo programa Ciudadanos para Europa, presentado al Parlamento Europeo y al Consejo el 6 de abril de 2005, da como resultado el diseño de una 'Educación para la Ciudadanía Democrática', que estaría presidida por tres principios:

 

1. La 'Educación para la Ciudadanía Democrática' enseñará los derechos fundamentales del hombre y los valores comunes que deben configurar la identidad del ciudadano. Estos valores, considerados como cimiento de la sociedad democrática, son la libertad, la lealtad, la tolerancia y la solidaridad. Se evitará así que la introducción de tales estudios convierta la escuela en un ámbito de lucha ideológica o en una correa de transmisión de la ideología del grupo político dominante.

2. En cuanto a su finalidad, la 'Educación para la Ciudadanía Democrática' deberá enseñar los derechos fundamentales de todos y los derechos específicos inherentes a la ciudadanía, así como también los deberes que se deducen de las notas definitorias del concepto de ciudadano, pero siempre con el fin de orientar a todos a la acción, al compromiso personal y al esfuerzo en la tarea de promover los bienes cívicos.

3. Y, en cuanto a sus límites, la 'Educación para la Ciudadanía Democrática' no podrá nunca abrigar la ambición totalitaria de dar normas sobre todas las conductas humanas, en el soberbio y desmedido intento de construir un hombre nuevo, tarea muy alejada de lo que se espera de un gobierno democrático.

II.- LA EDUCACIÓN CÍVICA EN EL ACTUAL SISTEMA EDUCATIVO ESPAÑOL Y SUS PRESUPUESTOS ANTROPOLÓGICOS Y ÉTICOS

La Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos, una de las novedades de la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación (LOE), consiste en una nueva materia obligatoria y evaluable introducida en los currículos de la Educación Primaria, Secundaria Obligatoria y Bachillerato.

Dicha materia, cuya implantación parcial comienza en el presente curso, abarca tres asignaturas materialmente distintas, pero formalmente conexas.

La primera se denomina Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos. Esta asignatura se impartirá en dos tiempos distintos del largo iter escolar: en uno de los dos cursos del tercer ciclo de Primaria (niños de entre 10 y 12 años) y en uno de los tres primeros cursos de la ESO (muchachos de entre 12 y 15 años).

 

La segunda asignatura recibe el nombre de Educación ético-cívica y se impartirá en el curso cuarto de la ESO. Afectará, pues, a adolescentes de entre 15 y 16 años.

 

Y la tercera asignatura, llamada Filosofía y Ciudadanía, se impartirá en uno de los dos cursos de Bachillerato, incidiendo, por tanto, en alumnos de entre 16 y 18 años.

 

La 'Exposición de motivos' de la LOE afirma la importancia de esta materia curricular en el conjunto de las actividades educativas, anuncia la introducción de nuevos contenidos referidos a esta educación, explica la triple finalidad de la misma y señala que no podrá ser una materia alternativa o sustitutoria de la enseñanza de la religión ni tampoco se confundirá con la educación en valores de carácter transversal.

 

Como fácilmente se advierte, llaman poderosamente la atención y suscitan interrogantes la gran importancia otorgada por la Ley a esta materia curricular, el hecho de que ésta presente nuevos contenidos, que tenga carácter obligatorio y evaluable, que no pueda ser transversal a otras disciplinas y que se excluya a priori el poder ser alternativa o sustitutoria de la enseñanza de la religión.

 

Sin embargo, las tres razones con que la LOE justifica la introducción de esta materia en el sistema escolar son, en principio, plausibles. Como leemos en la 'Exposición de motivos', la triple finalidad perseguida por la Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos estriba en "ofrecer a todos los estudiantes un espacio de reflexión, análisis y estudio acerca de las características fundamentales y el funcionamiento de un régimen democrático, [acerca] de los principios y derechos establecidos en la Constitución española y en los tratados y las declaraciones universales de los derechos humanos, así como [también acerca] de los valores comunes que constituyen el sustrato de la ciudadanía democrática en un contexto global. (...) La nueva materia permitirá profundizar en algunos aspectos relativos a nuestra vida en común, contribuyendo a formar a los nuevos ciudadanos".

 

En efecto, ¿puede alguien dudar de la bondad de una materia curricular que persigue dar a conocer la textura interna y los mecanismos de funcionamiento de una sociedad democrática, así como también los principios y los derechos establecidos como permanentes e inalienables en nuestra Constitución y en los tratados y en las declaraciones de los derechos humanos? Más todavía: ¿qué duda cabe de que la vida en una sociedad democrática exige aceptar algunas reglas comunes apoyadas en valores para que aquélla sea posible? Por tanto, el conocimiento reflejo de la Constitución, de los derechos fundamentales del ser humano recogidos en las declaraciones universales y de los mínimos necesarios para la convivencia sin traumas en la sociedad democrática es algo bueno e incluso necesario.

Ahora bien, si la presentación formal de la Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos ofrecida por la LOE, aun suscitando interrogantes, podía inducir a pensar en la posible bondad del legislador al introducir aquella materia, los Reales Decretos aparecidos ocho meses después, en los que se desarrolla la LOE, confirmaron las reservas habidas. Estos Reales Decretos son, como se sabe, el de 'Enseñanzas Mínimas para Educación Primaria', de 7 de diciembre de 2006, publicado en el BOE al día siguiente; y el de 'Enseñanzas Mínimas para Educación Secundaria Obligatoria', de 29 de diciembre de 2006, publicado en el BOE el 5 de enero de 2007.

 

Tales Reales Decretos desarrollan pormenorizadamente los principios, los objetivos y los contenidos de la Educación para la Ciudadanía, ponen de relieve la gran contribución de esta materia escolar a la así llamada 'adquisición de competencias básicas' y contemplan detenidamente los criterios para su evaluación.

Como vamos a ver enseguida, la configuración de esta nueva materia se presenta crípticamente en la Ley y de un modo explícito en los Reales Decretos, que la desarrollan y aplican, no sólo ni sobre todo como un instrumento pedagógico al servicio de una cultura o educación político-jurídica y propiamente cívica, sino, principal y fundamentalmente, como una asignatura independiente y obligatoria dirigida a inculcar una educación en actitudes y valores éticos tanto en el plano de las relaciones sociales como en el del propio comportamiento personal, basada en una explícita antropología fundamental.

 

En efecto, un análisis atento de dichos Reales Decretos revela la concepción sistemática de la Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos como una materia que integra elementos teóricos y prácticos de antropología, ética general, individual y social, con elementos de educación político-jurídica y cívica.

Y este hecho se observa tanto en el ámbito de los contenidos y objetivos, de los que derivan los propósitos o fines, como también en la contribución de dicha materia al desarrollo de las competencias básicas y en la determinación del criterio de evaluación.

 

Haciendo abstracción metodológica de los elementos de educación político-jurídica y propiamente cívica contemplados en la Educación para la Ciudadanía, esta materia ofrece, entre otros, los siguientes presupuestos antropológicos, ético-personales y ético-sociales: la proclamación de la autonomía completa del hombre tanto en sí mismo como en su relación con los demás; la afirmación de la identidad absoluta del varón y de la mujer con la consiguiente negación de que aquél y ésta, iguales en naturaleza y dignidad, constituyen, en virtud de su distinta corporeidad, dos formas cardinalmente distintas de realización de la misma naturaleza humana; la afirmación de una libertad sin límites, a saber, de una libertad plenamente autónoma y creadora que no admite como vinculante referente objetivo alguno; la interpretación de la conciencia moral como plenamente autónoma y constructora de sus contenidos con el fin de que ésta se muestre acorde con las sociedades democráticas, plurales, complejas y cambiantes en las que vivimos, lo que implica la caída en el relativismo moral absoluto y, por ende, en la negación de la existencia del bien y del mal en sí; el olvido sistemático y pretendido de toda trascendencia; y la consideración de los derechos fundamentales del hombre como no emergentes a priori de la naturaleza de éste, sino como otorgados a posteriori por la sociedad civil y, por tanto, sometidos, en lo que se refiere a su contenido, al devenir histórico.

 

Como bien señala el Presidente de 'Profesionales por la Ética', el hombre que resulta de la antropología subyacente a la Educación para la Ciudadanía tendría el siguiente perfil: un ser inmanente, ajeno a su Creador, sin trascendencia y, por tanto, mutilado en su realidad (laicismo); un hombre en el que las facultades espirituales del alma son eclipsadas por el nivel del conocimiento sensible y por los afectos (empirismo); un ser autónomo que se construye a sí mismo y que no puede conocer la verdad ni objetivar el bien (relativismo moral); y un ser humano cuya sexualidad no es constitutiva, sino el resultado del deseo y de la elección (ideología de género).

 

En resumen, la Educación para la Ciudadanía implica, según la LOE y los mentados Reales Decretos, una teoría general sobre el hombre y sobre los principios éticos que deben modelar su existencia y regir su conducta individual y social. Ciertamente, esta teoría general no se desarrolla de forma sistemática ni exhaustiva, pero sí de un modo que condiciona fuertemente la educación integral de los alumnos. Y tal teoría se ofrece como una doctrina que, excluyendo sistemáticamente toda referencia a la dimensión trascendente del hombre y de la sociedad, mantiene una concepción laicista de la vida en la que no caben ni Dios ni verdad objetiva alguna. La verdad en sí de las cosas y la verdad en sí de Dios quedan relegadas a la esfera de lo privado.

 

Es como si, para ser un buen ciudadano en la sociedad democrática, se necesitase el asentimiento interior y exterior a un determinado credo, el laicista en este caso, el cual debe ser estudiado, comprendido, aprendido, interiorizado y vivido merced a la ayuda de la Educación para la Ciudadanía.

III.- DIFICULTADES ÉTICO-JURÍDICAS DE LA EDUCACIÓN PARA LA CIUDADANÍA

Los derechos de libertad de pensamiento y de religión, de libertad de enseñanza y de creación de centros docentes, por una parte, y, por otra, el derecho de todos a una educación integral y el derecho de los padres a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos, constituyen dos órdenes de derechos afirmados y puestos en perfecta relación por la Declaración Universal de los Derechos Humanos y por otros tratados y acuerdos internacionales, como el Pacto de Derechos Civiles y Políticos, de 1966, y la Carta de los Derechos Fundamentales, proclamada por la Unión Europea, el 18 de diciembre de 2000.

La Constitución Española presta oído a estos dos órdenes de derechos fundamentales y los recoge en sus artículos 16,1 y 27,1.2.3.6.

 

En efecto, el derecho de libertad de pensamiento y de religión es afirmado en el art. 16,1: "Se garantiza la libertad ideológica, religiosa y de culto de los individuos y de las comunidades sin más limitación, en sus manifestaciones, que la necesaria para el mantenimiento del orden público protegido por la ley".

El derecho de la libertad de enseñanza es reconocido, en estrecha relación con el derecho de todos a la educación, en el art. 27,1: "Todos tienen el derecho a la educación. Se reconoce la libertad de enseñanza".

 

El derecho a la libertad de creación de centros docentes de iniciativa social queda asumido en el art. 27,6: "Se reconoce a las personas físicas y jurídicas la libertad de creación de centros docentes, dentro del respeto a los principios constitucionales".

 

Por otra parte, el derecho de todos a una educación integral de sus personas queda afirmado en el art. 27,2: "La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana en el respeto a los principios democráticos de convivencia y a los derechos y libertades fundamentales".

 

Y el derecho inalienable de los padres a pensar y decidir qué educación dar a sus hijos es garantizado por el Estado en el art. 27,3: "Los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones".

Ahora bien, en nuestra Constitución también se da una conexión interna entre estos dos órdenes distintos de derechos.

 

Respecto del primer orden, si la Constitución reconoce el derecho de la libertad real a mantener y manifestar públicamente una ideología, una religión y un culto (art. 16,1), entonces quedan plenamente legitimados el derecho de la libertad de enseñanza (art. 27,1) y el derecho a la libertad de creación de centros docentes de iniciativa social (art. 27,6), los cuales pueden darse a sí mismos un ideario o carácter propio, marcado, en cada caso, por una determinada concepción y visión del hombre y de la vida. La lógica interna de estos tres derechos salta inmediatamente a la vista.

 

Pero este primer orden de derechos guarda, a su vez, una relación intrínseca con el segundo orden, a saber, con el derecho de que todos puedan acceder a la educación (art. 27,1), entendiendo ésta como educación integral (art. 27,2), y con el derecho que asiste a los padres de educar integralmente a sus hijos según sus convicciones religiosas y ético-morales (art. 27,3).

 

En efecto, el derecho a la libertad de pensamiento determina el derecho de la libertad de enseñanza y de creación de centros docentes (primer orden de derechos); y el derecho de la libertad de enseñanza constituye el principio de legitimación del derecho de los padres a educar a sus hijos según sus propias convicciones (segundo orden de derechos). Por consiguiente, tanto la escuela privada como la escuela pública deben educar teniendo en cuenta la voluntad educativa de los padres.

 

Así las cosas, la imposición legal de una materia de enseñanza obligatoria y evaluable de formación antropológica y moral con carácter general para todos los alumnos, como es el caso de la Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos, podría significar el no cumplimiento del art. 27,3 de la Constitución Española en relación con sus artículos 27,1 y 16,1.

 

En efecto, la imposición desde arriba de una materia curricular de esta índole no respetaría la secuencia constitucional libertad de pensamiento libertad de enseñanza libertad de los padres a decidir la identidad de la educación integral de sus hijos. Con lo cual, el Estado, consciente o inconscientemente, se convertiría en la instancia última que define el ser y el obrar de la persona. Y todos sabemos que, si se pretendiese erigir tal postulado en supuesto doctrinal intrínseco del ordenamiento jurídico, quedaría completamente vacío de contenido el derecho de la libertad de enseñanza de los padres y de las instancias o instituciones sociales llamadas a intervenir en el proceso educativo, que entraría en contradicción con el derecho de libertad ideológica, religiosa y de culto que garantiza el artículo 16,1 de la Constitución.

 

Se incurriría así en una concepción ideológica del Estado, la cual, como decía hace meses el Cardenal Rouco Varela en una conferencia dictada en la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, nos retrotraería a períodos de la historia política de la Europa del siglo XX que habríamos de dar ya por definitivamente superados, al tiempo que abriría paso a una realización injusta del orden político-constitucional5.

 

A este respecto, hay que tener en cuenta lo que sobre el derecho de los padres nos dicen los textos jurídicos internacionales: "Las normas relativas a los derechos fundamentales y a las libertades que la Constitución reconoce se interpretarán de conformidad con la Declaración Universal de los Derechos Humanos y los tratados y acuerdos internacionales sobre las mismas materias ratificados por España"6.

 

Volviendo al hilo conductor del tema que nos ocupa, la nueva materia de Educación para la Ciudadanía puede enfrentarse, a nuestro juicio, con obstáculos éticos y constitucionales muy serios, pues dicha materia, dada su verdadera identidad, al ser impuesta por el Estado como obligatoria para todos y como evaluable, infringe el derecho natural y positivo a la libertad ideológica, religiosa y de culto de los individuos y de las comunidades, el derecho de la libertad de enseñanza y el derecho de los padres a determinar la formación moral y religiosa que estimen en conciencia ser la buena para sus hijos, un derecho afirmado en el art. 27,3 de la Constitución, que, según sentencia del Tribunal Constitucional7, deriva inmediatamente del derecho de la libertad de enseñanza, hasta el punto de que no habría hecho falta que tal derecho, para ser jurídicamente vinculante, constara explícitamente en la Constitución.

 

Dicho de otra forma, el Estado no puede introducir como obligatoria una materia de enseñanza cuyos principios inspiradores, objetivos pedagógicos y contenidos, junto con los criterios correspondientes de evaluación, vayan dirigidos teórica y prácticamente a la formación moral de los alumnos. Y menos todavía puede el Estado permitirse introducir, a través de los presupuestos antropológicos explícitos e implícitos en dicha asignatura, una concepción del hombre, de la vida y del mundo elevada al rango de doctrina o de ideología obligatoria que venga de hecho a competir con la formación religiosa o con otra formación de carácter fundante y global queridas libremente por los padres. Esta conclusión sería válida tanto para la escuela pública como para la privada o de iniciativa social.

 

Huelga decir que no cabe argumentar recurriendo a una argucia hermenéutica presuntamente aplicable al art. 27,3 de la Constitución. Según esta argucia, la formación religiosa y moral, cuyo derecho corresponde a los padres, sería compatible con la formación ética e ideológica, pues una y otra tendrían contenido distinto. Semejante argumentación olvida por lo menos tres cosas. En primer lugar, que, histórica, etimológica y semánticamente, ética y moral acaban significando lo mismo. Olvida también que la moral derivada de la religión presupone y asume necesariamente la ética natural o moral natural. Y olvida, finalmente, que la formación religiosa y moral implica a priori la prosecución del pleno desarrollo de la personalidad humana en todas sus dimensiones, que es precisamente lo que también persigue la Educación para la Ciudadanía.

 

Por tanto, una y otra, la formación religioso-moral y la formación ético-ideológica, aun encerrando contenidos materiales distintos y opuestos, tienen ambas un carácter fundante y global, lo que hace se excluyan mutuamente. La afirmación de una supone la negación de la otra.

En resumen, la Educación para la Ciudadanía podría contradecir con razones bien fundadas el artículo 27,3 de la Constitución, considerado éste en relación con los artículos 16,1 y 27,1 de la misma.

 

Pero, aun en el caso de que no se diera esta contradicción, el problema seguiría abierto, pues la norma suprema del obrar humano no la da una ley positiva de rango inferior o superior, sino la justicia. Y ésta, en sí misma, trasciende todo ordenamiento jurídico positivo. Bien señala Benedicto XVI que "la justicia es de naturaleza ética"8, lo cual significa que el juicio sobre la justicia o no justicia de una ley positiva, independientemente del rango que ésta tenga, no lo dicta la ley positiva misma, sino la razón práctica a través de sus juicios y, concretamente, a través del juicio de la conciencia, que es la norma última del obrar humano, pues es ésta la que le dice imperativamente al hombre "haz esto, evita aquello"9.

IV.- ALGUNAS SALIDAS ÉTICO-JURÍDICAS POSIBLES

¿Qué soluciones ético-jurídicas fáciles podría tener la Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos?

 

Esta materia de enseñanza podría tener una salida fácil si se la descarga de su fuerte componente antropológico y ético o si pierde su carácter obligatorio y evaluable. Pero no tendría salida fácil si conserva su fuerte componente antropológico y ético y, simultáneamente, se afirma su carácter obligatorio y evaluable.

En el primer caso, la Educación para la Ciudadanía podría seguir siendo obligatoria y evaluable, pues sus contenidos serían sólo los propios de una educación político-jurídica y cívica. Como dice la primera Nota de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española10, una educación para la ciudadanía "que no hubiera invadido el campo de la formación de la conciencia y se hubiera atenido, por ejemplo, a la explicación del Ordenamiento constitucional y de las Declaraciones Universales de los Derechos Humanos, hubiera sido aceptable e incluso, tal vez, deseable"11.

 

Y en el caso de que se quisiera conservar su fuerte componente antropológico y ético, dicha materia podría ser propuesta como opcional.

 

Pero, si La Educación para la Ciudadanía sigue manteniendo su fuerte componente antropológico y ético y, al mismo tiempo, conserva su carácter obligatorio, entonces plantearía problemas muy difíciles de resolver. Como dice el Episcopado Español a través de la Comisión Permanente, "por un lado, los centros católicos o inspirados en la doctrina católica se verían obligados por la Ley a introducir en su programación una asignatura que no resulta coherente con su ideario, puesto que -según el actual currículo- no es conforme con la Doctrina Social de la Iglesia, tanto por su carácter de formación estatal obligatoria de las conciencias como por sus contenidos. Por otro lado, los centros educativos del Estado, perdiendo su obligada neutralidad ideológica, impondrán a quienes han optado por la Religión y Moral Católica otra formación moral no elegida por ellos, sin que éstos puedan gozar de la protección que el carácter propio otorga a quienes estudian en centros de iniciativa social católica. En los centros estatales estudian la mayor parte de los hijos de padres católicos. En cualquier caso, todos los alumnos, católicos o no, quedan afectados en sus derechos, ya que a ninguno se le puede imponer una formación moral no elegida por él o por sus padres: ni una supuestamente mayoritaria, ni la católica, ni ninguna otra"12.

 

El estado actual de esta nueva materia reclama, pues, una actitud responsable y comprometida.

 

Ciertamente, se han planteado muchos interrogantes acerca del modo adecuado de responder a tal desafío. La Conferencia Episcopal Española, de la que vuestros Obispos somos miembros, nos exhorta a todos a no adoptar una actitud pasiva ante una materia de enseñanza inaceptable tanto en la forma como en el fondo. Inaceptable en la forma, porque impone legalmente a todos una antropología que sólo algunos comparten; e inaceptable en el fondo, porque sus contenidos son perjudiciales para el desarrollo integral de la persona13.

 

Pues bien, la Comisión Permanente del Episcopado nos recuerda en su segunda Nota que "los medios concretos de actuación de los que disponen los padres y los centros educativos son diversos. (...) Se puede recurrir a todos los medios legítimos para defender la libertad de conciencia y de enseñanza, que es lo que está en juego. Los padres harán uso de unos medios y los centros, de otros. Ninguno de tales medios legítimos puede ser excluido justamente en ninguno de los centros en los que se plantea este nuevo desafío: ni en los centros estatales ni en los de iniciativa social"14.

 

Los padres, en concreto, "harán muy bien en defender con todos los medios legítimos a su alcance el derecho que les asiste de ser ellos quienes determinen la educación moral que desean para sus hijos"15.

 

En el variado panorama actual de tomas de posición respecto de esta materia de enseñanza de la LOE, existe una plataforma de organizaciones en la que están presentes, entre otras, la CONCAPA, la CECE, el 'Foro de la Familia' y 'Profesionales por la Ética'. Estas instituciones y otras muchas han realizado un gran esfuerzo en lo que concierne a la información sobre la vulneración del derecho de los padres que supone la implantación de la Educación para la Ciudadanía. Todas ellas proponen varios caminos democráticos, entre los que se encuentran el recurso de inconstitucionalidad, la objeción de conciencia, etc.

Corresponden a la legítima autonomía de la conciencia rectamente formada de los padres y de las personas de los Centros la reflexión sobre las implicaciones de esta nueva materia curricular, así como también el estudio detenido de los horizontes de solución.

 

Urgidos por la caridad pastoral hacia todos, hacia todos sin excepción, nosotros hemos creído que es nuestra obligación contribuir al conocimiento y a la difusión de la verdad, la única que hace libres a los hombres (cf. Jn 8,32), para que, viviendo la verdad desde la caridad, que es el amor perfecto, podamos alcanzar todos la verdadera medida de nuestro ser, Jesús, el Señor (cf. Ef 4,15).

 

Que María del Pilar, la Madre de todos, nos conduzca a su Hijo Jesucristo, luz de los pueblos que disipa toda oscuridad y nos abre a la verdad plena.

Recibid todos nuestro saludo más ferviente y nuestra bendición, que viene de Dios.

 

Dado en Zaragoza, a 28 de agosto, Fiesta de San Agustín, Obispo y Doctor de la Iglesia, del año de gracia de 2007.



+ Manuel, Arz. Metr. de Zaragoza

+ Alfonso, Ob. de Barbastro-Monzón

+ Jesús, Ob. de Huesca y Ob. de Jaca

+ José-Manuel, Ob. de Teruel y Albarracín

+ Demetrio, Ob. de Tarazona.

 

 

1 Cf. CONCILIO VATICANO II, Declaración Gravissimum educationis, 1.

2 C f. JUAN PABLO II, Carta Encíclica Veritatis Splendor, 101.

3 ARISTÓTELES, Ética a Nicómaco, V, 1130 b 29-30.

4 PABLO VI, Carta Apostólica Octogesima adveniens, 25

5 Cf. ANTONIO MARÍA ROUCO VARELA, La Educación para la Ciudadanía. Reflexiones para la valoración jurídica y ética de una nueva asignatura en el sistema escolar español (Conferencia pronunciada en Madrid en la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, el 29 de mayo de 2007), Edice, Madrid 2007, 26.

6 CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA, art. 10,2.

7 Cf. STC 5/1981, de 13 de febrero. Fundamento Jurídico 7º.

8 BENEDICTO XVI, Carta Encíclica Deus Caritas est, 28a.

9 Cf. CONCILIO VATICANO II, Constitución Pastoral Gaudium et spes, 16.

10 Nos referimos a la primera de las dos conocidas Notas sobre la Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos publicadas por la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española en febrero y junio respectivamente del presente año. Cf. CONFERENCIA EPISCOPAL ESPAÑOLA, La Ley Orgánica de Educación (LOE), los Reales Decretos que la desarrollan y los derechos fundamentales de padres y escuelas, CCIV Comisión Permanente, Madrid, 28 de febrero de 2007, nº 8-14 (Nota primera); Cf. también CONFERENCIA EPISCOPAL ESPAÑOLA, Nueva declaración sobre la Ley Orgánica de Educación (LOE) y sus desarrollos: profesores de religión y "ciudadanía", CCV Comisión Permanente, Madrid, 20 de junio de 2007, nº 11-13 (Nota segunda).

11 Nota primera, nº 11.

12 Nota segunda, nº 12; cf. también Nota primera, nº 13.

13 Cf. Nota primera, nº 12.

14 Nota segunda, nº 13.

15 Nota primera, nº 13.

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Comenzar el aborto con drogas para burlar la ley en América Latina

Comenzar el aborto con drogas para burlar la ley. Por Carlos Polo.

 

Population Research Institute.

 

Lamentablemente lo que informáramos sobre el proyecto de BENFAM en Campinas en Julio pasado no es un hecho aislado (ver boletín 53). Se trataría más bien de una estrategia sistemática e internacional para introducir el aborto en países donde es ilegal. Un "enlatado" (Ver boletín 17) cuya autoría intelectual se atribuye a la Dra. Beverly Winikoff que trabajó por 25 años en el Population Council como Directora de Salud Reproductiva. En el 2003 Winikoff abrió la ONG Gynuity (www.gynuity.org) dedicada exclusivamente a desarrollar esta estrategia.

 

 

El proyecto que BENFAM iniciara en Campinas tiene como autora intelectual a la Dra. Beverly Winikoff que trabajó por 25 años en el Population Council como Directora de Salud Reproductiva, y que en el 2003 abrió la ONG Gynuity dedicada exclusivamente a desarrollar esta estrategia.


 

Ningún respeto por las leyes... ni por las mujeres

 

Como explicamos en aquella oportunidad se trata de inducir el consumo de un fármaco que inicia el proceso abortivo para luego terminarlo como atención de un aborto incompleto. Bajo la excusa de un "servicio de consejería" para mujeres embarazadas en riesgo de abortar ofrecen un servicio de "orientación" pero lo que en verdad hacen es básicamente instruirlas en el uso de la referida droga. Así que este tipo de "orientación" no es otra cosa que manipulación dado que la opción que presentan es la que ya habían elegido para todas esas mujeres desde el principio.

 

El sistema está cuidadosamente estudiado para burlar la ley sin enfrentar las consecuencias. Como los mismos voceros de BEMFAM declararon públicamente este tipo de "servicio" ya existe en el Hospital Pereyra Rosell de Montevideo, Uruguay. Allí inducen a que las mujeres la busquen en otro lugar distinto a las instalaciones del "servicio" y así encubren el delito. Una vez iniciado el aborto con esta droga les explican a las mujeres que ya pueden regresar a recibir atención con ellos para terminar el aborto dado que esa parte es un procedimiento legal.

 

No es casualidad que muchas organizaciones y médicos pro aborto se hayan preocupado tanto de lo que llamaron "atención humanizada del aborto incompleto" o en inglés Post Abortion Care. Programas cuyos objetivos son preparar servicios de aborto en hospitales públicos y entrenar a médicos en uso de drogas y técnicas abortivas. No incluyen por supuesto alguna acción para disminuir el aborto clandestino. Por el contrario son ellos mismos los que los promueven y hasta los inician. Por ejemplo, Frances Kissling explica en su biografía que antes de ser Presidenta de Catholic For a Free Choice fue contratada por IPAS para dirigir una clínica de aborto ilegal en México.

 

Pero hay más. Se trata de una estrategia de refinada maldad. Ellos saben que el aborto es un crimen difícil de cargar sobre la conciencia de los médicos. Anibal Faundes uno de los promotores del proyecto de Campinas señaló en una reunión que los médicos brasileros no hacen abortos de 5 meses porque ven a un niño en el feto. Y por eso postula el aborto por receta como un camino ideal para evitar este problema. Los médicos se acostumbrarán fácilmente al aborto porque sólo escribirán una receta y no tendrían que ver un feto despedazado.

 

Gynuity: ONG creada para trasgredir la ley

 

En Bellagio, Italia, se encuentra el centro neurálgico de la Fundación Rockefeller donde se idean y perfilan todas las iniciativas a favor del aborto legal en el mundo. Una de éstas fue el trabajo constante de Winikoff sobre el aborto medicamentoso que luego se plasmara en una reunión del 1 al 5 de Noviembre del 2004 en Bellagio. En ella participaron funcionarios de la Organización Mundial de la Salud, IPAS y Gynuity con el objetivo de establecer un consenso internacional sobre el aborto medicamentoso y el uso de la droga en cuestión. Previamente ya se habían trabajado todos estos contenidos desde el 2003 y esa reunión sólo fue la presentación pública del proyecto (Ver pág 116).


Anibal Faundes uno de los promotores del proyecto de Campinas señaló en una reunión que los médicos brasileros no hacen abortos de 5 meses porque ven a un niño en el feto. Y por eso postula el aborto por receta como un camino ideal para evitar este problema. 
 

Fruto de esta coordinación se produjo un Manual de la OMS titulado "Providing Medical Abortion in Developing Countries" ("Como proveer el aborto medicamentoso en Países en Desarrollo") donde explican en detalle todo lo ya anteriormente descrito. Allí mismo señalan como el factor clave de aceptación es introducirlo dentro de los programas de atención de abortos incompletos.

 

En el website de Gynuity www.gynuity.org podemos leer que todas sus áreas de interés están relacionadas al uso de la droga y a la "salud reproductiva" (como para que no quepan dudas que el término incluye el aborto incluso quirúrgico).


Sin embargo, dos de estos puntos son los que clarifican lo que veníamos señalando:

 

Introducción del aborto medicamentoso en países de bajos recursos con acceso limitado a la atención médica y escasez de proveedores capacitados en aborto quirúrgico;


Ensayo de regímenes nuevos y mejorados de aborto medicamentoso para mejorar el acceso a ese método
Dado que Gynuity trabaja en países donde el aborto es ilegal "Introducción" y "Accesibilidad" significan para ellos burlar la ley o hacer lo posible para cambiarla.

 

América Latina uno de los objetivos de Gynuity

 

Una rápida revisión de su website (Ver la sección Meetings and Panels) nos lleva a ver la actividad desarrollada por esta organización y la predilección que tiene por destruir la protección legal al niño por nacer en América Latina.

 

En Mayo del 2006 en el Perú fundan el Consorcio Latinoamericano sobre el Aborto Inseguro. Gynuity patrocinó y participó en esta primera reunión del Consorcio. Asistieron 50 participantes de 13 países de la región entre proveedores de abortos (sic), grupos de investigadores y organizaciones feministas para estructurar el organismo y planear acciones para aumentar el acceso al aborto medicamentoso en la región.

 

En Marzo del 2007, Gynuity fue co-anfitrión de una reunión de la IPPF/Western Hemisphere Region, con sus filiales de Brasil, Colombia, México y Perú para debatir sobre estrategias de introducción del aborto medicamentoso. Según la nota del website de Gynuity, "Gynuity desarrolló un documento base ofreciendo información clave acerca de los métodos de aborto, explicando la disponibilidad de las drogas para abortos medicamentosos en cada país y el rango de opciones y consideraciones sobre la introducción de los distintos métodos (de aborto)"

 

Como pude apreciarse, todos los grupos pro aborto ya están trabajando en la implementación de esta estrategia. En Campinas, Brasil, pretendían dar el primer golpe.  Un fiscal del ministerio Público los denunció por apología del delito. Deberíamos seguir este mismo camino en los demás países latinoamericanos donde se presente Gynuity.
 
Carlos Polo Samaniego es Director de la Oficina para América Latina del Population Research Institute
 
  
 
 
 
 
 Steve Mosher es el Presidente del Instituto de Investigación en Población (Population Research Institute), una organización sin fines de lucro dedicada a desmontar la falacia de la sobrepoblación en el mundo.
(c) 2007 Population Research Institute.


 

Ecología y virtudes humanas.

Ecología y virtudes humanas y cristianas.

 

 

El otro día colgué en mi blog de medio ambiente un magnífico artículo de Patricia, que espero lo ponga también en el suyo, sobre el Papa Benedicto XVI y la ecología. Se trata del encuentro ecológico y cristiano con los jóvenes en Loreto del domingo pasado y que ha tratado magníficamente la prensa, al menos el Heraldo de Aragón, el Mundo, la Razón, la Gaceta y el ABC... Y no es para menos. Es atrayente la figura de un Papa "ecologista".

 

Y he considerado necesario recordar que la correcta visión ecológica tiene bastante que ver con el humanismo cristiano, y, por tanto, con la linea editorial de Aragón Liberal. Al fin y al cabo la "solidaridad" con las generaciones futuras es una manera particular de vivir la virtud de la prudencia: una prudencia personal enfocada a los hombres del mañana con los que tenemos también un compromiso de justicia.

 

Justicia con los hombres que no son pero que serán para dejarles el mundo en condiciones de habitabilidad. Prudencia para no derrochar aquello de lo que no somos dueños sino meros administradores. Templanza en el uso de los bienes de la tierra. Fortaleza para saber acometer la empresa ardua de proteger nuestro planeta, de aplicar nuevas tecnologías, de asumir compromisos internacionales y, también, para resistir los "cantos de sirena" de la solución más fácil: eliminar seres humanos. Porque esa solución, la que sostienen los brutos grupos ecologistas con raíces dialécticas, la que habla del hombre como principal "depredador" de la naturaleza, es maniquea y desenfocada. ¡Cuidamos la tierra para el hombre, no contra el hombre!

 

Esa visión de Ecología virtuosa entronca de lleno con el cristianismo... y entronca también con el mensaje de la caridad cristiana: superar el mero ámbito de la justicia para adquirir compromisos solidarios más generosos, para dedicar nuestro tiempo de modo voluntario a tareas que faciliten la mejora ambiental... incluso a recoger papeles que encontramos en el monte y ha tirado "otro". Pero también con las virtudes de la fe y de la esperanza se adquiere ese compromiso con optimismo. Dios es un Padre que vela por nosotros y además ha creado al hombre con capacidad para resolver múltiples problemas complejos. y , ¿por qué no? también el del "posible calentamiento global". Confiamos en el hombre porque confiamos en Dios que lo creó.

 

Y así, entiendo, que la ecología tiene raíces profundas en la esencia de lo que es el hombre y es fácilmente asumible como una parte de los compromisos de un católico.

 

frid

martes, septiembre 04, 2007

Una definición de la Cultura de la muerte por Ángel Rodríguez Luño

Una definición de la Cultura de la muerte, por Ángel Rodríguez Luño.

 

Leyendo el libro "Cultura política y conciencia cristiana" he encontrado esta magnífica definición de Cultura de la muerte que traslado para nuestra reflexión y comentario.

 

Dice Ángel Rodríguez Luño: Cultura de la muerte es la legitimación y apoyo social, jurídico y ético de la matanza de seres humanos inocentes o indefensos por parte de quienes, en virtud de estrechos lazos de parentesco o por motivos profesionales y deontológicos, deberían acogerlos, cuidarlos y protegerlos.

 

En definitiva, la víctima, el inocente, es juzgado como injusto agresor por aparecer como fruto de una relación sexual voluntaria "normalmente" pero que no se ha podido evitar el "efecto colateral"... o bien por ser la carga que se hace ya socialmente inadmisible porque "amenaza" nacer con alguna tara no deseada. O bien esa víctima es sugestionada para pedir ser matado (asesinato asistido) porque se le hace ver que "la sociedad" no puede atender la onerosa carga del enfermo terminal o porque su calidad de vida es inaceptable, o "porque la herencia tarda en llegar" o las "vacaciones no se quieren retrasar"...

 

Las limitaciones físicas son consideradas un fracaso de la "salud social", son proyectos humanos abortables con todo el apoyo de la ley.

 

Son abortistas, eugenetistas, o matadores de enfermos y disminuidos los mismos padres, hijos, esposos, compañeros o hermanos y demás familiares. También lo son médicos, enfermeros, asistentes sociales y demás personas preparados profesionalmente para cuidar de la vida.

 

Los cuidadores se convierten en verdugos.

 

Y así el mundo que crean y que fomenta también el texto socialista de "Educación para la Ciudadanía" en España es un mundo de incertidumbre y desconfianza. Los más íntimos y el personal sanitario o asistencial se convierten en un peligro para la persona más débil. Las tradicionales relaciones de confianza familiar o social quedan así desechas y sometidas a la duda.

 

¿Genera paz y orden social ese sistema?

 

frid

jueves, agosto 09, 2007

Vado ad vacationes. Y es que frid es un hombre libre... por ahora.

frid se va de vacaciones. Y es que frid es un hombre libre...


A ver si me explico... han visto alguna vez al esclavo de César decirle: "Imperator, vado ad vacationes"... seguro que César fruncirá el ceño y tiene su esclavo muchas probabilidades de "vadere in leones". Los hombres libres tienen menos problemas.

Pero mis amigos siguen en www.aragonliberal.com


Y, por ahora, hasta septiembre, espero, podremos "vadere ad vacationes" aunque sólo "la mitad de los españoles". Gracias a Dios en el foro, sin quererlo intentar, hemos logrado que "unos que vienen y otros que se van"... la vida sigue "blog", el blog, sigue igual... no tan igual porque post a post hacemos un montón. Y de un montón una montaña, de una montaña una base para sustentarla ¡hacemos un mundo habitable!... probablemente sustituyendo a ese mundo que quieren salvar los progres rojos, angustiados rojos, infelices rojos, a base de "matarnos a los demás".

Dicen que sobra la mitad de la gente en el planeta. ¿No es esto una incitación a la violencia? Porque ¿quien elije al que se queda y al que se llevan por medio?

En tiempos de crisis no hay vacaciones. ¿Zapatero, si es reelegido, se cargará las vacaciones?

Tiene todos los puntos: Ahora la hipoteca ha provocado que la mitad de los españoles no se vayan de vacaciones. Esclavo soy de mi hipoteca. Y la culpa no la tiene Aznar. Y, cuando volvamos, ¿los catalanes habrán tomado la franja, los gallegos el norte de León, los vascos Navarra, los marroquís el Andalux? Hay tormentas que dejan sin luz a Cataluña... quizá eso sea lo que nos da paz a los aragoneses, deseados por el norte por los vascones y por el este por los catalanistas reivindicativos de la franja... y por el mismo gobierno aragonés por el "taifa Marcelí" que no mueve un músculo para reclamar lo nuestro... salvo para reclamar el agua que es de todos... ¿y la que sobra? esa no es de nadie... que vaya al mar y se evapore en esterilidad supina.

Lo único que siento de este vadere ad vacationes es que me puedo encontrar con la inutilidad nacional ¿Qué político no se va de vacaciones? Espero que a Zp lo entretengan sus amigos Evo mostrándole lo que nos ha robado, Chávez enseñándole a convertir una democracia en una dictadura, y Castro junior diciéndole que el marxismo es, desde ahora, una monarquía.

Vado ad vacationes... amigo Caesar... y no estás aquí para enviarme ad leones.

Espero veros en agosto.

frid

domingo, agosto 05, 2007

Apocalypto. Un intelectual debería ver este film transgresor de lo políticamente correcto.

Apocalypto. Un intelectual debería ver este film transgresor de lo políticamente correcto.


En vídeo puedes alquilar este magnífico vídeo que muestra una versión bastante posible de la civilización azteca, una etnia americana que sometía a multitud de tribus menores, las mismas que encontraron en Hernán Cortés el libertador de un yugo muy pesado.

De hecho los crímenes contra la humanidad, los sacrificios humanos que practicaban incas y aztecas, así como la perdida civilización maya, justificaban en la escuela de Salamanca, el derecho de conquista, para proteger a los seres humanos de esa civilización inhumana. Otra cuestión es la prudencia pero no podemos mirar a otro lado mientras en bastos territorios del mundo se persiguen a las personas por razón de su fe o de su modo de pensar. Es seguro que los nazis violaron los derechos humanos y la intervención del juicio de Nuremberg dejó claro que la "obediencia debida" no era razón suficiente para actuar como hicieron con los judíos y los eslavos. Razón para que al menos entendamos la objeción de conciencia ante el asesinato del niño antes de nacer, ante la aplicación de la muerte a enfermos terminales, la asistencia al suicidio, la ablación, la mutilación y otros lacras de la sociedad actual.

El mundo azteca presentado no es idílico y entendemos que los "indigenistas" como Evo Morales y Hugo Chávez se revuelvan en sus sillas y quieran que se prohiba ese film... que si es polémico no es por el contenido del film, que no es para tanto, sino porque no encaja en la "teoría progresista" de retrotraernos a la américa incaica o azteca como paraísos de civilización. Esos paraísos sólo existieron en la imaginación. ¡No progresemos hacia atrás!

Mel Gibson sabe que trabaja contra la cultura oficial, como cuando hizo el precioso film de "La pasión del Señor" que irritó a los que no conocen o quieren callar la Historia. Realidades y no ficciones con una coreografía genial, un decorado tan logrado que parece un documental y un interrogante desmontado. No todas las civilizaciones son igualmente válidas, ni antes ni ahora.

Podríamos valorar la civilización por lo más importante: su capacidad de hacer al hombre feliz sin excluir a nadie.

Actualmente estamos faltos de felicidad. Y algunos, los no nacidos, están a grandísimo riesgo de ni nacer. ¿Somos acaso felices? ¿somos civilizados?

¿Qué diferencia el ara de sacrificio azteca y el vientre donde se va a matar a un ser humano? ¿la madre cooperadora necesaria?

La vida llama a la vida y al auténtico progreso. La muerte a la extinción y decadencia. Tomemos nota.



Ver trailer de Apocalypto en You Tube:

http://www.youtube.com/watch?v=aXxYbtm8l38


jueves, agosto 02, 2007

EL MARKETING PERSONA:




La persona es un bien tal, que sólo el amor puede dictar la actitud apropiada y válida respecto de ella.


Los expertos en marketing comentan que hay cinco necesidades básicas en toda persona: respirar, dormir, comer, reflexionar y amar.


Al analizar diferentes campañas publicitarias y de comunicación, uno se da cuenta de cómo se intenta influir en el comportamiento de los consumidores actuando sobre las necesidades más fisiológicas como pueden ser las tres primeras. Alguna se aventura en afrontar la cuarta ( reflexionar ) centrándose sobre todo en la faceta emocional de la inteligencia humana. Pero ¿ qué protagonismo se da a la profunda e íntima capacidad del hombre de amar y de ser amado?


Pienso que poca. En una sociedad tan hedonista como en la que vivimos, nos hemos olvidado de que las cosas están al servicio de las personas y no al revés. Si éstas sirven para algo, son para facilitar y hacer más agradable la vida a los demás.


Un coche, un perfume o una buena comida, además de satisfacer nuestros sentidos y necesidades, tienen que valer para comunicar a otros que les queremos y para enterarnos de que somos queridos por ellos.


El camino de la donación y de la entrega, tiene mucho que aportar al mundo del marketing y de la comunicación empresarial. Incluso en el llamado marketing interno ( relación con los trabajadores ), hay grandes posibilidades de aplicar el concepto de donación a las relaciones laborales.

Joaquín Abellanas

Nuevamente la Política de Ciudad de México se encuentra bajo fuego en el Congreso Norteamericano.

La ciudad de Mexico en el punto de mira de los grupos pro-muerte. Propuesta norteamericana de financiación de grupos pro aborto.

 

 

Nuevamente la Política de Ciudad de México se encuentra bajo fuego en el Congreso Norteamericano.

 

Population Research Institute

 

El mes pasado la Casa de Representantes, a iniciativa de la congresista Nita Lowey (Demócrata por New York), votó 223-201 para pasar un proyecto de ley que busca destruir la Política de Ciudad de México. Esta política dada durante el gobierno de Reagan prohibe que el dinero de los impuestos norteamericanos se destine a organizaciones que realizan o promueven abortos en otros países. Las organizaciones pro-aborto, que han perdido cientos de millones de dólares debido a esta restricción, se refieren con mucha animadversión a la Ley de Ciudad de México y la llaman la "ley de la mordaza global". Ellas han luchado contra esta ley desde que fuera creada en 1984.
 
Este nuevo ataque es perversamente embustero. No elimina la prohibición en cuanto a que los fondos federales vayan a organizaciones que provean abortos, pero este nuevo proyecto de ley permitiría que los grupos de planificación familiar reciban lo que se conoce como "un financiamiento en especies" en vez de recibir dinero. Decenas de millones de dólares en píldoras, condones, Norplant y Depo-provera podrían ser enviadas a IPPF y a otros grupos pro-aborto.

 

La congresista Nita Lowey, quien introdujo la enmienda, afirma que "Esta enmienda mantendría invariable lo que la administración Bush ha establecido como objetivo de la Política de Ciudad de México: 'hacer del aborto algo menos frecuente' , protegiendo a las mujeres y a los niños. Es simplemente apoyar la planificación familiar sin alterar las restricciones vigentes en la ley".

 

Como bien sabemos y la experiencia de muchos países lo confirma, la anticoncepción siempre lleva al aborto. Por tanto, el argumento de Lowey es falso. No hay país en el que después de promover y ejecutar programas de control natal no recurra a la despenalización y legalización del aborto. América Latina es la excepción por la resistencia de sus pueblos que están bajo un incesante asedio que ya lleva décadas. Pero anticoncepción y aborto son productos de una misma mentalidad y mercancía de una misma orquestación internacional, como frutos de un mismo árbol.
   
La congresista Nita Lowey introdujo la enmienda que podría permitir que los grupos de planificación familiar en vez de recibir dinero del gobierno reciban lo que se conoce como "un financiamiento en especies".
 
 
 
Pero además de falso, el argumento de Lowey es hipócrita. ¿Darle subsidios a grupos pro-aborto no es otorgarle poder para promover y realizar más abortos? Por supuesto que sí. Como el Congresista Chris Smith señaló, darles regalos a los grupos pro-aborto es efectivamente la misma cosa que darles fondos. "Si les damos efectivo o algún tipo de contribución a las organizaciones pro-aborto, las estaremos fortaleciendo y a la vez permitiendo que sigan las campañas para expandir el aborto", enfatizó el Congresista Smith en un impresionante discurso en la Cámara de Representantes. "Si de verdad nos interesa proteger a los bebés y a las mujeres del aborto ... no hay motivo que justifique que alguno de nosotros trabaje en revertir la Política de Ciudad de México. Es tiempo de ponerse de pie por el inocente y hablar por aquellos timoratos que no pueden hablar por si mismos".

 

Aún a pesar de la tenaz oposición del Caucus Pro-Vida de la Cámara de Representantes, dirigido por el Congresista Smith, la enmienda presentada por Lowey logró ser aprobada en la Cámara. La enmienda todavía no ha sido elevada al Senado, pero se espera que suceda.

La Buena noticia es que Bush ha prometido vetar la enmienda si ésta llegara a su escritorio, además hay suficientes votos en la Cámara de Representantes y en el Senado para respaldar un veto.
 
 
De aprobarse esta enmienda decenas de millones de dólares en píldoras, condones, Norplant y Depo-provera podrían ser enviadas a IPPF y a otros grupos pro-aborto.


   Pero los pro-vida no podemos pecar de confiados. En estos días la Guerra en Irak y el asunto de la inmigración reciben la mayor parte de la atención del Presidente, por ello debemos continuar alzando la voz en los asuntos pro-vida, no vaya ser que una distracción en la Casa Blanca haga que se juzguen estos asuntos como poco importantes.

 

Enmiendas tan astutas como la de Lowey son muy peligrosas para nuestra causa. El Acta de Libertad de Elección, FOCA, (de la cual escribiéramos hace poco) no era otra cosa que un ardid publicitario, pero este astuto ataque a la Política de Ciudad de México proporciona un discurso verosímil a políticos sin un aparato crítico fuerte. Estos políticos sin saberlo podrían emitir un voto pro-aborto bajo el argumento falaz de que estarían "ayudando a reducir el número de abortos".

 

El Congresista Chris Smith tiene razón cuando dice que darles productos abortivos a estas organizaciones es lo mismo que darles fondos. No debemos financiar el aborto en el extranjero -o en nuestro país--con los dólares de los contribuyentes norteamericanos.
 
 
Colin Mason es el Director para Producción de Publicaciones del PRI
 
Steve Mosher es el Presidente del Instituto de Investigación en Población (Population Research Institute), una organización sin fines de lucro dedicada a desmontar la falacia de la sobrepoblación en el mundo.

 


(c) 2007 Population Research Institute.


Permiso para reproducir concedido. Redistribución de forma extendida. Los créditos son necesarios.

Pro Vida vuelve a ser políticamente correcto.





Pro Vida vuelve a ser políticamente correcto.

 

Algo está cambiando. Ser pro vida ya no es una rémora política. Ejemplo de Estados Unidos. El país que comenzó con la plaga del aborto está encontrando recursos éticos para frenarlo. Esperemos que en Europa, que vamos con retraso, no necesitemos veinte años para lamentar no volver a tiempo.


Sr. Director:


Christopher Blunt y Freed Steeper, expertos en opinión pública y estudiosos de estrategia, explican en MercatorNet (15-06-2007) "por qué la etiqueta pro vida ya no descalifica a los políticos" estadounidenses, a partir de un sondeo sobre la cuestión realizado en Missouri, uno de los estados más representativos del electorado nacional.

 

El análisis disecciona los datos y muestra el cambio que se ha producido en la opinión pública.


Así entre aquellos que no practican ninguna religión se ha pasado de un 53% que se consideraba fuertemente pro-choice y un 10% fuertemente pro-life en 1992 a un 35% y 20% respectivamente en la actualidad. Según esta encuesta, el cambio también se observa entre protestantes, postgraduados y jóvenes.

 

Especialmente llamativo es el caso de las mujeres menores de 30 años, entre las que el 40% es fuertemente pro-life y solo el 20% fuertemente pro-choice, justo al revés que hace quince años.

 

Emiliano Quílez