lunes, agosto 21, 2006

El sentido del mal un misterio, del que una clave es la eternidad.

El sentido del mal un misterio, del que una clave es la eternidad.
Este post no intenta dar solución a un problema de ese calibre; sólo mostrar la ventana que algunos abrieron para comprender por qué Dios permite el mal; y, al tiempo, tomaron una parte activa para impedirlo. Dieron la vida por defender a los inocentes. Ese es un motivo para intentar ver por su misma ventana.

El sentido del mal es un misterio, que lleva a algunos hombres a negar a Dios. Si Dios es Infinitamente bueno, ¿por qué permite el mal?, y sobre todo ¿por qué permite el sufrimiento del inocente?

Para otros ese mismo mal les lleva a sentir la compasión, la conversión personal y el deseo de remediarlo. Han encontrado ahí una causa de bien. Así lo entendieron el grupo de intelectuales que fundó la Rosa Blanca en la Universidad de Munich como reacción ante los crímenes y el gobierno del mal por parte de Hitler y el nacional-socialismo.

Sin embargo, el deseo de remediar el mal es incompleto. Puedo solucionar el problema de algunos y no de todos. Seguirán existiendo personas tiranizadas, inocentes asesinados o utilizados como objeto, niños que no nacerán matados incluso por sus propios padres. El vientre de la madre se ha convertido hoy en el lugar menos seguro de un niño, y no hay nada más inocente que un niño antes de nacer.

Pero, incluso aquel al que ayudas morirá. Se encontrará con el final de su vida terrenal. ¿Ha sido útil todo este esfuerzo por aliviar el dolor? Ahí sólo hay una respuesta válida: si hay un más allá, si hay una vida de justicia después de la muerte sí ha valido la pena.

Y el sufrimiento del inocente ¿a quién aprovecha? Ciertamente le prueba en esta vida, le hace virtuoso y misericordioso; o le hace miserable y rencoroso. El modo de vivir es lo que hace buena o mala a la gente. Y, si hay premio después de la muerte, si hay justicia, si existe Dios, pues vendrá el descanso en el camino.

Por otra parte sabemos los creyentes que Jesús, Dios, se ha hecho nuestro compañero en el camino del sufrimiento y de la muerte, ya no estamos solos. Y nos ha hecho partícipes de su camino, nos ha dado un sentido al dolor: cruz redentora, también la de los inocentes que como los niños de Belén fueron acogidos en el Cielo.

Por eso, para entender el sentido del dolor, el hombre debe descubrir a Dios justo y la inmortalidad del alma. Es la vida eterna la de la justicia. La vida terrena es la del juego de la libertad. Pero para llevarlo con su auténtico sentido, hay que descubrir a Cristo y su cruz, y ser colaborador suyo.

Wilm Hosenfeld, pensador católico e inspirador del movimiento de resistencia al nazismo de La Rosa Blanca, escribe a su hijo Helmut el 18 de agosto de 1942, en pleno dominio del nazismo alemán:

"Creo firmemente que Dios gobierna el mundo y el destino de los pueblos, conforme a su Providencia. Los hombres y los pueblos están en su mano. Él los conserva o los deja caer según su plan, cuyo sentido no alcanzamos a conocer en esta vida. Por ejemplo, ¡lo que se está haciendo ahora con los judíos! Se está queriendo aniquilarlos. ¡Qué sufrimiento humano por un lado y qué maldad y animalidad por el otro! ¿Cuantos inocentes tienen que morir, quién pregunta por el derecho y la justicia? ¿Tiene que suceder todo esto? ¿Por qué no, por qué Dios no va a dejar que los hombres obren siguiendo sus bajos instintos? Mataos, perseguíos y maltrataos; tenéis la razón y el don para el odio y para el amor. Así pensaría yo si los hombres fuesen mis criaturas y los viera comportarse como bestias; lo que Dios tiene previsto con esto, ¿quién lo puede saber?"

Al final se concluye que la libertad es el don de Dios más preciado en el orden natural, con ella el hombre puede elegir los caminos del amor, pero también los del odio; la paz o la guerra; este ser así creado sólo lo entiende bien su creador. Y, la criatura, ¿tendrá la humildad de comprender que los designios de Dios son insondables? Si bien Dios ha revelado que "todo coopera para el bien de los que Dios ama". Lo que no ha revelado es lo que les tiene preparado, si bien señala que "ni ojo oyó, ni oído oyó" esas maravillas. Lo que está claro es que ese paraíso no está en la tierra.

El hombre tiene su tiempo, Dios su eternidad. Lo decía Juan Pablo II. Dios concedió al mal del nazismo unos diez años y fue aniquilado; al comunismo ruso muchos más, pero también pasó. ¿Al de la sociedad abortista, cuantos le tiene permitido?

Frid.

domingo, agosto 20, 2006

El aborto, la principal causa de muerte en España.

El aborto, la principal causa de muerte en España.

Me ha facilitado el profesor D. Fernando Pascual unos del Instituto de Política Familiar publicados en el año 2005, y hablan por sí solos de la desacertada política familiar que han llevado todos nuestros gobiernos desde el año de la implantación del aborto, desde 1985.

Unas cifras:

En 1985, año de aprobación de la ley, se produjeron 9 abortos. Al año siguiente 17.180. Durante el año 2003 la cifra había ascendido a 79.788. En total, hay contabilizados durante todo ese periodo 850.000 abortos en España. Se puede decir que ya en el año 2006 se habrá llegado a 1.000.000 de muertos, e incluso superado esa cifra.

¿Qué epidemia o guerra ha producido en España tamaña cifra de muertos?

Sin contar los abortos, las defunciones en España se han incrementado, por envejecimiento de la población, en un 22 %; si se sumasen los abortos esa cifra sería el 48,3 %.

Algunos datos de interés para comprobar lo peligroso que es nacer en España: cada 6,6 minutos se produce un aborto. Uno de cada seis embarazos acaba en aborto. De los abortos producidos uno de cada siete es en adolescentes.

Causas de mortalidad: Si se considera el aborto un accidente resulta que es 15 veces más numeroso que los accidentes de tráfico. Si se considerase una enfermedad, su incidencia sería 1,45 superior a la del cáncer. Es, con mucho, la principal causa de muerte en España.

Veamos las medidas adoptadas para reducir el aborto.

Año 1989. Campaña del preservativo seguro: cifra de abortos: 30.552. Año 1990: esa cifra había aumentado en un 21 % y en 1995 en un 62 %. Luego la campaña facilitó la promiscuidad y aumentó el número de embarazos no deseados.

Año 1998. Campaña del “preservativo es divertido. Juega sin riesgos”: cifra de abortos: se pasa de 49.578 a 53.847, con un incremento del 8,6 %. Y la cifra sigue subiendo hasta hoy.

Curiosamente lo evidente no se le ocurre a nadie: eduquemos a los jóvenes en valores, promocionemos el modelo de dominio de sí y de respeto al otro. Dicho de modo que choque: fomentemos otro tipo de conducta, fomentemos la abstinencia y demos alternativas a los jóvenes. Eso suena a imperialismo americano.

Las propuesta del Instituto de Política Familiar son también bastante razonables. No neguemos la evidencia: un aborto es una defunción, es un fracaso del sistema de prevención no es un logro. Es un mal para la persona que aborta y un mal irreparable para el hijo no nacido. Asesoremos bien, y hagamos campañas eficaces para evitar los embarazos, y –si a pesar de todo el embarazo llega- pues cuidemos de salvar esa vida, ayudemos a la madre, soltera o casada, y agilicemos tanto las ayudas como los procedimientos de adopción.

“El aborto nunca es solución, porque si así fuera... cortar la cabeza sería la mejor solución para el dolor de muelas” (Chesterton)

frid

sábado, agosto 19, 2006

La herencia del comunismo y del nazismo en el socialismo español. Una involución política:

La herencia del comunismo y del nazismo en el socialismo español. Una involución política:

Si hay algo que les incomoda en extremo a los holandeses es que alguien compare su permisividad con la eutanasia con las leyes nazistas. Una cosa es llegar a la muerte por un cauce democrático y otra por una ideología totalitaria; si bien a esa ideología se llegó desde la democracia.

Y es que Europa está enferma desde que un día, como fruto del subjetivismo radical, fue negando la realidad del mundo ajeno a sí mismo y al creador del mundo. El europeo se quedó consigo mismo, y como debía dar contestación a los ecos que el mundo producía se contentó con identificar la realidad exterior consigo mismo; se confundió en la masa y eliminó al hombre creando la humanidad; eliminó los seres vivos para crear un todo material. Y a ese todo le dotó, en vez de inteligencia y voluntad de determinismo y de azar, como dos fuerzas contradictorias. Lo primero le hizo creer en el nuevo mandamiento: el del progreso necesario. Y lo segundo le dio el motor: el azar, no la libertad de nuestros actos.

Con eso, el hombre moderno estuvo preparado para abandonar su voluntad en el Duce o en el Partido, en un solo individuo más evolucionado (como podría ser Rodríguez Zapatero), o en el único intérprete válido de la realidad (la voz del partido).

Con esa premisa, el individuo quedó esclavizado, sacrificado por un progreso (paradójicamente necesario y arbitrario, incognoscible, dogmático e irracional). Desde ese dogma, cuando se adjetivó como progreso de la raza, surgieron los nacional-socialismos. Cuando el adjetivo fue el de pueblo, surgieron los socialismos comunistas. Ambos hijos de un pensamiento materialista. Y nadie se apercibió que debería decirse solamente mecanicismo, porque el pensamiento implicaría libertad, pluralidad, independencia.

Los primeros hijos del materialismo fracasaron en la construcción del mundo feliz, dejando detrás de sí una estela de muertos incontables. Sin embargo, algo debe de tener de obsesión esa idea que sigue dominando al pueblo más numeroso de la tierra, China, y sigue siendo alabada por los intelectuales de carné, admiradores de Fidel Castro, de Evo Morales, y de tantos “payasos” que gobiernan a sus pueblos con ideas trasnochadas y estériles. Ese mismo no delatarlos les hace cómplices de sus desmanes. Ese no exclamar ¡nunca más campos de exterminio!, ese no señalar a la China comunista o a la Cuba de Castro les señala a ellos como estériles mentales.

El experimento fracasado no les ha llevado a reflexionar que los cimientos están podridos, e intentan convencernos de que un mundo materialista es posible. Y nos venden otro paraíso en el que nos dan a cambio la satisfacción de todos nuestros más bajos instintos, incluso con los simios. La medicina para adormecernos es la de “hacer lo que nos apetezca” y legislar ahí el ámbito de las libertades.

Mientras tanto, en los aspectos donde se puede manifestar la libertad individual, las doctrinas filosóficas, las creencias o la visión del mundo, ese Estado es donde no permite ya sostener el anterior principio. “Por la convivencia” has de ser un ciudadano educado en la siguiente religión: Dios no es necesario para la vida de los hombres; todo se explica por el devenir de la materia (¿que de dónde ha surgido); la voluntad del Estado ha de ser la tuya; por ahora la mitad más uno impone la ley sobre la mitad menos uno; la familia ha progresado ahora fabrica niños el Estado; la vida humana puede ser renunciada y eliminada cuando no tiene suficiente calidad (menor calidad que estar muerto no hay, digo yo). Y así esos dogmas que llevan a un nuevo paraíso.

Ese paraíso es un paraíso sin familia, el hijo provisto por una concesión estatal, educado por el Estado, la mayoría más uno se impondrá a la minoría, se excluirán los derechos de esa minoría y se llegará a que sea el partido y, luego solo la cúpula hasta llegar a un individuo el que dictamine nuestro futuro.

No basta con que el socialismo reniegue de sus hijos: el nazismo y el comunismo; es preciso que vuelva a las raíces humanistas, a aquella decisión del congreso socialista en la que renunciaron al marxismo. Han de renunciar al materialismo dialéctico si quieren recuperar su humanismo.

Mientras sigan con esa visión reduccionista, no gobiernan hombres ni individuos sino humanidad, masa amorfa de la que una parte siempre se puede sacrificar por el bien del conjunto. Gobiernan hombres sin almas, reducidos a animales; les sirven a sus instintos pero les gobiernan como en granjas donde toda experimentación es posible. Y, cuando la economía no funciona, la solución es eliminar excedentes, también humanos: primero los más tarados, después serán los que menos rinden y luego los críticos.

Las utopías han sucumbido, mejor dicho, han sembrado el mundo de lágrimas y de dolor. Ahora sugen, de sus cenizas unos arrubacos para que, con la conciencia dormida, traguemos, sin alterarnos los peores logros de los anticuados materialismos.


frid

viernes, agosto 18, 2006

Apuntes políticos desde la reflexión ante el terror del nacional-socialismo.

En 1933 las juventudes del partido nacional-socialista eran unas 100.000; en 1935 esa cifra había pasado a 4.000.000. Millones de jóvenes estaban encandilados por el pensamiento nazi, muchos de ellos provenientes de los partidos de izquierda que lo alimentaron. Era la superación del socialismo. Un socialismo ateo y dirigista en el que la camarilla del partido había sido simplificada por el Duce, el lider único. Una cabeza para un cuerpo sin alma. Y eso es un aviso a los que, desde el socialismo español quieren avanzar hacia una España sin alma, atea y sin Dios.

Sin embargo unos jóvenes se rebelaron contra esa imposición, era el grupo de la Rosa Blanca. Y, ahora quiero extractar algunos elementos recogidos de las seis hojas que publicaron y difundieron desde la Universidad de Munich, extractos que sirven hoy en día para la reflexión política:


Hoja nº 1: “Nada es más indigno para un pueblo civilizado que dejarse gobernar, sin oponer resistencia, por una camarilla irresponsable que se deja llevar por sus bajos instintos”.

“Cada uno ha de ser consciente de su responsabilidad como miembro de la cultura cristiana y occidental y como tal ha de luchar, cada uno, tanto como pueda contra ese azote de la Humanidad que es el fascismo y todo sistema de Estado absoluto similar”

“El Estado nunca es fin, sólo es importante como condición en la que se puede cumplir el objetivo de la Humanidad, y ese objetivo de la Humanidad no es otro que desarrollar todas las fuerzas del hombre, que es el progreso”.

Hoja nº3: “Un Estado no puede construirse de un modelo puramente teórico, sino que ha de crecer y madurar como cada persona individual. Pero no se debe olvidar que al comienzo de cada cultura había una forma previa al Estado. La familia es tan antigua como el hombre mismo y, partiendo de esa convivencia primigenia, el hombre racional ha creado un Estado cuyo fundamento es la justicia y cuya ley suprema es el bienestar de todos”.

Hoja nº 4: “Cualquier palabra que proceda de la boca de Hitler es mentira. Cuando dice paz está pensando en la guerra, y cuando de modo blasfemo menta el nombre del Todopoderoso, está pensando en el poder del maligno, del ángel caído, de Satanás”.

“Quien hoy en día todavía duda de la existencia real de los poderes demoníacos, no ha comprendido el trasfondo real de esta guerra”.


Hoja nº 5: “La idea imperialista, venga de donde venga, ha de ser desterrada para siempre. Nunca más debe llegar al poder un militarismo prusiano. Sólo en la cooperación generosa de los pueblos europeos se pueden sentar las bases sobre las que será posible un nuevo comienzo”.

Mis reflexiones:

1.- Nuestros gobernantes nos venden “¿si te apetece algo, por qué no lo haces? Sus leyes incitan a los más bajos instintos, los que no requieren ningún tipo de amparo jurídico.

2.- Detrás del partido socialista hay un nuevo estado absoluto, que controla el pensamiento a través de la nueva FEN (formación del Espíritu Nacional), el control de los medios de opinión y la omnipresencia del partido en todas las esferas públicas y sociales.

3.- En el pensamiento socialista el Estado es el Bien absoluto, el único legitimizado para impartir la educación, velar por la sanidad y la acción social. Su modelo de Estado es tan absoluto como el del nacional-socialismo y el del comunismo.

4.- El socialismo construye un estado utópico que prescinde de la estructura primigenia de la familia, más bien la aborrece y ataca desde la confusión con otras formas de unión, desde el fomento de la manipulación genética y, desde su intención –no confesada- de fabricar hijos sin padres en un futuro.

5.- Es difícil encontrar una verdad en el discurso de nuestros gobernantes. Su palabra más que para decir las cosas como son, se encamina a la interpretación de las cosas.

6.- Del diablo no hablo, sólo diré que “es el padre de la mentira”.

7.- Los socialistas han introducido en la fundamentación de las autonomías el espíritu de agravio histórico, de insolidaridad y de división. ¿Creen que ese modo de proceder generará por arte de magia cooperación, solidaridad y unión?

frid

lunes, agosto 14, 2006

Diálogo en busca de Dios y del sentido de la religión.

Puntos de encuentro con un agnóstico tolerante:

He recibido un comentario de mucho nivel al post anterior, en el que me preguntaba las razones de la esperanza que puede tener un ateo. Pero me he encontrado con algo que considero totalmente diferente, un planteamiento agnóstico. Y es razonable que no se identifique con lo que digo en mi artículo. La razón es obvia, son esencialmente dos planteamientos vitales diferentes.

El ateo es alguien que ha llegado a su camino; en mi opinión de modo simplificado, y afirma que Dios no existe ¿lo ha demostrado?, probablemente lo afirma desde su propia creencia.

El agnóstico es una persona que va de camino hacia la verdad, está en la duda. En ese aspecto coincide conmigo si bien yo soy creyente y, para mí el mundo me habla de su creador. Pero también me estoy preguntando continuamente el por qué de las cosas y su para qué; y muy en especial, me pregunto sobre el misterio del mal y del dolor, más aún ¿qué sentido tiene el dolor del inocente? Pero para esas preguntas intentaré, en otro momento, dar un poco de luz.

Pero aclaremos algunas de las preguntas y dudas. ¿Es peligroso el radicalismo religioso, más peligroso que el radicalismo ateo? Aquí yo sostengo dos tipos de radicalismo, el de la imposición a los demás y el de la vida siguiendo de un modo radical las enseñanzas religiosas.

El radicalismo de la imposición es nefasto, y ahí están los muertos de las guerras de religiones, la más sangrienta sin duda es la defensa de Occidente ante la extensión del Islam, que no se hizo por la fuerza de la palabra sino por la fuerza de las cimitarras. Y, en otro orden de cosas las recientes imposiciones de los paraísos marxistas que acaban invariablemente en los campos de exterminio o de reeducación. Hoy en día los grandes radicales son una versión del Islam que lleva al terrorismo feroz, los residuos del marxismo guerrillero o terrorista, y los intentos de imponer el laicismo como creencia desde las filas de partidos de índole socialista.

El radicalismo de la vida religiosa será excelso si la religión es excelsa. Un radical en la vida cristiana fue San Francisco de Asís, otra de nuestra época Teresa de Calcuta. A su manera, desde su talla intelectual, lo fue Juan Pablo II, y lo son todos los santos a los que la Iglesia ha puesto como modelo. Unos defendieron heroicamente su fe prefriendo morir a renunciar a su libertad, y dando un testimonio válido para la defensa de la libertad de todos los hombres. Otros se entregaron al servicio desinteresado del pobre, del enfermo, del ignorante; en definitiva, se entregaron hasta dar su vida en servicio de los demás hombres.

Para ese segundo radicalismo es preciso vivir una gran fortaleza, y por esa razón entiendo que Nietzche caricaturiza la religión cuando la ataca y la llama religión de los vencidos o de los corderos. Entiende por sumisión lo que es generosidad, entiende por culpabilidad lo que es el reconocimiento del hombre de la responsabilidad de sus actos y la capacidad que tiene de rectificar pidiendo perdón a aquel al que ha ofendido. Probablemente o ignoraba lo que era la religión católica o seguía en ese tema a sus vísceras más que a su cabeza.

Cuando se habla de Iglesia institucionalizada como algo que coarta la libertad es no entender la libertad que gozan los cristianos. Y en eso Nietzche y otros muchos no permiten que en religión se exija lo mínimo que se exige, por ejemplo, para formar parte de una institución como el ejército, la función pública, un colectivo profesional o un club deportivo.

Salvo las verdades de la religión, ese cristiano es tan libre como los demás en el ejercicio de sus deberes o derechos ciudadanos, de militar en un partido, de hacer unos estudios, de asociarse con otros ciudadanos. Me dirán ¿pero en el tema del aborto piensa que es un crimen, y todos los cristianos lo piensan? Yo le diría, y también otros muchos que no son cristianos, y casi todos los médicos sap en que el embrión es ya un individuo de la especie humana. ¿Y, en el tema de la educación, no es garantía de libertades que los católicos exijan el derecho de escoger centro educativo para todos?

De todos modos, alguien me dirá ¿y los diez mandamientos, no son una imposición? Pues mira por donde, estoy convencido que cualquier persona de bien llegaría a los mismos sin ser católico, de hecho son de la tradición judáica e incluso más antiguos, de los pueblos de la mesopotania primitiva. Si bien el gran avance judío es recopilarlos en las tablas de la ley y no dejarlos dispersos más difíciles de reconocer. Porque quien piensa que es bueno matar, desear y arrebatar la mujer al prójimo, mentir, deshonrar a sus padres, etcétera. Y, si existe Dios, ¿no es razonable honrarle?

Con respecto a que la religión es influida por la ciencia o viceversa, lo único que diré es lo mismo que Santo Tomás. No puede haber contradicción entre fe y razón porque es el mismo Dios creador el que se revela a los hombres. La actitud evolucionista, presupuesto más razonable según la ciencia, muestra el camino que sigue el Universo hasta nuestros días, pero no da razón de su origen. La creación divina es algo meta-científico, si bien coherente con el pensamiento científico. Y, en contraposición a algunos laicistas, que la Iglesia defienda que la ciencia no puede hacerlo todo es, sencillamente, lo mismo que la humanidad dijo a los nazis: no podéis utilizar a los judíos como cobayas. Los hombres tienen una dignidad por sí mismo que exige prohibir su manipulación.

Y si alguien me dice que no cree en Dios porque existe el mal, yo le comentará que eso no soluciona el problema del mal. Con Dios existe y puede tener un sentido; sin Dios ese mal ¿qué sentido tiene? Siendo Dios infinitamente bueno, ¿por qué permite el mal? Lo único que apunto, por ahora, es que el hombre libre (capaz de obrar bien o mal) es más perfecto que el hombre esclavo; y Dios lo quiere libre. Para reparar ese mal, según mi fe, Dios se encarnó y padeció en Jesucristo, el inocente entre los inocentes; y reparó por todos los males de los hombres. Ahora nos toca acogernos a ese perdón libremente. Y, en caso contrario, en la muerte se acaba el tiempo de la misericordia y comienza el de la justicia, una justicia que en la tierra no se da nunca.

frid

sábado, agosto 12, 2006

La imposibilidad de la esperanza en la política atea.


La imposibilidad de la esperanza en la política atea.
Un post que provocará la polémica aunque no quiera.

He recuperado un post antiguo sobre el plan orquestado de los amigos del observatorio del laicismo, así como de su intento “fundamentalista” de crear una sociedad sin Dios, excluyendo esa creencia como algo ya superado; del mismo modo que sostienen que, como el Estado puede hacerse cargo de toda la enseñanza, ¿para qué debe intervenir la iniciativa privada, y menos aún la religiosa?

Quise ser optimista en mi análisis del ateismo radical y no pude encontrar ningún signo de esperanza.

Buscando un ateísmo feliz me llevé un desengaño. Encontré hombres sin esperanza. Ciertamente trabajan, se ufanan, pero cuando pierden calidad de vida piden enseguida que les inyecten y les dejen morir. Algunos de ellos tienen el triste consuelo de creerse parte de un etéreo pensamiento universal, o un brote especialmente desarrollado de la materia omnipresente. Y, piensan que se desvanecen de donde han salido. Son fluctuaciones, fuegos de artificio, elementos de azar sin ningún sentido.

Busqué un orden del mundo pacífico llevado a cabo por los ateos radicales y me topé con la exaltación de la fuerza, del poder y de la voluntad. Encontré a Nietche llamando débil al que cree en Dios, a Marx llamando a la religión opio del pueblo. Y ¿cuáles son los frutos de esos filósofos? Los campos de exterminio nazis, los campos de concentración soviéticos, los campos de reeducación maoístas, las checas de Barcelona, los asesinatos de Paracuellos. Solo vi sangre, hombres tristes, oprimidos y desnudos. Y no he oído nunca a un ateo pedir perdón por los crímenes del ateismo comunista.

Busqué la tranquilidad de la democracia y me encontré con procesos planificadores que provocaron el hambre en Ucrania; que pretenden arrebatar a los hijos de sus padres, que proyectan niños de laboratorio, y que de libertad en la educación no conocen ni las palabras. Ávidos están de adoctrinar a los infelices que se dejen. Y ¿en qué sino en el odio?

Anhelé encontrar paz familiar y me topé que fueron los ateos los que abrieron la mano a los primeros abortos legales, a la eutanasia y al divorcio. Y, en sus laboratorios es donde se hicieron los primeros experimentos con cobayas humanas. ¿Qué respetan?

Anhelé la liberta en la vida y me encontré que su progresía es la consolidación de la cultura de la muerte: muerte del embrión, del feto en el seno de la madre, de los niños nacidos con discapacidades, de las enfermos que son una carga para el Estado, de los mayores. Y, dentro de ese descatalogar la vida de la gente, me temí que justificasen la muerte de los que no piensan como ellos. Su paz, la del cementerio.

Me queda todavía un consuelo. No creo en la maldad del hombre y, estoy seguro que habrá algún ateo que no sea ni radical ni fundamentalista, y que me explique cómo va a construir sin Dios ese paraíso. Un paraíso en el que se respete la vida, la libertad de pensar y escribir, la libertad de enseñanza y de elección de atención sanitaria, el respeto a la vida y a la familia. Todavía anhelo que me de razón de su esperanza y de su alegría.

Abro mi debate a que entren, con humildad y arrepentimiento por los crímenes del ateísmo, a este blog y me expliquen qué hacen y cómo defienden la libertad, difunden la esperanza en el futuro y viven en plenitud la alegría y al paz.

frid

domingo, julio 16, 2006

La Familia: institución natural.

Una institución eterna:

“Que el matrimonio es institución natural quiere decir que forma parte de lo que el hombre tiene recibido por su propio modo deser, lo cual implica:


a) que, en sus rasgos esenciales, no tiene su origen en la inventiva humana, sino en la naturaleza del hombre;


b) que no es una entre las posibles formas de unión sexual entre personas, sino la forma específicamente humana del desarrollo completo de la sexualidad:



c) que es de Derecho natural y, por eso, la recta razón puede descubrir su lógica intrínseca, sus exigencias jurídicas y morales en cuanto realización específicamente humana;


d) que, en consecuencia, no es una estructura impuesta por las leyes para organizar según determinados criterios las uniones entre personas: es una realidad, con su propia estructura jurídica y moral natural, previa a la intervención (legítima o ilegítima) de cualquier legislador que regule el matrimonio en atención a su dimensión social y a su incidencia en el bien público

(Hervada, Villadrich)

En otras palabras, el matrimonio es el designio de Dios en el principio al crear la persona humana sexualmente moralizada como varón y mujer: “El mismo Dios es el autor del matrimonio (Gaudium et Spes, nº 48). La vocación del matrimonio se inscribe en la naturaleza misma del hombre y de la mujer, según salieron de la mano del Creador. El matrimonio no es una institución puramente humana a pesar de las numerosas variaciones que ha podido sufrir a lo largo de los siglos en las diferentes culturas, estructuras sociales y actitudes espirituales. Estas diversidades no deben hacer olvidar sus rasgos comunes y permanentes” (Catecismo de la Iglesia Católica nº 1.603).

Daniel Cenalmor y Jorge Miras, El Derecho de la Iglesia. Curso básico de Derecho canónico, EUNSA, Pamplona 2004, página 442

Siendo así el pensamiento de muchos cristianos o no, la normativa civil debe respetar y proteger esta concepción de matrimonio, ya que con ello premia la generosidad, la lealtad, la fortaleza en el compromiso;, facilita un ámbito de armonía para el nacimiento, crecimiento, desarrollo y educación de los hijos; proporciona un ámbito de protección al niño, al enfermo y al anciano; y fomenta la formación de ciudadanos estables, con un éxito personal en la elección del amor de su vida, que es la decisión más trascendental e importante que se puede tomar.

Toda equiparación de esta unión, amparada en la naturaleza de las cosas, con otro tipo de uniones, fruto de la invención humana, es violentar la naturaleza humana y una injusticia, fomenta la esterilidad y el egoísmo, y traslada al Estado la atención de los graves daños que acarrea como puedan ser la soledad, el desamparo, el aumento de las conductas delictivas, el desprecio y tráfico del sexo, las depresiones ante el fracaso afectivo y la desatención de los hijos.

Sólo se puede negar el daño que se introduce si uno mismo se saca los ojos para no ver; y, probablemente, como Edipo, tenga que hacerlo para no tener presentes los frutos de su desgobierno.

sábado, julio 15, 2006

La Familia remedio para los fracasos de nuestro tiempo

La Familia. Remedio para el individualismo. Escuela de felicidad.
De la homilía del Papa Benedicto en la Misa de las familias en Valencia (9/07/2006):

1. - En la cultura actual se exalta muy a menudo la libertad del individuo concebido como sujeto autónomo, como si se hiciera él sólo y se bastara a sí mismo, al margen de su relación con los demás y ajeno a su responsabilidad ante ellos. Se intenta organizar la vida social sólo a partir de deseos subjetivos y mudables, sin referencia alguna a una verdad objetiva previa como son la dignidad de cada ser humano y sus deberes y derechos inalienables a cuyo servicio debe ponerse todo grupo social.


2.- La Iglesia no cesa de recordar que la verdadera libertad del ser humano proviene de haber sido creado a imagen y semejanza de Dios. Por ello, la educación cristiana es educación de la libertad y para la libertad. "Nosotros hacemos el bien no como esclavos, que no son libres de obrar de otra manera, sino que lo hacemos porque tenemos personalmente la responsabilidad con respecto al mundo; porque amamos la verdad y el bien, porque amamos a Dios mismo y, por tanto, también a sus criaturas. Ésta es la libertad verdadera, a la que el Espíritu Santo quiere llevarnos".


En la familia se vive, de modo práctico, la realidad del hombre como “un ser en relación”, un ser en todo momento o dependiente para recibir, o necesitado de darse como manifestación de su amor. El hombre se siente realizado cuando trabaja para los suyos, para los que le aman, cuando les atiende, juega con ellos, disfruta con ellos, vive con ellos. Ese es, a veces, el drama de los matrimonios jóvenes cuando ambos trabajan: dejan pasar la vida de sus hijos sin verlos crecer. Porque su realización es contemplar cómo crecen los frutos de su amor, los hijos. Y, luego, alimentarse del recuerdo gratificante de haber estado ahí, cuando era necesario.

Por eso, todo modelo social que se construya al margen o en contra de esa realidad, es un modelo condenado al fracaso. Del egoísmo, del individualismo, del fundar las relaciones en la apetencia, vienen los fracasos, la inestabilidad familiar y el drama de los hijos sin padres, de los esposos con el corazón roto y en soledad, los desengaños ante el amor.

Pero, si además, el modelo social se quiere basar en sistemas antinaturales, si se trivializa la opción segura, la relación más valiosa y estable, se atenta directamente contra los cimientos de la sociedad que se está construyendo. De la esterilidad no nacen hijos; del egoísmo y de la búsqueda del placer no salen hombres generosos; de la exaltación del hombre autónomo sólo surge la ambición de poder y de dominio, nunca la solidaridad y el apoyo mutuo.

El amor es solidaridad y es familia. El individualismo es esterilidad y genera soledad.

En definitiva: es más seguro apostar por la familia.

frid

La Familia un proyecto humano y divino:

La familia. Proyecto de Dios y del hombre.
Del discurso del Papa en la Misa para las familias en Valencia (9/07/2006):

1.- Ningún hombre se ha dado el ser a sí mismo ni ha adquirido por sí solo los conocimientos elementales para la vida. Todos hemos recibido de otros la vida y las verdades básicas para la misma, y estamos llamados a alcanzar la perfección en relación y comunión amorosa con los demás. La familia, fundada en el matrimonio indisoluble entre un hombre y una mujer, expresa esta dimensión relacional, filial y comunitaria, y es el ámbito donde el hombre puede nacer con dignidad, crecer y desarrollarse de un modo integral.


2.- Cuando un niño nace, a través de la relación con sus padres empieza a formar parte de una tradición familiar, que tiene raíces aún más antiguas. Con el don de la vida recibe todo un patrimonio de experiencia. A este respecto, los padres tienen el derecho y el deber inalienable de transmitirlo a los hijos: educarlos en el descubrimiento de su identidad, iniciarlos en la vida social, en el ejercicio responsable de su libertad moral y de su capacidad de amar a través de la experiencia de ser amados y, sobre todo, en el encuentro con Dios. Los hijos crecen y maduran humanamente en la medida en que acogen con confianza ese patrimonio y esa educación que van asumiendo progresivamente. De este modo son capaces de elaborar una síntesis personal entre lo recibido y lo nuevo, y que cada uno y cada generación está llamado a realizar.


3.- En el origen de todo hombre y, por tanto, en toda paternidad y maternidad humana está presente Dios Creador. Por eso los esposos deben acoger al niño que les nace como hijo no sólo suyo, sino también de Dios, que lo ama por sí mismo y lo llama a la filiación divina. Más aún: toda generación, toda paternidad y maternidad, toda familia tiene su principio en Dios, que es Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Nacemos dependientes, necesitados de todo y, durante muchos años, necesitamos también de guía, afecto, ternura y protección. Esa especie de cobertura garantiza la formación de una persona equilibrada y feliz. Y ahí radica el núcleo de la familia natural.

Pero es que además, la familia es reflejo del amor providente de Dios. Los padres se dan totalmente a los hijos. Los hijos confían totalmente en los padres. Y así funciona la providencia divina, puesto que toda paternidad de Dios procede.

Y ese núcleo es escuela de virtudes, entidad donde se arraiga el afecto, donde el hombre recibe su primer sentido, donde es querido por sí mismo y no por lo que tiene. No sólo es puerto de refugio sino puerto de embarque y de salida para hacer su propio proyecto ilusionante y triunfador, que es el éxito en el amor: la familia estable.



frid

Diez puntos para la reflexión. Vigilia del Papa en Valencia. Sábado 9 de julio de 2006

Del discurso del Papa Benedicto en la Jornada Mundial de las Familias en el encuentro del sábado 8 de julio:

Algunas ideas:

1.- La familia es el ámbito privilegiado donde cada persona aprende a dar y recibir amor.

El hombre, hecho para amar, es un ser en relación, y aprende esa tarea y las virtudes que la hacen posible en la familia.

2.- Juan Pablo II, decía que "El hombre se ha convertido en ‘imagen y semejanza’ de Dios, no sólo a través de la propia humanidad, sino también a través de la comunión de las personas que el varón y la mujer forman desde el principio.

La familia muestra, de modo sencillo y natural, el modo del amor de Dios, de Dios como padre, como papá y mamá; por eso es el ámbito que mejor puede acoger a un ser humano al nacer y al dejar este mundo. Es el refugio del débil y del necesitado. Es la escuela del niño y del joven. Es el proyecto que da sentido a toda una vida.

3.- La familia es una institución intermedia entre el individuo y la sociedad, y nada la puede suplir totalmente.

Del mismo modo que la sociedad tiene la obligación de organizarse para el bien de los individuos que la componen, también debe organizarse para velar y fomentar las instituciones familiares que la hacen posible. La escuela del hogar es la escuela del buen ciudadano, distinta de las otras instituciones intermedias formadas para conseguir bienes parciales. En la familia el compromiso y entrega es total, y más fuerte aún que el existente con los Estados.

4.- La familia es un bien necesario para los pueblos, un fundamento indispensable para la sociedad y un gran tesoro de los esposos durante toda su vida. Es un bien insustituible para los hijos, que han de ser fruto del amor, de la donación total y generosa de los padres. Proclamar la verdad integral de la familia, fundada en el matrimonio como Iglesia doméstica y santuario de la vida, es una gran responsabilidad de todos.

Este es el núcleo del discurso. También para los no cristianos la familia es todo eso. Si no se cuida, si se disuelve en falsos proyectos, si se sustituye la unión del amor generoso por la apetencia de los instintos, la misma inestabilidad del núcleo formado hará tambalearse al Estado. De la discordia, de la desunión y del egoísmo no surgen la concordia, la unión y la generosidad.

5.- Un pequeño núcleo familiar puede encontrar obstáculos difíciles de superar si se encuentra aislado del resto de sus parientes y amistades.

Las familias son escuelas de generosidad y de comunicación. Y deben abrirse a otras familias para reafirmarse en el esfuerzo, mostrar la solidaridad ante el cercano, abrirse a la entrega y al apoyo de otros núcleos. Y esa argamasa de solidaridad hará que el Estado que se forme sea más estable. Si ante una desgracia familiar, los vecinos y amigos acogen en familia al que lo necesite, esa persona será, de nuevo, importante, en singular, para alguien.

6.- Junto con la transmisión de la fe y del amor del Señor, una de las tareas más grandes de la familia es la de formar personas libres y responsables. Por ello los padres han de ir devolviendo a sus hijos la libertad, de la cual durante algún tiempo son tutores.

No hay padres propietarios, menos aún Estados propietarios. En un caso el amor sin freno lleva a la posesión, en el otro es el afán de dominio. Por eso es más fácil educar en libertad en los hogares cristianos. Paradoja: a los que llaman desde fuera fundamentalistas, son los verdaderos educadores en libertad.

7.- reafirmar su vigencia e identidad basada en el matrimonio abierto al don generoso de la vida, y donde se acompaña a los hijos en su crecimiento corporal y espiritual. De este modo se contrarresta un hedonismo muy difundido, que banaliza las relaciones humanas y las vacía de su genuino valor y belleza.

La familia es el lugar donde se orientan los afectos a la entrega racional, voluntaria, responsable y duradera. Por el amor viene el respeto a la persona amada. Y el control de las pasiones lleva a personas recias y capaces de grandes sacrificios por Dios, por su familia, por sus amigos y por la Patria. Es escuela de ciudadanos excelentes.

8.-Invito, pues, a los gobernantes y legisladores a reflexionar sobre el bien evidente que los hogares en paz y en armonía aseguran al hombre, a la familia, centro neurálgico de la sociedad, como recuerda la Santa Sede en la Carta de los Derechos de la Familia. El objeto de las leyes es el bien integral del hombre, la respuesta a sus necesidades y aspiraciones.

Objetivo del buen gobierno, no cambiar la realidad, no progresar hacia modelos nunca vividos, sino lograr la felicidad y el bienestar de sus súbditos. Y, por eso, vivir la “ecología de la naturaleza humana”, que pasa por la institución familiar y su protección.


9.- La criatura concebida ha de ser educada en la fe, amada y protegida. Los hijos, con el fundamental derecho a nacer y ser educados en la fe, tienen derecho a un hogar que tenga como modelo el de Nazaret y sean preservados de toda clase de insidias y amenazas.

No más Herodes, ni infanticidios vestidos de nombres falaces como la “interrupción voluntaria del embarazo”, ni experimentos contrarios a la naturaleza humana y su dignidad como el experimentar con embriones humanos, ni políticas eugenésicas para los nacimientos. Todo ser humano tiene derecho a nacer y a nacer en un hogar que lo proteja y prepare para la vida.

10.-Deseo referirme ahora a los abuelos, tan importantes en las familias. Ellos pueden ser —y son tantas veces— los garantes del afecto y la ternura que todo ser humano necesita dar y recibir. Ellos dan a los pequeños la perspectiva del tiempo, son memoria y riqueza de las familias. Ojalá que, bajo ningún concepto, sean excluidos del círculo familiar.

Recordemos que los abuelos son “los libros vivientes”, la tradición viva, los ancestros, aquellos de los que provenimos. La piedad lleva a cuidar de ellos. Y por la piedad filial a los padres ancianos, Dios promete todo tipo de bendiciones. Se debe procurar no desarraigar al abuelo del núcleo familiar. Es el primer prójimo necesitado en su vejez, pero también él debe saber (mientras le ayuden las fuerzas), que el sentido de su vida está en seguir donándose a los hijos y nietos de una manera diferente, la de la paciencia, comprensión, oración y prudencia.

frid

lunes, julio 10, 2006

DECLARACIÓN DE VALENCIA ."La familia clave del desarrollo"

DECLARACIÓN DE VALENCIA

Reunidos en la ciudad de Valencia en el XII Congreso Internacional Ciencia y Vida con el fin de reflexionar sobre "La familia clave del desarrollo" y uniéndonos al espíritu de las declaraciones de Cancún, Montevideo, Querétaro, Buenos Aires, San José, México, Cartagena y Guadalajara, con ánimo de contribuir a la comprensión científica del ser humano y preocupados por el dirigismo que ejercen los poderes constituidos al proponer a la sociedad diversas maneras de entender lo humano,

PROCLAMAMOS:

1.- La urgencia de reconocer la familia como sujeto de derechos capaz de ejercer su soberanía ante los poderes públicos. La familia es lo que define nuestra humanidad de modo que su supresión o el recorte de sus libertades supone, de alguna forma, disminuir nuestra capacidad de realizarnos como humanos. La familia debe tener plena libertad para decidir sobre los servicios públicos que le atañen y sirven, y para ello, deben arbitrarse formas para que el estado devuelva poderes a la familia en todos los ámbitos de la función pública. La ambición de circunscribir el marco de acción de la familia a los entornos privados exclusivamente debe denunciarse como una ambición totalitaria.

2.- La necesidad de capacitar a las familias para el desempeño de sus funciones y a los individuos para la vida familiar debe de ser uno de los puntos básicos del sistema educativo en todos los países. En este sentido enriquecedor de la familia entendemos la ciudadanía familiar como la manera más plena de participación social. Una sociedad mejor es una sociedad con mejores familias y, de forma análoga, un país que quiere progresar y desarrollarse deberá capacitar a sus ciudadanos para ser mejores familiarmente hablando proponiendo las virtudes familiares y desincentivando las conductas antifamiliares.

3.- La conveniencia de que toda la sociedad apueste sin fisuras por la unidad familiar. Entre otras medidas, ello puede conseguirse, por un lado, a través de que las familias puedan ejercer con un amplio margen de libertad el derecho al voto según lo propuesto en la Declaración de San José y la objeción fiscal, y por otro lado, asegurando que los gobiernos centren todas las políticas de ayuda social a través de la familia. Existe una estrecha relación entre desunión y disfunción familiar y la proliferación de conductas antisociales. De igual modo existe una estrecha relación entre familias saludables y unidas, y la paz y el bienestar de la sociedad.

4.- La reforma del estado del bienestar de modo que las seguridades y prestaciones sociales sean ofrecidas a través de las familias y no directamente por parte del estado a los individuos. En la medida en que ello supone un ahorro considerable en prestaciones individuales, supone asimismo asegurar que ninguna familia pueda ver perjudicado su bienestar ni por su tamaño ni por la asistencia debida que presta a sus miembros dependientes. Una práctica concreta que se deriva de esta política es la prestación de servicio doméstico gratuito a las familias que lo necesiten.

5.- Por último, abogamos, porque el fomento del asociacionismo familiar sea una de las preocupaciones prioritarias de los gobiernos tanto en su política interna como en su política exterior. En cualquier caso será conveniente que las asociaciones familiares puedan desempeñar un protagonismo similar al que desempeñan las asociaciones laborales y sindicales en el diseño de políticas y acuerdos relevantes para su marco propio de acción.

En Valencia a 4 de Julio de 2006.

Además de mi adhesión a esta declaración, yo haría un comentario oído al Santo Padre Benedicto XVI en Valencia: "donde hay familia hay futuro"; invertir en la familia tradicional es invertir en el futuro, en la paz, en el progreso armónico de la sociedad, en la formación de personas solidarias y felices, en la formación de ciudadanos generosos y ejemplares. Otro planteamiento es, además de estéril, engañoso, disgregador y generador de conflictos.

El hombre no es un ser autónomo, sin familia (y sin Dios) es un náufrago en humanidad. Con familia y con Dios, tiene una misión importante en el mundo. Cada uno es una criatura irrepetible de Dios a la que, a modo de Bilbo o de Frodo, se les ha encargado la gran aventura de llegar al cielo con otros muchos y de destruir el anillo del mal.

frid.

lunes, julio 03, 2006

Bases para la relación armónica entre Iglesia y Estado:

Si bien la comunidad política y la Iglesia tienen fines distintos, son complementarios. Esa premisa permite analizar cómo pueden armonizarse sus esfuerzos con mayor o menor perfección.

El único aviso que doy es que cuando chirrían las relaciones entre Estado e Iglesia, que puede ser normalmente de esa manera, es cuando los Estados asumen competencias ajenas a sus fines o violentan la libertad individual de las personas en mayor o menor grado.

La razón de la armonía: el hombre es más rico que lo que pueda desarrollar en la esfera pública de gobierno. Hay ámbitos exclusivos de su personalidad cuyo referente último es la conciencia y el creador de ella. Además de que la consecución de los fines personales o de grupo incluye la pertenencia a otras organizaciones solapadas con la pertenencia a una nación determinada.

La razón de los desencuentros: el Estado tiene tendencias simplificadoras, y tiende normalmente a la regulación en exceso, limitando la libertad individual. Y, en el caso de la libertad de los católicos, se encuentra frente a una institución milenaria, que nunca ha cedido en el ámbito de sus competencias: proporcionar al fiel cristiano los medios para su salvación y difundir el reino de Dios en la tierra.

Unos principios de buena armonía:

a) Principio de autonomía y la legítima laicidad del Estado.

La exageración del principio de autonomía del Estado en materia religiosa ha llevado, en España, a sustituir la legítima laicidad del Estado por un combativo planteamiento de laicismo militante, con la consiguiente imposición del modelo ateo de sociedad, lo que provoca una violencia inadmisible sobre las conciencias.

"Este último planteamiento, en el fondo, constituye una suerte de "confesionalismo" agnóstico o ateo del Estado, ya que presupone una toma de postura del Estado en cuanto tal (en este caso, negativa) sobre la religión, y acaba por imponer a todos los ciudadanos -mediante actuaciones legislativas, culturales, educativas, etc.- una organización social inspirada por el laicismo (que no es neutralidad en materia religiosa, sino una ideología bien determinada)"

b) Libertad de la Iglesia y libertad religiosa.

La libertad de la Iglesia exige también la disposición de los medios adecuados para ella, como por ejemplo los templos sagrados, los hospitales, los centros educativos y asistenciales que promueva para la atención y formación de sus fieles. Por eso el debate sobre los bienes de la Iglesia es un debate injusto, encaminado a expoliar a una Institución para que no pueda cumplir sus propios fines.

Además el derecho de practicar una religión es un derecho natural, y por tanto, debe ser fomentado y es irrenunciable. Lo que significa también la necesidad de templos donde dar culto a Dios, pero también el derecho legítimo de formar instituciones formativas, sanitarias y asistenciales por católicos o por la propia Iglesia es un derecho natural que asiste a todo grupo humano, y el Estado debe, no solo respetarlo sino garantizarlo del mismo modo que a otro tipo de organizaciones para ese mismo fin, sean pública o privadas.

No hay que olvidar que esos ciudadanos, que son católicos, forman parte de ese Estado y tienen derecho a exigirle que participe con sus presupuestos económicos en la financiación de las entidades que cubren una labor de servicio público, aunque no sean de propiedad pública, que ni falta hace.

c) Principio de cooperación Iglesia-Estado.

Para atender esa necesidad, la Iglesia y el Estado han suscrito acuerdos o convenios de distinto rango, muchas veces "dejando pelos en la gatera", porque la atención de los cristianos ha llevado a pactos imperfectos, como todo obrar en el que intervienen los hombres. Esos acuerdos van de lo "posible según las circunstancias", lo meramente oportuno, lo más eficaz, o lo más o menos respetuoso con las posiciones del otro.

Lo ideal es que la cooperación se lleve a cabo en armonía, respeto mutuo, comprensión y reconocimiento. Sólo así los acuerdos alcanzarán la mayor eficacia para el bien común de los fieles y, en consecuencia de la nación que los alberga.

d) Derecho de la Iglesia a emitir su juicio moral sobre cuestiones temporales.

Ese derecho no se refiere sólo a la posibilidad de predicar su propia doctrina, íntimamente legada a la libertad de culto en un Estado moderno. Implica también dar su criterio en materias que afecten a la moral y costumbres de los pueblos, como garante que es de los derechos y obligaciones naturales de los hombres.

Y si uno no fuese creyente, el sentido común le llevaría a escuchar con atención lo que la Iglesia tiene que decir e los temas que afectan a la moral, pues tiene ya veinte siglos de experiencia y guiar a las personas por caminos que han dado abundantes frutos de vidas ejemplares.

Ref. Daniel Cenalmor y Jorge Miras en "El Derecho de la Iglesia", curso básico de Derecho canónico, de EUNSA, Pamplona 2004

jueves, junio 29, 2006

La Ley natural a juicio:

El hombre moderno necesita construirse, ya no solo alcanza el mito de Prometeo a la realidad material. Su objetivo no es rememorar a los dioses fabricando cosas e, incluso, intentando dar a luz nuevos seres, su acción se encamina a reconstruirse a sí mismo.

El hombre moderno pretende buscar nuevos paradigmas con los que enfocar su vida. Ya no contempla la naturaleza, y dentro de ella, a sí mismo como integrado en la naturaleza. Él mismo se ve distinto, como un agresor del medio, como un extraterrestre en el planeta tierra, al que deja desarrollarse de modo necesario por unas leyes ciegas.

Ha dado un salto cualitativo en el determinismo material, y afirma que su inteligencia, último proceso de la evolución necesaria, le lleva a tramar, de modo necesario, una nueva construcción: la de sí mismo. Y ha de realizar tamaña hazaña excluyendo de su vida la concepción clásica de ley natural. Ese concepto estaba bien hasta que se tomó conciencia de la posibilidad de alterar, con la voluntad, las leyes.

Y, despreciada la ley determinada por la naturaleza por considerar que era el último vestigio que nos unía al mundo animal, pretendemos darnos unas nuevas normas, fijadas por el consenso de la mayoría. Todo ello desde la negación de Dios y, por tanto, desde la creencia de que ese movimiento es imparable y necesario.

Desde esa posición se considera como tradicionales y elementos a excluir toda concepción de la sociedad que se tuvo hasta entonces. Lo antiguo, por antiguo, es caduco. El progreso exige construir los cimientos de la sociedad desde el individuo, pero un individuo colectivizado; de ahí el interés de implantar en los sistemas educativos la asignatura de "Educación para la ciudadanía", que son las claves para entender los nuevos axiomas del progreso.

Para el nuevo paradigma el matrimonio está anticuado y es inválido, las relaciones sexuales se limitan a un acto de placer desligado del hecho procreador, y la procreación se concibe como un acto colectivo; y para eso se avanza en las técnicas de reproducción por probeta. Desde esa concepción las madres serán todas madres de alquiler, profesión estatal para traer al mundo individuos desligados del núcleo familiar, individuos perfectos, sin tara, sin prejuicios morales.

El objetivo que se proponen, sin contrastar, violenta la concepción clásica de persona, porque en vez de ser un ente autónomo que se sirve de la sociedad para conseguir sus fines, que -en definitiva- crea la sociedad como un instrumento; deviene en un individuo del ente colectivo social que lo posee. Y pasa de creador de la máquina a animal de granja, a un mero elemento del engranaje.

Sin libertad, porque sólo hay apariencia de ella en el determinismo de los fabricantes de ese nuevo orden, ¿en qué queda la discrepancia? Lo más probable es que sea entendida como fallo de fabricación y ese elemento pase o bien a una reeducación estilo camboyano, o -si se diese por imposible-, por tener tan fuertemente enraizada en su persona los conceptos de Dios, de familia, de virtud, de verdad y de bien, debería ser eliminado.

Y ahí es donde la ley natural que afirma que no es lo mismo mentir que decir la verdad, matar que dar la vida, amar que odiar, pasa a ser un concepto anticuado e inválido.

Pero si todos mienten, ¿cómo se van a entender? Y te dirán como el Fiscal General de Estado, que la verdad es un concepto a redefinir, que significa en cada momento el sentir de la mayoría; lo mismo le pasará al bien o al mal, meras acepciones temporales hasta que se encuentren los nuevos conceptos amorales que exige el nuevo hombre fabricado.

Y ¿la justicia? Qué sentido tendrá dar a cada uno lo suyo si todos han sido absorbidos por el aparato del Estado. Serán los méritos al servicio de la estructura los que permitirán otorgar determinadas prebendas que se reducirán a un mayor o menor abanico de posibilidades de elección para la producción del placer. Sí, se sustituirá la felicidad, concepto caduco y antiguo, que tiene que ver con la adecuación de la persona con su fin último y, por tanto, con el bien, por el placer, concepción instantánea del goce, única moneda de medida en individuos colectivizados.

De ahí la exaltación del placer como única meta a alcanzar por el individuo, tanto desde los anuncios, los medios de comunicación y los mensajes de los políticos. Y, del mismo modo que usamos cosas, también somos nosotros usados.

Con estas premisas, ¿qué aires puede respirar la ley natural? Sólo los de las catacumbas. Herida mortalmente por Grocio cuando afirmó que deberíamos hacer las leyes "como si Dios no existiese", la ley natural, único garante sólido de los derechos humanos, ha pasado a ser objeto de risa y desprecio de los nuevos legisladores progresistas, empeñados como están en crear al hombre de nuevo.

Por mi parte, prefiero depender de Dios, porque de éstos nada bueno espero.

lunes, junio 26, 2006

Sobre las perfecciones de una ciudad: La propiedad privada armonizada al bien común.

Del Libro II de La Política de Aristóteles

Sobre la propiedad colectiva: “Pero, además, esa fórmula tiene otro inconveniente: lo que es común a un número mayor de personas es objeto de menos cuidado; todos, en efecto, piensan más que en nada en lo que les es propio, y menos en lo común, o sólo en la medida en que concierne a cada uno; en cuanto a lo demás, más bien se desentienden, en la idea de que otro se preocupará de ello...”

“La propiedad, en efecto, debe se en cierto modo común, pero en general privada”

Una razón egoísta de la propiedad privada: el mayor cuidado de lo propio que lo ajeno. Eso no excluye que haya bienes comunes y un administrador de la res pública, simplemente que muestra cómo se puede utilizar el interés particular en orden al bien común. Y ese interés, motor de la economía y fomento de la riqueza, hace prosperar la ciudad y la dota de mayores recursos para su esplendor.

De hecho la doctrina de Juan Pablo II sobre la hipoteca social de los bienes tiene reminiscencias aristotélicas. Se reconoce un derecho natural de doble dirección: individual en cuanto que uno cuida más lo propio que lo ajeno; y social en cuanto esos bienes se han logrado gracias a la organización social que es un bien común y deben contribuir en una parte proporcional al bienestar general.

De ahí se legitima el impuesto, no el expolio. Y se da un sentido a lo público no como propiedad del Estado, sino como algo propio de todos que administra el que tiene autoridad y rinde a todos cuenta de ello.

Sólo estableciendo límites estrictos al poder del Estado sobre los bienes se dan las condiciones para la libertad y el progreso social. La paradoja está en que cuanto menos absorbente es el aparato estatal más se facilita la riqueza común y el Estado es más próspero.

Los regímenes socialistas tienden al reparto social, no a la generación de la riqueza, lo que hace que puedan dar la apariencia de bienestar en sus primeros estadios, cuando hay algo que repartir, y terminen todos en la quiebra del aparato del Estado por ser incapaces de generar riqueza.

De hecho Aristóteles advierte sobre la mediocridad y falta de felicidad derivada del comunismo de los bienes: “Además, es justo no hablar sólo de los grandes males de que se librarán los hombres en un régimen comunista, sino también de los bienes de que se verán privados.”

Y es que el régimen comunista tiende a una simplificación peligrosa del hombre y de su actividad, tiende a hacer todos los hombres igualmente infelices. Experiencia tenemos en el siglo XX con el fracaso del comunismo soviético. Y si, ciertamente, los comunistas de otros regímenes todavía no han caído como sistema, ese sistema está llevando a cabo una serie de correcciones en lo económico que implican, salvo la falta de libertad del pensamiento, una apertura a la propiedad como necesidad para el fomento de la competitividad y el desarrollo material. Y se da la paradoja de que los que robaron la libertad a los chinos para prometerles el paraíso comunista, les siguen escamotando la libertad pero corrigiendo ese paraíso en lo que tiene de comunismo.

jueves, junio 22, 2006

La razón de la Polis: el bien común

Dice Aristóteles en el primer libro de La Política:

Vemos que toda ciudad es una comunidad y que toda comunidad está constituida en vista de algún bien, porque los hombres siempre actúan mirando a lo que les parece bueno; y si todas tienden a algún bien, es evidente que más que ninguna, y al bien más principal, la principal entre todas y que comprende todas las demás, a saber, la llamada ciudad y comunidad civil (...)

La razón por la cual el hombre es, más que la abeja o cualquier animal gregario, un animal social es evidente: la naturaleza, como solemos decir, no hace nada en vano, y el hombre es el único animal que tiene palabra. La voz es signo del dolor y del placer, y por eso la tienen también los demás animales, pues su naturaleza llega hasta tener sensación de dolor y de placer y significársela unos a otros; pero la palabra es para manifestar lo conveniente y lo dañoso, lo justo y lo injusto, y es exclusivo del hombre, frente a los demás animales, el tener, él sólo, el sentido del bien y del mal, de lo justo y de lo injusto, etc., y la comunidad de estas cosas es lo que constituye la casa y la ciudad.

Es preciso fijarse que, si bien Aristóteles, desde su paganismo no capta la igualdad esencial de todos los hombres como criaturas de Dios, y justifica la esclavitud e, incluso la guerra para subyugar a otros pueblos, aunque nunca a los griegos, acierta en otras muchas cosas. Y, en general, lo que atribuye a los griegos es lo que hoy atribuimos a todos los seres humanos.

Sería larga la exposición de cómo el cristianismo ha sido el gran defensor de la igualdad de todos los hombres y el que ha aportado el razonamiento metafísico más fuerte que desmonta la licitud de la esclavitud; y cómo la vuelta al paganismo significa necesariamente la concepción del hombre como un animal más siendo más perfectos los depredadores que los gregarios, llevando así a la caza y esclavitud de unos pueblos por otros como justifica Aristóteles en su Política. Y esto es un aviso de navegantes a los que quieren construir un mundo sin Dios y quieren reducir al hombre a un animal evolucionado.

De esa manera los instintos y la simplificación del lenguaje para la expresión del dolor y placer llevan, directamente al pensamiento débil. Sin bien y mal, con sólo placer y dolor, se conduce al individualismo epicúreo en el que la agregación de los hombres sería equivalente a la situación de los canes, gregarios para cazar.

Pero Aristóteles, al menos para los griegos distingue un tipo de hombre que ha nacido para ser libre, aquel para el que el lenguaje se eleva a una escala superior, la de la expresión de lo conveniente y lo dañoso, lo justo y lo injusto, el sentido del bien y del mal. Y hay que entender que esas expresiones se presentan al margen del sentimiento.

El bien puede no apetecerme, ser arduo e, incluso, molesto; puede suponer el heroísmo de dar la vida en defensa de la Patria. Y no es agradable tamaño sacrificio.

De ahí que, para Aristóteles y para todos los constructores de un orden social avanzado, la justicia está en la raíz de las leyes que han de regir las ciudades. Luego, en Política, no todo es posible, pues todo se ha de subordinar al recto orden del hacer y del obrar. No puede ser el placer la norma ni legal ni de convivencia, sino la obligación ante el grupo social con el que constituimos la Ciudad, la Nación, o la Comunidad de Naciones.

Una luz sobre lo bueno y lo malo está en el decálogo de Moisés, donde junto el no matar, no mentir, no robar, está el honrar a Dios tu único Dios. Alguna razón habrá para incluir el culto a Dios como uno de los pilares del orden social.

Podemos decir que vivimos en un mundo en el que todo se ve de modo relativo, no se considera que haya verdades universales, sí, ciertamente, y ese es el drama del mundo ¿para qué crear estructuras sociales si no somos capaces de ponernos de acuerdo en que hay bien, y ,por tanto, una razón de organizarnos para alcanzarlo?

Algunos entendemos que la ley de mínimos ha de buscarse en admitir algo de sentido común: que hay acciones más buenas que otras, modos de vivir que aportan más al todo social que otros, actitudes ante la vida que generan más paz y bien que otras. Y, la clave de la convivencia es fomentar esos modos de vivir, como son el ejercicio de una vida virtuosa, la institución familiar, la referencia a valores transcendentes como la existencia de Dios.

Por eso entiendo que, como toda ciudad se ha de construir para el fomento del mayor bien del conjunto, se han de buscar estructuras y leyes sociales en las que las familias, el hombre creyente y el hom

martes, junio 20, 2006

Las nuevas formas de martirio.

Edward Atkinson de 75 años, envió fotos de un bebé abortado a Ruth May, directora del Hospital Queen Elizabeth de Kings Lynn en Norfolk, intentando llamar la atención de los directivos del hospital sobre el crimen abominable del aborto. A consecuencia de eso, Atkinson fue condenado sucesivamente por tres tribunales, entre enero y abril de este año, "enviar literatura o material ofensivo".



Arrastran a un viejo lisiado

Atkinson fue denunciado a la policía por los directivos del hospital. La policía informó a la Fiscalía Pública que mandó arrestarlo. Como Atkinson está casi lisiado, con dificultades para caminar, cuando lo arrestaron prácticamente lo sacaron arrastrando de su casa y fue a parar a prisión hasta que su caso se trató en la corte. Además, el hospital de Norfolk lo borró de la lista espera para un posible transplante de cadera.

El cinismo abortista

En la corte, la secretaria de Ruth May, Christine Rogers, dijo que ella se "trastornó" cuando abrió la carta de Atkinson que contenía el folleto en el cual se mostraba un bebé abortado; y el director de quejas y reclamos del Hospital, Karl Perryman declaró que: "Como padre de dos hijas, se había sentido totalmente perturbado", por las imágenes que le habían mostrado.

"Está trastornando a todos", dijo la directora del hospital refiriéndose al anciano: "Yo pienso que los miembros del National Health System, y particularmente en el Hospital Queen Elizabeth, proveen un cuidado excelente a sus pacientes". (Es decir los niños no-nacidos destripados, no son pacientes para esos médicos y enfermeras).

El último proceso a Atkinson fue en Swaffham por "enviar comunicaciones maliciosas". La audiencia se atrasó una hora porque el acusado se negó a prestar juramento sobre la versión protestante de la biblia -King James Bible-, y tuvieron que conseguir especialmente una versión católica del texto sagrado. Atkinson dijo que el propósito de enviar las imágenes de bebés abortados fue para "educar", y agregó, "acepto que la documentación es altamente perturbadora. Es horrendo, monstruoso y enfermante pero representa la verdad. Todos y cada uno de los que está en esta sala sabe que el aborto es un asesinato y nadie tiene el valor suficiente para decirlo".

Al dictarle sentencia el juez dijo: "Está claro que Ud. intentó golpear y tengo la certeza que su propósito fue causar ansiedad y angustia".

Las nuevas formas de martirio

Y así por haber ejercido su derecho a la libertad de expresión en la protección de los niños no nacidos:

-Atkinson, el 05-04-06, fue encarcelado por 28 días. Más un extra de 14 días en prisión por no pagar la multa de 650 libras impuesta en el 2002, por un "delito" similar.

-Del monto de su jubilación se le restaron automáticamente 500 libras de las 700 que fue condenado a pagar por los costos del juicio. Además, se le condenó a cinco (5) años de prisión en suspenso por "conducta antisocial y alterar el orden". El juez le dijo que si "desobedecía al enfrentaba cinco años de cárcel", a lo que el anciano católico replicó, "entonces Usted puede encerrarme ya, y tirar lejos la llave".

A su vez, el hospital hizo pública la decisión formal de negarle todo tipo de tratamiento, de por vida, para cualquier enfermedad, aunque ésta sea mortal; y también lo sacó de la lista de espera para la cirugía de cadera que necesita. Para justificar su decisión el hospital hizo la siguiente declaración: "Nuestros abogados fueron consultados y su opinión fue que las acciones de este hombre contravinieron la política de Tolerancia Zero en casos de abuso y de conducta inaceptable hacia nuestros directivos". El 12 de mayo, The Times comentaba que la medida del hospital era equivalente a aplicar la eutanasia por creencias religiosas o ideas políticas.

Algunas conclusiones:

-La ley positiva intenta hacer olvidar que el aborto es un crimen abominable.

-No escatimemos esfuerzos para mostrar con imágenes lo que significa el aborto. Con acciones mal llamadas "positivas" -que no muestren el horror- no se consigue absolutamente nada, y el mal sigue avanzando.

-Intentar "quedar bien con todos" o "no quedar mal con nadie" es cobardía.

-Recordemos que la heroicidad es para los católicos, en circunstancias como las actuales, moralmente exigible.

(Para comunicarse con Edward Atkinson nos han enviado la siguiente dirección: c/o HMP Norwich, Knox Road, Norwich, NR1 4LU, Inglaterra). FIN 18-06-06

Autor: Juan C. Sanahuda

NOTICIAS GLOBALES, Año IX. Número 657, 28/06. Gacetilla nº 780. Buenos Aires, 18 junio 2006

miércoles, junio 14, 2006

La ciencia voluntarista (II):

1.- El voluntarismo en las ciencias experimentales:
2.- El voluntarismo sin contrastar con la experiencia en las ciencias sociales.

En el caso de las ciencias sociales se da una doble paradoja. El voluntarismo pretende construir la nueva realidad al margen de que esté contrastada su bondad con la experiencia. Y, además, cuenta con una baza tremenda a su favor. Muchas de las malas experiencias requieren un largo tiempo de maduración. Sólo después del desastre se hace examen de conciencia y se comprueba el error de las teorías.

Y es que en el caso de las ciencias sociales, las teorías pasan a experiencia sin necesidad de contraste. De ahí la necesidad de la virtud de la prudencia en gobernantes, economistas, sociólogos, psicólogos y filósofos. Juegan con seres humanos, y un error de conceptos conlleva, muchas veces el sufrimiento de los inocentes.

El voluntarismo social no es prudente. Con la seguridad de su verdad se lanza directamente a construir una nueva realidad al grito, insensato, de "la imaginación al poder", o -con frase de algún presidente de gobierno- "en política todo es posible".

En las ciencias humanas se elimina un factor determinante de las ciencias experimentales: la contemplación de la realidad, que avalaría las experiencias más excelentes para la convivencia. Por eso el afán de construir otros modelos de célula social distintos de la familia. Sí, se reconoce, la familia fue bien en una época (cientos de miles de años, desde que hay vida humana en la tierra), pero ahora en mor del progreso hemos de ensayar otras fórmulas por si fuesen mejores y la humanidad hubiese estado toda su vida equivocada.

El objetivo del progreso ya no sería la felicidad conseguida a nivel individual y social, sino el progresivo avance hacia nuevos paradigmas aunque, en su logro la persona individual vería sacrificada su felicidad por un sustituto pasajero: el poder, el tener o el placer.

Sostengo que el hombre, como los demás seres vivos, de los que nos admiramos de su perfección para la consecución de sus fines, está tan bien hecho como ellos y, por tanto, las claves de su felicidad no deben ser tan arduas que exijan tamaño sacrificio: no ser felices para que lo sean otros.

Sin embargo el voluntarismo unido, esquizofrénicamente con el determinismo nos augura un paraíso que sólo ha implicado infelicidades inmediatas. La Revolución Francesa, en aras de la libertad, supuso la muerte violenta en la misma Francia de miles de personas. El paraíso de la raza supuso una guerra mundial y millones de muertos judíos, eslavos y cristianos. El paraíso necesario del proletariado más de cien millones de muertos. Y así, siempre que se propone un paraíso terrenal, se anuncia que pasa el tren necesario del progreso, mi alma tiembla de inseguridad.

Hoy en día, el voluntarismo progresista, siguiendo su habitual esquizofrenia, considera que se llegará al paraíso si se eliminan todas las trabas morales. Todo es igualmente válido, y de esa elección ciega, mezclando una filosofía evolucionista extremista, se llega a que saldrá un mundo mejor y más justo.

Se ha establecido como motor del progreso no ya la ciencia, ni el liberalismo económico, ni la lucha de clases, ni cualquier otro paradigma antiguo; ha salido victorioso el instinto ciego.

Hoy decimos yo creo, al instinto ciego que nos llevará (irracionales) al asegurado progreso.

Frutos de ese instinto los vamos teniendo en la pérdida de seguridad ciudadana, en la subjetividad de la aplicación de las leyes que algunos pretenden: "no por la literalidad de las mismas sino por el sentir popular". Somos gobernados por el instinto y el sentimiento en vez de la razón y la virtud. Estamos en el paraíso de los demagogos.

Frutos ya viejos del gobierno del sentimiento:

* Inseguridad de la vida, cultura de muerte: nadie tiene seguridad de nacer una vez concebido, y de continuar con vida una vez enfermado o llegado a la vejez.
* Merma o anulación de la libertad de expresión ante la tiranía de lo "políticamente correcto".
* Amenaza contra la libertad de enseñanza de nuestros hijos por una imposición de un modelo de "educación de la ciudadanía" agnóstico, sin virtudes y sin valores morales.
* Trivialización del sexo y degeneración de las costumbres, incluso con el fomento de conductas degeneradas, con "talleres específicos" para su iniciación.
* Desprotección de la familia y fomento de otro tipo de uniones destructivas del tejido social.

Y la paradoja está servida: más inseguridad ciudadana, más familias destrozadas, menos libertad individual, pero más felices porque es lo que libremente hemos escogido, gracias al imperio de la demagogia.

martes, junio 13, 2006

La ciencia voluntarista (I):

Quisiera introducir con este apunte tres artículos para la reflexión dedicados a la ciencia experimental, a las ciencias humanas y a la historia como ciencia, todas ellas hoy contaminadas por el voluntarismo científico.

1.- El voluntarismo en las ciencias experimentales:

Probablemente la ciencia sea otra cosa, porque lo que llega al gran público es la divulgación de la ciencia, y así se entiende que -en esa labor- se hayan erigido portavoces los ideólogos más que los científicos, aunque también cae algún científico en ese papel, probablemente por un exceso de vanidad, afirmando ideas peregrinas, no constatadas con su experiencia y, normalmente de la rama del saber que no domina.

Ejemplos tengo y también testigos de cómo a todo un catedrático de la Escuela de Ingenieros de Agrónomos le tuve que corregir cuando pontificaba a que a su paisano Miguel Servet lo quemó la inquisición católica. Y es que el sectarismo no es exclusivo de los ignorantes.

De todos modos, el hueso más difícil de roer en la moda de la ciencia voluntarista es la ciencia experimental, contra la que se enfrentan dos tendencias filosóficas contemporáneas: el ecologismo radical y el evolucionismo radical. Dos posturas que deberían estar en contraposición pero que están defendidas con la misma pasión y a la vez por personas con cierta formación, que deberían empezar a hablar con el "yo creo", pues sostienen sus tesis sin ninguna matización.

El ecologismo radical es pesimista, sostiene que la tierra está avocada al desastre irremediablemente, todo va de mal en peor y además ese curso de los hechos se debe exclusivamente al hombre y a su intervención en la naturaleza. De ahí concluyen que sobramos todos los demás porque somos muchos, que el progreso es retroceso, que detrás está la explotación capitalista de los recursos y de los pueblos. Son milenaristas. Y lo podrán seguir siendo muchos años, porque la sociedad va corrigiendo los excesos del progreso y avanzando técnicamente para dar soluciones a los problemas antiguos y nuevos planteados.

El evolucionismo radical debería ser positivo, ya que se convierte en un determinismo del progreso de la evolución de las especies. Y el hombre, el ser que está en la cúspide de esa evolución, necesariamente debería hacerlo todo bien y conducir el mundo a una situación idílica.

Ambas concepciones están presentes hoy en el modo de hacer ciencia, de conseguir presupuestos para la investigación y en los criterios de selección para ser publicado en algunas revistas científicas. Así, por ejemplo, un escepticismo en las posibilidades científicas de la investigación con células madre embrionarias tiene repercusión directa para aparecer o no en revistas del nivel de "Sciencie" y el escepticismo sobre el catastrofismo del ecologismo radical lleva a una especie de persecución ideológica por los "verdes" daneses.

Además de problemas éticos y prácticos, detrás de ciertas investigaciones sobre embriones hay un deseo de manipular y acelerar el progreso para la construcción del nuevo hombre, que como decía la revista Quo, de divulgación, será más inteligente, más longevo y más equilibrado afectivamente. Lo que le falta es añadir que ya no tendrá las inclinaciones de la concupiscencia en su constitución. ¿Unos hombres tan perfectos que no requieran redención porque no estarán inclinados al mal?

Como se observa la ideología voluntarista impregna revistas de divulgación pero también revistas científicas.

El caso de Woo-Suk Hwang en Seúl amañando los resultados de sus investigaciones para probar la bondad de la investigación con células embrionarias, remueve un momento a la comunidad científica, pero enseguida viene el silencio culpable de los ideólogos que promueven leyes y dotan presupuestos para seguir trabajando en esa dirección tan poco recomendable.

Vuelven los antiguos ejemplos del marxismo científico como el de Lyssenko en la Unión Soviética, que fracasó estrepitosamente y produzco sus hambrunas.

En ese voluntarismo chocan la fe en el progreso de la ciencia con la fe en el desastre al que vamos avocados por el propio desarrollo. Pero en la voluntad caben ambas creencias, produciendo una brecha en la razón con terribles consecuencias. Quizá porque son como los dualistas primitivos que creían en la fuerza del dios del bien y del mal en perpetua contienda. Aquí el dios del bien sería la ciega evolución, y el del mal la consciente razón.

Conclusión terrible: el hombre sería el mal a erradicar del mundo. Y conclusión más razonable: esa visión del mundo es un engaño "diabólico" para que el hombre pierda la esperanza.

Federico R. de Rivera

miércoles, junio 07, 2006

La descatalogación de la persona: camino de muerte

Comentaba un amigo que hay una serie de conceptos intuitivos que salvaguardan la vida.

Si nos referimos a un ser humano bajo el nombre de: bebé, niño, adolescente, joven, adulto, anciano, persona, ser humano, embrión humano, enseguida sabemos de qué estamos hablando y ese ser merece nuestra consideración instintiva. Late evidente la vida humana.

Sin embargo, cuando empezamos a adjetivar en unos casos, o en otros a quitar el adjetivo, la situación es muy diferente:

Embrión puede ser cualquier cosa, pero como todavía tiene reminiscencias de su origen, con el logro del pre-embrión pierde fuerza la vida que late en él. Si es un pre- ¿por qué protegerlo?

Vida sin el adjetivo es también contrapuesta a muerte, por lo que hay que adjetivarla con el concepto de vida digna, para pasar, a renglón seguido a preguntarse ¿y si la vida no es digna, por qué vivirla? O bien ¿si ese señor no lleva una vida digna, no será mejor que se le deje morir o que se le ayude a acabar con esa desgracia? Ahora quedará la definición en negativo. No es vida digna la que cumpla tales requisitos... luego está legitimado eliminarla.

En la línea del adjetivo antes se suele hablar del concepto más ambiguo de individuo que el de persona, pasando por el error de admitir sólo el concepto de persona legal. Si la ley no te define como persona es como si no fueses. Desde el punto de vista jurídico quedarías desprotegido. Sin adjetivo "legal" no hay persona "real".

Eliminado el concepto de persona en nuestro lenguaje, pasamos a la definición de individuo al que adjetivaremos para la vida: individuo útil, individuo solidario, individuo humano. O bien lo empezaremos a catalogar para la muerte: individuo inútil, insolidario o inhumano. En definitiva un individuo que no merece vivir por ser un elemento negativo.

Y eso es lo que se hizo en muchos sitios para justificar las matanzas de nuestros semejantes: los contrarevolucionarios son la oveja a inmolar legítimamente de comunistas actuales recostruidos que van por ahí patéticamente defendiendo el paraíso soviético.

Los enemigos de la república, meapilas y demás calaña eran los individuos sin derecho de protección en la II República tan alabada por Zapatero y que quiere, de modo acelerado, hacernos vivir en nuestras carnes.

Los fascistas son la bestia negra de las izquierdas, arma arrojadiza a todo el que no piensa como ellos. Ejemplo tenemos en el discurso de los "moderados" socialistas actuales ante la mitad de España que no les sigue el juego. Y también ante personas de izquierdas que en Cataluña quieren ser españoles.

Yo también fui fascista, le llevé la contraria a un comunista. Y tu, lector, tarde o temprano recibirás al menos el título de "no me seas fascista", en cuanto que te desvíes un ápice de la doctrina oficial del momento.

Pero al final no vale el adjetivar para la vergüenza o el eliminar adjetivos para trasladarte al anonimato. Es preciso que pases a la categoría de animal o cosa para dejar tranquilos a los exterminadores.

Serás rata si eres judío en la Alemania nazi. Serás cucaracha o cuervo si eres clérigo, fraile o católico practicante en la segunda república. Incluso serás parásito e instarán a exterminarte si eres un pobre borrachuzo para la junta de seguridad de la segunda república en Aragón.

Y, si el sistema de maldad sigue evolucionando pasarás a ser esclavo condenado a trabajos forzosos en los gulags y en las obras faraónicas soviéticas de desecación del mar de Aral, con una alimentación programada para el exterminio seguro. O bien serás sólo materia prima para la técnica de los hornos crematorios de los nazis.


Pero todavía hay algo más, puede ser que tú mismo, voluntariamente, te avengas a esas degradaciones en las máquinas para matar que algunos ya han fabricado: asistencia al suicidio automático. Con un poco más tú mismo te programarás como abono para los campos.

Piensa un poco y mira si no conviene parar la rueda antes de que tú mismo seas el que aplaudas al que te inmola. Ya pasó en la Unión Soviética y China en los ejercicios de autoinculpación de los miembros del Partido Comunista.

Hoy son los socialistas los que desde las gradas se escandalizan de ver a sus diputados defender la alianza con Batasuna y se preguntan si ahora, en el país Vasco, su papel va a ser el de víctima.

La raiz del problema: un intelectual marxista italiano, Gramsci cuando inició la revolución de las palabras.

Federico R. de Rivera

jueves, junio 01, 2006

La esterilidad del pensamiento débil:

Los políticos europeos, al menos una gran parte vinculada a los movimientos de izquierdas, han optado por un modo de decir y de hacer que puede definirse como lo "políticamente correcto". Un modo de decir que han impuesto como moda y que afecta y acompleja a políticos con una base racional y filosófica más sólida.

Uno podría pensar, en su ingenuidad, que lo políticamente correcto debería ser decir y defender la verdad, buscar y defender el bien común, favorecer las decisiones de más excelencia para la comunidad civil como son la estabilidad de la familia y el respeto a toda vida humana, o bien favorecer un régimen de libertad de expresión y educación fomentando la iniciativa privada en esos ámbitos.

Sin embargo, la posición de lo políticamente correcto va por otros derroteros. Su premisa fundamental es "todo es relativo", y cuando digo todo es todo. No hay, por tanto, verdades absolutas, no hay verdad, sólo hay opciones ante alternativas que se presentan igualmente válidas y legítimas, sin una razón de excelencia siquiera.

Todo este planteamiento proviene de un desengaño. El paraíso marxista de la Unión Soviética se ha derrumbado. El intento de construir el hombre nuevo desde la lucha del proletariado no ha sido eficaz. Y es preciso encontrar una nueva vía. Nadie piensa que aquel sistema fue desde el inicio un progreso infernal hacia el cielo en la tierra; un sacrificio de los individuos del presente en pro de un maravilloso futuro de las generaciones venideras. Quizá su conclusión sea que hay que buscar el mayor placer sensible en esta tierra para el individuo presente. Quizá parte del pensamiento débil sea una reacción efecto péndulo de la búsqueda de un paraíso terreno: la inmediatez del placer.

Sin divagar, diré que la filosofía que sustenta lo políticamente correcto está en el concepto de "pensamiento débil", que está perfectamente descrito en su propio nombre. Es un pensamiento que no avanza demasiado en la búsqueda de la verdad o de la excelencia. No se queda ni a medio camino porque no hace mas que plantearse elecciones de un modo meramente escotástico, elegir entre dos bolas blancas.

Cual es la razón de esa cobardía ante el ejercicio del pensamiento. Puede ser que si uno se preguntase al menos qué es lo mejor, descubriese que una de las bolas no es bola sino una bomba de relojería que acabará con su propia humanidad. Pero es mayor el miedo a encontrar la verdad que el miedo de elegir lo equivocado.

Los frutos de ese pensamiento débil son ya abundantes. La ciencia se sustituye por la creencia o por la poesía, mientras que las conclusiones científicas son tildadas de opiniones llenas de prejuicios religiosos. Y así se concluye que el embrión no es un ser humano para mí; que el sexo es una opción personal al margen de las tendencias biológicas, que deben ser superadas en aras al progreso; que los simios y los hombres somos de la misma familia por compartir el 98 % de la carga genética; que la familia tradicional ha de dejar paso a los nuevos modelos de familia fruto de la elección progresista; y otros muchos dislates por el estilo.

Conjuntamente a este relativismo surge dos enemigos: la ciencia en cuanto búsqueda objetiva de la verdad y la religión en cuanto signo de la dependencia del ser humano. Si las cosas son como son, el hombre también y -por tanto- tiene unas leyes internas de funcionamiento. Si Dios existe, yo soy una criatura y estoy sometido a un Ser superior al que debo acatamiento.

De ahí que el "pensamiento débil" sea fuertemente enemigo de la religión y tache de intransigentes y llenos de prejuicios religiosos a los "escépticos científicos" que no concluyan poesía de sus datos y no auguren un nuevo modelo de hombre, unas posibilidades infinitas en la manipulación genética, ofrezcan reparos al aborto, a la eutanasia, a las uniones de homosexuales, etcétera.

Ahí el pensamiento débil muestra su verdadera máscara: es un fuerte convencimiento del relativismo moral y científico y un constructor de la "verdad legal" y del "bien legal". Por eso insiste tanto en controlar la educación de la ciudadanía para instruir sobre la superación del concepto de Dios y la imposición de nuevos modelos de familia, al tiempo que pontifica sobre el momento en el que un ser humano merece vivir o pierde ese derecho. Su fortaleza es el germen de una nueva tiranía, la de las conciencias.

El remedio nos lo dió Juan Pablo II, para los cristianos y todos los hombres de buena voluntad: "¡no tengáis miedo!", ¡no tengáis miedo a la verdad!, la verdad os hará libres. Y, añade a los cristianos: "abrid las puertas a Cristo", porque Cristo es la Verdad y la vida.

En contraposición los frutos del pensamiento débil son la esterilidad, la falta de ideas, y de apertura intelectual por ese miedo a la verdad y al compromiso. Pero también, en una realidad inmediata: la esterilidad propia de su modelo familiar, sin familia, sin hijos, sin amor, sin entrega. En el fondo se convierten en unos seres que están continuamente mirándose al ombligo, y, a lo más, mirando el ombligo ajeno en cuanto origen del placer.

Y se da la paradoja que ese nuevo modelo de ser humano no es mas que un individuo gelatinoso, que no tiene ninguna aportación a la humanidad mas que decir que todas las bolas son blancas.

Federico R. de Rivera