jueves, enero 25, 2007
Sin virtudes son medusas. Sin esqueleto pura gelatina.
Sin virtudes son medusas. Sin esqueleto pura gelatina.
Cuando uno se sacó el carné de conducir, las primeras horas o días, según su grado de torpeza hacer un movimiento suponía un pensamiento. ¿La derecha? que ¡no, que esa es la izqu ierda! y por ahí no se va a ninguna parte. Y así, el monitor, con paciencia nos daba lecciones y hacía que asimilásemos los reflejos necesarios para obrar sin pensar, porque íbamos aprendiendo.
Al saltar un potro, al hacer deporte, pensar "es malo", el reflejo es el que te salva la "virilidad". Y eso se logra con la costumbre.
El hombre aprende, también los animales. Una parte del reflejo es como cargarnos de "instintos que carecemos". Tenemos que aprender a andar, a conducir, a distinguir olores, a captar el signo de los tiempos.
Pero también hay otras tareas que se aprenden y hacen llevadera la convivencia: se aprende a vencerse y coger el teléfono, abrir la puerta, tener posturas pudorosas, ceder el asiento en el autobús, aguantar la sed y el hambre, y las ganas de pipí. Y con esas acciones pequeñas, nos preparamos para acometer tareas más poderosas: estudiar, sacar una oposición, aguantar a un cliente sin tirarle por la ventana, no saltar ante los aguijonazos de la novia, después mujer, que es experta en ironía, no mandar al burro del novio a la porra porque no se ha acordado que hoy hace un mes que salimos. Todo es lucha, adquisición de hábitos, triunfos y derrotas. Y eso son las virtudes humanas.
Los clásicos distinguieron cuatro virtudes cardinales: prudencia, justicia, fortaleza y templanza; y vieron que todas las demás podrían considerarse incluidas o referidas a ellas.
Y se observó que luchando por ser templado se cuida el cuerpo (no comer demasiado, no dormir demasiado poco, no beber en exceso) y se es prudente consigo mismo; se aguanta el apetito y se hace uno fuerte; se respeta a la pareja o no se duerme uno conduciendo por lo duro de una digestión pantagruélica, y se es justo. Y el justo no pone cuernos a su pareja (es casto y templado), acepta sus obligaciones aunque le supongan esfuerzo y no ambiciona lo ajeno y es templado.
Las virtudes van todas juntas, son como la carpa de un circo. Se tira de un palo y sube toda ella.
Pero ¿qué pasaría si uno adoptase como norma de conducta a apetencia? Es evidente que se habituaría a hacer lo primero que le viniera a la cabeza, y acabaría haciendo lo que le llevase menos esfuerzo. Si me apetece, por qué no. Y no sería justo ni fiel con su pareja, y no sería sobrio y robaría si le apetece lo ajeno, no siendo justo, y dejaría el hogar seguro del amor generoso por el barco tormentoso del amor placentero. Por un instante dejaría su hogar e iría de "hogar en hogar", sería un insensato, un imprudente.
Ese es el modelo de la asignatura de la Educación para la ciudadanía. Sin virtudes, con una norma de conducta en la "apetencia", su freno será el castigo de la ley. Y ¿si no me pillan?
Dice un amigo que las Socialdemocracias, permisivas, no han conseguido frenar la violencia, los suicidios, las depresiones, las soledades, los robos, y todos los demás males. No responden con recursos morales sino con "un pacto que no basan en la naturaleza". ¿Por qué va a ser bueno lo que la ley ordena solo porque lo ordena, y no lo que a mí me parece, que me tengo más a mano?
Pero aún en el caso de un mundo regido por las virtudes humanas, la condición del hombre es falible. Está construyendo su mundo todos los días. Tiene caídas y levantadas. Necesita el perdón de Dios y de los suyos. Y ahí entran otras virtudes que conocemos los cristianos: acudimos a un Dios amor que perdona y nos ayuda a recomenzar; acudimos a nuestros seres queridos que tienen capacidad de perdonar y colaboran con nosotros en nuestra tarea; acudimos a una sociedad capaz de perdonar y que nos da otras oportunidades de rehacer la vida.
Pero eso es sólo posible si se lucha en la virtud y se tiene el referente que evita la desesperación: un Amor que perdona. Tener fe en Dios es una baza segura para ganar la partida y vivir una vida esperanzada.
Y, al final, el hombre virtuosos es "un hombre que lucha por adquirir la virtud" y que recomienza todos los días, muriendo en esa lucha. Y es el que "está en el camino de la bondad quien al dormirse en esta vida, se encuentra bueno en la eterna".
frid
domingo, enero 21, 2007
La autonomía familiar en Chesterton
Ahí el orden de las cosas, el horario, las costumbres, se rescribirían todos los días, aunque fuesen básicamente lo mismo. Y debería ser todo nuevo y viejo a la vez. Por eso soñaba, como también hace Tolkien en uno de sus cuentos en un viaje alrededor del mundo en busca de su hogar.
La diferencia es de tiempo. En el cuento tolkiano es toda una vida la búsqueda, en Chesterton apenas seis meses de vuelta al mundo y retorno al hogar para descubrir que su mujer es como la “otra” que dejó pero con el pelo más rojo; que la farola verde y el buzón rojo son como “los otros” pero más bonitos; y los hijos, como “los otros” pero más amados.
Los ritmos de Chesterton siempre son más trepidantes. No tiene la paciencia de la espera.
Dos paradojas que hablan del amor rescrito, pero rescrito no porque se cambie de objeto del amor, sino porque se reafirma en el amor. Es el verdadero romanticismo: un amor eterno que se hace nuevo cada día, cada minuto, cada aliento de vida.
Y para eso no hay que dar la vuelta al mundo, hay que cerrar y abrir los ojos.
Y para que ese sea un reino con todas las de la ley, se corona al rey o a la reina todos los días. Y los hijos son los más importantes de esa “Ínsula”, son los verdaderos príncipes.
Y eso que se llama sociedad es el lugar de las “relaciones internacionales”, importantes pero de un rango de relación entre estados soberanos. El hogar de los Pérez entabla relación diplomática con los Ramírez en el te de las cinco de la tarde.
En definitiva: la vida más importante ¡la más cercana! Y es su estabilidad y su felicidad ¡la razón de nuestra estancia en la tierra! Soy para Dios, soy creyente, pero Él puso para Adán su Eva, y para Eva su Adán. Y por eso no hay nada más importante.
Con ese modo de ver la vida: qué seguridad en la fortaleza de un vínculo que se remonta del primer Adán y de la primera Eva.
frid
jueves, enero 18, 2007
Un posible decálogo personalista. Conferencia de Juan Manuel Burgos, filósofo, en la Ibercaja de Zaragoza
En cuanto a la vida ya su nacimiento es de alto riesgo; su refugio, "la familia" es trivializado; su identidad de hombre o mujer, puesta en duda; sus valores sometidos a la opinión ajena; su relación con Dios considerada obsoleta y poco madura. Y así sin un asidero firme, se encuentra sólo y sin apoyos ante un cada vez más poderoso aparato del Estado.
Pero, sin divagar, voy a citar, brevemente una especie de decálogo paersonalista que puede ser la medicina para volver a humanizar al ser humano:
1.- La radical diferencia entre personas, animales y cosas. Es preciso redefinir los conceptos que tratan en exclusivo del ser humano.
2.- Importancia radical de la afectividad. El conocer no nos hace buenos, lo que nos hace buenos es el ser y el amor. Conocemos para amar.
3.- Importancia de la relación en las personas. Somos para el otro. Nos realizamos con la donación. Pero no somos el otro.
4.- Primacía de los valores morales y religiosos. La conciencia es uan experiencia universal que nos señala que todo nuestro obrar está encaminado hacia un fin transcendente.
5.- La importancia de la dualidad humana. Corporeidad, masculinidad y feminidad son realidades intrínsecas del ser humano. Hay una igualdad radical en la dignidad, pero una diferenciación natural en el ser individual.
6.- Al hombre hay que entenderlo en "familia", en la familia se da la radical valoración del ser humano. Ahí eres un tú insustituible. De hecho esa experiencia vivida por Gabriel Marcel cuando trabajaba en el Departamento de desaparecidos durante la primera guerra mundial le hizo convertirs del idealismo al realismo. El tú irrepetible es lo real.
7.- El hombre tiene una dimensión comunitaria que no lo absorve pero que le hace realizarse. Estoy en el mundo para cuidar del otro.
8.- La filosofía y la sociedad están en contínuo diálogo. El personalismo lleva a la acción social.
9.- El personalismo está en relación con la religión. Dios es una realidad. No se duda de la condición humana de ser creado por Dios. No oculta su dimensión religiosa.
10. El personalismo dialoga con la filosofía moderna encontrando en ella elementos interesantes, no sólo rechazables. Esas filosofías, "que no resuelven el problema del hombre", presentan luces parciales a considerar.
frid
Una introducción al personalismo filosófico. El contexto histórico.
En esa conferencia el Profesor Burgos introdujo el contexto histórico del nacimiento de esa corriente. Mounier, su fundador, se encontraba con el dilema de dedicarse a la vida académica o a la acción, eligió la acción y creó un organo de expresión, la revista Esprit con la que generó un movimiento filosófico realista que intentó compensar los dos grandes extremos sociales de su tiempo: el colectivismo y el individualismo.
En realidad el peor enemigo del hombre era el coletivismo que en el periodo de entreguerras tenía dos versiones: el comunismo y el fascismo. Dos extremos aunque del mismo origen socialista y que, la opinión pública traga como extremas izquierda y extrema derecha. Ambos son movimientos socializantes donde el individuo se sacrifica a intereses colectivos: la lucha del proletariado para el paraíso terrenal o la lucha por la super-raza o super-nación. Uno sólo no es nada, pero en la masa, en el grupo, es una parte de algo grande, algo que le exige la subordinación de su ser individual al hipotético ser colectivo.
El otro extremo es más bien hipotético, el liberalismo como individualismo planteaba que el hombre era principalmente un ser aislado, que debía sacar de sí toda su potencialidad y que eso redundaría en beneficio propio y ajeno. De hecho el liberalismo actual es un liberalismo corregido: no piensa que los egoismos sacarán adelante la solidariedad, pero sí piensa que cada uno debe de sacar de sí lo mejor que tiene y que los propios intereses son un motor del desarrollo. Y esa verdad es indiscutible.
El liberalismo corregido es el que actualmente impera pacíficamente en la mente de muchos cristianos, mientras que el colectivismo sigue creando nuevos mostruos.
Los mostruos del colectivismo ya no son el paraíso del proletariado, en el que no cree nadie, sino la construcción del nuevo hombre, el superhombre generado por la ciencia; la nueva conciencia social es el consenso; y la nueva moral excluye y pretende superar todos los valores tradicionales: individuos en relación sólo con el Sistema, con el Estado, sin sociedades intermedias con entidad propia y diferenciada. Son la síntesis del fascismo (super-raza por super-hombre de la ciencia) y del marxismo (conciencia colectiva del consenso, individuos como miembros exclusivamente del Estado).
Y enfrente a ese mostruo ¿hay individualismo? Curiosamente el colectivismo ha incorporado también un individualismo radical: la conversión del hombre en una mera célula social. Sólo yo y el Estado. Ni los demás ni Dios son importantes.
La alternativa personalista, en cuanto busca un intermedio entre colectivismo e individualismo, es loable. Pero los extremos no son comparables.
El hombre real es individuo, y tiene una relación social. El individualismo acierta en algo real. Puede haber liberalismo como sistema y liberalismo filosófico realista.
El colectivismo destruye al hombre individual y no cabe con él mas que la rebeldía.
frid
martes, enero 16, 2007
Algunas consideraciones sobre la Jornada Mundial de las Migraciones
Recordemos que la familia de Nazaret también vivió la dolorosa condición de tantos inmigrantes, en las que reconocemos en particular las grandes dificultades, los malos momentos, humillaciones,…que sufren.
Inmigrantes de ahora y de antesJornada Mundial de las Migraciones
A diario siguen llegando a nuestro país numerosas personas sin los requisitos que les garanticen un trabajo y una vivienda dignos y un futuro de esperanza. Las delegaciones diocesanas de migraciones, Caritas, parroquias y servicios de la Vida Consagrada, están realizando una labor impagable de acogida, acompañamiento y asistencia a los inmigrantes y a sus familias.
Recordemos que la familia de Nazaret también vivió la dolorosa condición de tantos inmigrantes, en las que reconocemos en particular las grandes dificultades, los malos momentos, humillaciones,…que sufren. No podemos ver a estas personas, solo desde el punto de vista en el bienestar que nos puedan aportar con su ayuda y trabajo, como si fueran máquinas, si no desde el respeto de la dignidad humana y el reconocimiento de los valores de la sociedad que los aloja. Hacer que tengan una justa integración de las familias en los sistemas sociales y económicos.
Los hay que vienen solos para empezar, hasta que pueden repatriar a su familia, otros se dedican a trabajar y ayudarles desde aquí con su aportación económica y algún día volverse a su patria. Normalmente siempre de una u otra forma son familias las que sufren esta situación. Por eso, debemos abrirles las puertas y acogerlos como hermanos, respetando sus creencias, al igual que a nosotros nos gusta que nos respeten. Ver también en el emigrante la persona que trae y aporta una riqueza y una cultura diferente.
De lo contrario las mujeres se ven en circunstancias de llegar a la situación de vender sus cuerpos y a los niños ponerlos a trabajar en lugar de acudir a la escuela para su formación. En definitiva mantener una disponibilidad activa de participación para construir juntos una comunidad integrada.
Elena Baeza Villena
Etiquetas: América, emigración, España, inmigración, África
Nosotros también fuimos inmigrantes.
Los que hicieron las américas, o las alemanias, buscando una oportunidad y volvieron o se quedaron ahí constatan que la inmigración es una opción contra la miseria.
Inmigrantes de ahora y de antes
No hace mucho, los españoles iban buscando una oportunidad al continente americano, era "hacer las américas", algunos ahí se quedaron, otros volvieron ricos y eran los "indianos"; algunos de los que volvieron vinieron con cierta megalomanía y dejaron impresionantes mansiones donde dejaron sus ahorros.
El tiempo hizo que los hijos de los hijos fuesen o argentinos, uruguayos, chilenos, o bien, si volvieron, españolitos como ellos.
Otros hicieron las "alemanias" y eso no hace tanto tiempo. Y ahí les exigieron certificados de todo tipo, sobre todo sanitarios, para trabajar duro, ganar algo y volver al cabo del tiempo. Gracias a esas idas están ahora las venidas, las venidas de los camiones que van y vuelven a Alemania cargados de fruta española. Mantuvimos los contactos.
Nosotros fuimos y nos acogieron. ¿Seremos también acogedores?
La inmigración genera riqueza, pero la inmigración indiscriminada genera también muertos en el paso del estrecho, mafias y comercio de cuerpos. Meditemos.
Frid
Etiquetas: América, emigración, España, inmigración, África
Un debate en la red liberal ¿Interpretación de la Biblia y del mensaje cristiano?
Complicado lo tendría quien quiera que la Biblia diga lo que quiera oir; porque la voz de Dios es la del que mejor conoce el hombre, no en vano lo ha creado. Pero ese Dios quiere perdonar al hombre y para ello es necesario no perder el sentido del pecado.
Muchos de los problemas de interpretación de la Biblia están en lo que es "literalidad" y lo que es "mensaje".
En la Biblia hay hechos históricos, con unos detalles impresionantes: toda la historia de los Reinos de Judá por ejemplo. Hay hechos que se relatan metafóricamente donde lo importante es lo que se enseña, y la fe dice que esos personajes existieron aunque no se ubican históricamente (Adán y Eva, Noé y los patriarcas antidiluvianos). Y hay enseñanzas divinas que, por eso mismo, el hombre no puede interpretarlas en lo literal (diferencia entre el cristianismo católico y el protestantismo cristiano, o en el modo literal de interpretar los libros sagrados los musulmanes), Ahí juega más fuerza el papel de la fe. No es tanto creer la literalidad de lo dicho sino la interpretación según el sentir de la tradición (que para el Católico cuenta con la ayuda del Espíritu Santo al Papa y los Obispos); pero no hace referencia al orden temporal: "dad al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios" sino más bien lo que hace referencia al orden espiritual: Los mandamientos (que se basan en la naturaleza), los Misterios propios de la Fe: La Trinidad, la divinidad de Cristo, los Sacramentos. En ese último ámbito entra sobre todo en juego una fe que no colisiona con la razón. Pero la razón sólo dice que eso no es contradictorio.
Pero para construir cualquier edificio intelectual se requiere un cimiento sólido: la capacidad del hombre de conocer (optimismo natural del hombre) y la realidad del mundo sensible; al tiempo que se constata la propia limitación, la capacidad de errar (moderado pesimismo) que lleva a respetar por "posible o comprensible" que otros defiendan opiniones que nos parezcan muy infundadas.
Otra cuestión delicada. Y qué pasa con los maricones. ¿Se les condena en la BIblia?
Siguiendo con el argumento un poco delicado ¿los maricones entrarán en el reino de los cielos? respondería con una frase "las prostitutas y los pecadores os adelantarán en el Reino de los cielos"; entendiendo que esas personas "hacen penitencia". El ser algo no es pecado, el hacer algo puede serlo; y eso es de lo que hay que hacer penitencia.La doctrina católica es clara. Los hombres pueden obrar bien o mal, no por lo que ellos decidan que es el bien sino porque un acto es en sí bueno o malo y la intención puede ser buena o mala. Ahora vendría el nudo gordiano:
El sexo fuera del matrimonio es un desorden de la naturaleza. Luego es un acto del que el cristiano debe pedir perdón en la confesión sacramental. No es "doctrina cristiana", es "doctrina de la naturaleza del hombre", pero que la Iglesia Católica sostiene.
Pero aquí no hablamos de un "hecho histórico" ni de "una metáfora"; hablamos de la luz de la ley natural que tiene su "literalidad" en textos del Libro de la Sabiduría, en la Carta de San Pablo a los Romanos, en el Génesis (Sodoma y Gomorra) y en otros muchos lugares donde se hace "relación de pecados y castigos". Pero la clave, no lo olvidemos es que Cristo vino a salvar a pecadores, y que no necesitan de él los que no necesitan de penitencia.
Eso es lo que, entiendo, dice la doctrina católica. Pero eso no quiere decir que se desprecie "al pecador"; partimos de un principio: "todos somos pecadores", "el que esté sin pecado tire la primera piedra"; no se desprecia ni ningunea a nadie, se le abre un camino de vida por si lo quiere recorrer.
frid
En preparación de la Jornada Mundial de Emigrante y Refugiado. Discurso de Benedicto XVI.
La familia de Nazareth fué emigrante en Egipto, además podría considerarse hoy en día una familia de refugiados perseguidos por un tirano, Herodes. Cristo quiso padecer en sus carnes la emigración y la persecución, para hacernos acogedores.
Jornada Mundial del Emigrante y Refugiado 2007Fuente: Vatican.va
Autor: S.S. Benedicto XVI
"La familia migrante"
¡Queridos hermanos y hermanas!
Con ocasión de la próxima Jornada Mundial del emigrante y el refugiado, con la mirada puesta en la Santa Familia de Nazaret, icono de todas las familias, querría invitarlos a reflexionar sobre la situación de la familia emigrante. El evangelista Mateo narra que, poco tiempo después del nacimiento de Jesús, José se vio obligado a salir de noche hacia Egipto llevando consigo al niño y a su madre, para huir de la persecución del rey Herodes (cfr Mt 2, 13-15). Comentando esta página evangélica, mi venerado Predecesor, el Siervo de Dios Papa Pío XII, escribió en 1952: “La familia de Nazaret en exilio, Jesús, María y José, emigrantes en Egipto y allí refugiados para sustraerse a la ira de un rey impío, son el modelo, el ejemplo y el consuelo de los emigrantes y peregrinos de cada época y País, de todos los prófugos de cualquier condición que, acuciados por las persecuciones o por la necesidad, se ven obligados a abandonar la patria, la amada familia y los amigos entrañables para dirigirse a tierras extranjeras” (Exsul familia, AAS 44, 1952, 649). En el drama de la Familia de Nazaret, obligada a refugiarse en Egipto, percibimos la dolorosa condición de todos los emigrantes, especialmente de los refugiados, de los desterrados, de los evacuados, de los prófugos, de los perseguidos. Percibimos las dificultades de cada familia emigrante, las penurias, las humillaciones, la estrechez y la fragilidad de millones y millones de emigrantes, prófugos y refugiados. La Familia de Nazaret refleja la imagen de Dios custodiada en el corazón de cada familia humana, si bien desfigurada y debilitada por la emigración.
El tema de la próxima Jornada Mundial del emigrante y el refugiado –La familia emigrante– se sitúa en continuidad con los del 1980, 1986 y 1993, y pretende acentuar ulteriormente el compromiso de la Iglesia no sólo a favor del individuo emigrante, sino también de su familia, lugar y recurso de la cultura de la vida y principio de integración de valores. Muchas son las dificultades que encuentra la familia del emigrante. La lejanía de sus componentes y la frustrada reunificación son a menudo ocasión de ruptura de los vínculos originarios. Se establecen nuevas relaciones y nacen nuevos afectos; se olvida el pasado y los propios deberes, puestos a dura prueba por la distancia y la soledad. Si no se garantiza a la familia inmigrada una real posibilidad de inserción y participación, es difícil prever su desarrollo armónico. La Convención internacional sobre la protección de los derechos de todos los trabajadores migratorios y de sus familiares, entrada en vigencia el 1 de julio de 2003, pretende tutelar los trabajadores y trabajadoras emigrantes y los miembros de las respectivas familias. Se reconoce, por tanto, el valor de la familia también en lo que atañe a la emigración, fenómeno ahora estructural de nuestras sociedades. La Iglesia anima la ratificación de los instrumentos legales internacionales propuestos para defender los derechos de los emigrantes, de los refugiados y de sus familias, y ofrece, en varias de sus Instituciones y Asociaciones, aquella advocacy que se hace cada vez más necesaria. Se han abierto, para tal fin, centros de escucha para emigrantes, casas para su acogida, oficinas de servicios para las personas y las familias, y se han puesto en marcha otras iniciativas para satisfacer las crecientes exigencias en este campo.
Actualmente, se está trabajando mucho por la integración de las familias de los inmigrantes, no obstante quede aún tanto por hacer. Existen dificultades efectivas relacionadas con algunos “mecanismos de defensa” de la primera generación inmigrada, que pueden llegar a constituir un obstáculo para una subsiguiente maduración de los jóvenes de la segunda generación. Es por tanto necesario predisponer acciones legislativas, jurídicas y sociales para facilitar dicha integración. En estos últimos tiempos ha aumentado el número de mujeres que abandonan el País de origen en busca de mejores condiciones de vida, en pos de perspectivas profesionales más alentadoras. Pero no son pocas las mujeres que terminan siendo víctimas del tráfico de seres humanos y de la prostitución. En las reunificaciones familiares las asistentes sociales, en particular las religiosas, pueden llevar a cabo un beneficioso servicio de mediación, digno de una creciente valorización.
En cuanto al tema de la integración de las familias de los inmigrantes, siento el deber de llamar la atención sobre las familias de los refugiados, cuyas condiciones parecen empeorar con respecto al pasado, también por lo que atañe a la reunificación de los núcleos familiares. En los territorios destinados a su acogida, junto a las dificultades logísticas, y personales, asociadas a los traumas y el estrés emocional por las trágicas experiencias vividas, a veces se suma el riesgo de la implicación de mujeres y niños en la explotación sexual como mecanismo de supervivencia. En estos casos, es necesaria una atenta presencia pastoral que, además de prestar asistencia capaz de aliviar las heridas del corazón, ofrezca por parte de la comunidad cristiana un apoyo capaz de restablecer la cultura del respeto y redescubrir el verdadero valor del amor. Es preciso animar, a todo aquel que está destruido interiormente, a recuperar la confianza en sí mismo. Es necesario, en fin, comprometerse para garantizar los derechos y la dignidad de las familias, y asegurarles un alojamiento conforme a sus exigencias. A los refugiados se les pide que cultiven una actitud abierta y positiva hacia la sociedad que los acoge, manteniendo una disponibilidad activa a las propuestas de participación para construir juntos una comunidad integrada, que sea “casa común” de todos.
Entre los emigrantes existe una categoría que debemos considerar de forma especial: los estudiantes de otros Países, que se hallan lejos de su hogar, sin un adecuado conocimiento del idioma, a veces carentes de amistades, y a menudo dotados con becas insuficientes. Su condición se agrava cuando se trata de estudiantes casados. Con sus Instituciones, la Iglesia se esfuerza por hacer menos dolorosa la ausencia del apoyo familiar de estos jóvenes estudiantes, ayudándolos a integrarse en las ciudades que les reciben, poniéndolos en contacto con familias dispuestas a acogerles y a facilitar el conocimiento recíproco. Como he dicho en otra ocasión, la ayuda a los estudiantes extranjeros es “un importante campo de acción pastoral. Sin lugar a dudas, los jóvenes que por motivos de estudio abandonan el propio País se enfrentan a numerosos problemas, sobre todo al riesgo de una crisis de identidad” (L’Osservatore Romano, 15 de diciembre de 2005).
Queridos hermanos y hermanas, pueda la Jornada Mundial del emigrante y el refugiado convertirse en una ocasión útil para sensibilizar las comunidades eclesiales y la opinión pública acerca de las necesidades y problemas, así como de las potencialidades positivas, de las familias emigrantes. Dirijo de modo especial mi pensamiento a quienes están comprometidos directamente con el vasto fenómeno de la migración, y aquellos que emplean sus energías pastorales al servicio de la movilidad humana. La palabra del apóstol Pablo: “caritas Christi urget nos” (2 Co 5, 14) los anime a donarse, con preferencia, a los hermanos y hermanas más necesitados. Con estos sentimientos, invoco sobre cada uno la divina asistencia, y a todos imparto con cariño una especial Bendición Apostólica.
Vaticano, 18 de octubre de 2006
BENEDICTUS PP. XVI
miércoles, enero 03, 2007
Laicismo y laicidad, dos realidades diferentes.
Pongamos un ejemplo, nacionalismo y nacionalidad no son lo mismo. Yo soy de la nación española, pero no soy nacionalista. Soy laico y gozo de una propiedad, la laicidad, pero no soy laicista.
¿Donde la diferencia? Laico es contrapuesto a religioso pero no en el sentido de práctica religiosa sino de estado. Se vive en el mundo y se participa de todas las preocupaciones mundanas pero no se es mundano. Se puede ser fiel de la Iglesia católica, o fiel de otra confesión religiosa y ser laico. Más bien, lo normal de todo fiel de una confesión religiosa es su carácter de laico. Es lo propio de la mayoría de los ciudadanos.
Lo propio del ser humano es confesar al creador, adorarle y reconocerle como Dios. Pero el mundo de aquí abajo perdería su encanto y su armonía si quisiéramos construirlo como réplica del cielo o del paraíso. La tierra no es ni debe ser un paraíso. Es un lugar de paso, con necesidades corrientes e "irrepetibles", que dejarán de ser necesidades en los mundos celestiales.
Ahora tenemos que preocuparnos, vivir el afán de la búsqueda del alimento, la novia, los hijos, las pensiones, el vehículo utilitario, la vivienda, el veraneo, el descanso, las diversiones. Son todas preocupaciones del tiempo presente y ocupan una parte muy importante de nuestro tiempo y nuestra cabeza. Ahí todos podemos ponernos de acuerdo para encontrar el modo de satisfacer mejor y con más calidad las necesidades terrenas. Eso es ser laico, eso es estar impregnado de la "laicidad". Pero, en absoluto eso es ser laicista.
Laicista es aquel que convierte lo terreno en celestial y que centra "toda su vida" en satisfacer las necesidades terrenas, materiales principalmente y, curiosamente, con el afán del máximo disfrute. El laicista suele ser hedonista porque mira la realidad sólo desde la "carnalidad", y después no tiene ni quiere dar explicación del más allá.
Con ese laicista aún se podría convivir. Unos viviríamos en el mundo atendiendo nuestras necesidades terrenas, comunes a todos los hombres, y tendríamos la amplitud de mira de saber que esta vida terrenal es un paso para la eterna. Procuraríamos vivir, gozar, amar, sonreír y trabajar procurando hacer el bien, procurando ser mejores, y todo por el Dios en el que creyésemos agradar. Otros harían lo mismo, o casi lo mismo, aunque sólo por el "sentimiento de estar a gusto consigo mismo", con esa voz de su conciencia que les dice lo que está bien o mal. Vivirían una vida chata pero estarían cerca, muy cerca, de los creyentes: y esa cercanía estaría en el fomento de lo bueno.
Pero el laicismo habitual no es de un individuo, sino de todo un sistema social. Es un laicismo impositivo. Lo que pretende es que "toda la vida de los hombres" se viviese como si Dios no existiera. No admite que algunos tengan profundidad en su punto de vista. Se molestan con la mera mención de la palabra: "eternidad". Además pretenden eliminar esa voz de su conciencia y quieren construir un mundo "como si las virtudes humanas no existieran", lo que es lo mismo a decir que "el alma, donde se asientan los principios morales" no existiera. Es un mundo sin Dios y sin hombre el que propugnan,
Entonces ¿qué sistema propugna el laicismo actual? el del dominio de la voluntad, que es lo mismo que el dominio de la fuerza, donde la humanidad es, simplemente, una especie animal más, donde el individuo se subordina a la colectividad. Han avanzado en culto a la humanidad y han alineado al hombre. Y entonces los esquemas que propugnan ya no son compatibles con los de la mayoría de los hombres, por eso son "líderes", "ilustrados", "educadores en asignaturas de laicidad". Su meta no es el amor, el bien ni la verdad. Sus metas son el placer, lo políticamente admitido y el consenso. Y en eso son una "secta", porque sus prácticas llevan a sacrificar al individuo por la colectividad.
Y para formar ese nuevo hombre necesitan ser agresivos. Signos evidentes de su mal son muchos, todos manifiestamente agresivos contra el sentir religioso natural en los hombres: belenes, crucifijos, cultos cristianos, enseñanza de la religión, y todo signo religioso cristiano han se ser eliminados. Pero también el mismo nombre de Dios, la concepción de bien y de verdad, todo sentido transcendente. Y en especial la primera composición social natural: la familia que ha de ser reinterpretada para que se imponga el Yo sobre la naturaleza de las cosas.
Ese laicismo no es que sea anti-cristiano, es que es anti-humano.
frid
viernes, diciembre 29, 2006
En busca de lo mejor: Sobre la Catedral de Córdoba que algunos pretenden compartir.
Un breve artículo para pedir que apliquemos sencillamente el sentido común. ¿Hemos pedido los cristianos que se comparta Santa Sofía? Pero sí hemos pedido que se nos deje reedificar nuestros templos en los países donde convivimos en minoría con el Islam.
Y es que no es inocente la petición de los musulmanes para compartir la Catedral de Córdoba para utilizarla como mezquita. Porque esa petición tiene toda la señal de una mala intención.
Si se quiere rezar a Dios, a un Dios Amor, hay que buscar lo que nos une, no los que pueda causarnos división. Ellos, por conquista, arrebataron la fe a la tierra andaluza y sembraron de mártires aquel territorio y, quizá por eso, el cristianismo llegó a esas tierras aunque de modo militar. En aquella época religión y reino estaban unidos. Y la reconquista supuso la reintroducción, en el mismo espacio de culto donde estuvo la Iglesia cristiana una nueva Iglesia Catedral respetando la estructura de la mezquita.
Lo mismo hicieron los musulmanes, pero en una conquista religiosa, con la Catedral de Santa Sofía, en Constantinopla. Cayó y cayó la libertad religiosa.
Pero es que mientras que en Occidente la religión goza de libertad, para construir una iglesia en los países que se dicen religiosos, y son islámicos, ¡no hay libertad!, para convertirse al cristianismo ¡no hay libertad! y para reconstuir una Iglesia ¡hay trabas que lo hacen casi imposible!
Por eso, cuando se dice que se quiere compartir, y se calla lo que no se deja compartir y lo que no se deja vivir, podemos decir, sencillamente que sólo se quiere "presionar", señalar al intolerante porque no nos deja compartir su casa y desviar la atención del maleante que no nos deja, en Arabia Saudí, y en otros países donde es mayoría el Islam ¡construir nuestra propia casa!
Seamos claros, y digamos las cosas por su nombre. La mala intención desenmascarada. Y la libertad para que construyan sus templos la tienen asegurada en España, mientras no la tenemos los cristianos en los países donde la "tiranía teocrática islámica" es ley.
Pidamos sinceridad y respeto a nuestra libertad.
frid
miércoles, diciembre 27, 2006
En busca de lo mejor: Diferentes modos de celebrar las Navidades. No hay ni color.
Reflexiones sobre los distintos modos de celebrar estas fiestas Navideñas. Me quedo con la Navidad cristiana. No hay ni color.
No hay ni color:
Entre celebrar la venida del Niño Dios a la tierra y celebrar la venida de un gordo borracho y que viaja en pijama en un trineo hay diferencia.
Bien les vendría a los nórdicos volver al bueno de San Nicolás y dejar de lado al gordo Papá Noel.
Pero otros celebran el solsticio de invierno, como si eso fuese algo bueno. Para los no creyentes el paso de la vida debería llenarles de desesperación. Un año más que pasa es un año menos de su desintegrable vida. Pierden un año y no tendrán más. Se acercan irremisiblemente a su aniquilamiento.
¿Acaso celebra un condenado a muerte el paso de los días que le quedan para ser ahorcado? Pues no.
Vacío navideño es el vacío de Dios. Y es que sólo tienen sentido las fiestas cuando la noticia es grande y la esperanza es segura.
Celebra un cristiano el cumpleaños sin tapujos porque se acerca a la meta de su vida, el estar con el Niño Dios que nació en Navidad. Vuelve a su verdadera patria. Por eso celebra el fin del año, porque el tiempo de la venida de Dios se acerca. Es el "Veni, Iesu, veni" que decimos jubilosos.
Pero el pagano, celebraba las "orgías y los bacanales", exaltación superlativa de la "litrona" unida al culto orgiástico de Venus, con todo lo que eso significaba, incluyendo todo tipo de desenfrenos e infidelidades. Exaltaban la pasión descontrolada.
Y los fenicios celebraban esas mismas orgías con sacrificios humanos incluidos, además de niños. Manifestación pública y sin engaños de lo que pudiera ser hoy el aborto (asesinato oculto).
Esas son las fiestas paganas, para que comparemos ambas.
No tiene color. Elijo las fiestas cristianas.
En las fiestas cristianas los hijos conviven y llenan de ternura a sus padres y hermanos, los padres se desviven por hijos y nietos. El centro del hogar es Jesús, el modelo la Sagrada Familia y el fruto: el amor verdadero.
Paz en la tierra a los hombres de buena voluntad.
frid
jueves, diciembre 21, 2006
Los ojos del alma; una visión de la conciencia moral
Reflexionando sobre el interés de eliminar de la vida de los hombres los conceptos de bien y mal, o lo que es equivalente, la referencia de una valoración objetiva del obrar humano, me he topado de golpe con los ojos del alma, ojos que quieren algunos cegar.
De modo natural nos surge el obrar el bien, y además con el bien se siente incluso un placer, un sentirse a gusto, encontrarse bien. Es como el ejercicio del atleta cuando corre, salta o practica el deporte para el que está especialmente cualificado. Es agradable hacer aquello que uno hace bien, aquello para lo que se tienen cualidades.
Por eso el obrar el bien moral lleva aparejado, salvo experiencias místicas o situaciones de agotamiento, dos reacciones: ese sentirse bien con uno mismo y, en el fondo, con el Creador; y una mayor facilidad para obrar el bien. El ejercicio hace el hábito, pero el hábito requiere una cualidad previa que desarrollar. No engorda el aire sino el pollo al pasar a gallo.
Sin embargo, desde que el hombre recuerda y la Biblia le hace recordar, junto a esa connaturalidad para el bien, se encuentra la inclinación a arrancar la manzana con lo que eso significa. Por un bien inmediato que se acaba y que vuelve a dar hambre, se abandona la visión de lo bueno para entrar en el ámbito de lo apetecible. La miopía del alma no ve ya a lo lejos sino de cerca, las letras de delante de sus ojos y sin gafas puede que tarde en darse cuenta de su error.
Las alertas del error, la llamada imperiosa para acudir al oculista, es una sensación de malestar, una inquietud del alma, un escozor en los ojos de la conciencia.
Pero si alguien, por un momento, arrancase esos ojos, el hombre quedaría a ciegas, la guía debería ser externa; los criterios del bien o mal obrar vendrían de un ámbito en el que él pusiese su confianza: el consenso podría ser una solución, pero si el consenso es de ciegos, de personas sin conciencia, el barco, sin rumbo, no llegaría a ningún puerto.
Pero el problema de los guías ciegos, los que se están empeñando en arrancarnos los ojos del alma es que saben que están ciegos y se empeñan en ser nuestros guías y mentores del camino de la felicidad; son ciegos con malicia porque dicen "que ven" y se equiparan a los guías ciegos contemporáneos a Jesucristo, fariseos que basaban el bien en la apariencia y no en el ser bueno.
Y esos aparentan no sólo el bien, que definen por consenso, sino la felicidad que no es ya la paz interior sino la sensación de ser admirado por ser un triunfador.
Esos guías curiosamente ciegos y cegadores de la conciencia, necesitan ojos que los miren y aplaudan porque es el único premio que proponen a su obrar según la moda o el consenso: la fama humana. Y además logran que les admiren porque hacen aberraciones contra natura, porque son "auténticos" siendo auténticamente infieles a su mujer o viviendo la relación humana sin compromiso, porque triunfan ejerciendo el dominio sobre los demás hombres.
Estos guías ciegos a los que ya no se ve con los ojos del alma sino con el mirar animal, son respetados lo mismo que el "rey de la manada", mientras detenten el poder. Por eso mismo suelen ejercer poderes totalitarios o populistas, suelen ser expertos en la demagogia y en el engaño, suelen manipular las palabras para arropar sus mentiras.
Ante tanta cortina opaca, lo mejor es ir a una cura de ojos, acudir a quien pueda dar colirio a los ojos del alma: mirar en el interior y ver qué es lo que la hace mejor: veremos que son las obras en las que hace el bien, las que suponen el ejercicio del atleta, de las virtudes; que son la búsqueda de consejo en personas con prestigio moral y santidad de vida; que son la ayuda de Dios y de los santos.
Y eso último es evidente, porque el Creador tiene la medicina para su criatura, el verdadero colirio del alma: la vida de la gracia, la contrición y el perdón. No en vano derramó buen colirio de sangre en la cruz por tí y por mí.
Pero es que además, al ver dentro del alma, el hombre ve dos cosas: su condición de criatura y las leyes de funcionamiento que Dios le ha puesto para su propia felicidad. Esos límites son su nave espacial para ir hacia las estrellas; sin ellos no podría mas que dar saltitos estilo sapo pretencioso mientras la cigüeña curiosa se acerca con su pico abierto para llevarselo como alimento de sus crías.
Vale la pena cuidar los ojos del alma, tratar la miopía, evitar la ceguera y elegir guías con buena vista, que no estén ciegos.
viernes, diciembre 15, 2006
La culminación del "progreso" es la construcción del "super-hombre".
Hoy en día el bien no está definido por la acomodación del obrar al ser; sino en lo que está permitido por la ley; el mal no es lo que daña al ser sino lo que está prohibido. Radicales de esa postura sostienen sin sonrojarse que "si la ley ordena que yo mate a un inocente, debo hacerlo, eso es lo bueno; más bien ya no es tal inocente, porque la ley lo ha declarado culpable". Pero ¿si no ha hecho nada? Daría igual lo que ha hecho o lo que sea ese ser: "el embrión, el feto, es por ley un agresor a su madre si ella no lo desea; el cristiano podría ser un agresor por mostrar con su vida un sistema ético que violenta mis sentimientos".
Pero ese sistema se dice que es un sistema que ha progresado en la conquista de la libertad; se ha liberado de la conciencia de mal, y ha convertido al Parlamento en el nuevo "Dios" que salva. Si cumples mi ley, si me eres obediente y dócil, serás ensalzado por la voluntad colectiva, si bien no evitarás que mañana se pudra tu cuerpo; pero estarás vivo en la conciencia colectiva.

Desde ese avance de las libertades se está dando la paradoja de que el hombre puede ya alienarse, de un modo absoluto, puede, ejerciendo su libertad, decir que le maten, aceptar ¿por qué no? la exclavitud de por vida, admitir el cambio de sexo también de por vida. Pero, curiosamente no puede adoptar, por violentar su libertad, otro tipo de compromiso de por vida como el contraer matrimonio o entregarse al servicio de Dios. Ya no es preciso para matar a un ser humano, en el "progreso de su libertad" mas que lo pida; y, en algunos casos, que sean sus familiares los que lo hagan porque está temporalmente o definitivamente incapacitado para elegir; ese sería el caso de los dementes, los niños sin uso de razón, los niños en el seno de la madre y los enfermos en coma.
Pero se ha progresado en "libertad"; podemos hacer más cosas, pero no podemos hacer otras. Esas personas que deciden libremente su muerte no tienen vuelta atrás; y los que son matados porque lo deciden otro son valorados menos íncluso que los animales, seres que sin uso de razón, empiezan a adquirir derechos en los países occidentales.
La culminación de ese progreso en "libertad" ha llegado al subordinar al hombre a la "ciencia"; el progreso exige que experimentemos, en bien del hombre colectivo, con el hombre individual real, con el de carne y hueso. La ley española de investigación biomédica es un claro ejemplo de esa situación. El servicio a la humanidad exige sacrificios y además es por encontrar un nuevo tipo de hombre más duradero, menos susceptible a las enfermedades, y -especialmente deseado- sin la debilidad que significa la conciencia de pecado, todo unido con algo contradictorio: más inteligente ¿y sin conciencia de bien o de mal?
Pero ese superhombre, curiosamente servido por los "hombrecillos del hoy", sin existir siquiera, nos ha convertido en objetos y piezas del proceso de fabricación.
El mundo es hoy un inmenso taller dirigido por los "iluminados progresistas"; un taller donde el hombre es sólo o un objeto de recambio (por eso se ensaya y manipula con embriones humanos, para encontrar esas piezas; se matan vidas para "salvar vidas"; hay vidas más valiosas que otras); piezas del proceso de fabricación o elementos "inteligentes" de la cadena productiva mientras la vida activa sea rentable o mientras estemos en el partido adecuado; o, y son la mayoría, piezas desechables (y digo que son la mayoría porque desde el ecologismo socialista ya se anuncia que al menos sobra la mitad de la población del planeta para que sea sostenible). Y, somos incluso, la pieza del deseo: objetos de lujo; niños traídos a la tierra por encargo con un control de calidad que no se para en consideraciones éticas y desecha sin problemas los "elementos con algunas taras o algunas características no deseadas".
La única fuerza moral contra este "iluminismo progresista" que no es otra cosa que la "implantación de la cultura de la muerte" o un nuevo modo de ofrecer sacrificios humanos a Balaam, a los dioses tótemes fenicios de la más profunda raiz mistérica europea, está en la verdadera cultura de la vida.
Y, curiosamente, el único que tiene valor moral para defender la vida en todos sus estados, para defender al hombre con su conciencia individual y su valor irrepetible, es el cristianismo; y más en concreto, el ejemplo de esa lucha titánica de la vida contra la muerte fue Juan Pablo II cuando decía que el "ser humano era el único querido por Dios por sí mismo", que es irrepetible; también lo es Benedicto XVI cuando apela a la "razón" para encontrar la verdad del hombre; y lo fue su fundador, Jesucristo, que murío, siendo Dios, por cada persona concreta, para redimirla y que alcanzara la vida eterna. Pero Jesús dijo "convertíos"; la liberación del hombre pasa por la conciencia moral.
El superhombre inexistente está hoy esclavizando al hombre existente. El mensaje de un pensador cristiano podría ser: tú eres irrepetible, por tí DIos se hizo hombre, tu vida tiene todo el valor de la Sangre de Cristo, no permitas que te eliminen ni que eliminen al indefenso.
Y nos llama el "superhombre" intransigentes porque teniendo ante nuestros ojos la vida y la muerte para elegir, ¡hemos elegido la vida!
frid
Acción pública de los católicos, una obligación ineludible en nuestro tiempo.

Ayer tuve la ocasión maravillosa de disertar con un grupo de profesionales del derecho, personas jóvenes todos ellos, sobre la acción pública de los católicos, mostrando que hoy es una necesidad ineludible.
Se acabaron los tiempos en los que el aire nos daba de cara, en el que la sociedad era cristiana, las costumbres estaban impregnadas del cristianismo, y la cultura impregnada del humanismo cristiano se manifestaba de modo natural y sin violencia en la vida social y en las costumbres.
El mundo occidental se ha "liberado", ha buscado un nuevo paradigma de acción, y ha vuelto a resucitar viejos fantasmas creadores de meta-realidades; es decir de programas elaborados por la voluntad de unos pocos que se intentan imponer como nuevos modelos del orden social.
Esa situación no es nueva. El mundo occidenteal ha sufrido ya los frutos amargos de la arquitectura social, de esos mundos de diseño pero de un modo bélico y combativo. Por una parte el subjetivismo individualista, en de la voluntad de poder nietziano que negando a Dios y exaltando al hombre, propició que uno, el duce, el fürer, provenientes de planteamientos socialistas, se encontrara cómodamenta asentado en la construcción de un mundo de poder en el que esa voluntad soberana manejaba, como un cuerpo único a toda la sociedad. El cuerpo único era la raza, un grupo diferenciado con un único sentir y pensar, que pasó a dominar el mundo. Su sistema social no fracasó, económicamente iba bien, simplemente fue derrotado por las armas.
Por otra parte el materialismo colectivista también hizo sus mundos de diseño; sin Dios y sin creer en el hombre individual, descansaron su fuerza en la "humanidad", que estaba representada en el Partido único; si bien dentro del partido la voluntad y el pensamiento colectivo tenía un líder indiscutible, un portavoz único e indiscutible resultado de una lucha inmisericorde por el poder y por el control del partido. Ese sistema ganó la guerra mundial y sembró Europa de mártires y millones de muertos callados miserablemente por la "progresía europea", que con su silencio se hizo culpable de tamaño genocidio como nunca se ha conocido en Europa. Sin embargo, ese sistema fracasó socialmente. El paraíso que se esperaba conseguir no llegaba, y se sacrificaba al hombre real de un modo contínuo y sistemático en aras a la hipotética humanidad feliz.
La estrategia del mal ha cambiado. De alguna manera ha sintetizado ambas posturas pero eliminado "inicialmente" el procedimiento belicista. Su orientación materialista ha elegido un nuevo paradigma: la construcción de una sociedad sin conciencia de pecado, donde sea el Parlamento el que sustituya la conciencia individual del hombre o la conciencia colectiva de la humanidad. El hombre vuelve a intentar una construcción de sí mismo pero diluyendo el hecho en un Parlamento soberano. El bien y el mal, lo que es el ámbito de la libertad, lo que el individuo debe pensar, se establece por el consenso colectivo; pero un consenso colectivo elaborado en un sistema de partidos donde las luchas individualistas por ser el Líder y pensador único siguen en pié; y, por tanto, se ha vuelto a generar, sobre todo en el mundo latino otro tipo de "duce", en este caso el presidente del partido populista correspondiente: Chávez, Morales, Rodríguez Zapatero son tres clarísimos ejemplos.
Este nuevo líder presenta las características típicas de Hitler pre-bélico; él es el Partido, o mejor dicho la voluntad y el pensamiento del Partido; el Partido es el órgano de Gobierno y por tanto el nervio, la red arterial y los huesos del nuevo cuerpo colectivo; y los ciudadanos que no son el Partido son la masa amorfa que se ha de educar, dirigir o manipular. Un nuevo modelo social materialista y ateo se ha construído con apariencia de legalidad al mantener todavía las estructuras políticas que los auparon al poder. En España Europa es un freno; pero en los países americanos el freno no existe y se gobierna manifiestamente contra todo modo de pensamiento y organización que pueda ser alternativa a ese sistema liberticida.
Sin embargo, Europa misma no es un refugio de la libertad; el subjetivismo individualista ha llevado a países como Holanda a convertirse en paraísos de la muerte. Un sistema legal holandés, pero en mayor o menor grado, europeo, donde la categoría de la persona no es una realidad pacíficamente poseída, sino una condición que se obtiene por la ley. De ahí que los embriones (seres humanos en el seno de la madre); los niños nacidos con ciertas deformaciones (en algún país europeo); ciertos discapacitados; enfermos con una enfermedad grave y dolorosa; ancianos y otras personas que no gozan de la salud deseada o la protección del deseo de los padres o familiares, puedan estar perdiendo la categoría de personas, sean desprotegidos por la ley y, en ese terreno no ético pero legal, sea permitido su eliminación.
Este panorama es un avance ideológico del sistema de muerte al que deriva la visión individualista o colectivista atea; ese es el sistema que se intenta implantar en España con la "Educación para la ciudadanía", diciendo que es Educación para la convivencia; ese es el sistema en el que desde una deformación de la libertad convertida en "hacer lo que me apetece"; exaltada en el modelo de "todo es igualmente válido"; se pasa a eliminar al que no tiene voz (el niño en el seno materno); a implantar como ética la ética de la voluntad de poder en vez de la ética de la razón de bien; y se acaba descargando esa libertad en la moda implantada por la mayoría; "ahora se siente de este modo"; "todo el mundo lo hace"; esquemas de conducta no basados en la razón de lo bueno sino en la razón del sentimiento, de la moda o del deseo.
Curiosamente con sólo una frase de Benedicto XVI se tiene el arma para desmontar tanta mentira: "Dios es razonable"; es decir, busquemos la verdad y el bien que están delante de nuestros ojos y seremos realmente pacíficos, tolerantes, amables, respetuosos con los demás y con la vida, y -además- veremos que justamente creer en ese Dios es la garantía de paz que nuestra civilización ansía.
miércoles, diciembre 13, 2006
Jornada sobre la violencia en la escuela, organizada en Zaragoza por el grupo popular de Las Cortes de Aragón.
Clave evidente por sí sola: la solución pasa por respetar la libertad de elegir de los padres, que son los que mejor saben lo mejor para sus hijos; y fomentar la educación en valores. Se trata de que los hijos sean mejores, no que sean "más poderosos". No se trata de formar "dictadores en el mundo de la violencia", sino de formar "personas en el mundo de la convivencia".
El lunes 11 de diciembre tuvo lugar una jornada organizada por el partido popular para analizar la situación de la escuela y el problema de la violencia escolar.
Intervinieron Ana Grande, diputada autonómica de Aragón, y Ana Pastor, que fue ministra de Educación en el gobierno de José María Aznar.

Dio algunos datos sobre la violencia en las aulas aragonesas: En tres meses ha habido un creciente número de casos de violencia escolar llegando a 2 por semana de noviembre, además del acto vandálico en el Colegio Condes de Aragón.
Es una actitud totalmente de desprecio a los profesores, alumnos y familias la resolución de Eva Almunia obligando a readmitir a unos alumnos violentos como los que hicieron el vandalismo en el Colegio Cortes de Aragón. Esa resolución parece encaminada a minar la autoridad de los profesores, hacer que en ese Colegio se haga fijo un núcleo de inestabilidad y de violencia, además de mostrar un posible sectarismo en la resolución.
Otros datos: el 6 % de los profesores han sido agredidos; El 12% tiene miedo entrar en clase; más del 45 % siente trastornos debidos al estrés; 18 docentes recurrieron al defensor del profesor; en definitiva: las leyes socialistas de Educación han convertido la profesión de docente como una profesión de alto riesgo.
El modelo docente actual, modelo socialista, ha generado la falta de autoridad de los profesores y la indefensión de padres y alumnos pacíficos. La LOE no facilita la autoridad del profesor. Los “Novillos legales” son una verdadera insensatez .
Hay que resolver los problemas derivados de la falta del conocimiento de la lengua y de la marginalidad en la situación de muchos inmigrantes. En contrapartida no hay medidas adecuadas asumidas por el gobierno aragonés.
El gobierno aragonés acusa a la prensa de alarmista y al Partido Popular de agorero, porque describen un problema real. Hay 2 expedientes por mal comportamiento de alumnos por día en Aragón. 2692 expulsiones de 2 a 3 a tres días. Ahora son mas de 3800.
Es importante que el Gobierno aragonés no esconda la realidad, lo que va mal hay que saberlo. El silencio y la ocultación son estrategias para avanzar en un modelo de desintegración familiar ideológicamente sostenido desde el socialismo radical actual.
La consejera lleva elaborando desde hace mas de un año un plan de convivencia un plan que consta de 2 hojas.

La Educación es el elemento mas importante para garantizar la libertad y el bien de las personas. Es el legado mas importante de los padres para preparar a la vida.
En ella se logran los objetivos fundamentales como el desarrollo íntegro de la persona, la transmisión de los valores y de la cultura. Es lo más importante que tenemos que hacer: preparar a los hombres y mujeres del mañana.
Al sistema educativo actual le falta coherencia y eficacia (que los niños terminen los estudios).
Algunos datos de la sociedad española: 30 % de fracaso escolar. El modelo de educación por osmosis (modelo Rubalcaba) es un fracaso: sin fomentar el esfuerzo no se logra que el alumno avance y supere metas preparándose para la vida.
Estamos inmersos en un modelo de inntervencionismo social de un grado superlativo. La preocupación del Gobierno llega a extremos como el tamaño de una hamburguesa y, como nos descuidemos, tendremos un inspector todos los días en casa para certificar qué es lo que damos de desayuno a nuestros hijos antes de ir a la escuela.
La Constitución defiende la libertad de los padres de elegir los colegios, publico o privado: el partido popular busca que los criterios de elección de centro primen la voluntad de los padres y no los modelos planificadores estatalitas. Si se demanda enseñanza privada hay que ofrecerla, conjuntamente a una enseñanza pública de calidad.
Hemos aprendido el sentido común de nuestros padres y de los maestros. Hay muchos socialistas que no quieren que haya contenidos comunes vendidos al nacionalismo. Y también una gran mayoría de ciudadanos que pide que en el Colegio se enseñe a sus hijos los valores que ellos tienen. El sentido común es básico para prepararse a la convivencia, como la diferencia de modelos buenos o malos de comportamiento. Lo que está bien estará siempre bien: los chicos han de salir, primero buenos. Mentir, golpear, robar, violentar a otro, nunca serán modelos aceptables; y eso está primando con el modelo actual en el que la violencia en el aula es un aura de prestigio entre los alumnos; porque el único valor que prima en la filosofía socialista es el del poder de la fuerza.

Hay acoso escolar (suicidios de niños, padres agredidos, actos de indisciplina, vandalismo). Esa es la realidad. Ahora hay que diagnosticar y poner remedios porque repercute en padres, profesores, y alumnos, es decir, en toda la sociedad española.
Esto muestra que el modelo del relativismo “hago lo que me da la gana”, es un modelo caduco, inservible para educar, para evitar el acoso escolar, y para formar una sociedad de convivencia.
Hay que hacer que el alumno destaque por lo bueno: valores intelectuales, deportivos, manuales, o personales. Y siempre destacar porque el alumno es una buena persona. Lo material no lo arregla todo.
El sindicato AMPE ha tenido necesidad de crear la figura del defensor del profesor.
Aragón está convirtiéndose en el anti-modelo, saliendo con frecuencia en el telediario por problemas de violencia en las aulas. Y eso requiere solución inmediata. Pero es un problema nacional. El 33 % de los profesores tienen el síndrome del profesor quemado.
El sindicato de Catedráticos ANCABA ha hecho un informe contra los “novillos” escolares. Por supuesto que el gobierno no le ha escuchado.
El partido popular busca fomentar conductas que faciliten la convivencia. Ha elaborado un documento firmado en la Rioja incluyendo una propuesta de ley contra la violencia en las aulas, una propuesta resultante de escuchar a padres, profesores y alumnos. Incluye una tabla de Derechos y deberes de los padres; el Teléfono de apoyo para profesores y alumnos ; aumento de las Tutorías de alumnos; suprimir por ley la legalización de los novillos escolares.. la redacción de Guías para la formación en la convivencia; medidas para fomentar la autoridad del Profesor y medidas de apoyo para lograrlo; que se oriente la formación a que el niño aprenda realmente a convivir y que sepa más y mejor; preparando personas preparadas para la vida global; el segundo idioma en la enseñanza como propone Esperanza Aquirre en Madrid es un ejemplo; se busca el respaldo jurídico al profesor y la formación continuada, incluyendo la formación para resolver y gestionar conflictos; se incluye el derecho de los padres para ausentarse del puesto de trabajo cuando les llamen en el colegio para una tutoría; además de las Campañas de sensibilización de la sociedad (educar en valores); y crear grupos de expertos para asesorar e los políticos con seriedad; además los libros de texto tendrán contenido comunes en las CC.AA. donde gobiernen los populares. La Educación para la ciudadanía hablará de derechos humanos; se promoverá la libertad de elegir el centro escolar por parte de los padres. Se instaurará una verdadera Carrera docente que incluya dinero y reconocimiento social de la importancia del profesor; se fomentará el segundo idioma. Se incidirá en la difícil tarea de generar una verdadera formación profesional que habilite a los chavales para los trabajos que demanda la sociedad.
Pero todo esto son medidas basadas en analizar la situación, hacer el adecuado diagnóstico y proponer la adecuada sanación al enfermo, en este caso al sistema de enseñanza. Que, en contra del modelo socialista, requiere educar en valores, en virtudes humanas, en comportamientos de verdadera convivencia y, sobre todo, en respetar la voluntad de los padres.
Educar es la tarea más importante de los padres con los hijos, el Estado puede ayudar pero nunca sustituir, y menos aún suplantarlos. Hay que defender el derecho a elegir, algo de vital importancia en una sociedad de libertad.
El modelo intervensionista no es compatible con el modelo democrático en el que creemos la mayoría de los españoles.
martes, diciembre 05, 2006
Documento: Resumen de la Instrucción Pastoral de la Conferencia Episcopal Española sobre Orientaciones morales ante la situación actual de España

INSTRUCCIÓN PASTORAL DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL ESPAÑOLA. Madrid, 20-24 de noviembre de 2006.
Orientaciones morales ante
la situación actual de España
(Resumen)
Madrid, 24 de noviembre de 2006
INDICE
Introducción
I.- Una situación nueva fuerte oleada de laicismo
A. La reconciliación, amenazada
B. La difusión de la mentalidad laicista
C. Sobre las causas de la situaciónII.- Responsabilidad de la Iglesia y de los cristianos
A. Superar la desesperanza, el enfrentamiento y el sometimiento
B. Anunciar el gran "sí" de Dios a la Humanidad en JesucristoIII.- Discernimiento y orientaciones morales
A. Desde una identidad católica vigorosa
B. Caridad social, para el fortalecimiento de la vida pública
a. La Iglesia y la sociedad civil
b. Algunas cuestiones que dilucidar
1. Democracia y moral
2. El servicio al bien común
3. Mejorar la democracia
4. Respeto y promoción de la libertad religiosa
5. El terrorismo
6. Los nacionalismos y sus exigencias morales
7. El ejercicio de la caridadConclusión
RESUMEN
La Instrucción Pastoral Orientaciones morales ante la situación actual de España es un documento con el que los Obispos ofrecen su aportación al discernimiento que hoy es necesario hacer, en unos momentos de especial complejidad. El texto pretende favorecer la comunión eclesial y animar a los católicos a participar activamente en la vida pública, al tiempo que quiere ayudar a todos a descubrir las implicaciones morales de la situación actual, con la convicción de que ello es un requisito indispensable para una sana vida democrática.
La Instrucción consta de tres capítulos, precedidos por una introducción y culminados con una conclusión, en los que se describe la situación actual y se analizan sus causas; se realiza una llamada a superar la desesperanza, el enfrentamiento y el sometimiento, así como a anunciar el gran sí de Dios a la Humanidad en Jesucristo; y se propone un reforzamiento de la identidad católica para llevar a cabo cualquier acción en la sociedad y se anima explícitamente a los católicos a vivir la caridad social para el fortalecimiento moral de la vida pública.
Capítulo I. Una situación nueva: fuerte oleada de laicismo
El documento destaca en este capítulo dos datos relevantes en la historia reciente de España, uno positivo y otro negativo: el advenimiento de la democracia y el desarrollo alarmante del laicismo.
Primeramente, elogia los grandes valores morales que, sobre el trasfondo espiritual de la reconciliación, hicieron posible la Constitución de 1978, que ha propiciado treinta años de estabilidad y prosperidad, y subraya el importante papel que la Iglesia y los católicos españoles jugaron en el establecimiento de la democracia. A continuación, llama la atención sobre el peligro que supone dilapidar los bienes alcanzados y reabrir viejas heridas con una utilización de la “memoria histórica” guiada por una mentalidad selectiva.
Por otro lado, la Instrucción Pastoral recalca que para interpretar y valorar las nuevas circunstancias, es necesario tener en cuenta el desarrollo del laicismo en nuestra sociedad, invadida por un modo de vida en el que la referencia a Dios es considerada como algo negativo. De la mano del magisterio de Benedicto XVI, el documento critica el relativismo moral que, paradójicamente, pretende engrandecer al hombre, colocándolo en el centro de todo y termina por reducirlo a un mero fruto del azar, impersonal, efímero y, en definitiva, irracional.
El laicismo radical y excluyente, impulsado por algunos sectores, está en la base de algunas legislaciones, promovidas recientemente en España, que deterioran gravemente el bien común de una sociedad, formada en buena parte por católicos. El texto expresa el deseo de los Obispos de que se pueda ir encontrando poco a poco el ordenamiento justo para que todos podamos vivir de acuerdo con nuestras convicciones sin que nadie pretenda imponer a nadie sus puntos de vista por procedimientos desleales e injustos.
En el documento, los obispos realizan un ejercicio de autocrítica y señalan que también la falta de clarividencia y de vida santa entre los católicos han contribuido al oscurecimiento de la fe y al desarrollo de la indiferencia y del agnosticismo teórico y práctico en nuestra sociedad.
Capítulo II. Responsabilidad de la Iglesia y de los católicos
Los obispos alertan de que, en las circunstancias actuales, hay que evitar el riesgo de adoptar soluciones equivocadas que, a pesar de sus aparentes claridades, en realidad, se basan en fundamentos falsos, no cristianos.
Algunas de esas tentaciones son la desesperanza, especialmente acuciante en un contexto se hace patente la pérdida de influencia por parte de los católicos, pero que carece de sentido en una Iglesia que no pone nunca su esperanza ni encuentra su apoyo en ninguna institución temporal, sino en Jesucristo, su único Señor; el enfrentamiento, que lleve a no caer en la cuenta de que las diferencias no tienen por qué degenerar en conflictos; y el sometimiento, que ceda a la tentación de diluir la propia identidad e incluso renunciar a ella para acomodarse al contexto social. Por el contrario, como dijo Benedicto XVI en Verona, en estos momentos los católicos seguimos teniendo la gran misión de ofrecer a nuestros hermanos el gran “sí” que en Jesucristo Dios dice al hombre y a su vida, a la amor humano, a nuestra libertad y a nuestra inteligencia.
Capítulo III. Discernimiento y orientaciones morales.
Los Obispos señalan que cualquier tarea que los católicos quieran emprender en esta situación ha de realizarse desde una identidad católica vigorosa que incluye formación en la fe, anunciar el evangelio del matrimonio y de la familia, y cuidar la Eucaristía dominical. Asimismo apuntan que es necesario estimular a los católicos para vivir la caridad social y fortalecer así moralmente vida pública. En este sentido se desgranan en este capítulo las siguientes cuestiones: democracia y moral, donde se explica que la democracia y los procedimientos democráticos no son la última referencia moral de los ciudadanos, y se ayuda a descubrir que los fundamentos prepolíticos de la democracia radican en la verdad del ser humano; el servicio al bien común, como fundamento de valor y de la excelencia de la vida pública; la mejora de la democracia, donde se señala que es absolutamente necesario respetar el recto funcionamiento de las instituciones, especialmente la autonomía del poder judicial y la libertad de los jueces; el respeto y protección de la libertad religiosa, donde se recoge que un Estado laico, verdaderamente democrático, es aquel que valora la libertad religiosa como un elemento fundamental del bien común, digno de respeto y protección; el terrorismo, intrínsecamente perverso, del todo incompatible con una visión moral de la vida, justa y razonable.
En este punto se afirma que es objetivamente ilícita cualquier colaboración con los terroristas, con los que los apoyan, encubren o respaldan, y que una sociedad que quiera ser libre y justa no puede reconocer explícita ni implícitamente a una organización terrorista como representante político legítimo de ningún sector de la población, ni puede tenerla como interlocutor político. Las víctimas del terrorismo ocupan un lugar destacado en este epígrafe. Los Obispos les expresan su afecto, respeto y solidaridad, extensibles a sus familiares, amigos y personas que han sufrido directa o indirectamente el terrorismo; respecto a los nacionalismos y sus exigencias morales, se aporta una palabra sosegada y serena que ayude a orientarse en la valoración moral de los nacionalismos en la situación concreta de España. La Iglesia reconoce la legitimidad de las posiciones nacionalistas, siempre que, como todo proyecto político justo, se justifiquen en referencia al bien común de toda la población directa o indirectamente afectada. La unidad histórica y cultural de España puede ser manifestada y administrada de muy diferentes maneras. En esta cuestión la Iglesia se limita a recomendar a todos que piensen y actúen con la máxima responsabilidad y rectitud, respetando la verdad de los hechos y de la historia, considerando los bienes de la unidad y de la convivencia de siglos y guiándose por criterios de solidaridad y respeto hacia el bien de los demás; el capítulo termina con el apartado dedicado al ejercicio de la caridad que refleja cómo la Iglesia tiene que ser y aparecer, vivir y actuar, como una verdadera comunidad de amor; un amor, vivido y practicado con generosidad y eficacia, especialmente en aquellos casos de urgencia como pueden ser, en la actualidad, el fenómeno de la inmigración, los que no tienen trabajo, los que están solos, o las mujeres víctimas de la violencia doméstica, entre otros.
La Instrucción Pastoral concluye expresando la voluntad de todos los católicos de vivir en la sociedad desde el respeto y libertad para poder proponer libremente la manera propia de ver las cosas y desde ahí poder colaborar sinceramente en el enriquecimiento espiritual de la sociedad.
domingo, noviembre 19, 2006
Una secuencia de nombres. Un camino hacia la muerte.
Aragón Liberal
Una reflexión de un "café liberal" de desayuno, ofrecida a los lectores para que la difundan en la defensa de la vida.
Una secuencia de nombres. Un camino hacia la muerte.
Actualmente, y tiene su fundamento en la asignatura de la "Educación contra la ciudadanía", se ha dividido la vida de un ser humano en:
pre-embrión, embrión embrión implantado, feto, bebé, nene, niño, pre-adolescente, adolescente, jóven, hombre maduro, pre-anciano, anciano y post-anciano.
Evidentemente están descatalogados como humanos los pre-embriones, por ley, para poder matarlos y manipularlos. Si bien no vamos a dejar en evidencia la arbitrariedad de esa medida cuyo objeto es decir que sólo hay aborto si si mata un embrión implatado.
Lógicamente, admitido el término de post-anciano, podrían también matarlos y manipularlos con tal que la ley los desproteja y elimine su categoría de personas en caso de que tengan graves deformaciones, enfermedades y ya no sean viables.
Faltan categorías intermedias entre bebé sano y bebé con malformaciones. niño sano y niño enfermo, hombre sano y hombre con una enfermedad incurable... para llegar a distinguir entre ser humano sano y ser humano con una enfermedad con la que no vale la pena que viva. Un criterio de calidad o de "denominación de origen" que permita desechar a los individuos de la especie humana que no cumplan los criterios definidos por una ley de estos "progresistas".
Alguien me dirá que estoy escribiendo monstruosidades. Yo le diré que, ciertamente, estoy "describiendo monstruosidades" que otros dicen y que, en algún caso, ya han legislado.
Que alguien pare este carro.
frid
19 de noviembre. Día mundial del recuerdo de las víctimas del tráfico
Hoy clebramos el día mundial de las víctimas del tráfico. Todos estamos de acuerdo en ello y en evitar esos accidentes. Que, por cierto, son una infima parte si pensamos en los abortos, que al menos 30 veces más numerosos. ¿Cuando los conmemoraremos?
19 de noviembre. Día mundial del recuerdo de las víctimas del tráfico.
Una fecha memoriable, en Zaragoza la conmemoramos con un manifiesto al aire, unos globos que se sueltan al cielo y un minuto de silencio para no decir nada. Pero está bien el acto así, en la misma plaza del Pilar, para que cuando acabemos pasemos por la columna de la Virgen y le pidamos por esas víctimas. Y ya habremos hecho algo más positivo que elevar nuestro pensamiento al inmenso vacío que hay sobre nuestras cabezas. Al menos que en ese minuto de silencio o hayamos rezado o habramos sacado un buen propósito: respetar las señales, no beber y no hacer imprudencias como conducir con sueño.
Necesitamos que nos toquen la conciencia para que seamos mejores y busquemos respetar y cuidar la vida, don de Dios, y nuestra única y exclusiva riqueza. Todo lo demás es "ropaje". Y pienso que una víctima de accidente de carretera, en su cómputo, tiene la contrapartida de más de 30 víctimas de accidente en el vientre de la madre. Es una ínfima parte, como para demostrar donde hay más problemas.
Para conmemorar las víctimas del aborto requeriríamos al menos suelta de globos aerostáticos, un discurso de un día completo y treinta minutos de silencio. O mejor, una misa de difuntos ahora que estamos en el mes que los conmemora, aunque como no tuvieron tiempo de hacer ni bien ni mal, quizá no lo necesiten, pero se podría ofrecer por los que propiciaron que no tuvieran ocasión de conducir un vehículo, fumar un cigarrillo o llegar a viejo.
frid
viernes, noviembre 17, 2006
La anorexia, la huelga de hambre y la eutanasia.

La anorexia, la huelga de hambre y la eutanasia.
Un problema visto de modo diferente. En un caso apostamos por salvar la vida, en el otro permitimos que se lleguen a extremos de difícil retorno. Y en el otro ¿eligiremos la muerte?
Con respecto a la anorexia todos somos muy sensibles. La cultura del cuerpo lleva a esos excesos: la delgadez como modelo. Y las pobrecitas se ven gordas incluso cuando se les marcan las costillas. Van irremediablemente al deterioro por consunción. La modelo brasileña ha sido un ejemplo público, pero en los hogares de amigos nuestros hay también dramas en mozas y mozos que son, en todos los aspectos, magníficos e incluso ejemplares. ¿Cómo es posible?
Algo nos falla en las neuronas que nos vemos como no somos. Y la sociedad sabe y siente que eso es una enfermedad. Se busca incluso un modelo público. Y por eso se entiende que nos alarmemos ante modelos y artistas que venden salud y delgadez. Añoramos un poco al Rubens y su estilo, a la "gordita saludable". Porque realmente la belleza está en el interior y también en la redondez moderada.
También reaccionamos cuando alguien se declara en huelga de hambre, salvo que sea un "De Juana" que consume a la callanda sus buenos bocadillos de pan bimbo y jamón serrano. Pero esas personas pasan un momento en el que no hay marcha atrás. Hay que alimentarlas con suero y sacarlas de nuevo adelante. La sociedad no quiere que muera esa persona y se sentiría culpable, a veces sin razón, por los efectos que se quiere provocar. Nos coacciona más o menos diciendo: o me hacéis caso o me muero. Es el chantaje que toca una fibra sensible: la vida, "no queremos dejarle morir".
En ambos casos la vida se defiende como un valor incuestionable. El enfermo es considerado enfermo, el obseso con su huelga como obseso; y se ponen los medios. Incluso se intenta cambiar el modelo de paradigma de la moda, ayudando a que los sentimientos se ordenen según razón, en orden a niñas y niños, jóvenes saludables.
Pero en el caso de la eutanasia, estamos tan ansiosos de decir que sí a "ese sentimiento" que nos olvidamos las razones por las que se pide, muchas veces más débiles incluso que las de los casos anteriores. Una depresión, el sentimiento de soledad o el de ser una carga, o la desesperación, afloran como razones principales de pedir que a uno le maten. Esas razones pueden tenerse con un organismo perfectamente sano. Y si eso pasase se procuraría tratar médicamente al enfermo, se le darían razones para vivir y se le apoyaría con medicamentos. La vida de una persona sana exige que sea defendida.
¿Y por qué no vale eso cuando la persona es mayor o está enferma con una enfermedad incurable? Si partimos del hecho que la vida está abocada a la muerte, el mero vivir es morir un poco, sería también una enfermedad incurable. ¿La falsa compasión no será acaso el miedo propio y el rechazo a la carga que suponen los cuidados al enfermo?
Está comprobado que cuando un enfermo pide que le maten, en la mayor parte de las veces lo que grita es su angustia, la necesidad de que le consuelen o le alivien el dolor. Es un grito de la soledad que requiere compañía y medicina. Normalmente ese episodio se suele repetir más veces pero entre episodio y episodio, el paciente se olvida de su angustia, se alivia del dolor y desea vivir.
Sólo hay unos pocos casos desesperados, que son como la obsesión con respecto a los alimentos del anoréxico o la terquedad del que se empeña en la huelga de hambre. Y esos casos son más bien casos médicos que verdaderas consciencias. Obsesiones que a veces se unen con la presión más o menos consciente de las malas caras de los familiares ante la "carga del enfermo".
En definitiva, la decisión sobre la terminación de la vida debería postponerse minuto a minuto, día a día, hasta que llegue de modo natural. Y, mientras tanto, ayudar al enfermo a encajar esos motivos de angustia: ¿presentarse ante Dios? ¿qué habrá en el más allá? ¿estaré en paz con los míos? ¿qué sentido tiene mi dolor? Quizá encuentre la luz en esa hora de más que no se le truncó artificialmente.
Frid
domingo, noviembre 12, 2006
Clausura del Congreso "El comienzo de la vida: entre el amor humano y la tecnología"

No voy a describir el Congreso en su totalidad, más bien sólo el final del mismo, los comentarios que sirvieron de colofón al Congreso porque muestran la raiz del problema de la manipulación de la vida humana. Dos amenazas: el hombre soberano y la humanidad soberana. En el primer caso estamos ante la exaltación del Yo individual hasta el infinito. Es el non serviam de Satanás en dimensión humana. "Yo soy mi ley". En el segundo caso, se supera en intento individualista satánico, ya no soy yo sino la Humanidad la que impone la ley. Ese es no el acto de soberbia, sino el infierno en la tierra: la implantación del orden que des-humaniza al hombre. Todos somos cosas, pero lo único que lo diferencia de los abismos infernales es que es el "infierno de paso", hasta que con la muerte lo encontremos y digamos: "esta es mi casa, la conocí en la tierra".
Diré sólo que al final, al clausurar las intervenciones, Monseñor Martínez Camino (Portavoz de la Conferencia Episcopal española) dio en la raíz del problema de la manipulación genética de las nuevas leyes de la post-modernidad sobre reproducción asistida e ingeniería biomédica. El hombre se ha constituido como centro del universo, como medida de todas las cosas y ha pasado de definir lo que está bien o mal de la primera ilustración a intentar fabricarlo. El hombre ha recogido el mito del progreso contínuo que tanto desgarró el siglo XX con guerras y tormentos a los hombres y ha confiado el progreso no a la ciencia del conocimiento, ni al proletariado en un mundo materialista, sino a la técnica, al hacer, y más en concreto al hacerse a sí mismo. Y eso está en la raíz de las legislaciones "progresistas". De ahí que el hombre fabrique seres humanos, seres fabricados que pasan a ser objetos que se pueden manipular, transformar, modificar, experimentar con ellos. Porque lo que se engendra es vida por sí misma, pero lo que se fabrica es objeto y se hace por una utilidad.
Ahí parecía que acababa la intervención cuando Monseñor Ureña (Arzobispo de Zaragoza) terminó de dar la puntilla a la locura de un progreso que manipula al hombre al introducir un elemento correctivo. Los progresistas modernos han cedido el ser absoluto no al ser individual sino a la estructura social que fabrican. Antes era el Estado, para Hegel, un Estado absoluto gobernado por un Super-hombre. Ahora el super-hombre es el ser social y su conciencia colectiva se manifiesta en el Parlamento. Es el Parlamento el que define qué es el hombre, la ley, la moral. Y es ese Parlamento, la manifestación de la voluntad colectiva el que pasa a manipular al hombre individual. Ya no sólo fabrica al hombre, pone a todo hombre al servicio del Estado. Todos pasamos a ser objetos.
Por eso la Iglesia es incómoda y perseguida, porque no sólo habla de Dios, del Dios Verdadero, sino porque tiene un mensaje para el mundo, para el hombre. Y ese mensaje se basa en que Dios ama al hombre por sí mismo, le quiere irrepetible. Y ahí radica su libertad, como hijo de Dios, y su igualdad inalienable con todos los demás seres humanos.
Entre los cristianos no hay seres humanos objeto, ni pre-embriones que no sean embriones, ni embriones que no tengan derecho a la vida, ni niños nacidos que no tengan derecho a un padre y una madre.
frid

