martes, octubre 23, 2007

El problema del dolor. Job a la espera.


He releído una vez más el Libro de Job ante la pregunta que se hacía ese Senador americano, algo chiflado, sobre las razones por las que Dios permite el mal en el mundo. Él, ha apelado a que compadezca ante un tribunal por permitirlo.

También he leído que "Dios hace llover sobre justos e injustos", "cuida de todas sus criaturas", "a cada uno le da un tiempo de prueba en esta tierra"... y, si existen y viven los injustos, es razonable que hagan injusticias, obren el mal e introduzcan el mal en el mundo... si nuestra morada fuese la terrena algo ahí nos diría que el misterio es más grande de lo que parece.

Por otra parte, los amigos de Job le dan tres soluciones clásicas al dolor: Como castigo del pecado, como purificación del pecador para que se arrepienta, o como prueba de la virtud... pero al final acaban con que el justo es retribuido de nuevo en esta vida.

Job muestra que es experiencia de todos los días que el justo puede morir en el dolor y la pobreza y el malvado alabado y en la opulencia.

Luego "en esta tierra no está la retribución".

Dios habla a Job, no le revela el misterio de Cristo sufriente y del valor redentor del dolor del inocente pero le da la pista de su providencia y su sabiduría... el hombre no puede comprender los destinos de Dios que da la vida también a seres mostruosos como el leviatán. Y esos seres "malvados o mostruosos" sólo hacen lo que permite Dios.

La libertad está detrás de todo esto, y también la situación de tránsito que es la vida terrenal. Periodo ciertamente de prueba... pero con una nueva clave que no tiene Job... la capacidad de ofrecer sacrificios por los pecados ajenos, la capacidad de ofrecer el dolor y convertirlo en dolor de Cristo... ese ser corredentor le da la clave al Job evangélico.

Y ese Job evangélico dirá con San Josemaría Escrivá de Balaguer: "bendito sea el dolor"... porque me une a Cristo... y si no puedo llevarlo lo pondré en los hombros de Cristo y así será más fácil.

Y ese Job cristiano tendrá la fe de nuestros padres y abuelos: "Dios no permite que tengamos una carga superior a la que podamos llevar cristianamente".

En definitiva... el dolor en el cristiano está unido a la esperanza del cielo.

¿Sin cielo? ¿Qué esperanza?

frid

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