martes, mayo 25, 2010

Entre fantasmas

Elecciones cuanto antes

A todos nos preocupa el más allá. No es de extrañar, por tanto, el éxito de una serie que lleva diversas temporadas. A nadie se le oculta que hay manifestaciones del bien que día a día nos ayudan a superar situaciones difíciles, providencialmente, como un milagro de lo cotidiano. Pero que, también, hay muchas manifestaciones del mal, demasiadas, que nos hacen la vida imposible porque aprisionan y esclavizan, como en la “trata de blancas”.



Sin embargo, andar entre fantasmas se ha convertido en algo tan corriente que supera a la serie televisiva en audiencia, porque impregna hasta los informativos más serios. Pero, de resultados menos dichosos.. Si no, indaguen entre más de 4,5 millones de trabajadores en el paro y en sus familias, sabrán ustedes por qué los fantasmas son diabólicos.

Hay demasiada violencia y demasiada mentira a nuestro alrededor, sólo falta un cierto olor a azufre… ¡como para que pase desapercibido! Estamos invadidos por el mal. Una mala conciencia que está en nuestro interior y de donde salen las peores intenciones. Un efecto pernicioso de una democracia degradada en sus orígenes y que se ha convertido en coto de caza para quien ostenta el poder y sus aliados. Si ahora se aprobasen las medidas del injusto e inútil Plan ZP, rechazado por mayoría, será por la abstención, omisión, de los que se inhiben de su responsabilidad de dar un no en el Congreso; el mayor pecado social.



El mal no se regula, controla o corrige, desde fuera por muchas leyes, sanciones o una colmena de ministerios, consejerías, concejalías… que se inventen. En todo caso se agrava por los abusos del poder y el enchufismo de tanto paniaguao como lo secundan. El mal se neutraliza con el bien que se fomenta desde una educación sana en valores, deporte, etc. Aquel “mens sana in corpere sano” que decían los entendidos. Los genuinos fantasmas son seres diabólicos y aún hay muchos poseídos; basta con mirar a la cara para ver el espíritu.



Hay demasiadas mentiras para que nos sigan pasando inadvertidas. Así, cuando nos olvidamos e incluso menospreciamos a las Fuerzas Armadas, tras claros actos heroicos por la Patria y, de pronto, las ensalzamos por misiones similares. Cuando se ha negado la crisis hasta hace cuatro días y, en cuanto fue aceptada, ya veíamos un paraíso de brotes verdes; pero, hoy, somos sometidos a un sacrificio insoportable por la mala gestión de unos pocos. Cuando la bandera de una gran nación no mereció el respeto de ZP y ahora somos los más sumisos acatadores de sus órdenes… es que estamos entre fantasmas.

Espero que reaccionemos antes de que sea demasiado tarde. Tan sólo el mal se disfraza para ofrecer lo que nunca puede dar. Ahora, hay que cambiar de rumbo.

Javier Peña Vázquez * Málaga

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