lunes, septiembre 15, 2008

El Papa se despide desde el aeropuerto de Tarbes-Lourdes-Pyrénées: Sed levadura para el mundo.


LA IGLESIA SEA LEVADURA PARA EL PUEBLO DE DIOS

CIUDAD DEL VATICANO, 15 SEP 2008 (VIS).-Después de la celebración eucarística con los enfermos, el Papa se trasladó al aeropuerto de Tarbes-Lourdes-Pyrénées para la ceremonia de despedida.


El Santo Padre fue acogido por el primer ministro francés, François Fillon. También estaban presentes autoridades políticas y civiles, los obispos de la región Midi-Pirineos, el presidente, el vicepresidente y el secretario general de la Conferencia Episcopal francesa.

Benedicto XVI dio las gracias a las autoridades civiles y militares, así como a los obispos, a las fuerzas del orden y a los “innumerables voluntarios que han ofrecido su tiempo y competencia. Todos han trabajado con dedicación y ardor por el éxito de mis cuatro días en vuestro país. Gracias de corazón”.


“Mi viaje -dijo- ha sido como un díptico. La primera tabla ha sido París, ciudad que conozco bien y lugar de muchas reuniones importantes. Tuve la oportunidad de celebrar la Eucaristía en el marco prestigioso de la explanada de los Inválidos. Allí encontré un pueblo vivo de fieles, orgullosos y convencidos de su fe. Vine para alentarlos a que perseveren con valentía viviendo las enseñanzas de Cristo y de su Iglesia”.


El Papa recordó también que había rezado las Vísperas con los sacerdotes, religiosos, religiosas, y con los seminaristas, a quienes “he querido confirmar en su vocación de servir a Dios y al prójimo”.

“Y, )cómo olvidar el significativo encuentro con el mundo de la cultura en el Instituto de Francia y en el Collège des Bernardins? Considero que la cultura y sus intérpretes son los vectores privilegiados del diálogo entre la fe y la razón, entre Dios y el hombre”.


El Santo Padre afirmó que “la segunda tabla del díptico ha sido un lugar emblemático, que atrae y cautiva a todo creyente. Lourdes es como una luz en la oscuridad de nuestro ir a tientas hacia Dios. María ha abierto una puerta a un más allá que nos cuestiona y seduce”.


“El Papa debía venir a Lourdes para celebrar el 150 aniversario de las apariciones. Ante la gruta de Massabielle, he orado por todos ustedes. He rezado por la Iglesia. He orado por Francia y el mundo”.


Como un peregrino más “he seguido las cuatro etapas del camino del Jubileo, visitando la Iglesia parroquial, el Cachot, la Gruta y finalmente la capilla del hospital. También he rezado con y por los enfermos que vienen en busca de restablecimien­to físico y esperanza espiritual. Dios no los olvida, y tampoco la Iglesia. Como cualquier fiel peregrino, he querido participar en la procesión con las antorchas y en la procesión eucarística. En ellas se elevan a Dios súplicas y alabanzas”.

Benedicto XVI aseguró que había querido compartir con los obispos de Francia “mi convicción de que los tiempos son propicios para un retorno a Dios”.


“Que Dios bendiga a Francia. Que en su suelo reine la armonía y el progreso humano, y que su Iglesia sea levadura en la masa para indicar con sabiduría y sin temor, de acuerdo con la misión que le compete, quién es Dios”.


Tras manifestar su deseo de regresar a Francia, el Santo Padre concluyó: “Desde Roma, les estaré cercano y, cuando me detenga ante la réplica de la Gruta de Lourdes, que se halla en los jardines del Vaticano desde hace poco más de un siglo, les tendré presentes”.


El avión papal despegó a las 13,00 y tras dos horas de vuelo aterrizará en el aeropuerto romano de Ciampino. Desde allí, el Santo Padre se desplazará a su residencia de Castelgandolfo.


CRISTO ROMPE EL AISLAMIENTO QUE CAUSA EL DOLOR


CIUDAD DEL VATICANO, 15 SEP 2008 (VIS).-Esta mañana el Papa se despidió del Ermitage de St. Joseph, donde se alojó durante su estancia en Lourdes y posteriormente se trasladó al Oratorio del Hospital, donde el 3 de junio de 1858 Bernadette recibió la Primera Comunión, cuarta etapa del Camino del Jubileo. El Santo Padre rezó en la capilla delante del Santísimo y pronunció la cuarta y última oración del Camino Jubilar.


A las, 9,30 el Papa celebró en el exterior de la basílica de Nuestra Señora del Rosario la Santa Misa, en la memoria litúrgica de la Virgen de los Dolores, con los enfermos acudidos a Lourdes.

En la festividad de hoy, dijo el Papa, "contemplamos a María que comparte la compasión de su Hijo por los pecadores. (...) Se puede decir, como de su Hijo Jesús, que este sufrimiento la ha guiado también a Ella a la perfección para hacerla capaz de asumir la nueva misión espiritual que su Hijo le encomienda poco antes de expirar: convertirse en la Madre de Cristo en sus miembros".

"María -prosiguió- está hoy en el gozo y la gloria de la Resurrección" y "ama a cada uno de sus hijos, prestando una atención particular a quienes, como su Hijo en la hora de su Pasión, están sumidos en el dolor; los ama simplemente porque son sus hijos, según la voluntad de Cristo en la Cruz".


"Movidos por la Palabra inspirada de la Escritura, los cristianos han buscado siempre la sonrisa de Nuestra Señora, esa sonrisa que los artistas en la Edad Media han sabido representar y resaltar tan prodigiosamente. Este sonreír de María es para todos; pero se dirige muy especialmente a quienes sufren, para que encuentren en Ella consuelo y sosiego".


Benedicto XVI recordó que en Lourdes, durante la aparición del miércoles, 3 de marzo de 1858, María da a conocer a Bernadette "primero su sonrisa, como si fuera la puerta de entrada más adecuada para la revelación de su misterio".


"En la sonrisa que nos dirige la más destacada de todas las criaturas -afirmó- se refleja nuestra dignidad de hijos de Dios, la dignidad que nunca abandona a quienes están enfermos. Esta sonrisa, reflejo verdadero de la ternura de Dios, es fuente de esperanza inquebrantable".


"Sabemos que, por desgracia, el sufrimiento padecido rompe los equilibrios mejor asentados de una vida, socava los cimientos fuertes de la confianza, llegando incluso a veces a desesperar del sentido y el valor de la vida. Es un combate que el hombre no puede afrontar por sí solo, sin la ayuda de la gracia divina".


"Cuando la palabra no sabe ya encontrar vocablos adecuados, es necesaria una presencia amorosa; buscamos entonces no sólo la cercanía de los parientes o de aquellos a quienes nos unen lazos de amistad, sino también la proximidad de los más íntimos por el vínculo de la fe. Y ¿quién más íntimo que Cristo y su Santísima Madre, la Inmaculada? Ellos son, más que nadie, capaces de entendernos y apreciar la dureza de la lucha contra el mal y el sufrimiento".


"Quisiera decir humildemente a los que sufren y a los que luchan, y están tentados de dar la espalda a la vida: ¡Volveos a María! En la sonrisa de la Virgen está misteriosamente escondida la fuerza para continuar la lucha contra la enfermedad y a favor de la vida. También junto a Ella se encuentra la gracia de aceptar sin miedo ni amargura el dejar este mundo, a la hora que Dios quiera".


"Sí, buscar la sonrisa de la Virgen María no es un infantilismo piadoso -explicó el Papa- es la aspiración, dice el salmo 44, de los que son "los más ricos del pueblo". "Los más ricos" se entiende en el orden de la fe, los que tienen mayor madurez espiritual y saben reconocer precisamente su debilidad y su pobreza ante Dios".


"La sonrisa de María es una fuente de agua viva. (...) De su corazón de creyente y de Madre brota un agua viva que purifica y cura. Al sumergirse en las piscinas de Lourdes ¡cuántos no han descubierto y experimentado la dulce maternidad de la Virgen María, juntándose a Ella para unirse más al Señor!".


Después, refiriéndose particularmente a los enfermos, el Papa recordó que "Cristo dispensa su salvación mediante los sacramentos y de manera muy especial, a los que sufren enfermedades o tienen una discapacidad, a través de la gracia de la Unción de los Enfermos. Para cada uno, el sufrimiento es siempre un extraño. Su presencia nunca se puede domesticar. Por eso es difícil de soportar y, más difícil aún -como lo han hecho algunos grandes testigos de la santidad de Cristo- acogerlo como ingrediente de nuestra vocación".


La gracia propia de ese sacramento "consiste en acoger en sí a Cristo médico. Sin embargo, Cristo no es médico al estilo del mundo. Para curarnos, Él no permanece fuera del sufrimiento padecido; lo alivia viniendo a habitar en quien está afectado por la enfermedad, para llevarla consigo y vivirla junto con el enfermo. La presencia de Cristo consigue romper el aislamiento que causa el dolor".


"Sin la ayuda del Señor, el yugo de la enfermedad y el sufrimiento es cruelmente pesado -subrayó el Santo Padre-. Al recibir la Unción de los Enfermos, no queremos otro yugo que el de Cristo, fortalecidos con la promesa que nos hizo de que su yugo será suave y su carga ligera".


"El Concilio Vaticano II -dijo el pontífice- presentó a María como la figura en la que se resume todo el misterio de la Iglesia. Su trayectoria personal representa el camino de la Iglesia, invitada a estar completamente atenta a las personas que sufren".


Por último, el Papa saludó a todos los que "contribuyen al cuidado de los enfermos con competencia y generosidad" en Lourdes y que "son el brazo de la Iglesia servidora".

Benedicto XVI concluyó su homilía con un fragmento de la oración a María propuesta para la celebración de este Jubileo:


“Porque eres la sonrisa de Dios, el reflejo de la luz de Cristo, la morada del Espíritu Santo, porque escogiste a Bernadette en su miseria, porque eres la estrella de la mañana, la puerta del cielo y la primera criatura resucitada. Nuestra Señora de Lourdes, junto con nuestros hermanos y hermanas cuyo cuerpo y corazón están doloridos, te decimos: ruega por nosotros”.


Acabada la homilía el Santo Padre administró el Sacramento de la Unción de Enfermos a diez personas.


Terminada la celebración eucarística, el Papa se desplazó a las 11,45 al estadio Antoine Béguère, y fue transportado en helicóptero al aeropuerto de Tarbes-Lourdes-Pyrénées, donde llegó a las 12,30.



ENCUENTRO CON LOS OBISPOS FRANCESES

CIUDAD DEL VATICANO, 14 SEP 2008 (VIS).-A las 17,15 del domingo 14 de septiembre , el Papa se encontró en el Hemiciclo Santa Bernadette de Lourdes, con los obispos franceses.


“Esta es la primera vez desde el comienzo de mi pontificado -dijo el Santo Padre al inicio de su discurso- que tengo la alegría de encontraros a todos juntos”.


Benedicto XVI expresó su estima a los prelados por su “entrega personal a pesar de la magnitud de la tarea. (...) Cumplís con fidelidad y humildad la triple función que os es propia con respecto al rebaño que se os ha encomendado: enseñar, gobernar, santificar”.


Refiriéndose a la catequesis, el Papa dijo que los obispos estaban convencidos de que “es de fundamental importancia para acrecentar en cada bautizado el gusto de Dios y la comprensión del sentido de la vida”. En este sentido indicó que “los dos principales instrumentos que tienen a disposición: el Catecismo de la Iglesia Católica y el Catecismo de los Obispos de Francia, son valiosas bazas. Dan una síntesis armoniosa de la fe católica y permiten anunciar el Evangelio con una fidelidad correspondiente a su riqueza. La catequesis no es tanto una cuestión de método, sino de contenido”.


“Una esmerada preparación de los catequistas -continuó- permitirá la transmisión íntegra de la fe, a ejemplo de san Pablo, el más grande catequista de todos los tiempos, al que miramos con admiración particularmente en este segundo milenio de su nacimiento”.


Para una “tarea evangelizadora eficaz”, dijo el Santo Padre, “necesitáis colaboradores. Por eso se han de alentar más que nunca las vocaciones sacerdotales y religiosas. (...) Quisiera agradecer cordialmente y alentar a todas las familias, parroquias, comunidades cristianas y movimientos de la Iglesia que son la tierra fértil que da el buen fruto de las vocaciones”.

“Nunca se repetirá bastante -subrayó- que el sacerdocio es esencial para la Iglesia, por el bien mismo del laicado. Los sacerdotes son un don de Dios para la Iglesia. No pueden delegar sus funciones a los fieles en lo que se refiere a las misiones que les son propias. (...) Su vida espiritual es el fundamento de su vida apostólica. Exhortadles con dulzura a la oración cotidiana y a la celebración digna de los sacramentos, especialmente de la Eucaristía y la Reconciliación”.


Benedicto XVI puso de relieve que “todo sacerdote debe poder sentirse dichoso de servir a la Iglesia” y pidió que “a ejemplo del cura de Ars, hijo de vuestra tierra y patrono de todos los párrocos del mundo”, recordaran “que un hombre no puede hacer nada más grande que dar a los fieles el cuerpo y la sangre de Cristo, y perdonar los pecados. Tratad de estar atentos a su formación humana, intelectual y espiritual, y a sus recursos para vivir”.


Refiriéndose al culto litúrgico, afirmó que “es la expresión suprema de la vida sacerdotal y episcopal, como también de la enseñanza catequética”. Y añadió: “Me he sentido impulsado a precisar en el “Motu proprio” Summorum Pontificum las condiciones para ejercer esta responsabilidad por lo que respecta a la posibilidad de utilizar tanto el misal del Beato Juan XXIII (1962) como el del Papa Pablo VI (1970). Ya se han dejado ver los frutos de estas nuevas disposiciones, y espero el necesario apaciguamiento de los espíritus que, gracias a Dios, se está produciendo. Tengo en cuenta las dificultades que encontráis, pero no me cabe la menor duda de que podéis llegar, en un tiempo razonable, a soluciones satisfactorias para todos, para que la túnica inconsútil de Cristo no se desgarre todavía más. Nadie está de más en la Iglesia. Todos, sin excepción, han de poder sentirse en ella “como en su casa”, y nunca rechazados”.


El Papa mencionó otro “problema particularmente urgente que aparece en todas partes: la situación de la familia”. En este sentido afirmó que “el matrimonio y la familia se enfrentan ahora a verdaderas borrascas. (...) Desde hace algunas décadas, las leyes han relativizado en diferentes países su naturaleza de célula primordial de la sociedad. A menudo, las leyes buscan acomodarse más a las costumbres y a las reivindicaciones de personas o de grupos particulares que a promover el bien común de la sociedad”.


“La unión estable entre un hombre y una mujer, ordenada a construir una felicidad terrenal, con el nacimiento de los hijos dados por Dios, ya no es, en la mente de algunos, el modelo al que se refiere el compromiso conyugal. Sin embargo, la experiencia enseña que la familia es el pedestal sobre el que descansa toda la sociedad. Además, el cristiano sabe que la familia es también la célula viva de la Iglesia. Cuanto más impregnada esté la familia del espíritu y de los valores del Evangelio, tanto más la Iglesia misma se enriquecerá y responderá mejor a su vocación”.


El Santo Padre habló a continuación de “una cuestión particularmente dolorosa: la de los divorciados y vueltos a casar” y subrayó que “la Iglesia, que no puede oponerse a la voluntad de Cristo, mantiene con firmeza el principio de la indisolubilidad del matrimonio, rodeando siempre del mayor afecto a quienes, por los más variados motivos, no llegan a respetarla. No se pueden aceptar, pues, las iniciativas que tienden a bendecir las uniones ilegítimas”.


Refiriéndose a los jóvenes, recordó que durante su primer viaje a Francia, Juan Pablo II les transmitió “un mensaje que no ha perdido nada de su actualidad, y que fue acogido entonces con un fervor inolvidable. “La permisividad moral no hace feliz al hombre”. (...) Ruego al Espíritu Santo que hable al corazón de todos los fieles y, en general, al de todos vuestros compatriotas, para darles -o hacerles ver- el gusto de llevar una vida según los criterios de una felicidad verdadera”.

Benedicto XVI afirmó a continuación que “resaltar las raíces cristianas de Francia permitirá a cada uno de los habitantes de este país comprender mejor de dónde viene y adónde va. Por tanto, en el marco institucional vigente y con el máximo respeto por las leyes en vigor, habrá que encontrar una nueva manera de interpretar y vivir en lo cotidiano los valores fundamentales sobre los que se ha edificado la identidad de la Nación. Vuestro Presidente -recordó a los prelados- ha hecho alusión a esta posibilidad”.


En este contexto, afirmó que “la Iglesia no reivindica el puesto del Estado. No quiere sustituirle. La Iglesia es una sociedad basada en convicciones, que se sabe responsable de todos y no puede limitarse a sí misma. Habla con libertad y dialoga con la misma libertad con el deseo de alcanzar la libertad común. (...) Gracias a una sana colaboración entre la comunidad política y la Iglesia, realizada con la conciencia y el respeto de la independencia y de la autonomía de cada una en su propio campo, se lleva a cabo un servicio al ser humano con miras a su pleno desarrollo personal y social”.


El Santo Padre dijo que “el objetivo del diálogo ecuménico e interreligioso (...) es la búsqueda y la profundización de la Verdad. (...) Construir puentes entre las grandes tradiciones eclesiales cristianas y el diálogo con otras tradiciones religiosas, exige un esfuerzo real de conocimiento recíproco, porque la ignorancia destruye más que construye. (...) Ciertamente, hemos de seguir con atención las diversas iniciativas emprendidas y discernir las que favorecen el conocimiento y el respeto recíproco, así como la promoción del diálogo, y evitar las que llevan a callejones sin salida. No basta la buena voluntad. Creo que es bueno comenzar por escuchar, pasar después a la discusión teológica, para llegar finalmente al testimonio y al anuncio de la misma fe”.


El Papa terminó su discurso haciendo hincapié en la importancia de “lograr una auténtica liberación espiritual”, explicando que el ser humano “necesita siempre verse libre de sus temores y de sus pecados. El hombre debe aprender constantemente que Dios no es su enemigo, sino su Creador lleno de bondad. Necesita saber que su vida tiene un sentido y que, al final de su recorrido sobre la tierra, le espera participar por siempre en la gloria de Cristo en el cielo. Vuestra misión es llevar a la porción del Pueblo de Dios confiada a vuestro cuidado al reconocimiento de este final glorioso”.



PROCESION EUCARISTICA: PROCLAMAR LAS MARAVILLAS DE DIOS


CIUDAD DEL VATICANO, 14 SEP 2008 (VIS).-A las 18,30 de la tarde del domingo, el Santo Padre, vestido con paramentos litúrgicos, asistió desde el podio a la parte final de la procesión eucarística en la Pradera del santuario de Lourdes.


Después de un momento de adoración al Santísimo Sacramento, el Papa pronunció una oración.

“Señor Jesús, estás aquí. Y vosotros, hermanos, hermanas, amigos míos. Estáis aquí, conmigo, ante Él”.


“Lo contemplamos, lo adoramos, lo amamos. Buscamos amarlo todavía más”.


“Adoramos a Aquel que está al inicio y al final de nuestra fe, sin el que no estaríamos aquí esta tarde, sin el que no seríamos nada, sin el que no existiría nada, nada, absolutamente nada. Aquel, por medio de quien “se hizo todo”; por quien hemos sido creados, para la eternidad; el que nos ha dado su propio Cuerpo y su propia Sangre, Él está aquí, esta tarde, ante nosotros, ofreciéndose a nuestras miradas”.


“La Hostia Santa expuesta ante nuestros ojos proclama este poder infinito del Amor manifestado en la Cruz gloriosa. La Hostia Santa proclama el increíble anonadamiento de Quien se hizo pobre para darnos su riqueza, de Quien aceptó perder todo para ganarnos para su Padre. La Hostia Santa es el Sacramento vivo y eficaz de la presencia eterna del Salvador de los hombres en su Iglesia.


“María, la Virgen Santa, María, la Inmaculada Concepción, aceptó, hace dos mil años, entregarle todo, ofrecer su cuerpo para acoger el Cuerpo del Creador. Todo ha venido de Cristo, incluso María; todo ha venido por María, incluso Cristo.


“María, la Santísima Virgen, está con nosotros esta tarde, ante el Cuerpo de su Hijo, ciento cincuenta años después de revelarse a la pequeña Bernadette.


“Virgen Santa, ayúdanos a contemplar, ayúdanos a adorar, ayúdanos a amar, a amar más todavía a Quien nos amó tanto, para vivir eternamente con Él”.


“Una inmensa muchedumbre de testigos está invisiblemente presente a nuestro lado; (...) la muchedumbre de todos los que pasaron horas adorándolo en el Santísimo Sacramento del Altar”.

“Esta tarde, no los vemos, pero los oímos aquí, diciéndonos a cada uno de nosotros: “Ven, déjate llamar por el Maestro. Él está aquí y te llama. Él quiere tomar tu vida y unirla a la suya. Déjate atraer por Él. No mires ya tus heridas, mira las suyas. No mires lo que te separa aún de Él y de los demás; mira la distancia infinita que ha abolido tomando tu carne, subiendo a la Cruz que le prepararon los hombres y dejándose llevar a la muerte para mostrar su amor. En estas heridas, te toma; en estas heridas, te esconde. No rechaces su amor”.


“La multitud inmensa de testigos que se dejó atraer por su Amor, es la muchedumbre de los santos del cielo que no cesan de interceder por nosotros. Eran pecadores y lo sabían, pero aceptaron no mirar sus heridas y mirar sólo las heridas de su Señor, para descubrir en ellas la gloria de la Cruz, para descubrir en ellas la victoria de la Vida sobre la muerte”.


“Jesucristo pasado, en la verdad histórica de la tarde en el cenáculo, que se nos recuerda en toda celebración de la Santa Misa.


“Jesucristo presente, porque nos dice: “Tomad y comed todos, porque esto es mi cuerpo, ésta es mi sangre”. “Esto es”, en presente, aquí y ahora, como en todos los aquí y ahora de la historia de los hombres”.


“La Eucaristía es también Jesucristo futuro, Jesucristo que viene. Cuando contemplamos la Hostia Santa, su cuerpo glorioso transfigurado y resucitado, contemplamos lo que contemplare­mos en la eternidad, descubriendo el mundo entero llevado por su Creador cada segundo de su historia. Cada vez que lo comemos, pero también cada vez que lo contemplamos, lo anunciamos, hasta que el vuelva, “donec veniat”. Por eso lo recibimos con infinito respeto”.


“Algunos de nosotros no pueden o no pueden todavía recibirlo en el Sacramento, pero pueden contemplarlo con fe y amor, y manifestar el deseo de poder finalmente unirse a Él. Es un deseo que tiene gran valor ante Dios: esperan con mayor ardor su vuelta; esperan a Jesucristo, que debe venir”.


“Amados hermanos y hermanas, peregrinos y habitantes de estos valles, hermanos obispos, sacerdotes, diáconos, religiosos, religiosas, todos vosotros que estáis viendo el infinito anonadamiento del Hijo de Dios y la gloria infinita de la Resurrección, permaneced en silencio y adorad a vuestro Señor, nuestro Maestro y Señor Jesucristo. Permaneced en silencio, después hablad y decid al mundo: no podemos callar lo que sabemos. Id y proclamad al mundo entero las maravillas de Dios, presente en cada momento de nuestras vidas, en toda la tierra. Que Dios nos bendiga y nos guarde, que nos conduzca por el camino de la vida eterna, Él que es la Vida, por los siglos de los siglos. Amén”.


Terminado el acto, Benedicto XVI de trasladó al Ermitage St. Joseph, donde cenó.


VIS


sábado, septiembre 13, 2008

Benedicto XVI en París. Buscad las raices de Europa.


BUSQUEDA DE DIOS EN LAS RAICES DE LA CULTURA EUROPEA



CIUDAD DEL VATICANO, 12 SEP 2008 (VIS).-El mundo de la cultura acogió esta tarde a Benedicto XVI en el College des Bernardins, donde el Papa llegó hacia las 17,30.



La institución fue fundada en 1247 por Étienne de Lexington, abad cisterciense de Claraval, como centro de formación teológica para los monjes del Císter. Confiscado durante la Revolución, el edificio se vendió y pasó a través de los siglos por diversas peripecias, hasta que lo adquirió la archidiócesis de París. Después de cinco años de restauración, el edificio, auténtica joya de la arquitectura medieval, se abrió al público el pasado 4 de septiembre. Es sede de iniciativas artísticas, conferencias y reuniones.



El discurso del Papa estuvo dedicado al origen de la teología occidental y de las raíces de la cultura europea. "En la gran fractura cultural provocada por las migraciones de los pueblos y el nuevo orden de los Estados que se estaban formando -dijo- los monasterios eran los lugares en los que sobrevivían los tesoros de la vieja cultura y en los que, a partir de ellos, se iba formando poco a poco una nueva cultura".



Pero la intención de los monjes no era "crear una cultura y ni siquiera conservar una cultura del pasado. Su motivación era mucho más elemental. Su objetivo era (...) buscar a Dios. En la confusión de un tiempo en que nada parecía quedar en pie, los monjes querían dedicarse a lo esencial; (...) detrás de lo provisional buscaban lo definitivo".



Para hacerlo seguían las "señales de pista" con las que Dios indicaba el recorrido. "El camino era su Palabra que, en los libros de las Sagradas Escrituras, estaba abierta ante los hombres. La búsqueda de Dios requiere, pues, por intrínseca exigencia una cultura de la palabra. (...) En el monaquismo occidental, escatología y gramática están interiormente vinculadas una con la otra. (...) Así, precisamente por la búsqueda de Dios, resultan importantes las ciencias profanas que nos señalan el camino hacia la lengua".



El Santo Padre habló de los lugares comunes en los monasterios, las bibliotecas y las escuelas, que "indican el camino hacia la palabra", haciendo notar que "la Palabra que abre el camino de la búsqueda de Dios y es ella misma el camino, es una Palabra que mira a la comunidad. (...) La Palabra no lleva a un camino sólo individual de una inmersión mística, sino que introduce en la comunión con cuantos caminan en la fe".



"Como en la escuela rabínica, también entre los monjes, el mismo leer del individuo es simultáneamente un acto corporal -observó-. La Palabra de Dios nos introduce en el coloquio con Dios" y (...) especialmente en el Libro de los Salmos nos ofrece las palabras con que podemos dirigirnos a Él, presentarle nuestra vida con sus altibajos en coloquio ante Él, transformando así la misma vida en un movimiento hacia Él".



Citando la importancia del canto en la vida monástica, Benedicto XVI habló de cómo San Bernardo de Claraval "califica la confusión de un canto mal hecho como un precipitarse en la "zona de la desemejanza", que es el término con que San Agustín describe "su estado interior antes de la conversión. (...) El hombre, creado a semejanza de Dios, al abandonarlo se hunde en la “zona de la desemejanza”, en un alejamiento de Dios en el que ya no lo refleja y así se hace desemejante no sólo de Dios, sino también de sí mismo, del verdadero ser hombre".



Para San Bernardo "la cultura del canto es también cultura del ser y los monjes con su plegaria y su canto han de estar a la altura de la Palabra que se les ha confiado, a su exigencia de verdadera belleza".



Asimismo, "para captar de alguna manera la cultura de la palabra, que en el monaquismo occidental se desarrolló por la búsqueda de Dios", es necesario abordar “las Escrituras”, que (...) en su conjunto (...) se consideran como la única Palabra de Dios dirigida a nosotros. Pero ya este plural evidencia que aquí la Palabra de Dios nos alcanza sólo (...) a través de las palabras humanas, es decir que Dios nos habla sólo a través de los hombres, mediante sus palabras y su historia".



El Papa señaló que "la Escritura precisa de la interpretación, y precisa de la comunidad en la que se ha formado y en la que es vivida. En ella tiene su unidad y en ella se despliega el sentido que aúna el todo. (...) El cristianismo capta en las palabras la Palabra, el "Logos" mismo, que irradia su misterio a través de tal multiplicidad. Esta estructura especial de la Biblia es un desafío siempre nuevo para cada generación. Por su misma naturaleza excluye todo lo que hoy se llama fundamentalismo".



"La misma Palabra de Dios, de hecho, nunca está presente ya en la simple literalidad del texto. Para alcanzarla se requiere un trascender y un proceso de comprensión, que se deja guiar por el movimiento interior del conjunto y por ello debe convertirse también en un proceso vital. Siempre y sólo en la unidad dinámica del conjunto los muchos libros forman "un" Libro, la Palabra de Dios y la acción de Dios en el mundo se revelan en la palabra y en la historia humana.".



"El trascender de la letra y su comprensión únicamente a partir del conjunto", dijo el Papa, lo expresa drásticamente San Pablo con la frase: "La pura letra mata y, en cambio, el Espíritu da vida", pero (...) el Espíritu liberador no es simplemente (...) la visión personal de quien interpreta. El Espíritu es Cristo, (...) que nos indica el camino. Con la palabra sobre el Espíritu y sobre la libertad se abre un vasto horizonte, pero al mismo tiempo se pone una clara limitación a la arbitrariedad y a la subjetividad, (...) que obliga de manera inequívoca al individuo y a la comunidad y crea un vínculo superior al de la letra: el vínculo del entendimiento y del amor".



"Esa tensión entre vínculo y libertad, que sobrepasa el problema literario de la interpretación de la Escritura, (...) ha plasmado profundamente la cultura occidental. Esa tensión se presenta de nuevo también a nuestra generación como un reto frente a los extremos de la arbitrariedad subjetiva, por una parte, y del fanatismo fundamentalista, por otra. Sería fatal, si la cultura europea de hoy llegase a entender la libertad sólo como la falta total de vínculos y con esto favoreciese inevitablemente el fanatismo y la arbitrariedad".



El Santo Padre observó después que junto al "ora" de la vida monástica, existía también el "labora" y que el "Dios cristiano (...) es también el Creador. Dios trabaja; continúa trabajando en y sobre la historia de los hombres. En Cristo entra como Persona en el trabajo fatigoso de la historia. (...) Dios trabaja y (...) el hombre tiene capacidad y puede participar en la obra de Dios en la creación del mundo. Del monaquismo forma parte (...) una cultura del trabajo, sin la cual el desarrollo de Europa, su ethos y su formación del mundo son impensables".



Retomando el inicio de su discurso sobre el monacato Benedicto XVI reiteró que "quien se hacía monje, avanzaba por un camino largo y profundo, pero había encontrado ya la dirección: la Palabra de la Biblia en la que oía que hablaba el mismo Dios", pero (...) para que se abra un camino hacia el corazón de la Palabra bíblica como Palabra de Dios, esa misma Palabra debe antes ser anunciada desde el exterior".



"De hecho, los cristianos de la Iglesia naciente no consideraron su anuncio misionero como una propaganda, (...) sino como una necesidad intrínseca derivada de la naturaleza de su fe. (...) La universalidad de Dios y la universalidad de la razón abierta hacia Él constituían para ellos la motivación y también el deber del anuncio. Para ellos la fe no pertenecía a las costumbres culturales, diversas según los pueblos, sino al ámbito de la verdad que igualmente tiene en cuenta a todos".



"El esquema fundamental del anuncio cristiano “ad extra” -a los hombres que, con sus preguntas, buscan- se halla en el discurso de san Pablo en el Areópago", cuando (...) anuncia a Aquel, que los hombres ignoran y, sin embargo, conocen: el Ignoto-Conocido; Aquel que buscan, al que, en lo profundo, conocen y que, sin embargo, es el Ignoto y el Incognoscible. Lo más profundo del pensamiento y del sentimiento humano sabe en cierto modo que Él tiene que existir. Que en el origen de todas las cosas debe estar no la irracionalidad, sino la Razón creativa; no el ciego destino, sino la libertad".



"Sin embargo, pese a que todos los hombres en cierto modo sabemos esto, (...) ese saber permanece irreal: Un Dios sólo pensado e inventado no es un Dios. Si Él no se revela, nosotros no llegamos hasta Él. (...) La novedad del anuncio cristiano consiste en un hecho: Él se ha mostrado. Pero esto no es un hecho ciego, sino un hecho que, en sí mismo, es "Logos", presencia de la Razón eterna en nuestra carne".



También en nuestra época "Dios se ha convertido realmente en el gran Desconocido. Pero como entonces, tras las numerosas imágenes de los dioses estaba escondida y presente la pregunta acerca del Dios desconocido, también hoy la actual ausencia de Dios está tácitamente inquieta por la pregunta sobre Él"



"Buscar a Dios y dejarse encontrar por Él: esto hoy no es menos necesario que en tiempos pasados -concluyó Benedicto XVI-. Una cultura meramente positivista que circunscribiera al campo subjetivo como no científica la pregunta sobre Dios, sería la capitulación de la razón, la renuncia a sus posibilidades más elevadas y consiguientemente una ruina del humanismo, cuyas consecuencias no podrían ser más graves. Lo que es la base de la cultura de Europa, la búsqueda de Dios y la disponibilidad para escucharle, sigue siendo aún hoy el fundamento de toda verdadera cultura".



Acabado el discurso el Papa se trasladó en automóvil a la catedral de Notre-Dame para presidir las vísperas con los sacerdotes, religiosos, religiosas, seminaristas y diáconos franceses.





VISPERAS CON SACERDOTES, RELIGIOSOS, SEMINARISTAS, DIACONOS



CIUDAD DEL VATICANO, 12 SEP 2008 (VIS).-A las 19,15, en la catedral de Notre Dame, el Papa presidió la celebración de las Vísperas con los sacerdotes, religiosos, religiosas, seminaristas y diáconos. También estaban presentes algunos representantes de otras iglesias y confesiones cristianas.



Comentando en la homilía el salmo 126,1, “Si el Señor no construye la casa, en vano se cansan los albañiles”, el Papa dijo: “Quién es este Señor sino Nuestro Señor Jesucristo. Fue Él quien fundó la Iglesia, quien la ha edificado sobre la roca, sobre la fe del Apóstol Pedro. (...) San Agustín se plantea la cuestión de saber quiénes son los albañiles, y él mismo responde: “Todos los que predican la palabra de Dios en la Iglesia, los dispensadores de los misterios de Dios. Todos nos esforzamos, todos trabajamos, todos construimos ahora”; pero es sólo Dios quien, en nosotros, “edifica, quien exhorta, quien amonesta, quien abre el entendimiento, quien os conduce a las verdades de la fe”.



“¡Qué maravilla -exclamó- reviste nuestra actividad al servicio de la divina Palabra! Somos instrumentos del Espíritu; Dios tiene la humildad de pasar a través de nosotros para sembrar su Palabra. Llegamos a ser su voz después de haber vuelto el oído a su boca. Ponemos su Palabra en nuestros labios para ofrecerla al mundo. La ofrenda de nuestra plegaria le es agradable y le sirve para comunicarse con todos los que nos encontramos”.



Benedicto XVI puso de relieve que “las liturgias de la tierra, ordenadas todas ellas a la celebración de un Acto único de la historia, no alcanzarán jamás a expresar totalmente su infinita densidad. En efecto, la belleza de los ritos nunca será lo suficientemente esmerada, lo suficientemente cuidada, elaborada, porque nada es demasiado bello para Dios, que es la Hermosura infinita. Nuestras liturgias de la tierra no podrán ser más que un pálido reflejo de la liturgia, que se celebra en la Jerusalén de arriba, meta de nuestra peregrinación en la tierra. Que nuestras celebraciones, sin embargo, se le parezcan lo más posible y la hagan presentir”.



“Desde ahora -continuó-, la Palabra de Dios nos ha sido dada para ser el alma de nuestro apostolado, el alma de nuestra vida de sacerdotes. (...) A lo largo de la jornada, la Palabra de Dios se convierte en la materia de la oración de toda la Iglesia, que desea así dar testimonio de su fidelidad a Cristo”.



El Santo Padre exhortó a los sacerdotes a no tener miedo “de dedicar mucho tiempo a la lectura, a la meditación de la Escritura y al rezo del Oficio divino. Casi sin saberlo, la Palabra leída y meditada en la Iglesia actúa sobre vosotros y os transforma”.



Dirigiéndose a continuación a los seminaristas, dijo: “Estáis destinados a ser depositarios de esta Palabra eficaz, que hace lo que dice. Conservad siempre el gusto por la Palabra de Dios. Aprended, por su medio, a amar a todos los que encontréis en vuestro camino. Nadie sobra en la Iglesia, nadie. Todo el mundo puede y debe encontrar su lugar”.



El Papa pidió a los diáconos, que “sin buscar sustituir a los presbíteros, sino ayudándolos con amistad y eficacia” fueran “testigos vivos del poder infinito de la divina Palabra”.



A los religiosos, religiosas y todas las personas consagradas, Benedicto XVI les recordó que su “única riqueza -la única, verdaderamente, que traspasará los siglos y el dintel de la muerte- es la Palabra del Señor. (...) Vuestra obediencia es, etimológicamente, una escucha, ya que el vocablo “obedecer” viene del latín “obaudire”, que significa tender el oído hacia algo o alguien. Obedeciendo, volvéis vuestra alma hacia Aquel que es el Camino, la Verdad y la Vida. (...) La pureza de la divina Palabra es el modelo de vuestra propia castidad; garantía de fecundidad espiritual”.



Benedicto XVI saludó al final a los representantes de las Iglesias cristianas y de las comunidades eclesiales, “que han venido a rezar fraternalmente las Vísperas con nosotros en esta catedral”.



“Pido ardientemente al Señor -terminó el Papa.-que crezca en nosotros el sentido de esta unidad de la Palabra de Dios, signo, prenda y garantía de la unidad de la Iglesia: no un amor en la Iglesia sin amor a la Palabra, no una Iglesia sin unidad en torno a Cristo redentor, no frutos de redención sin amor a Dios y al prójimo, según los dos mandamientos que resumen toda la Escritura santa”.



LA IGLESIA CONFIA EN LOS JOVENES



CIUDAD DEL VATICANO, 12 SEP 2008 (VIS).-Finalizadas las Vísperas, el Papa saludó a los jóvenes que transcurrirían la noche en vigilia de oración para prepararse a la Santa Misa que se celebrará mañana en la Explanada de los Inválidos.



Benedicto XVI recordó que la XXIII Jornada Mundial de la Juventud, celebrada en Sydney, "hizo redescubrir a muchos jóvenes la importancia del Espíritu Santo en la vida del cristiano. El Espíritu nos pone en contacto íntimo con Dios, en quien se encuentra la fuente de toda auténtica riqueza humana".



"Todos buscáis amar y ser amados -dijo el Santo Padre-. Tenéis que volver a Dios para aprender a amar y para tener la fuerza de amar".



Después el Papa invitó a los jóvenes a "meditar en la grandeza del sacramento de la Confirmación, (...) que os introduce en una vida de fe adulta. Es urgente comprender cada vez mejor este sacramento para comprobar la calidad y la hondura de vuestra fe y para robustecerla. El Espíritu Santo os acerca al misterio de Dios y os hace comprender quién es Dios. Os invita a ver en el prójimo al hermano, (...) para vivir en comunión con él, humana y espiritualmente, para vivir, por tanto, como Iglesia. Al revelaros quién es Cristo muerto y resucitado por nosotros, nos impulsa a dar testimonio de Él".



"Es urgente hablar de Cristo a vuestro alrededor -exclamó el pontífice-, a vuestras familias y amigos, en vuestros lugares de estudio, de trabajo o de ocio. No tengáis miedo. Tened "la valentía de vivir el Evangelio y la audacia de proclamarlo". (...) Llevad la Buena Noticia a los jóvenes de vuestra edad y también a los otros. Ellos conocen las turbulencias de la afectividad, la preocupación y la incertidumbre con respecto al trabajo y a los estudios. Afrontan sufrimientos y tienen experiencia de alegrías únicas. Dad testimonio de Dios, porque, en cuanto jóvenes, formáis parte plenamente de la comunidad católica. (...) Quiero deciros que la Iglesia confía en vosotros".



El segundo tema de reflexión que el Papa propuso a los jóvenes fue "el misterio de la Cruz".



"Muchos de vosotros -dijo- lleváis colgada del cuello una cadena con una cruz. También yo llevo una. (...) No es un adorno ni una joya. Es el precioso símbolo de nuestra fe, el signo visible y material de la vinculación a Cristo".



"Para los cristianos, la Cruz simboliza la sabiduría de Dios y su amor infinito revelado en el don redentor de Cristo muerto y resucitado para la vida del mundo, en particular, para la vida de cada uno".



La Cruz "no es sólo el signo de vuestra vida en Dios y de vuestra salvación, sino también (...) el testigo mudo de los padecimientos de los hombres y, al mismo tiempo, la expresión única y preciosa de todas sus esperanzas".



"La Cruz pone en peligro en cierta medida la seguridad humana, pero manifiesta, también y sobre todo, la gracia de Dios y confirma la salvación. Esta tarde os confío la Cruz de Cristo. Pablo había entendido la palabra de Jesús -aparentemente paradójica- según la cual sólo entregando ("perdiendo") la propia vida se puede encontrarla y de ello había sacado la conclusión de que la Cruz manifiesta la ley fundamental del amor, la fórmula perfecta de la vida verdadera".



Tras despedirse de los jóvenes el Papa se desplazó a la Nunciatura Apostólica y después de cenar salió al balcón para saludar a los fieles reunidos ante su residencia en la capital francesa.



"¡Vuestra acogida tan cordial conmueve al Papa! -dijo-. Gracias por haberme esperado aquí a pesar de ser tan tarde y de forma tan entusiasta".



"Estoy feliz de sumarme mañana a la multitud de peregrinos de Lourdes para celebrar el Jubileo de las apariciones de la Virgen. Los católicos en Francia necesitan más que nunca renovar su confianza en María, reconociendo en Ella el modelo de su compromiso al servicio del Evangelio. (...) Cuento con vosotros y con vuestras oraciones para que este viaje dé fruto. Que la Virgen os guarde".



BENEDICTO XVI EN EL INSTITUT DE FRANCE



CIUDAD DEL VATICANO, 13 SEP 2008 (VIS).-Hoy sábado, a las 9,00, el Papa llegó al Institut de France, fundado en 1795 y que comprende cinco Academias: Académie française; Académie des inscriptions et belles lettres; Académie des sciences; Académie des beaux-arts; Académie des sciences morales et politiques.



Del Institut de France forman parte representantes eminentes de todos los ámbitos del saber humano. En 1992 el entonces cardenal Joseph Ratzinger, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, sucedió en la Academia de Ciencias morales y políticas, como miembro asociado, a Andrei Sakharov, premio Nobel de la Paz, fallecido en 1989.



A su llegada, Benedicto XVI fue recibido por el canciller del Instituto, Gabriel de Broglie y por el secretario perpetuo de l' Académie française, Hélène Carrère d'Encausse, que lo acompañaron a la sala de la Cúpula, donde se reúnen los miembros de las cinco Academias. El pontífice descubrió una placa conmemorativa de su visita y pronunció unas breves palabras.



"Es para mí un gran honor -dijo el Papa- ser recibido esta mañana bajo la Cúpula. No podía venir a París sin saludarles personalmente. Me agrada aprovechar esta feliz ocasión para subrayar los lazos profundos que me unen a la cultura francesa, hacia la que siento una gran admiración".



"Rabelais dijo muy justamente en su tiempo: “La ciencia sin la conciencia no es más que ruina del alma. (...) Fue sin duda para contribuir a evitar el riesgo de una semejante dicotomía que, a finales de enero, y por vez primera en tres siglos y medio, dos Academias del Instituto, dos Academias Pontificias y el Instituto Católico de París organizaron un Coloquio interacadémico sobre la cambiante identidad de la persona. (...) Esta iniciativa podría continuar para explorar conjuntamente los innumerables senderos de las ciencias humanas y experimentales".



Finalizado el encuentro, Benedicto XVI se desplazó en papamóvil a la Explanada de los Inválidos para celebrar la Santa Misa.

PV-FRANCIA/INSTITUT DE FRANCE/PARIS VIS 080913 (330)



HUID DEL CULTO A LOS IDOLOS



CIUDAD DEL VATICANO, 13 SEP 2008 (VIS).-Benedicto XVI celebró esta mañana a las 10,00 la Santa Misa en la Explanada de los Inválidos, el conjunto monumental formado por el Hospital de los Inválidos, el Museo del Ejército y la Iglesia de San Luis de los Inválidos con el anejo Dôme (Cúpula), donde se encuentran las cenizas de Napoleón Bonaparte.



"La primera carta de San Pablo dirigida a los Corintios -dijo el Papa en su homilía ante más de 200.000 personas- nos hace descubrir (...) hasta qué punto sigue siendo actual el consejo dado por el Apóstol. "No tengáis que ver con la idolatría", escribió a una comunidad muy afectada por el paganismo e indecisa entre la adhesión a la novedad del Evangelio y la observancia de las viejas prácticas heredadas de sus antepasados"



"Fuera del pueblo de Israel, que había recibido la revelación del Dios único, -explicó- el mundo antiguo era esclavo del culto a los ídolos. Los errores del paganismo, muy visibles en Corinto, debían ser denunciados porque eran una potente alienación y desviaban al hombre de su verdadero destino. Impedían reconocer que Cristo es el único Salvador, el único que indica al hombre el camino hacia Dios".



"Este llamamiento a huir de los ídolos sigue siendo válido también hoy. (...) La palabra "ídolo" viene del griego y significa "imagen", (...) pero también (...) "vana apariencia". El ídolo es un señuelo, pues desvía a quien le sirve de la realidad para encadenarlo al reino de la apariencia".



"¿No es ésta una tentación propia de nuestra época, la única -subrayó el Santo Padre- sobre la que podemos actuar de forma eficaz? Es la tentación de idolatrar un pasado que ya no existe, olvidando sus carencias, o un futuro que aún no existe, creyendo que el ser humano hará llegar con sus propias fuerzas el reino de la felicidad eterna sobre la tierra". De igual modo,"el dinero, el afán de tener, de poder e incluso de saber, ¿acaso no desvían al hombre de su verdadero fin?”.



Pero "la condena radical de la idolatría -afirmó el Papa citando a San Juan Crisóstomo, cuya memoria litúrgica se celebra hoy- no es en modo alguno una condena de la persona del idólatra. Nunca hemos de confundir en nuestros juicios el pecado, que es inaceptable, y el pecador, del que no podemos juzgar su estado de conciencia y que, en todo caso, siempre tiene la posibilidad de convertirse y ser perdonado".



"Dios (...) nunca pide al hombre que sacrifique su razón -observó el pontífice-. La razón nunca está en contradicción real con la fe. El único Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, ha creado la razón y nos da la fe, proponiendo a nuestra libertad que la reciba como un don precioso. Lo que desencamina al hombre de esta perspectiva es el culto a los ídolos, y la razón misma puede fabricar ídolos".



"Pidamos a Dios, pues, que nos ve y nos escucha, que nos ayude a purificarnos de todos nuestros ídolos para acceder a la verdad de nuestro ser, para acceder a la verdad de su ser infinito".



"San Pablo nos invita a usar no solamente nuestra razón, sino sobre todo nuestra fe para descubrirlo. Ahora bien, ¿qué nos dice la fe? El pan que partimos es comunión con el Cuerpo de Cristo; el cáliz de acción de gracias que bendecimos es comunión con la Sangre de Cristo"



"Desde hace veinte siglos -recordó el Santo Padre- el Señor resucitado se ha entregado a su pueblo. (...) Veneremos fervientemente el sacramento del Cuerpo y la Sangre del Señor, el Santísimo Sacramento de la presencia real del Señor en su Iglesia y en toda la humanidad".



"La Misa es el sacrificio de acción de gracias por excelencia, el que nos permite unir nuestra propia acción de gracias a la del Salvador. (...) La Misa nos invita a discernir lo que en nosotros obedece al Espíritu de Dios y lo que en nosotros aún permanece a la escucha del espíritu del mal".



Por eso, "alzar la copa de la salvación e invocar el nombre del Señor, ¿no es precisamente la mejor manera de "no tener que ver con la idolatría"? Cada vez que se celebra una Misa, cada vez que Cristo se hace sacramentalmente presente en su Iglesia, se realiza la obra de nuestra salvación. (...) Sólo Él nos enseña a huir de los ídolos, espejismos del pensamiento".



Pero "¿quién puede alzar la copa de la salvación e invocar el nombre del Señor en nombre de todo el pueblo de Dios, sino el sacerdote?”, se preguntó el Papa, y lanzó un "llamamiento esperanzado en la fe y en la generosidad" a "los jóvenes que se plantean la cuestión de la vocación religiosa o sacerdotal: ¡No tengáis miedo! -exclamó-. ¡No tengáis miedo de dar la vida a Cristo! Nada sustituirá jamás el ministerio de los sacerdotes en el corazón de la Iglesia".



"La esperanza seguirá siempre la más fuerte. La Iglesia, construida sobre la roca de Cristo, tiene las promesas de vida eterna, no porque sus miembros sean más santos que los demás, sino porque Cristo hizo esta promesa a Pedro: "Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi iglesia, y el poder del infierno no la derrotará".



"Con la inquebrantable esperanza de la presencia eterna de Dios en cada una de nuestras almas, con la alegría de saber que Cristo está con nosotros hasta el final de los tiempos, con la fuerza que el Espíritu Santo ofrece a todos aquellos y aquellas que se dejan alcanzar por Él -concluyó Benedicto XVI- os encomiendo a la acción poderosa del Dios de amor que ha muerto por nosotros en la Cruz y ha resucitado victoriosamente la mañana de Pascua. A todos (...) repito las palabras de San Pablo: Huid del culto de los ídolos, no dejéis de hacer el bien".



Después de la Santa Misa Benedicto XVI se dirigió a la nunciatura apostólica, donde almorzó con los obispos de la región.

VIS

viernes, septiembre 12, 2008

Los límites de la ciencia

13.9.2008.


Por: José Antonio Calvo para Aragón Liberal

Tras dos semanas, retomo el debate que se abrió sobre los límites de la ciencia.

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En ese artículo abordé el tema de que la ciencia se debe ceñir a lo que es el objeto de su método: lo material. Pero lo material no es lo único que existe, porque qué duda cabe que la parte espiritual también forma parte de la realidad.

Efectivamente, por el sólo hecho de estar de acuerdo o no con este artículo, ya se está poniendo en marcha la parte espiritual del hombre, y no se está haciendo ciencia. Si nos ceñimos ahora a la ciencia, ésta se guía por las leyes naturales, debe explicar estas leyes de forma empírica y sus conclusiones no son la última palabra. Hay algunos temas del saber que se encuentran en el límite de lo material y lo espiritual, y que debido a no saber abordar el problema, ha dado lugar a muchos errores. Uno de esos temas es el que atañe al origen del hombre.

 Por distintos caminos de la física, biología, antropología, anatomía... se ha llegado de una manera muy rigurosa a que la evolución es un hecho.

Hay muchos datos que lo avalan, aunque todavía hay mucho por saber.

Noticias relacionadas:

Ciencia, filosofía y religión de José Antonio Calvo

La ciencia de lo material.de Federico R. de Rivera

Los supuestos de la ciencia.de Federico R. de Rivera

Creación, determinismo y azar.de Federico R de Rivera



jueves, septiembre 11, 2008

En vísperas de la visita del Papa a Lourdes. Católicos franceses

ESTADISTICAS SOBRE LA IGLESIA CATOLICA EN FRANCIA

CIUDAD DEL VATICANO, 11 SEP 2008 (VIS).-Con motivo del próximo viaje apostólico de Benedicto XVI a Francia, del 12 al 15 de septiembre, para conmemorar el 150 aniversario de las apariciones de Nuestra Señora de Lourdes, ofrecemos algunos datos estadísticos sobre la Iglesia católica en este país.

Francia tiene una población de 61.350.000 habitantes, de los que 46.427.000 son católicos; el 75,5 % de la población. Existen 98 circunscripciones eclesiásticas, 16.553 parroquias y 674 centros pastorales de otro tipo. Actualmente hay 186 obispos, 21.074 sacerdotes, 42.425 religiosos, 1.577 miembros laicos de institutos seculares y 62.831 catequistas. Los seminaristas menores son 134 y los mayores 1.299.

Un total de 2.108.240 alumnos asisten a los 10.195 centros de educación católicos, desde el jardín de infancia hasta la universidad. Por lo que concierne a los centros caritativos y sociales de propiedad de la Iglesia o que son dirigidos por eclesiásticos o religiosos, en Francia hay: 94 hospitales, 103 ambulatorios, 520 hogares para ancianos e inválidos, 96 orfanatos y guarderías, 49 consultorios familiares y otros centros para la protección de la vida, 247 centros especiales de educación o reeducación social y 65 instituciones de otro tipo


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Los datos, actualizados al 31 de diciembre de 2006, proceden de la Oficina Central de Estadística de la Iglesia.


VIS 080911 (210)

miércoles, septiembre 10, 2008

APOSTOLES: COLABORADORES DE LA VERDADERA ALEGRIA


Año de San Pablo

CIUDAD DEL VATICANO, 10 SEP 2008 (VIS).-Benedicto XVI dedicó la catequesis de la audiencia general de los miércoles, celebrada en el Aula Pablo VI, a la concepción del apostolado para San Pablo.

El concepto de apostolado paulino iba "más allá del ligado solamente al grupo de los Doce -explicó el Papa-, (...) y se caracteriza por tres elementos: el primero es haber visto al Señor, es decir, haber tenido con él un encuentro determinante para la propia vida. (...) En definitiva, es el Señor que constituye en el apostolado: no la presunción propia. Uno no se hace apóstol, lo hace apóstol el Señor. Por lo tanto, el apóstol necesita constantemente referirse al Señor".

La segunda característica es "haber sido enviados. El término griego "apostolos" -señaló el Santo Padre- significa enviado, (...) representante de un mandante. (...) De nuevo emerge en primer plano la idea de una iniciativa ajena, la de Dios en Jesucristo a la que se está obligado plenamente", de "una misión que hay que cumplir en su nombre, dejando absolutamente en segundo plano cualquier interés personal".

"El anuncio del Evangelio con la consiguiente fundación de Iglesias" es el tercer requisito. "El título de apóstol -dijo Benedicto XVI- no es y no puede ser un título honorario. Compromete concreta y dramáticamente toda la existencia del sujeto interesado".

Asimismo San Pablo define a los apóstoles "colaboradores de Dios cuya gracia actúa con ellos. Un elemento típico del verdadero apóstol (...) es una especie de identificación entre Evangelio y evangelizador, ambos destinados a la misma suerte. Ninguno como Pablo ha reafirmado cómo el anuncio de la Cruz sea "escándalo y necedad" ante el que muchos reaccionan con la incomprensión y el rechazo en aquella época y, no debe maravillar, también hoy".

"Pablo comparte con la filosofía estoica de su tiempo la idea de una constancia tenaz en todas las dificultades que se le presentan; pero supera la perspectiva puramente humanista recordando el ingrediente del amor de Dios y de Cristo. (...) Esa es la certeza y la profunda alegría que lo acompaña en todos los problemas. Nada puede separarnos del amor de Dios y este amor es la verdadera riqueza de la vida humana".

"Hemos visto cómo San Pablo se dedicaba al Evangelio con toda su existencia (...) -concluyó el Papa-. Cumplía su ministerio con fidelidad y alegría para salvar de cualquier manera a algunos. Con las Iglesias, a pesar de ser consciente de la relación de paternidad o incluso de maternidad que tenía con ellas, adoptaba una actitud de servicio absoluto, declarando: "No queremos ser patrones de vuestra fe, somos en cambio colaboradores de vuestra alegría". Esta sigue siendo la misión de todos los apóstoles de Cristo en todas las épocas; ser colaboradores de la verdadera alegría".


VIS 080910 (460)

martes, septiembre 09, 2008

Por qué el matrimonio es importante para la sociedad

Magnifico artículo que plantea la pregunta más importante ¿quienes son los perjudicados del divorcio? Porque se habla de "que se ha terminado el amor"... pero siguen sus "efectos inocentes" de los que nadie habla.

Por qué el matrimonio es importante para la sociedad

M. Ángeles Burguera

Hoy día es de buen tono mantener en público que el matrimonio es sólo una opción entre otras y que la mera cohabitación debería tener los mismos derechos. Pero la realidad social prueba que el matrimonio todavía marca la diferencia. En el libro The Case for Marriage (1), publicado recientemente en Estados Unidos, las sociólogas Linda Waite y Maggie Gallagher muestran con datos los beneficios que a largo plazo supone el matrimonio para las parejas y para la sociedad.

Beneficios que justifican que el matrimonio sea tratado como una opción social preferente.

En Estados Unidos el índice de fracasos matrimoniales es muy alto y, aun así, casi el 90 por ciento de los que se divorcian o separan continúa pensando que la boda abre un camino para toda la vida. ¿Por qué se da esta contradicción? Linda J. Waite y Maggie Gallagher han investigado el asunto en un libro que combina datos estadísticos, análisis sociológico y crítica cultural. Su conclusión es que el matrimonio es lo más parecido a un seguro de vida de largo alcance.




En conjunto, los casados gozan de mejor salud, tienen un estado emocional y psíquico más satisfactorio y están más estimulados a aumentar sus ingresos que los que viven solos o cohabitan. Estos efectos positivos sólo ocurren si la sociedad da un reconocimiento público al compromiso matrimonial.

Y, ahí está el quid, porque según estas dos sociólogas, en las últimas décadas asistimos a un proceso de "privatización" de la relación matrimonial, que mina en sus mismos fundamentos el contrato más importante de una vida. Una cuestión de salud pública.


Junto a la falta de apoyo público al matrimonio, ha crecido la facilidad para divorciarse y han ganado aceptación social otras fórmulas de convivencia, como la cohabitación o la maternidad en solitario. Las autoras detectan que pocos consejeros dedican sus energías a fortalecer un matrimonio en crisis y los que deberían hacerlo -psicólogos, educadores, sacerdotes- parecen centrarse sólo en el beneficio emocional del matrimonio, como si éste fuera la única ventaja.
De ahí que cuando "la aparente felicidad" disminuye, no hay argumento para frenar el "fracaso".

Frente a esa visión reduccionista, Waite y Gallagher ofrecen en su obra un análisis pormenorizado de los principales efectos positivos del matrimonio y argumentan que la defensa del contrato matrimonial ha dejado de ser "una mera preocupación moral para convertirse en una cuestión de salud pública".


Por ello es importante advertir los beneficios a largo plazo del matrimonio, beneficios que arrancan del "poder transformante" de este compromiso: algo tan concreto como la fidelidad matrimonial.


Un seguro de vida que cubre todo


La seguridad de un matrimonio para toda la vida anima a los esposos a tomar decisiones conjuntas y a especializarse en tareas que facilitan la vida en común. Se trata de una complementariedad que supera con creces las posibilidades de un soltero -obligado a hacer frente a todas las necesidades con sus solos recursos- y también las de una pareja de hecho, en la que la duda sobre el futuro siempre actúa de freno y recorta las posibles economías de escala, pues se pretende a un tiempo nadar y guardar la ropa.


En el ámbito financiero, el libro concluye que el ahorro de marido y mujer por el mero compartir energía, muebles y electrodomésticos, instalaciones, etc. puede suponer un aumento de hasta un tercio en el nivel de vida de ambos cónyuges. Otra de las ventajas del matrimonio duradero es la de actuar como un auténtico "seguro de vida", no sólo ante eventualidades como el paro, la enfermedad o la vejez.


Una póliza que garantiza una atención global cuando marido o mujer enferman: el que quede sano "trabajará más para compensar los ingresos perdidos, facilitará cuidados personalizados al incapacitado o se encargará del trabajo de la casa que el otro ya no pueda hacer".


Pero las mejores ganancias vienen de la exclusividad. La relación afectiva garantizada por el pacto matrimonial supera cualquier otra, no sólo en los aspectos más íntimos -la promesa de estabilidad reduce la incertidumbre- sino también en el apoyo constante en los momentos de dificultad o tensión.


"El matrimonio y la familia -afirman las autoras- proporcionan un sentido de dependencia, el sentido de amar y ser amado, de ser absolutamente esencial para la vida y la felicidad de los demás". Esto da una perspectiva diferente para afrontar los problemas que uno encuentra, "porque hay personas que dependen de ti, que cuentan contigo o se preocupan de ti".


Al otro lado de este marco de ventajas, hay que situar el escaso apoyo externo a la estabilidad matrimonial. De hecho, la mayoría de las guías para el divorcio e incluso de los manuales terapéuticos para los estudiantes aconsejan no considerar o minimizar el posible efecto negativo sobre los hijos, a la hora de aconsejar sobre la continuidad de un matrimonio.


Quizá uno de los aspectos más interesantes del libro sea la refutación -con datos- de la idea de que, si el matrimonio va mal, el divorcio es la mejor solución también para los hijos. Las autoras citan un estudio en el que se analizan las características de más de dos mil personas casadas, a lo largo de quince años.


En la mayoría de los casos se llega a la conclusión de que tanto un matrimonio desgraciado como un divorcio reducen el bienestar de los hijos, pero, a largo plazo, el divorcio lleva a relaciones más problemáticas entre padres e hijos; aumenta la probabilidad de que los hijos se divorcien a su vez, y reduce también las posibilidades de éxito en la educación y en la carrera profesional de los hijos.


Divorcios inexplicables para los hijos


Un estudio más profundo de los efectos del divorcio distingue entre dos tipos de situaciones: los divorcios que ocurren en matrimonios con alto nivel de conflictividad y los que tienen lugar en hogares en los que las discusiones o la violencia no aparecen más que raramente.


"En el primer caso, los hijos pueden experimentar el divorcio -al menos psicológicamente- como un alivio; en el segundo, la experiencia de la ruptura familiar les supone un desastre absoluto e inexplicable", se concluye.


Y lo peor es que, entre los entrevistados, "sólo un treinta por ciento afirmaron haber tenido más de dos discusiones serias el mes anterior al divorcio". Los datos resultan claros: "La mayoría de los divorcios en los que hay niños implicados no rompen matrimonios desastrosos sino matrimonios que, desde el punto de vista de los hijos, son, al menos, suficientemente buenos".
Waite y Gallagher señalan también el papel que han tenido los abogados norteamericanos en la flexibilización de la legislación divorcista, hasta conseguir el divorcio unilateral, y sin necesidad de alegar ninguna causa.


Con la reforma introducida en Estados Unidos, resumen las autoras, "se requieren dos personas para casarse, pero sólo una para divorciarse a cualquier hora, por cualquier motivo y tan rápido como los tribunales puedan dividir las propiedades o definir a quién corresponde la custodia de los hijos".


Todas estas amenazas están bloqueando el descubrimiento de las ventajas del matrimonio y hacen prevalecer una mentalidad defensiva.


La falta de interés hacia el matrimonio se refleja en la disminución de ayudas específicas para la familia basada en el compromiso matrimonial. La presión de algunas minorías combativas hace parecer discriminatorio el establecimiento de políticas favorables al matrimonio -es un asunto privado, de dos adultos, en el que nadie tiene derecho a intervenir-.


Paradójicamente, otras formas de relación, como pueden ser las parejas de hecho, exigen como propias las ventajas sociales de los casados y los tribunales cada vez se sienten más proclives a considerar que puede ser incluso inconstitucional tratar de manera diferente a las parejas, en función de si están o no casadas.


Una opción social preferente Gallagher y Waite culminan su análisis con la sugerencia de unas líneas de actuación para reconocer al matrimonio como una opción social preferente. Hay que dejar de considerarlo como una opción privada más -aseguran- y verlo como lo que es: un compromiso público, un ideal moral y una institución social.


Por eso la primera propuesta se refiere a la necesidad de hablar sobre el matrimonio. En un momento en que muchas personas han dejado de usar la palabra "matrimonio", los investigadores sociales y los expertos universitarios tienen una particular responsabilidad en analizar los efectos sociales del matrimonio. Por ejemplo, el cálculo del coste público de los fracasos matrimoniales proporcionaría datos para evaluar la oportunidad de muchas subvenciones o subsidios.


Otra de las sugerencias para fortalecer el matrimonio exigiría adecuar la política fiscal, de manera que no penalice a las familias con más de dos hijos, y reformar la legislación sobre el divorcio. Algo empieza a hacerse. El último capítulo recoge la experiencia reciente de dos Estados -Luisiana y Arizona- que en 1997 y 1998 establecieron leyes más restrictivas. En el primer caso, la reforma incluye un acceso limitado al divorcio, la prolongación de los períodos de espera y la obligatoriedad de asesoramiento familiar previo.


También ofrece la posibilidad de elegir entre la legislación existente -que permite el divorcio unilateral- y un nuevo tipo de contrato matrimonial que limita el divorcio a ciertos casos.


Cambios legales


También se sugiere el restablecimiento de un estatuto legal particular para el matrimonio, con un nuevo modelo de derechos y responsabilidades. En el nuevo modelo de matrimonio, "se debería reconocer -apuntan las autoras- que cuanto más tiempo se lleva casado, más interdependientes se hacen las vidas y el daño de una separación legal es también mayor.


También se debería tener en cuenta que los derechos y responsabilidades del matrimonio cambian de manera fundamental cuando se tienen hijos que todavía no han alcanzado la edad adulta".


Otro modo de abordar el fortalecimiento del matrimonio sería desaconsejar la maternidad en solitario, para lo cual los medios de comunicación y los personajes populares deberían dejar de presentarla como una opción más.


Las consecuencias de estas campañas sobre las adolescentes pueden ser graves, sobre todo porque tener un hijo reduce las probabilidades de casarse posteriormente y complica las posibilidades de acabar los estudios.


Waite y Gallagher tienen también un mensaje para los hombres, quienes deberían tomar conciencia de los amplios beneficios del matrimonio. Estarían así más dispuestos a colaborar con sus esposas, pues muchas mujeres no encuentran ninguna ventaja en tener que trabajar para aportar ingresos y, a la vez, llevar la casa y ocuparse de los hijos. Los maridos deberían descubrir un nuevo beneficio: el de compartir la responsabilidad de ocuparse de la casa y de la familia.


Notas:


(1) Linda J. Waite y Maggie Gallagher. The Case for Marriage. Doubleday. New York (2000). 260 págs. 24,95 dólares. Linda J. Waite es profesora de Sociología en la Universidad de Chicago. Maggie Gallagher es directora del Marriage Program en el Institute of American Values.


www.aciprensa.com/

Artículo recomendado por Javier Úbeda para www.aragonliberal.es

viernes, septiembre 05, 2008

USA: LOS OBISPOS NO CALLAN.

USA: LOS OBISPOS NO CALLAN.

Fuentes: Propias; Life News 03-09-08; Life Site 26-08-08; 03-09-08; CNA, 27-08-08; Paginas web de la Conferencia Episcopal de USA, de los Arzobispados de Washington, Denver y New York.



Por Juan Bacigaluppi

En www.aragonliberal.es




“Puede haber una legítima diversidad de opinión entre católicos respecto de ir a la guerra y aplicar la pena de muerte, pero no, sin embargo, respecto del aborto y la eutanasia” (Carta del Cardenal Joseph Ratzinger, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe al Cardenal Theodore McCarrick, Arzobispo de Washington, presidente de la Conferencia Episcopal de los Estados Unidos, 2004; Vid. NG 664 y 911)




En el delicado tiempo preelectoral los obispos no callan en defensa de la doctrina de la Iglesia
El 24 de agosto pasado, la demócrata Nancy Pelosi, cabeza de la Cámara de Representantes del Congreso de los Estados Unidos y una de las legisladoras pseudo católica que integra el grupo de los llamados políticos católicos pro-choice (abortistas), enarboló su condición de “católica” para justificar el aborto en un importante programa de la cadena NBC, dirigido por el periodista Tom Brokaw.




Inmediatamente se produjo una ola de declaraciones de autoridades eclesiásticas para aclarar el escándalo que las declaraciones de Pelosi produjeron a los fieles y a otras personas de buena voluntad.




La Conferencia Episcopal




El Cardenal Justin F. Rigali, Arzobispo de Filadelfia y presidente de la Comisión para Actividades de Pro-Vida, y Mons. William E. Lori, Obispo de Bridgeport y Presidente de Comisión de Doctrina de la Conferencia Episcopal, dieron a conocer un documento oficial en el que se lee que “los científicos están seguros de que en la fecundación comienza un nuevo individuo humano con la unión del óvulo y el espermatozoide (…) en consonancia con esta concepción moderna, la Iglesia enseña que desde el momento de la concepción (fertilización), a cada uno de los miembros de la especie humana se debe dar el pleno respeto debido a la persona humana, comenzando por el respeto del derecho fundamental a la vida".




Cardenal Egan: quien defiende el aborto no puede ser político




El Arzobispo de Washington, Mons. Donald W. Wuerl citando al Catecismo de la Iglesia Católica (nn. 2270-2271) dio a conocer otra declaración escrita respondiendo a los comentarios de Pelosi: "La vida humana debe ser respetada y protegida absolutamente desde el momento de la concepción (…) Desde el siglo primero la Iglesia ha afirmado la maldad moral de todo aborto provocado. Esta enseñanza no ha cambiado y se mantiene inalterable", añadiendo que “las palabras de la House Speaker Nancy Pelosi tergiversan la historia y la naturaleza de la auténtica enseñanza de la Iglesia Católica contra el aborto”.




Mons. Charles J. Chaput, Arzobispo de Denver, también emitió un comunicado en el que dice que “el derecho a elegir” (derecho al aborto) que sostiene Pelosi contradice la doctrina católica y añadió: “ninguno de los Padres de la Iglesia, afirmó que el aborto no fuera intrínsecamente malo, en la Iglesia primitiva el aborto estaba estrechamente asociado con el infanticidio. (…) En resumen, desde el principio, la comunidad cristiana sostuvo que el aborto es siempre un pecado mortal (…) Los católicos que buscan excusas para esta doctrina -sean famosos o no- se engañan a sí mismos y abusan de la fidelidad de los otros católicos que tratan sinceramente de seguir el Evangelio y vivir su fe católica”




Intervino también el Cardenal Edward Egan, Arzobispo de New York, que concluía su pastoral diciendo: "En términos más sencillos, (los niños no-nacidos) son seres humanos con derecho inalienable a vivir, un derecho que la Presidente de la Cámara de Representantes (Nancy Pelosi) está obligada a defender a toda costa por las más elementales de razones éticas (…) (Los no-nacidos) no son parte de sus madres, y esto no depende en absoluto de las opiniones de los teólogos de cualquier fe. (…) Cualquiera que se atreva a defender que algunos puedan ser asesinados legítimamente debido a que otro ser humano 'elige' hacerlo o por cualquier otra razón, igualmente ridícula, no puede ser líder en una democracia civilizada”.




Rectificaron también las declaraciones de Pelosi, Mons. Samuel Aquila, Obispo de Fargo; el Arzobispo de San Antonio, Mons. José Gómez y su Obispo auxiliar, Mons. Oscar Cantu.




Carta de otros legisladores




No sólo fueron obispos los que corrigieron públicamente a Nancy Pelosi. Diez miembros de la Cámara de Representantes le enviaron una carta pidiéndole rectificar públicamente su tergiversación de las enseñanzas católicas.




"Como católicos y colegas legisladores, nos vemos obligados a refutar su error sobre la doctrina de la Iglesia Católica en relación a la santidad y la dignidad de la vida humana. (…) Para reducir el escándalo y consternación que causó entre los fieles con sus observaciones, necesariamente debería rectificar por escrito y afirmar la real e histórica enseñanza de la Iglesia que defiende la santidad de la vida humana", concluye la carta firmada por Hon. Thaddeus G. McCotter (MI), Hon. Steve Chabot (OH), Hon. Virginia Foxx (NC), Hon. Phil Gingrey (GA), Hon. Peter King (NY), Hon. Steve King (IA), Hon. Daniel Lungren (CA), Hon. Devin Nunes (CA), Hon. John Sullivan (OK), Hon. Patrick Tiberi (OH), todos del partido republicano. No faltará quién interprete esta carta como una maniobra electoral. Pero se debe tener en cuenta que no pueden desecharse estas definiciones -testimonios- tratándose de políticos, cuando justamente los obispos de los Estados Unidos desde hace mucho pretenden que los temas pro-vida queden claros para los electores antes de las elecciones (vid. NG 561, 642, 649, 915, 917).




No es la primera vez que Nancy Pelosi provoca el escándalo a través del “show mediático”. Recordemos que en abierta desobediencia a los obispos norteamericanos y al magisterio de la Iglesia junto a John Kerry y Rudy Giuliani -otros pseudo católicos pro-choice- aparecieron “casualmente” fotografiados por la prensa comulgando de manos de alguno de los sacerdotes ayudantes, en la Misa que celebró Benedicto XVI en el Yankee Stadium de New York, el 24-04-08. FIN, 04-09-08
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NOTICIAS GLOBALES es un boletín de noticias sobre temas que se relacionan con la PROMOCIÓN Y DEFENSA DE LA VIDA HUMANA Y LA FAMILIA. Editor: Pbro. Dr. Juan Claudio Sanahuja; E-mail: noticiasglobales@noticiasglobales.org ; http://www.noticiasglobales.org/ ; Citando la fuente y el nombre del autor, se autoriza la reproducción total o parcial de los artículos contenidos en cada número del boletín.



NOTICIAS GLOBALES, Año XI. Número 795, 43/08. Gacetilla nº 918. Buenos Aires, 04 septiembre 2008

Correa, terrorismo de Estado

Population Research Institute. En www.aragonliberal.es

Por Carlos Polo

El pasado 16 de agosto el Presidente de Ecuador, Rafael Correa, pensó llenarse de gloria en la Universidad Católica de la ciudad de Guayaquil. Fue invitado por un dirigente estudiantil entusiasta seguidor de su gobierno y promotor del SI para el referéndum de fines de setiembre. Esta invitación, gesto atípico e incongruente con la estirpe crítica de esa federación estudiantil, fue más impopular de lo que se pensaba entre los universitarios y se ha convertido en un grueso error para la campaña de Correa.

A pesar que su equipo publicitario había llenado el auditorio con gente extraña a la universidad traída en buses pagados, las cosas no salieron como lo esperaba Correa. El verdadero espíritu rebelde universitario se quedó fuera del auditorio pues fue impedido de participar en el evento por un fuerte contingente policial. A la represión policial le siguieron lemas contra el totalitarismo y a favor de la democracia a la par de insultos contra Correa. Los ánimos empezaron a caldearse. A estas alturas ya era evidente la inutilidad del servilismo alquilado para esa oportunidad. Correa no tuvo mejor idea que mencionar que los “majaderos” de afuera ofendían la “majestad” presidencial (algunos consideran que el término “majestad” fue un acto fallido). “Ustedes son 400 y ellos son 50” continuó diciendo y les sugirió que vayan a “arreglar las cosas” fuera del auditorio.

Lo que siguió no es difícil de imaginar. Sus domados universitarios, miembros de su partido, policías, fuerzas especiales y algunos empleados del gobierno vestidos de civil masacraron a golpes a unos universitarios indefensos.

Documentación posterior ha demostrado que los policías no llevaron consigo gas lacrimógeno que normalmente tiene las características adecuadas para disuadir un incidente violento sin consecuencias posteriores para la salud (más allá de irritar los ojos no produce otro efecto significativo). En su reemplazo tenían pistolas de gas pimienta que es capaz de matar a una persona que tenga una enfermedad cardíaca.

Recuperada la lucidez y reunido con su staff de asesores, Correa debe haber entendido que no controlar su impulsividad fue un grave error. Inmediatamente “armaron” una campaña mediática para “informar” lo sucedido ese día. Total, tenían todo el equipo de filmación que originariamente fue pensado en la adulación y que en estas circunstancias bien podía ser utilizado en su defensa, por supuesto, convenientemente editado.

Sin embargo, no calcularon que los universitarios de la protesta podrían tener celulares con cámara que desvirtuaron la “versión oficial del gobierno”. Lamentablemente, lo más probable es que la mayoría de ecuatorianos no tenga la oportunidad de verlas. Más allá de algunos reportajes en programas de TV donde se vieron unas pocas veces estas imágenes, los universitarios no tienen la capacidad económica para equiparar lo que viene publicitando el gobierno con el dinero de todos los contribuyentes. Los asesores publicitarios de Correa deben saber muy bien que para lograr más votos, no interesa la verdad de los hechos sino la constante repetición de “tu versión”. Saben también que ningún programa o canal se animará a competir con la campaña de desinformación de Correa, so riesgo de ser atacados por las huestes correístas de organizaciones particulares o acusados de hacer propaganda política por aquellos otros correístas nombrados a dedo por el gobierno y que ahora se desempeñan como autoridades electorales.

Las imágenes que ha ocultado el gobierno muestran la violencia insensata desatada contra jóvenes desarmados. Varios de los agresores, hasta ahora impunes, son funcionarios de gobierno totalmente identificados que ayudados por policías golpearon brutal e indistintamente a hombres y mujeres. Carol Solórzano, una de las alumnas agredidas, puede atestiguar con imágenes que en esa ocasión ni su protesta pacífica, ni su condición femenina, ni estar desarmada, impidió que policías “armados hasta los dientes” la mandaran al hospital molida a golpes y con el rostro ensangrentado.

Y aunque la Universidad en representación de los alumnos agredidos ha planteado las acciones judiciales, éstas transcurrirán fuera de cámaras y después del referéndum.

Atemorizar y golpear opositores es una de las tácticas del gobierno para ganar el referéndum, lamentablemente, no la única.




Solorzano, herida por la policía ecuatoriana

Espionaje, acoso y represión

La gente que defiende la vida en Ecuador no tiene en frente a sus tradicionales opositores sino al formidable poder que ha desarrollado Correa. Tampoco se trata de un debate ni siquiera un asunto de lobby. Se trata de persecución y terrorismo ejercido por el Estado contra aquellos que no piensan de la manera “oficial”. Y ante eso, los promotores del aborto y del lobby gay guardan un conveniente silencio. Ellos que siempre se llenan la boca de protestas contra la inequidad, se callan en todos los idiomas cuando esta inequidad juega a su favor.

La represión que viene ejerciendo Correa ha perdido todas las formas y modales. Mientras una de sus organizaciones creadas para destruir a sus opositores enjuició al Arzobispo de Guayaquil acusándolo de involucrarse en asuntos políticos, el gobierno viene difundiendo un spot televisivo donde tergiversa la opinión del Arzobispo sobre la homosexualidad e incita a los católicos a discrepar con la Iglesia. El spot termina con la frase “no jueguen con nuestros valores religiosos” en alusión directa al Arzobispo.

Diversos funcionarios de gobierno han manifestado que no es lícito para los sacerdotes enseñar a los feligreses a votar por el NO. Sin embargo, algunos simpatizantes de Correa recorren las parroquias y se infiltran en las misas. Apenas escuchan alguna crítica al Proyecto de Constitución (que siempre son los aspectos que atentan a lo doctrina de la Iglesia, como el aborto o la promoción de la homosexualidad), alzan la voz repitiendo un estribillo: “eso es política, no queremos que nos hablen de política”.

Correa sabe que la única oposición orgánica que podría impedirle el triunfo en el referendum es la Iglesia. La única que podría competir con su credibilidad. Por esa razón, primero quiso engañarla durante el debate de la Asamblea Constituyente, cuando no pudo sostener su mentira en el texto final del proyecto de Constitución la atacó abiertamente y ahora busca por todos los medios de amordazarla y neutralizarla.

Correa quiere a todos sus opositores no sólo amordazados sino atados de pies y manos. Ha manipulado todas las reglas de juego a su favor. Por ejemplo, no cualquiera puede hacer propaganda política. Para hacerlo, una persona u organización debe registrarse informando de su opción frente al referendum y obtener un permiso del Tribunal Supremo Electoral controlado por el gobierno. El propósito es obviamente saber quiénes son los enemigos del gobierno para luego perseguirlos con el aparato estatal. En el peor de los casos le ponen un sin número de trabas. Incluso cada una de estas instituciones tiene un tope de 295.000 dólares que puede gastar. De esta manera, no habría forma de constituirse en un rival de envergadura para los millones que está invirtiendo el gobierno.

Ningún Obispos o laico reconocidos puede hablar libremente por sus teléfonos fijos o celulares. Todos tienen todos los indicios de interceptación como ruidos extraños o eco. También hay sospechas de las comunicaciones de correos electrónicos y en general todos son cautos para comunicarse.

Terror y amenazas de muerte

Correa sabe que el terror funciona en la mayoría de los casos. Ya durante los debates de la Asamblea, a Rossana Queirolo y Diana Acosta miembros de su partido, las mandó humillar y expulsar por su defensa de la vida desde la concepción y la defensa de la integridad de la familia. En ese momento Correa no dio la cara y culpó a los miembros de su partido. Ahora les ajustó las tuercas a todos sus seguidores y las deserciones se detuvieron. Incluso otros católicos reconocidos fueron obligados a manifestar públicamente su opción por Correa después de su ataque abierto a la Iglesia. Correa sabe muy bien la frase bíblica que dice que “nadie puede servir a dos señores”.

Las amenazas se fueron incrementando en número e intensidad. Acoso e insultos llegaron por diversos medios como cartas anónimas, correos electrónicos o llamadas telefónicas a las líderes más visibles del movimiento pro vida en el Ecuador. Muy pronto se convirtieron en amenazas de muerte. Entre ellos el primero fue por supuesto el Arzobispo de Guayaquil. También Amparo Medina, miembro de la Red Nacional de Organizaciones Provida y Profamilia de Ecuador, que recibió una carta del autodenominado “Comité Salvador Allende” en los siguientes términos: “Recuerda que los accidentes existen. Estos suceden a diario en el Ecuador. Detén tu campaña anti mujer y homofóbica”. También algunos miembros de la “Fundación Familia y Futuro” y otras organizaciones de defensa de la vida que prefirieron no hacer públicas estas denuncias y hacer oídos sordos a este tipo de bravatas para seguir trabajando eficazmente.

Sin embargo, la persecución y la intimidación no son lo peor. En algunas iglesias dejaron perros y ratas muertas con una hostia en la boca. Este tipo de sacrilegios y ofensas cometidas en los peores momentos de persecución en México y España han producido un fuerte rechazo y una mayor cohesión en las filas de católicos militantes. Max Loayza, Presidente del Consejo Ecuatoriano de Laicos Católicos (CELCA) emplazó al Presidente Correa para que detenga sus ataques verbales a la Iglesia Católica. Durante una conferencia de prensa dijo que su retórica hiriente y ofensiva contra sacerdotes y Obispos, anima a otros a cometer ese tipo de sacrilegios y amenazas en contra de los miembros de la Iglesia.

Population Research Institute felicita a todos estos valientes ecuatorianos y se siente honrado de haber compartido unos días y colaborado con los principales los defensores de la vida y la familia en el Ecuador.


Carlos Polo es Director de la Oficina para América Latina del Population Research Institute

miércoles, septiembre 03, 2008

EL ENCUENTRO CON EL RESUCITADO CAMBIO LA VIDA DE PABLO

Catequesis sobre San Pablo

CIUDAD DEL VATICANO, 3 SEP 2008 (VIS).-El Papa se desplazó esta mañana al Vaticano para la audiencia general, que tuvo lugar en el Aula Pablo VI. Continuando con el ciclo de catequesis dedicado a San Pablo, Benedicto XVI se centró hoy en la conversión del Apóstol de las Gentes.


El Santo Padre recordó que “precisamente, camino de Damasco, en los primeros años 30 del siglo I y tras un período de persecución de la Iglesia, se verificó el momento decisivo de la vida de Pablo”.


Para entender qué le sucedió al apóstol mientras se dirigía a Damasco, “tenemos dos tipos de fuentes”, dijo el Papa. “La primera y más popular son los tres relatos de san Lucas en los Hechos de los Apóstoles, en los que narra lo acaecido”. Sin embargo, continuó, los detalles a los que hace referencia el evangelista -la luz del cielo, la caída a tierra, la ceguera-, “se refieren al centro del acontecimiento: Cristo Resucitado aparece como una luz espléndida que habla a Saulo, transforma su pensamiento, su misma vida. (...) El centro de la narración de San Lucas es este encuentro con Cristo que cambió profundamente la vida de San Pablo y en este sentido se puede y de debe hablar realmente de una conversión”.


Benedicto XVI afirmó que “el segundo tipo de fuente son las mismas cartas de San Pablo”, el cual “nunca habló sobre los detalles de este evento, porque quizá pensaba que todos conocían su historia esencial, todos sabían que se había transformado de perseguidor en apóstol ferviente de Cristo, fruto no de una propia reflexión, sino de un evento fuerte, un encuentro con el Resucitado”.

El Papa subrayó que en algunos de sus escritos, el Apóstol de las Gentes pone de relieve “que la aparición del Resucitado -de la que también él es un verdadero testigo- es el fundamento de su apostolado (...) de su nueva vida”.


“San Pablo -continuó Benedicto XVI- no designó sin embargo este evento como una conversión. ¿Por qué? Existen muchas hipótesis, pero creo que el motivo es muy claro: esta transformación de su vida no fue fruto de un proceso psicológico, de una maduración o una evolución intelectual y moral (...) sino fruto del encuentro con Cristo Jesús (...) Esta renovación de Pablo no se puede explicar de otro modo; los análisis psicológicos no pueden aclarar y resolver el problema; solo el evento, el encuentro fuerte con Cristo, es la clave para entender qué sucedió”.


El Santo Padre señaló que para nosotros, el cristianismo “no es una nueva filosofía, una nueva moral; solo somos cristianos si encontramos a Cristo, aunque no se muestre a nosotros de ese modo irresistible y luminoso como a Pablo para hacerlo apóstol de todas las gentes. Pero también podemos encontrar a Cristo en la lectura de la Sagrada Escritura, en la oración, en la vida litúrgica de la Iglesia, tocar el corazón de Cristo y sentir que Cristo toca nuestro corazón. Y solo en esta relación personal con Cristo, solo en este encuentro con el Resucitado, somos realmente cristianos”.


VIS 080903 (540)

martes, agosto 05, 2008

Daniel Tirapu: El Gobierno pretende imponer moral laica "con una cierta tendencia totalitaria"

5.8.2008.



Daniel Tirapu

Por: Redacción

El catedrático de Derecho Eclesiástico del Estado en la Universidad de Jaén, Daniel Tirapu, señaló que con la asignatura de Educación para la Ciudadanía (EpC), el Gobierno socialista pretende imponer una nueva moral laica, e indicó que el hecho de que existan cerca de cien mil objeciones de conciencia demuestra el "fracaso del Gobierno".

www.aragonliberal.es


El Gobierno pretende imponer moral laica "con una cierta tendencia totalitaria"

MADRID, 01 Ago. 08 (ACI).-El catedrático de Derecho Eclesiástico del Estado en la Universidad de Jaén, Daniel Tirapu, señaló que con la asignatura de Educación para la Ciudadanía (EpC), el Gobierno socialista pretende imponer una nueva moral laica, e indicó que el hecho de que existan cerca de cien mil objeciones de conciencia demuestra el "fracaso del Gobierno".

Durante las 25º Jornadas Universitarias de los Pirineos, el experto dijo que bajo el título de enseñanza laica, "el Estado prescinde de valores cristianos y humanos acordes con las declaraciones de derechos internacionales. Se pretende una nueva moral laica, con una cierta tendencia totalitaria del Estado".

En ese sentido, indicó que el hecho de que haya casi cien mil objetores a la asignatura de EpC, "supone un fracaso del Gobierno y demuestra la vitalidad de los padres en un tema clave como es la educación". Tirapu señaló la necesidad de "llegar a acuerdos claros en esta materia con asociaciones de padres".

Por otro lado, también se refirió al derecho a la libertad religiosa. Indicó que aunque el modelo de cooperación religiosa establecido en España "se sigue con gran interés" fuera del país, el Gobierno actual "quiere cambiar la ley orgánica de libertad religiosa de 1980".

Tirapu afirmó que como Estado, España es aconfesional, y por ello debe defender "ampliamente la libertad religiosa de personas y comunidades religiosas" y cooperar "con ellas para su marco jurídico y un mejor servicio a la sociedad".

lunes, agosto 04, 2008

Olimpiadas para la paz. Un llamamiento del Papa a Pequín 2008

4.8.2008.



Por: Redacción

Al finalizar el Ángelus dominical, el Papa Benedicto XVI manifestó sus deseos de que las próximas olimpiadas en Pequín sean un válido ejemplo de convivencia en el respeto de la común dignidad humana, y que el deporte sea signo de fraternidad y de paz.

www.aragonliberal.es


A puertas de las Olimpiadas el Papa pide que deporte sea signo de paz entre las naciones

VATICANO, 03 Ago. 08 / 05:51 am (ACI).- Al finalizar el Ángelus dominical, el Papa Benedicto XVI manifestó sus deseos de que las próximas olimpiadas en Pequín sean un válido ejemplo de convivencia en el respeto de la común dignidad humana, y que el deporte sea signo de fraternidad y de paz.

El Pontífice se dijo "contento de dirigir al país que es sede, a los organizadores y a los participantes un cordial saludo, con el deseo de que cada uno pueda dar lo mejor de sí en el genuino espíritu olímpico".

"Sigo con profunda simpatía este gran encuentro deportivo y deseo vivamente que este ofrezca a la comunidad internacional un válido ejemplo de convivencia entre personas de las más diversas proveniencias, en el respeto de la común dignidad. ¡Qué el deporte pueda una vez más ser signo de fraternidad y de paz entre los pueblos!"