domingo, octubre 28, 2007

No existe un cerebro unisex, por Natalia López Moratalla

28.10.2007.

"Nacemos ya con la estructura de un cerebro típicamente masculino o típicamente femenino"


Natalia López Moratalla

Aragón Liberal

No existe un cerebro unisex, porque la mujer y el varón no son genéticamente iguales y sus cuerpos con diferentes. Natalia López Moratalla. En Fluvium.


Novedades Fluvium


Rafael Miner / Miguel Gil

ALBA

EL cerebro es el futuro. Cerebro y genoma. El domingo pasado, el Premio Nobel japonés Susumu Tonegawa reconocía en Público haberse pasado a la neurociencia. Unos días aentes, ALBA conversó largamente con la catedrática de Bioquímica Natalia López Moratalla. Autora de más de un centenar de publicaciones científicas internacionales en Bioquímica Mitocondrial y en Biología Molecular y Celular, y de libros como Los quince primeros días de cada vida humana, La dinámica de la evolución humana. Más con menos y Repensar la ciencia, su próxima obra, ya inminente, gira precisamente en torno al cerebro de lamujer y el cerebro del varón, y saldrá al mercado en las próximas semanas. La conversación tiene lugar en la Universidad de Navarra, donde López Moratalla ha sido vicerrectora y continúa como profesora ordinaria e investigadora desde 1981, aunque sea catedrática por Valencia.



Asistimos en la actualidad a un impulso del término igualdad aplicado al varón y a lamujer en todos los sentidos. Desde un punto de vista científico y cerebral, ¿hay un modo diferente de ser varón y mujer? ¿Hasta qué punto somos iguales o diferentes desde un punto de vista cerebral?










"En el desarrollo embrionario no se construyen igual el cerebro de la mujer y el del varón".


        La pregunta es amplia y conviene matizar algunas cosas. Todo ser humano tiene un cerebro que es suyo, que se lo hace él. Heredamos la dotación genética que tenemos, y por tanto los cromosomas que nos hacen ser mujer o varón. Esa dotación genética permite que se tracen las grandes líneas de esas carreteras, de esos circuitos, esas conexiones, en un cerebro humano. Y hay distintas vías en todo cerebro para procesar situaciones diversas. En toda persona, en todo cerebro humano, hay dos hemisferios, que están especializados. En la parte frontal del hemisferio izquierdo se procesa, por ejemplo, el pensar sistemático, el cálculo lógico, sistemático. Sin embargo, el pensar más intuitivo, la percepción y comunicación con la realidad de un modo más global, esto necesita una activación de la parte derecha del lóbulo temporal. Existe a su vez una conexión entre los dos hemisferios. Y toda persona tiene capacidad para pensar de una forma racional y de una forma intuitiva, para darsemás cuenta de las emociones o la expresión de la cara de alguien, o ser muy poco empático. ¿Qué diferencia a un varón de una mujer? Yo suelo decir que no existe un cerebro unisex, porque no somos genéticamente iguales y nuestros cuerpos no son iguales. Y como esto es así, durante el desarrollo embrionario no se construye lo mismo un cerebro que otro. Las grandes áreas son distintas. Nacemos ya con la estructura de un cerebro típicamentemasculino o típicamente femenino. En resumen, podemos decir que el cerebro de lamujer es más pequeño respecto al cuerpo. Tiene más apretadas las conexiones; los dos hemisferios son muy similares, con una distribución de tareas bastante uniforme, y comunicamuy bien de un lado a otro. Esto en cierta medida es la base que le da esa capacidad de tener una empatía, un conocimientomás directo de la realidad, menos racionalizado –esto no quiere decir que no razone–, sino que tiene facilidad para percibir de forma más intuitiva. Sin embargo, el cerebro de varón es más asimétrico: tiene las funciones del hemisferio izquierdo sólo en ese lado, podríamos decir extrapolando; y en el derecho lo mismo; y además, la comunicación entre los dos es menos fuerte.


        Ahora bien, son cerebros humanos, con capacidades todas humanas y sea quien sea, varón o mujer, a lo largo de la vida el cerebro se va a modular personalmente, en diversas etapas: cada cual va a construir su propio cerebro.


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“Educación para la Ciudadanía” a los niños del divorcio: convalidación “exprés”

Aragón Liberal. 28.10.2007.

"Educación para la Ciudadanía" a los niños del divorcio: convalidación "exprés". De Francisco Fernández Cabanillas.


Niños del divorcio

Por: Francisco Fernández Cabanillas

En principio, que el Estado exija que los niños cursen una asignatura obligatoria que los instruya para ser ciudadanos es una decisión correcta si van a aprender Derechos Humanos. Que el niño deba conocer los Derechos Humanos (por ejemplo, la Convención de los Derechos del Niño) es pura coherencia. pero...


"Educación para la Ciudadanía" a los niños del divorcio: convalidación "exprés"


En principio, que el Estado exija que los niños cursen una asignatura obligatoria que los instruya para ser ciudadanos es una decisión correcta si van a aprender Derechos Humanos. Que el niño deba conocer los Derechos Humanos (por ejemplo, la Convención de los Derechos del Niño) es pura coherencia. Sin embargo, en un país donde la instrucción de los niños se caracteriza por batir record de fracaso escolar, varias decenas de miles de ellos podrían enseñar Derechos Humanos a sus propios profesores, en la práctica. Están para dar clase: el dolor, "la sangre, con letra entra". Con la letra de más de la mitad de las sentencias de divorcio en España que carecen siquiera de motivación para asignar custodio al niño. Es decir, la vulneración masiva de un derecho humano fundamental.


Muchos niños del divorcio, clásico o exprés, el colectivo creciente de niños crecientes en la orfandad psíquica de uno de sus progenitores, esos niños sin papá (o sin mamá, raramente) ¿cómo aprenden Derechos Humanos?


En el hogar es educado por el progenitor custodio con su propio ejemplo. Así, si su mamá no se comunica con su papá, el niño toma nota. Es el llamado aprendizaje vicario. A su vez, el Juez con sus sentencias también "educa" al niño. Primero, en el derecho humano fundamental a la igualdad: repartiendo el tiempo de relación del niño entre sus progenitores, un 90% para el custodio y el resto para el no custodio. En segundo lugar, el Juez "educará" al menor en su derecho humano a la dignidad y a la integridad moral cuando pese a ser objeto de manipulación por parte del custodio, de forma evidente en muchos casos, muy raramente cortará de raíz dicha situación. En tercer y último lugar, el Juez enseñará uso del lenguaje al menor, clase de lengua por el mismo precio, y "manipular" no significará influir en el menor mediante la mentira y el engaño, no, "manipular" es un verbo que el Juez no conjuga casi nunca aunque el niño lo viva casi siempre.


Después está el legislador "educador" en Derechos Humanos: con distintos tipos y penas por las mismas acciones punibles según el sexo de quién las realice; inventando la "igualdad excepcional" de la custodia compartida, con requisitos tales que impiden que lo justo sea normal; y, si se trata de niños gemelos resulta que se ha de procurar no separarlos entre sí tras el divorcio, mientras que en el Colegio los separan en distintas aulas por su propio beneficio intelectual y emocional.


También ayudan a educar en Derechos humanos a los niños del divorcio los intelectuales de la ética con influencia mediática. Así, el filósofo J.A. Marina, autor de un manual de la asignatura, en su libro La Inteligencia Fracasada dice textualmente que "un niño educado en el odio es una inteligencia dañada ", pero omite comentar que uno de cada cuatro niños del divorcio en España son víctimas del síndrome de alienación parental, es decir, educados por el custodio para que odie al ex . Como docente, este autor, sabe del valor didáctico de un buen ejemplo cercano al alumno para ilustrar una proposición. De forma que, este maltrato infantil oculto es, además, ocultado. Por ello es nuestro deber moral afirmar que decenas de miles de niños españoles son inteligencias dañadas con la ayuda de los titulares de los poderes para su protección, con vulneración radical de sus derechos humanos.


Por último la llamada sociedad civil. Algunos colectivos de padres están ejerciendo su derecho humano fundamental a la objeción de conciencia contra la obligatoriedad de la asignatura "Educación para la Ciudadanía grácil ", que no ofrece resistencia; pero muchos otros padres, debido a la generalización de la " padrectomía psíquica", a duras penas logran obtener la información sobre las calificaciones escolares de sus niños, ante la apatía y el silencio general. Silencio cómplice que permite a la sociedad aceptar como "normal" que el padre sea separado del niño por sistema, para dar ese aspecto rutinario y masivo a la separación forzosa de su papá (o de su mamá). Rutinaria y masiva tortura psicológica o trato inhumano o degradante para miles de niños que gozan de "especial" protección jurídico formal. Toma Derechos Humanos, niño, te vas a hartar.


Solicito para estos niños, los niños del divorcio criados sin papá (o sin mamá) forzosamente, la convalidación automática de la asignatura "Educación para la Ciudadanía " porque son, a su pesar, "expertos" en la aplicación de los Derechos Humanos en España, que los deja huérfanos psíquicos en su propio "interés superior". Y no se puede enseñar al que ya sabe. O sea, por principio, para estos niños del divorcio, la convalidación "exprés".


Dr. Francisco J. Fernández Cabanillas. Pte.de la Asociación Nacional de Afectados del Síndrome de Alienación Parental (ANASAP), www.anasap.org


Diario Liberal, 26 de octubre de 2007

viernes, octubre 26, 2007

PRESENTADO "PROCESSUS CONTRA TEMPLARIOS"

Aragón Liberal. 26/10/07.- Se ha presentado el libro "Processus contra Templarios" algo de sumo interés para entender lo "humano" de los intereses de los poderosos... y que ya es muy antigua la tendencia del "poder civil" de hacerse con el absoluto control de la vida pública. Ayer los templarios fueron las víctimas... hoy lo son los católicos. La razón: "no son fácilmente controlables"... en el primer caso la institución estaba en crisis al perderse los territorios de Tierra Santa. Los católicos son hoy más necesarios que nunca como conciencia viva de la sociedad civil.

 

CIUDAD DEL VATICANO, 25 OCT 2007 (VIS).-El libro "Processus contra Templarios", tercer volumen de la serie Exemplaria Praetiosa, del Archivo Secreto Vaticano, realizado en colaboración con la editorial Scrinium, ha sido presentado esta mañana en el Aula Antigua del Sínodo, en el Vaticano.

 

  El libro recoge en facsímiles conforme a los pergaminos originales, las actas del proceso a los Templarios (28 de junio 1308-1311) custodiadas en el Archivo Secreto Vaticano, mientras en otro volumen se presenta por primera vez  en edición crítica  la trascripción de esas actas (siguiendo la efectuada por Schottmüller en 1877). La edición, limitada a 799 ejemplares, ha sido solicitada ya por coleccionistas, expertos y bibliotecas de todo el mundo.

 

  Han participado en la presentación de "Processus contra Templarios", el arzobispo Raffaele Farina, archivero y bibliotecario de la Santa Iglesia Romana, el obispo Sergio Pagano, prefecto del Archivo Secreto Vaticano y en calidad de relatores los oficiales de ese Archivo Barbara Frale y Marco Maiorino, el catedrático de  Historia Medieval Franco Cardini, el arqueólogo y escritor Valerio Massimo Manfredi y el presidente de Scrinium, Ferdinando Santoro.

VIS 071025



miércoles, octubre 24, 2007

Cuando la víctima vence al verdugo, por Fernando Pascual

Aragón Liberal 25.10.2007. El verdugo desea el mal de la víctima. Ultrajar, golpear, herir, matar a un hombre inocente y desarmado es posible sólo desde un odio profundo, desde un anhelo perverso de daño. Pero la víctima posee un alma, un corazón, una interioridad, que ningún verdugo podrá tocar.



Sócrates



 Sus certezas, sus convicciones, sus amores, son capaces de vencer el deseo de mal, de mirar la misma muerte con esperanza gozosa, de ofrecer un gesto de perdón al asesino.


Sócrates afrontó su muerte con una serenidad envidiable. Quienes le condenaron a la pena capital deseaban librarse de él, arrojarlo a sufrimientos denigrantes. Sócrates, en cambio, puso su confianza en la divinidad, acogió el "destino" con la certeza de que la muerte no puede dañar al inocente, porque si la permite Dios será para otorgar un bien más profundo.


Muchos cristianos de todos los siglos han afrontado el martirio con una paz profunda, quizá superior a la de Sócrates. Al aceptar la muerte, al ofrecer su cuello a la espada o su pecho a las balas asesinas, ponían la propia vida en manos de un Dios que es misericordia, que acoge a sus hijos, que no permite que el mal derrote a sus amigos.


El recuerdo de los miles de mártires en España y en el mundo entero abre un horizonte inmenso de esperanza. Para quien confía en Dios, para quien acepta que la vida es un preámbulo de un cielo inmensamente bello y justo, la muerte cobra un sentido nuevo, es acogida en un clima de paz serena.


De modo especial, el perdón ofrecido por tantos mártires a sus verdugos testimonia la existencia de un amor superior, de caminos de justicia y de concordia. Porque el mal no se elimina a costa de odios desatados, sino desde corazones abiertos, gracias a los cuales víctima y verdugo pueden abrazarse, más allá de la muerte, como hermanos.


Existe, es la fe sincera de cada mártir, un Dios que ayuda y acoge a quienes optaron por el perdón, a quienes decidieron ser fieles a un Cristo que les enseñó a vencer el mal con un gesto de amor sincero.


Desde entonces, la víctima vence al verdugo. Por eso el odio merece ser olvidado, mientras que la única memoria que llega a lo profundo de la historia humana es la de quien se une a un Crucificado que murió diciendo: "Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen".

Algunas consideraciones sobre la realidad de la EpC del Profesor Ignacio Ferrero Muñoz

Algunas consideraciones sobre la realidad de la Eduación para la Ciudadanía del Profesor Ignacio Ferrero Muñoz

Actividades de la Asociación Cultural Bisaurín.

Aragón Liberal. 24/10/07. Ayer tuvo lugar la Conferencia del Profesor de Ética de Empresa de la Universidad de San Jorge, D. Ignacio Ferrero sobre la realidad de la Educación para la Ciudadanía.

El profesor Ferrero expuso una realidad incuestionable, el punto de partida de la asignatura EpC, si bien los derivados de la fundación CIVES son una solución inadecuada al problema que se presenta.

Es cierto que la sociedad está mucho más secularizada que hace años, es cierto que más del 10% de la población son inmigrantes, que hay una mezcla de culturas como nunca ha habido en nuestra tierra, que somos el segundo país, después de Estados Unidos, que tiene más inmigrantes.

Es básico profundizar sobre la verdadera laicidad y la tolerancia en una sociedad democrática.

Pero es también cierto que los criterios éticos de casi todas las culturas son muy parecidos, que el respeto a la vida, la organización en torno al núcleo familiar, los códigos de conducta derivados de una ética natural están presentes en las grandes civilizaciones que conviven en nuestro territorio, que la mayoría de la población es católica y que los inmigrantes deben aceptar los conceptos culturales básicos de la sociedad que les acoge.

Por otra parte laicidad no es "laicismo beligerante" sino una cierta "indiferencia de los poderes públicos" con respecto al hecho religioso, una actitud más encaminada a "no regular", a "no intervenir" que a implantar los propios códigos éticos desde la posición ideológica de los que no tienen fe en Dios.

Además, la tolerancia es una actitud ante el mal, nunca ante el bien. No se tolera la familia... se tolera el "divorcio" que es un "fallo" de la estructura familiar. La familia, la vida, la libertad, el bien obrar se fomentan en una sociedad sana. Y los fallos de esas estructuras pueden ser objeto de tolerancia si no inciden negativamente en la convivencia o genera más violencia su corrección. No olvidemos que el ejemplo máximo de "tolerancia" es el Creador que no aniquila a los que obran mal sino que les mantiene en el ser para después juzgarles, al final de la vida, según sus obras.

Los Obispos aragoneses interpretan esos problemas, la secularidad y la pluralidad de hechos culturales, como una llamada para fortalecer el núcleo familiar, para que los padres, verdaderos protagonistas con sus hijos, de la educación de los hijos, asuman con responsabilidad y verdadero compromiso su deber primordial, un deber y derecho reconocido por la Constitución Española. De ahí que lo propio de una adecuada EpC es pivotar las acciones en que los padres asuman su compromiso y dispongan de los medios adecuados para llevar a cabo la tarea de su vida.

La consecuencia de pivotar la responsabilidad en los padres está en el fortalecimiento del ideario de los colegios, el fomento de su asociación para constituir centros de enseñanza de propiedad de los padres, la facilidad para que puedan educar a sus hijos en su fe y en sus convicciones filosóficas.

El diálogo no se debe derivar a la exclusión de los que tenemos convicciones sobre la realidad cognoscible, sobre la posibilidad de descubrir lo bueno y verdadero en el obrar humano.

No se puede negar que hoy en día hay un grupo de personas que piensa con criterios relativistas, que niega la existencia de Dios y de la verdad natural, sosteniendo que todo se define desde su voluntad soberana.

Por la misma libertad que reclaman, nosotros pedimos que se respete la nuestra. Por la libertad objetamos frente a la EpC.

frid

martes, octubre 23, 2007

El problema del dolor. Job a la espera.


He releído una vez más el Libro de Job ante la pregunta que se hacía ese Senador americano, algo chiflado, sobre las razones por las que Dios permite el mal en el mundo. Él, ha apelado a que compadezca ante un tribunal por permitirlo.

También he leído que "Dios hace llover sobre justos e injustos", "cuida de todas sus criaturas", "a cada uno le da un tiempo de prueba en esta tierra"... y, si existen y viven los injustos, es razonable que hagan injusticias, obren el mal e introduzcan el mal en el mundo... si nuestra morada fuese la terrena algo ahí nos diría que el misterio es más grande de lo que parece.

Por otra parte, los amigos de Job le dan tres soluciones clásicas al dolor: Como castigo del pecado, como purificación del pecador para que se arrepienta, o como prueba de la virtud... pero al final acaban con que el justo es retribuido de nuevo en esta vida.

Job muestra que es experiencia de todos los días que el justo puede morir en el dolor y la pobreza y el malvado alabado y en la opulencia.

Luego "en esta tierra no está la retribución".

Dios habla a Job, no le revela el misterio de Cristo sufriente y del valor redentor del dolor del inocente pero le da la pista de su providencia y su sabiduría... el hombre no puede comprender los destinos de Dios que da la vida también a seres mostruosos como el leviatán. Y esos seres "malvados o mostruosos" sólo hacen lo que permite Dios.

La libertad está detrás de todo esto, y también la situación de tránsito que es la vida terrenal. Periodo ciertamente de prueba... pero con una nueva clave que no tiene Job... la capacidad de ofrecer sacrificios por los pecados ajenos, la capacidad de ofrecer el dolor y convertirlo en dolor de Cristo... ese ser corredentor le da la clave al Job evangélico.

Y ese Job evangélico dirá con San Josemaría Escrivá de Balaguer: "bendito sea el dolor"... porque me une a Cristo... y si no puedo llevarlo lo pondré en los hombros de Cristo y así será más fácil.

Y ese Job cristiano tendrá la fe de nuestros padres y abuelos: "Dios no permite que tengamos una carga superior a la que podamos llevar cristianamente".

En definitiva... el dolor en el cristiano está unido a la esperanza del cielo.

¿Sin cielo? ¿Qué esperanza?

frid

jueves, octubre 11, 2007

Ante el terremoto de Perú. Iniciativa solidaria: Ayudar en Condoray

12.10.2007. Fondo de Baúl



Condoray

Por: Redactor de Aragón Liberal

A 144 km al Sur de Lima se encuentra el Centro de Formación Profesional Condoray. Una manera de promover el desarrollo integral de la mujer a través de la educación, el mejor instrumento para desafiar la pobreza y desarrollar el país


Ayudar en Condoray



11 de octubre de 2007.- La formación doctrinal de Condoray está encomendada a la Prelatura del Opus Dei. Estudian y trabajan personas de todas las condiciones sociales, procedentes de todo el Perú, especialmente de los poblados rurales del Valle de Cañete. Además realizan una labor de capacitación de la mujer en 18 poblados rurales, todos muy humildes y de escasos recursos, donde se estima que habitan aproximadamente unas 14.000 personas.  


Una ayuda de fuera


Este verano hemos estado en Condoray desarrollando un proyecto de voluntariado. Vivimos en una sociedad con muchos medios: quizá cuando uno valora todo lo que ha recibido de Dios no se conforma con dedicar un mes a su descanso, donde muchos días pasan vacíos de contenido.



Nosotras hemos ido a darnos y hemos vuelto con las manos llenas. Hemos sido los primeros beneficiarios del proyecto al experimentar cómo darse es la manera más rápida de ser feliz. Quizá no hemos visto ciudades preciosas, llenas de comodidades para el turista. Pero hemos visto la grandeza del corazón humano cuando lo pierde todo.


El terremoto


Eran las 18.45 del día 15 de agosto, ya casi de noche (allí es invierno).


Acabábamos de regresar de un día de trabajo en los poblados. El suelo y las paredes comenzaron a sacudirse con fuerza y rapidez. Salimos corriendo al patio. Del interior de la tierra emanaba un rugido atronador. Oíamos el ruido de los cristales que se rompían, el techo de la Iglesia se vino abajo.


Sentimos miedo, mucho miedo. Rezamos. En esos momentos sientes la muerte muy cerca, son momentos dónde el alma se queda sola, en intimidad con Dios. Uno descubre que la vida no es propia. A mí me dio vergüenza comprobar que todavía no había hecho nada de mi vida. Y me encontré apretando los labios pidiendo en mi interior más tiempo, tiempo para llenar la vida de las cosas que merecen la pena.


Tres minutos después, todo se quedó quieto. Un silencio cortante, sólo interrumpido por el estrépito de los cristales al caer. Mucha incertidumbre e inquietud. Había amenaza de réplicas fuertes, perdimos la comunicación, estábamos sin luz, sin poder movernos y la noche se echó encima. Pasamos la noche al aire libre. Nos arropamos todas juntas en unos colchones, vestidas, con los zapatos puestos y con la mochila por almohada, por si teníamos que salir corriendo. Había demasiada tensión, sólo a ratos pudimos dormir. La noche fue larga. Quién nos iba a decir que pasaríamos una noche viendo las estrellas a 75 Km del epicentro de un terremoto, tan lejos de nuestros hogares. Esos momentos no se olvidan.


Al día siguiente…


El día 16, nada más amanecer nos pusimos a disposición completa de Condoray.


Desde muy temprano Mónica Ríos, Diana Celi, Milagros Panta y su equipo estaban organizando un plan urgente de auxilio a los poblados, para ver cómo se encontraba la gente y cuáles eran las necesidades prioritarias a cubrir.


Condoray


La mayor parte de las casas de adobe se han derrumbado, los techos sucumbieron violentamente, llevándose incluso la vida de algunos. Han improvisado carpas de plástico y esteras, donde pasan las noches, asustados por las réplicas. Apenas disponen de alimentos y lo poco que tienen lo preparan en las ollas comunes. Hace frío, por las noches hay heladas, y están sin ropa de abrigo. Han sufrido saqueos nocturnos que les han llenado el alma de miedo. Están pasando serias necesidades Y allí siguen todavía, a la intemperie. Allí se están haciendo una familia única, cargada de necesidad.


Al llegar hasta allí, fuimos con urgencia a comprar esteras para que las familias pudieran construirse una choza que les protegiera del frío y de la desnudez de verse sin nada. Hemos descargado camiones de comida y repartimos en los poblados hasta el anochecer. Los días de saqueos, los hemos dedicado a estar con las familias, escuchando sus situaciones personales, viendo sus necesidades, consolando, dándoles ánimos, acompañando.


El ejemplo de un pueblo


Hemos trabajado bajo la Dirección de Condoray, compartiendo todo, y no las hemos visto descansar un sólo minuto. Después de la cena, las luces de las oficinas seguían encendidas. Hemos visto como se han volcado con todos los que tenían necesidad, incluso con nosotras. Estábamos lejos de nuestros hogares, pero allí nos han hecho sentir como en casa.


Quiero hacer una mención especial al trabajo ejemplar de las promotoras rurales. Ellas son las mujeres del Valle, las verdaderas protagonistas de su desarrollo. Se forman en Condoray y son las responsables de "repicar" lo que aprenden en sus poblados.


Condoray


Estos días nos han dado un ejemplo de generosidad y entrega a los demás fuera de lo normal. Han olvidado sus necesidades personales- también ellas lo han perdido todo- y han salido a las calles, a llamar a todas las "puertas" de sus vecinos para cuantificar el alcance de los daños. Gracias a su trabajo, se podrá llegar a aquellos rincones donde parece que nunca llega la ayuda.


La palabra más escuchada en estos días ha sido: "gracias señorita". Han perdido lo poco que tenían. Les queda como único consuelo la vida. Y siguen dando las gracias, dan gracias a Dios por ello. Son gente ejemplar, gente que crece en las dificultades. Gente que tiene un motor en el corazón que les impide hacer drama de la vida. Siempre para adelante, siempre alegres. Son un pueblo sencillo cuya fe mueve montañas y estoy segura que levantar casas, pueblos enteros.


Este es el fundamento de su serenidad y de su alegría. Para ellos, que tienen a Dios de su lado, pase lo que pase, no pasa nada. "Siempre alegres", repetía Isabel Charún, viuda desde febrero, madre de 13 hijos, de cuya casa sólo quedan algunos escombros. Para mí ha sido un ejemplo de fortaleza en medio del dolor, en brazos de la cruz. Hemos vivido nuestra "misión especial" con mucho cariño y asombro.


Hemos intentado ayudar a unas personas que nos han dado una de las lecciones más bonitas de la vida. Hemos dejado allí muchas historias personales, con sus nombres y apellidos. Nosotras hemos regresado, pero se ha quedado allí parte de nuestro corazón. Creo que no podremos evitar volver.


Una forma de vida


También pienso que no es necesario irse tan lejos para poder ayudar. Aquí, en nuestra sociedad, existe mucha pobreza. Vivimos rodeados de muchas necesidades. Quizá no sea material, pero sí convivimos con mucha soledad, con un fuerte individualismo, con la ausencia del sentido de la vida y de búsqueda de la verdad, con la ausencia de fe y la falta de formación esencial para la vida. También aquí podemos tener un verano o un invierno diferente.

Los desafíos de la Iglesia en el siglo XXI. II. Posibles soluciones.

12.10.2007. Fondo de Baúl



Hombre Life

Por: Redactor en Aragón Liberal

Este hombre light es un sujeto liviano, ligero, superficial, divertido, intrascendente, casi hueco. En dos palabras: sumamente vulnerable. ¿Qué desafíos tenemos ante este hombre light, ante este panorama que hemos trazado?...


Antonio Rivero


II. POSIBLES SOLUCIONES ANTE ESTOS DESAFÍOS



Este hombre light es un sujeto liviano, ligero, superficial, divertido, intrascendente, casi hueco. En dos palabras: sumamente vulnerable. ¿Qué desafíos tenemos ante este hombre light, ante este panorama que hemos trazado?


 



1. Desde el punto de vista político, económico y social:


 



Formar a los líderes políticos, sociales, económicos mediante congresos, cursillos, donde se expliquen los valores humanos, la doctrina social de la Iglesia. Son ellos los que están en mejor posición para poder dar soluciones eficaces para remediar este panorama descrito, en los campos que a ellos les conciernen. Tener un presidente coherente, un gobernante honesto, un economista justo, un abogado integérrimo, un médico humano y motivador... es comenzar a solucionar los problemas de las coimas, de la corrupción electoral, de la malversación de bienes, de los hospitales para abortos; los problemas del capitalismo salvaje, del colectivismo despersonalizador, del desinterés por el pueblo, de la ingerencia en los asuntos de otras naciones. Pero mientras haya un gobernante megalómano, ambicioso, corrupto, deshonesto y aprovechado...tendremos guerras, fraudes, enjuagues, injusticias, tristezas, desesperanzas, protestas, pérdidas y lágrimas.


Y, ¿quién forma a estos dirigentes? Aquí está el problema. ¡Formación de dirigentes! El mismo Estado y gobierno debe formar rectamente a sus futuros dirigentes. También la Iglesia tiene esta tarea y muy seria. La Iglesia no puede sólo dedicarse a los pobres. Si quiere conseguir algo eficiente y eficaz, deberá formar a estos líderes que le podrán ayudar a solucionar el problema del hambre, de la vivienda, de las escuelas, de los hospitales.



2. Desde el punto de vista educacional:



Aspirar a la excelencia en las escuelas y universidades. Pretender lo mejor. Así lograremos vidas ejemplares, coherentes, rotundas, llenas de sentido. Buscar siempre la verdad de todo: del mundo, de las cosas, del hombre, de lo divino. Implementar los programas de estudio, para que reciban una formación integral, completa, seria.


Una llamada seria a los maestros, profesores, directores de colegios, de las universidades. Tienen en sus manos el futuro del siglo XXI. ¿Qué quieren hacer con esos niños y jóvenes que pasan por sus aulas a recibir las erramientas con las que construirán la sociedad del próximo siglo, que ya está a un paso? ¿Queremos que el siglo XXI sea un siglo de paz, de fraternidad, de justicia, de valores? Comencemos por cambiar nuestras escuelas, elevarlas, llevar nuestras propuestas serias a la UNESCO



3. Desde el punto de vista familiar:



Acostumbrar a nuestros hijos a lo duro, a lo costoso. Que sepan que la vida es difícil, que hay que sacrificarse mucho. Que no todo es regalado. Darles motivaciones profundas, recias. Sentarse con ellos y "perder" un poco de tiempo para educarles, para charlar con ellos de lo que es verdaderamente la vida, el amor, la verdad, los valores humanos. Que en casa se respire un aire de armonía, de serenidad, de acogida, de simpatía mutua, de respeto, de sana alegría. Saber equilibrar los tiempos de trabajo y seriedad, con los de distensión y sana diversión. Equilibrar ahorro y generosidad. Y ayudar a los hijos a que vean con sus propios ojos las necesidades del prójimo para que se lancen a hacer algo por ellos.


Los papás cultiven en sus hijos la actitud de generosidad, para que al ver las necesidades del mundo y de la Iglesia se lancen a hacer algo concreto, serio y eficaz. ¡Qué hermoso sería que saliera de cada familia algún hijo o alguna hija que quiera colaborar un año o dos en los apostolados de la Iglesia, a tiempo completo, aquí o en otras partes del mundo!


Dar buenos criterios a sus hijos para que se enfrenten a este mundo y sepan discernir el bien y el mal, el peligro y la tentación. Educarles para que que no se contagien con los antivalores que saltan desde las pantallas del cine y de la televisión.



4. Desde el punto de vista eclesial:


 


La Iglesia tiene una tarea ardua y difícil. No puede bajar la bandera ante las propuestas facilistas, relativistas, materialistas, hedonistas. Debe predicar íntegro el mensaje de Cristo sin cortapisas, sin recortes, sin glosas comodistas y acolchonadas. Pero debe predicarlo, no con tonos apocalípticos, pesimistas, amenazantes, oscurantistas, sino con la alegría y el gozo de quien predica la Buena Nueva, el Mensaje que da verdadera liberación interior. Debe predicarlo con el corazón en ascuas y con la convicción y resonancia de quien lo vive y ha hecho la experiencia del gozo de Cristo. La Iglesia no debe dar respuestas facilistas, emocionales, espectaculares, teatrales como para "ganarse adeptos". Debe dar el mensaje íntegro de Cristo con la humildad y sencillez, pero con la convicción y pasión de la verdad. La Iglesia en el siglo XXI tendrá una batalla muy recia, porque las sectas son muy fuertes. No se trata de hacer una cruzada contra las sectas; no. Sino más bien, apretar el paso en la transmisión del mensaje íntegro de Cristo, vacunando a la gente contra las sectas, ya sea desde las homilías, ejercicios, retiros, cursos, misiones.


Por eso, la Iglesia debe promover mucho los diversos apostolados, donde los laicos se inserten y trabajen a fondo, para solucionar esos problemas y desafíos. Y para esos apostolados echará mano la Iglesia de los medios más eficaces para la nueva evangelización: internet, televisión, radio, congresos, catequesis, centros de reflexión y estudio, misiones. Si en el siglo XXI la Iglesia no logra meterse a fondo en los medios de comunicación social, no será eficaz...irá a paso tortuga. Y para esto se necesita de la ayuda de los profesionales, de los líderes en los campos económico y social que apoyen esta iniciativa.


La Iglesia, sí, debe ser un recinto de paz, cariño, acogida fraternal, pero también de trabajo serio, organizado y eficaz. Nuestras Iglesias deben ofrecer todo este clima de respeto y optimismo, para que no tengan necesidad de marcharse a otros lugares. Pero también, la Iglesia lanzará a todos el compromiso serio, responsable de moverse, de hacer apostolado, de ser militantes.


Pero antes de lanzarlos al apostolado, la Iglesia debe formar a sus hombres, para que salgan a la batalla con las armas bien afiladas, con la coraza, el escudo, el yelmo bien ajustado. Hoy, más que nunca, los cristianos tienen que tener su fe bien asimilada, los principios morales bien definidos, porque se han levantado unas confusiones y una polvareda envolvente que pretende derribar la doctrina católica y crear en nosotros un hálito de superficialidad y ligereza, que dan mucho que pensar. Y para lograr esto, la Iglesia necesita de sacerdotes bien formados para que formen a los laicos. Y estos laicos bien formados formarán a otros. Y así la cadena hasta el infinito. Sin formación, podrá haber buena voluntad, pero no eficacia en llevar el mensaje de Cristo. Y este siglo XXI necesita ver que la Iglesia es eficaz, que que no se queda en las sacristías, que se lanza a través de sus laicos a las calles, al campo político, social, económico, industrial, médico, obrero, pedagógico.


La Iglesia prestará mucha atención a la familia, que es la más atacada hoy día desde todos los lados. Preparará muy bien a los jóvenes, a los novios. Promoverá apostolados destinados a fomentar las convivencias de matrimonios, jornadas de reflexión con los papás.

VIH/SIDA el fracaso de Occidente y el éxito de Uganda

11.10.2007. Aragón Liberal


Uganda 1

Pro Vida

No es un secreto para nadie que el Bajo Sahara Africano es víctima de una extendida epidemia del SIDA. De acuerdo a las estadísticas publicadas en el 2006 por la UNAIDS (Programas de Naciones Unidas en HIV/SIDA), un estimado de 24.5 millones de personas en esa región eran sero positivos a finales del 2005, con 2.7 millones de personas contrayendo el virus solamente en ese año.


Population Research Institute.


Desesperados por detener la propagación de esta enfermedad, que va en camino a convertirse en la plaga más destructiva de todos los tiempos, los países de África golpeados por el SIDA han volteado los ojos hacia Occidente. Sin embargo la asistencia que han recibido parece haber sido más dañina que buena.


Las agencias de ayuda de occidente dominadas por una mentalidad secular han bombardeado el continente con programas liberales de educación sexual y condones. A la fecha y de acuerdo a las estadísticas publicados por UNAIDS (disponible haciendo clic aquí), los índices de infecciones de HIV en África continúan aumentando, lo que sugiere que dichos programas, en vez de frenar la propagación de la enfermedad, realmente están contribuyendo a transmitirla alentando un comportamiento riesgoso.


Solo un país Africano, Uganda, ha combatido exitosamente el SIDA. El índice de VIH prevalente ha bajado drásticamente en los últimos años. En 1992 más del 18% de la población adulta sometida a análisis resultó positiva en la prueba del virus del SIDA. Para finales del 2005, sólo el 6.7% resultó positiva. Ningún otro país ha experimentado un descenso comparable al de este país.


¿Cómo fue que se consiguió esta extraordinaria respuesta en tan poco tiempo? Las organizaciones de occidente que brindan ayuda, ansiosos por justificar sus programas (y sus descubrimientos), falsamente atribuyen este descenso a la educación sexual y al uso del condón. Sin embargo, los mismos ugandeses cuentan una historia mucho más sencilla. Una historia que puede ser resumida en una sola palabra: abstinencia.


El héroe anónimo de la victoria de Uganda sobre el SIDA es una monja católica llamada Hermana Miriam Duggan, M.D. A los inicios de la lucha contra esta mortal enfermedad la Hermana Miriam desarrolló un programa llamado "Educación para la Vida", un programa que alienta a las personas a vivir la abstinencia sexual antes del matrimonio y la fidelidad dentro de él. Educando a las personas acerca de los peligros de la promiscuidad sexual y sus mortales consecuencias, "Educación para la Vida" ha ayudado a cambiar la mentalidad de la gente de Uganda. La Hermana Miriam Duggan y sus colaboradores insisten en que este programa, junto con la buena disposición del gobierno para aceptar la educación de la abstinencia, es lo que ha ayudado a reducir la epidemia del SIDA en Uganda.


"Pienso que en la actualidad debe ser muy confuso para los jóvenes responder a la pregunta '¿qué camino debería tomar?'" dice Thandi Hadebe, un educador en la abstinencia del programa Educación para la Vida. "Y es aquí donde pienso que fallamos con nuestros jóvenes; porque damos mucha información contradictoria". Hadebe culpa de la epidemia del SIDA a la promoción indiscriminada del condón y a los diversos mensajes de "sexo seguro" que envían los educadores.


Educación para la Vida ensaya una aproximación diferente. "enfatizamos el aspecto de la libertad como parte de ellos, y que pueden usarla para protegerse" dice Fr. Andrew Shjngange, otro educador con el programa.


Un nuevo y brillante documental llamado "El Cambio ya Empezó" celebra esta victoria de la vida y el sentido común. Desarrollado por el Obispo Hugo Slattery de la Diócesis de Tzaneen en Sudáfrica, este documental cuenta la historia de la Hermana Miriam y explica cómo funciona en la práctica el programa "Educación para la Vida".


En Sembrando con Lágrimas, el sustento documentario de la hermana para el citado documental "El Cambio ya Empezó" , el Obispo Slattery describe el trabajo de organizaciones basadas en la fe que tratan con las consecuencias sociales del VIH/SIDA. Como es lógico, es la gente de fe la que es heroicamente solidaria con los infectados en sus hogares, y el personal de los orfanatos llenos de huérfanos y niños llorando. (Estos excelentes documentales fueron producidos por Metanoia Media, y pueden ser ordenados vía Internet en CatholicStudio.com ).


Pocos conocen mejor que el Obispo Slattery los problemas de la epidemia del VIH/SIDA. El índice de adultos con VIH en Sudáfrica era del 18.8% al final del 2005, o cerca de lo que hubo en Uganda hace 15 años. El programa "Educación para la Vida" ha sido introducido en su diócesis y se extendió a lo largo de toda Sudáfrica.


 
El asombros éxito de Uganda en combatir la propagación del SIDA puede ser atribuido a este revolucionaria proximación al problema: a través de la promoción de la abstinencia sexual antes del matrimonio y la fidelidad dentro de él.
"(SIDA) es una amenaza para toda la civilización, es una amenaza para nuestro futuro, es un asunto que nos mueve a preguntarnos '¿habrá nuevas generaciones por aquí en el futuro?'" dice el Obispo Slattery. "Suena pesimista visto de esa forma, pero en realidad, el problema es muy grave, si ves las estadísticas"


"Se hace cada vez más evidente día a día que la obsesión del mundo occidental en la promoción del condón está estorbando severamente los esfuerzos de los países africanos para manejar efectivamente el VIH/SIDA", dice el Obispo Slattery. "El único país que muestra un progreso real combatiendo contra esta enfermedad es Uganda… a través de la promoción de la abstinencia antes del matrimonio y la fidelidad dentro del matrimonio. El mundo occidental se rehúsa a aceptar y destacar este tremendo logro. Por el contrario, están haciendo todo lo posible por arruinarlo usando todo medio disponible para promover el condón en este país, contra el deseo de los líderes de gobierno.


¿Habrá alguien en USAID que esté al tanto de todo ésto?



 
Colin Mason es el Director para la Producción de Comunicaciones del PRI
  
Steve Mosher es el Presidente del Instituto de Investigación en Población (Population Research Institute), una organización sin fines de lucro dedicada a desmontar la falacia de la sobrepoblación en el mundo.



(c) 2007 Population Research Institute.

Chistopher Hitchens y el final de la evolución

11.10.2007. Aragón Liberal



Evolución

Pro Vida

Hace tiempo un anónimo benefactor se preocupó de hacerme llegar como regalo, de parte del editor, el ensayo del conocido periodista anglo-estadounidense Christopher Hitchens titulado «Dios no es grande»; el subtítulo es: «La religión envenena todo» («God is not great. How religion poisons everything», Nueva York 2007)...


Raniero Cantalamessa



Hace tiempo un anónimo benefactor se preocupó de hacerme llegar como regalo, de parte del editor, el ensayo del conocido periodista anglo-estadounidense Christopher Hitchens titulado «Dios no es grande»; el subtítulo es: «La religión envenena todo» («God is not great. How religion poisons everything», Nueva York 2007). Pienso que no lo hizo con afán polémico, sino con el deseo de ayudarme a salir del engaño en el que, en su opinión, me encuentro como creyente y como comentarista del Evangelio en televisión.


Quiero decir enseguida que estoy agradecido a este desconocido amigo. Muchos reproches que Hitchens dirige a los creyentes de todas las religiones (el islam no recibe en el libro un trato mejor que el cristianismo, cosa que revela una buena dosis de valor por parte del autor) son fundados y hay que tomarlos en consideración para no repetir los mismos errores del pasado. El Concilio Vaticano II afirma que la fe cristiana puede y debe sacar provecho también de las críticas de quienes la combaten, y éste es ciertamente uno de los casos.


Pero Hitchens mete todo en el mismo saco. Dice atenerse al criterio evangélico de juzgar el árbol por sus frutos, pero del árbol de la religión él considera sólo los frutos podridos, nunca los frutos buenos. Los santos, los genios y los benefactores dados a la humanidad por la fe, o alimentados de ella, no cuentan nada. Con los mismos criterios, esto es, considerando sólo el lado oscuro de una institución, se podría escribir un libro negro de todas las grandes realidades humanas: de la familia, de la medicina (recuérdese para qué servía la medicina en Auschwitz), del psicoanálisis (¡de él se ha escrito recientemente, de hecho, un «libro negro»!), del propio periodismo que ejerce el autor (¡cuántas veces ha estado, y está, a servicio de los tiranos y de los intereses de grupos de poder!).


De su crítica no se salva nadie. ¿Francisco de Asís? ¡«Un mamífero que creía hablar a los pájaros»! ¿La Madre Teresa de Calcuta? «Una ambiciosa monja albanesa», hecha famosa por el libro «Algo bello para Dios», escrito sobre ella por Malcom Muggeridge. En otras palabras, ¡un producto como tantos otros de la era mediática!


Pascal concluye el relato de su descubrimiento del Dios vivo con las palabras: «Alegría, alegría, lágrimas de alegría», y C. S. Lewis describe su conversión como haber sido «sorprendido por la alegría»; pero para Hitchens «hay algo sombrío e incongruente» en estos dos autores, una fundamental ausencia de felicidad como en todos los creyentes («¿Por qué una creencia así no hace felices a sus seguidores?»).


Dostoiewski fue uno de los principales testigos de cargo de la religión, pero de él se toman en consideración mucho más los argumentos puestos en boca del rebelde y del ateo Iván que los del devoto Aliocha, el cual, como se sabe, refleja bastante más de cerca el pensamiento del escritor.


Tertuliano se convierte en un «padre de la Iglesia» de manera que su «credo quia absurdum», «creo porque es absurdo», pueda presentarse como el pensamiento de todo el cristianismo, mientras se sabe que, cuando escribe tales palabras (interpretadas, aparte de todo, fuera del propio contexto y de modo inexacto), Tertuliano está considerado por la Iglesia como un hereje. Extraña, además, esta crítica a Tertuliano, porque si existe un apologeta al que Hitchens se parezca espectacularmente, en la cara opuesta, es precisamente este africano: la misma capacidad dialéctica, la misma voluntad de triunfar del adversario, sepultándolo bajo una masa de argumentos aparentemente, pero sólo aparentemente, indiscutibles: la cantidad sustituyendo a la calidad de los argumentos.


Un recensor inglés ha comparado al autor del libro con un desafiante púgil que en el gimnasio lanza puñetazos furiosos contra un saco de arena inerte, ignorando que el verdadero campeón que hay que abatir está en otro sitio. Él no derriba la verdadera fe, sino su caricatura. A mi la lectura del libro me ha traído a la memoria el deporte de tiro al plato: se lanzan al aire blancos artificialmente confeccionados que el tirador, sin esfuerzo, hace añicos con disparos precisos.


Hitchens combate los distintos integrismos religiosos con otro de signo opuesto. «El de Hitchens –observaba Renzo Guolo en "La Repubblica"— se asemeja al manifiesto militante de un mundo que parece polarizado entre los inquietantes partidarios del fundamentalismo, con sus locos proyectos de nuevos, totalitarios, estados éticos, y los proclives a un neosecularismo integral que minusvalora la búsqueda de sentido de muchos en el tiempo del final de las "grandes narraciones"».


Hitchens da prueba de integrismo también en otro sentido. Aún con intenciones opuestas, él lee las Escrituras exactamente como lo hacen ciertos representantes del fundamentalismo bíblico de corte evangélico americano, esto es, a la letra, sin esfuerzo alguno de contextualización y de hermenéutica histórica. Esto le permite hablar de «la pesadilla del Antiguo Testamento».


Pero Christopher Hitchens es una persona inteligente. Ha previsto que la religión sobrevivirá también a su ataque, como ha sobrevivido a muchísimos otros que le han precedido, y se ha preocupado de dar una explicación a este embarazoso hecho: «La fe religiosa --escribe-- es inextirpable porque somos criaturas en evolución. No se extinguirá nunca, o al menos, no se extinguirá mientras no venzamos el miedo a la muerte, a lo oscuro, a lo desconocido y a los demás». La religión no es más que un estadio intermedio provisional, ligado a la situación del hombre que es un «ser en evolución».


De esta forma el autor se atribuye tácitamente el papel de quien ha roto tal barrera, anticipando solitariamente el final de la evolución e, igual que el Zaratustra nietzschiano, vuelve a la tierra para iluminar sobre las realidades de las cosas a los pobres mortales.


Repito: no se puede dejar de admirar la extraordinaria cultura del autor y la pertinencia de ciertas críticas suyas. Lástima que haya preferido vencer clamorosamente, renunciando así a convencer, incluso cuando podría haberlo hecho en provecho de la sociedad y de la propia religión.

Diálogo y ley moral natural

11.10.2007. Aragón Liberal.



Creación


Dialogar ¿es decir lo primero que se me ocurre? o ¿es buscar juntos la verdad?


Fernando Pascual


Parece que hablar es tan fácil como abrir la boca, decir palabras, escuchar sonidos. Detrás de cada uno de esos actos, sin embargo, se esconden presupuestos profundos, sin los cuales es imposible el diálogo.


Una tradición milenaria de reflexión filosófica ha encontrado tales presupuestos en la "ley moral natural" (o, más sencillamente, "ley natural"). ¿De qué se trata? De reconocer que existe un sustrato común de normas y principios que vinculan a los seres humanos.


Tal sustrato común, la ley natural, sería previo a cualquier opción personal o colectiva, a las visiones históricas cambiantes, a las diferencias culturales, a los complejos sistemas legislativos y jurídicos.


Un texto clásico que permite entrever la idea de ley moral natural se encuentra en la tragedia griega de Sófocles, "Antígona". La protagonista desobedece las órdenes de Creonte porque reconoce la existencia de leyes que preceden cualquier decisión del gobernante. Esas leyes no son ni de ayer ni de hoy: deben ser obedecidas siempre, incluso por encima de la autoridad establecida.


Entre esas leyes descubrimos una que resulta fundamental para que exista diálogo entre dos personas: el respeto que merece todo ser humano, desde que inicia a existir hasta que termina su vida terrena. Ese respeto se contrapone a actitudes prepotentes del pasado y del presente que no sólo han hecho imposible el diálogo, sino que llevaron a herir, encarcelar o incluso asesinar a seres humanos inocentes.


En efecto: cuando no se reconoce la ley natural sólo queda vivir en un mundo de lucha en el que vence el más fuerte. Es entonces cuando resulta "normal" el desprecio hacia el otro por ser de raza distinta de la propia, por no tener autonomía económica, por carecer de salud física o mental, por no entrar en proyectos de dominio según los intereses de minorías o mayorías poderosas.


El siglo XX presenció el triunfo de ideologías que despreciaron la noción de ley moral natural. En esas ideologías lo importante era la fuerza del partido, o de la raza, o del mercado, o de la clase social, o de la libertad incondicionada de los individuos. Millones de personas murieron asesinadas en campos de exterminio, en guerras absurdas, en hambres y epidemias resultado de pésimos gobiernos locales y de sistemas económicos insolidarios. Millones de seres humanos mueren actualmente en el mundo por culpa del aborto, de la miseria, de formas de violencia y de soledad que marginan a los débiles, a quienes se les niega el derecho a ser respetados en su dignidad humana.


Frente al desprecio de la ley natural hace falta un descubrimiento de la misma, como fuente precisamente del diálogo que tanto necesita el mundo moderno. No podemos construir una sociedad justa si no reconocemos que, por encima de las modas, de las ideologías, del estado o de un subjetivismo arbitrario y egoísta, existe una normativa ética superior.


Por eso, todos estamos llamados a reconocer el lugar que ocupa entre los hombres la ley natural para que el diálogo y la democracia auténtica tengan cimientos válidos. El Papa Benedicto XVI lo indicaba con palabras apremiantes en un reciente discurso:


"Si por un trágico oscurecimiento de la conciencia colectiva el escepticismo y el relativismo ético llegaran a cancelar los principios fundamentales de la ley moral natural, el mismo ordenamiento democrático quedaría radicalmente herido en sus fundamentos. Contra este oscurecimiento, que es la crisis de la civilización humana, antes incluso que cristiana, es necesario movilizar a todas las conciencias de los hombres de buena voluntad, laicos o pertenecientes a religiones diferentes al cristianismo, para que juntos y de manera concreta se comprometan a crear, en la cultura y en la sociedad civil y política, las condiciones necesarias para una plena conciencia del valor innegable de la ley moral natural" (discurso del 5 de octubre de 2007).


En ese mismo discurso, el Papa recordaba que "partiendo de la ley natural que puede ser comprendida por toda criatura racional se ponen los fundamentos para entablar el diálogo con todos los hombres de buena voluntad y, más en general, con la sociedad civil y secular".


Benedicto XVI ya había tocado la misma idea en el mensaje para la jornada mundial de la paz 2007. En ese mensaje podíamos leer lo siguiente:


"El reconocimiento y el respeto de la ley natural son también hoy la gran base para el diálogo entre los creyentes de las diversas religiones, así como entre los creyentes e incluso los no creyentes. Éste es un gran punto de encuentro y, por tanto, un presupuesto fundamental para una paz auténtica".


La ley natural merece, por lo tanto, ser redescubierta, estudiada, valorada, defendida, como camino para promover un diálogo basado en el respeto al otro. De este modo, seremos capaces de evitar atrocidades y crímenes como los que sacudieron el ennegrecido panorama del siglo XX. Conquistaremos así aquellos principios que nos permiten valorar y respetar a cada ser humano por encima de diversidades y diferencias legítimas, detrás de las cuales se esconde una común naturaleza humana.

domingo, septiembre 30, 2007

Artículo de interés: La dignidad de la familia.

Artículo de interés: La dignidad de la familia.

 

 

La familia es uno de los instrumentos naturales queridos por Dios para que los hombres cooperen en la Creación

 

26 de septiembre de 2007

 

Al finalizar la obra de la creación del universo, en el sexto día, «formó Yavé Dios al hombre del polvo de la tierra, y le inspiró en el rostro aliento de vida, y fue así el hombre ser animado» (1). Si en todas sus obras se había complacido, en la formación del género humano Dios se alegró sobremanera: vio que era "muy bueno" lo que había hecho, testimonia la Escritura (2), como si el autor inspirado quisiera reafirmar la peculiar acción divina en la creación del hombre, hecho a imagen y semejanza del Creador por su alma espiritual e inmortal. No contento con esto, el Señor le confirió gratuitamente una participación de su misma vida íntima: le hizo hijo suyo y lo llenó con los llamados dones preternaturales.

 

Para que los hombres alcancen el Reino de los Cielos, la Providencia divina ha querido contar con su libre colaboración. Y para que esta colaboración en la transmisión de la vida no quedara al vaivén de posibles caprichos, el Señor quiso protegerla mediante la institución natural del matrimonio (3), elevado luego por Cristo a la dignidad de sacramento.

 

La familia —la gran familia humana, y cada una de las familias que habrían de componerla— es uno de los instrumentos naturales queridos por Dios para que los hombres cooperen ordenadamente en su decreto Creador. La voluntad de Dios de contar con la familia en su plan salvador se confirmará, con el correr de los tiempos, a través de las distintas alianzas que Yavé fue estableciendo con los antiguos patriarcas: Noé, Abraham, Isaac, Jacob. Hasta que la promesa del Redentor recaiga en la casa de David.

 

Llegada la plenitud de los tiempos, un ángel del Señor anunció a los hombres el cumplimiento del plan divino: nace Jesús, en Nazaret, de María, por obra del Espíritu Santo. Y Dios provee para su Hijo una familia, con un padre adoptivo, José, y con María, la Madre virginal. Quiso el Señor que, también en esto, quedara reflejado el modo en que Él desea ver nacer y crecer a sus hijos los hombres: dentro de una institución establemente constituida.

 

Por su misión natural y sobrenatural, por su origen, por su naturaleza y por su fin, es grande la dignidad de la familia. Toda familia tiene una entidad sagrada, y merece la veneración y solicitud de sus miembros, de la sociedad civil y de la Iglesia. Por eso, resultaría una trágica corrupción de su esencia reducirla a las relaciones conyugales, o al vínculo de sangre entre padres e hijos, o a una especie de unidad social o de armonización de intereses particulares. San Josemaría insistía en que «debemos trabajar para que esas células cristianas de la sociedad nazcan y se desarrollen con afán de santidad» (6). 

 

El hogar ha de ser la escuela primera y principal donde los hijos aprendan y vivan las virtudes humanas y cristianas. El buen ejemplo de los padres, de los hermanos y de los demás componentes del ámbito familiar, se reflejan de manera inmediata en la configuración de las relaciones sociales que cada uno de los miembros de esa familia establece. No es casual, por tanto, el interés de la Iglesia por el adecuado desarrollo de esa escuela de virtudes que ha de ser el hogar. Pero no es éste el único interés: mediante la colaboración generosa de los padres cristianos con el designio divino, Dios mismo «aumenta y enriquece su propia familia» (7), se multiplica en número y virtud el Cuerpo Místico de Cristo sobre la tierra, y se ofrece desde los hogares cristianos una oblación especialmente grata al Señor (8).

 

La realidad familiar funda unos derechos y unos deberes. Antes que nada las obligaciones: todos sus miembros han de tener conciencia clara de la dignidad de esa comunidad que forman, y de la misión que está llamada a realizar. Cada uno ha de cumplir sus deberes con un vivo sentido de responsabilidad, a costa de los sacrificios que sean precisos. En cuanto a los derechos, la familia reclama el respeto y la atención del Estado por un doble título: es la familia la que le ha dado origen, y porque la sociedad será lo que sean las familias (9).

Para cumplir todos estos deberes, es indispensable que los miembros de la familia sobrenaturalicen su afecto, como sobrenaturalizada está la familia. De este amor —suave y exigente a la vez— brotan esas delicadezas que hacen de la vida de familia un anticipo del Cielo. «El matrimonio basado en un amor exclusivo y definitivo se convierte en el icono de la relación de Dios con un pueblo, y, viceversa, el modo de amor de Dios se convierte en la medida del amor humano» (10).

 

En los momentos actuales de la vida de la sociedad, se hace especialmente urgente volver a inculcar el sentido cristiano en el seno de tantos hogares. La tarea no es sencilla pero sí apasionante. Para contribuir a esta inmensa labor, que se identifica con la de volver a dar tono cristiano a la sociedad, cada uno ha de empezar por "barrer" la propia casa.

 

Adquiere entonces particular importancia en la consecución de este proyecto la educación de los hijos, aspecto fundamentalísimo de la vida familiar. Para responder a este gran reto —educar en una sociedad en buena medida descristianizada— conviene recordar dos verdades fundamentales: «La primera es que el hombre está llamado a vivir en la verdad y en el amor. La segunda es que cada hombre se realiza mediante la entrega sincera de sí mismo» (11). En la educación están coimplicados tanto los hijos como los padres, primeros educadores, de modo que sólo se puede dar en la «recíproca comunión de las personas»; el educador, de algún modo «engendra» en sentido espiritual, y según «esta perspectiva, la educación puede ser considerada un verdadero apostolado. Es una comunicación vital, que no sólo establece una relación profunda entre educador y educando, sino que hace participar a ambos en la verdad y en el amor, meta final a la que está llamado todo hombre por parte de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo» (12).

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1. Gn 2, 7.

2. Cfr. Gn 1, 31.

3. Cfr. Gn 1, 27.

4. SAN JOSEMARÍA, Es Cristo que pasa, n. 22.

5. Cfr. Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica, n. 350.

6. SAN JOSEMARÍA, Conversaciones, n. 91.

7. CONCILIO VATICANO II, Const. past. Gaudium et spes, n. 50.

8. Cfr. Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica, n. 188.

9. Cfr. Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica, n. 457-462.

10. BENEDICTO XVI, Enc. Deus caritas est, n. 11.

11. JUAN PABLO II, Carta a las familias (2-II-1994), n. 16.

12. Ibid.

 

miércoles, septiembre 26, 2007

JUAN CRISOSTOMO: GRAN PADRE DE LA DOCTRINA SOCIAL

JUAN CRISOSTOMO: GRAN PADRE DE LA DOCTRINA SOCIAL

 

CIUDAD DEL VATICANO, 26 SEP 2007 (VIS).-Benedicto XVI continuó en la audiencia general de los miércoles, celebrada en la Plaza de San Pedro y a la que asistieron más de 20.000 personas, la catequesis sobre San Juan Crisóstomo. 

 

  El Padre de la Iglesia fue nombrado obispo de Constantinopla, capital del imperio romano de Oriente, en el 397 y proyectó la reforma de su Iglesia. "La austeridad del palacio episcopal -dijo el Papa- debía ser un ejemplo para todos". Además, "por su solicitud con los pobres fue llamado "el Limosnero" (...) y creó instituciones caritativas muy apreciadas".

 

  "Como verdadero pastor, trataba a todos con cordialidad, (...) en particular nutría una ternura especial por la mujer y dedicaba una atención particular al matrimonio y a la familia" e "invitaba a los fieles a participar en la vida litúrgica, que hizo espléndida y atractiva con creatividad genial". Pero "a pesar de su bondad (...) se vio envuelto a menudo en intrigas políticas, por sus continuas relaciones con las autoridades y las instituciones civiles (...) y fue condenado al exilio", muriendo en el 407.

 

  "De Juan Crisóstomo se dice -explicó el Santo Padre- que Dios hizo ver en él un segundo Pablo, un doctor del Universo. (...) El horizonte ideal del Crisóstomo se delinea claramente en el comentario del Génesis" donde" meditando sobre las ocho obras cumplidas por Dios durante seis días, guía a los fieles de la creación al Creador" que es, además, "el Dios de la condescendencia (...) que envía al ser humano caído y ajeno una carta, las Sagradas Escrituras".

 

  El  obispo de Constantinopla llama también a Dios "padre tierno, médico de las almas, madre y amigo afectuoso". Al final, "es Dios mismo quien baja hacia nosotros, se encarna, (...) muere en la Cruz, (...) se transforma realmente en Dios con nosotros, en hermano nuestro".

  

  "A estos tres pasos: Dios visible en la creación, Dios nos escribe una carta y Dios baja y se convierte en uno de nosotros, se une al final un cuarto, dentro de la vida y la acción del cristiano, el principio vital y dinámico del Espíritu Santo, que transforma la realidad del mundo. Dios entra en nuestra existencia  (...) y nos transforma desde dentro".

 

  Comentando los Hechos de los Apóstoles, San Juan Crisóstomo propone "el modelo de la Iglesia primitiva, como modelo de la sociedad, desarrollando una "utopía social", la idea de una ciudad ideal, tratando de dar un alma y un rostro cristiano a la ciudad. En otras palabras, Crisóstomo entendió que no era suficiente dar limosnas, ayudar a los pobres, caso por caso, sino que era necesario crear una nueva estructura, un nuevo modelo de la sociedad (...) basado en la visión del Nuevo Testamento. Por eso, podemos considerarle uno de los grandes padres de la Doctrina Social de la Iglesia".

 

  Con Pablo "sostenía el primado de la persona, incluido el esclavo y el pobre", contrastando con la estructura de la polis griega donde "vastos sectores de la población estaban excluidos del derecho de ciudadanía", mientras "en la ciudad cristiana todos son hermanos y hermanas con los mismos derechos". 

 

  Al final de su vida, Juan Crisóstomo retoma el argumento del "plan perseguido por Dios para la humanidad", reafirmando que "Dios ama a cada uno de nosotros con un amor infinito y por eso quiere la salvación de todos".



VIS 070926 (560)

LA FUERZA DE LA POBREZA


LA FUERZA DE LA POBREZA


La pobreza no es algo deseable, ni un bien en sí misma. Es, sin embargo, el mejor de los instrumentos para la humanización de las realidades temporales. Una gran oportunidad para hacer un mundo mejor. La pobreza, además de una situación, es una actitud como ahora veremos.


El hombre sensato pedía a Dios lo justo para vivir: <<Ni mucho que haga que te olvide, ni poco que llegue a desesperar y te maldiga>>. La pobreza es disponer de lo estricto o de algo menos de lo necesario y no debe confundirse con la miseria, situaciones de hambre y desamparo que nadie debería sufrir. A algunos, los más, nos toca pedir al que tiene y ejercitar la humildad y la sinceridad, a otros les toca administrar bienes y ejercitarse en la justicia y en la generosidad.


Tanto si hablamos de bienes públicos, como de privados, no es admisible decir que no son de nadie, porque tienen un titular privado o público; siempre al servicio de la humanidad, respetando las leyes. Unas leyes justas que no pueden ser amañadas para amoldarse a los intereses de quien ostente el poder.


Recordemos a uno de los primeros israelitas, José; él era el hijo preferido de Jacob/Israel. Quién, primero sufrió las iras de unos envidiosos e irresponsables hermanos y, después, padeció la cautividad, la esclavitud y la pobreza. Pero, no se aprovechó de una coyuntura favorable, metiéndose en cama ajena, y fue víctima de la difamación de la ofendida. Su premio, finalmente, llegó y fue enorme. La fidelidad a su conciencia, le trajo honores no esperados y la administración de todos los bienes de Egipto. Administró bienes para todo el pueblo, con justicia y rectitud, y recuperó el cariño de su familia por el perdón y la paz.


Si el Hijo del Hombre no tenía donde reclinar su cabeza y ésta es la fe cristiana, no fue por falta de previsión, sino porque con Su vida orienta las nuestras y nos alerta en no poner el corazón en los bienes perdurables.


Los bienes están al servicio del hombre y no al contrario, así que debemos encontrar la manera de que todos alcancemos lo preciso para vivir. Ese "pan de cada día" que pedimos en el Padrenuestro, en especial para los más desfavorecidos. Un pan que no es, exclusivamente, el alimento corporal y que debemos administrar con nuestras mejores disposiciones y capacidades. Sin olvidar que "tiene más y es más dueño de sí, quién menos necesita", de tal modo que, un aparente mal, se convierte en "bienaventuranza".


Hay ya muchas organizaciones, creadas con este propósito, que precisan de tu ayuda y de la mía; personas que han entendido lo que es caridad y amor. Esta es la sabiduría y la fuerza de la pobreza.


Javier Peña Vázquez * Málaga



 

viernes, septiembre 21, 2007

Algunos escándalos y el misterio de la libertad humana

Algunos escándalos y el misterio de la libertad humana

Jorge Enrique Mújica

 

 

 

En los últimos años, aquí y allá se han multiplicado las denuncias pocas veces confirmadas por una sentencia jurídica hacia a algunos eclesiásticos de la Iglesia católica en materia sexual. A alimentar el fuego han contribuido enormemente algunos grupos de prensa que han dedicado sendos espacios alimentados con juicios a priori  ya no sólo contra la persona de los presuntos implicados sino contra la misma jerarquía eclesiástica, inclusive contra el Papa. Los reportajes televisivos de canales  estadounidenses, británicos, y uno que otro mexicano, español e italiano, no han hecho sino aprovechar la curiosidad morbosa que generan ese tipo de temáticas obteniendo cuantiosas remuneraciones económicas por concepto de publicidad (véase nuestro artículo en el siguiente enlace).

 

 

En todo este espectáculo mediático no dejan de sorprender tres cosas: la casi nula oportunidad de replica a los supuestos "culpables", la manera tan viciada como se da la información (en nuestro artículo "Espacios para católicos en mass media" abordamos anteriormente este tema e incluso fue materia de debate en el foro de comunicadores católicos en catholic.net. Véase el siguiente enlace) y una implícita acusación generalizada de la Iglesia católica como organización que fomenta la pedofilia y defiende a los pedófilos. Ciertamente este artículo no pretende defender a ningún "acusado" en particular pero sí fomentar la reflexión válida, justa y necesaria basada en el derecho a una información apegada a la verdad, en la máxima jurídica "todos son inocentes hasta que no se demuestre su culpabilidad" y en el derecho al respeto que merece toda institución y persona, independientemente de quien se trate.

 

La comunicación es un servicio, una misión. Pero para que sea éticamente buena y moralmente respetuosa habrá de apegarse a la verdad. Ofrecer datos adulterados, opiniones que sólo posibilitan conocer el parecer de una de las partes y lucrar con el escándalo no parecen reunir ninguna garantía ética ni moral. Presentar acusaciones masivas contra un grupo concreto (la Iglesia católica -¡qué casualidad!-) no se apega a la verdad y presenta todas las características de la difamación y el ataque gratuito y sectario. No está de más recordar aquel aforismo filosófico: toda afirmación universal en materia contingente es de suyo falsa.

 

Un repaso reposado por la historia de la Iglesia católica nos muestra una constante: la sombra del vituperio y la saña que a lo largo de los siglos se ha ceñido contra ella. Es ese mismo repaso el que nos deja ver errores puntuales ciertos y reprobables pero jamás extendidos como plaga en la totalidad de sus miembros. La falsa simplificación que acusa a la Iglesia de fallos en toda ella es ya no sólo injusta sino evidentemente viciada. Es triste mentir y atacar so pretexto de comunicar. Y es aún más penoso constatar la credibilidad que se le da a tal o cual artículo o programa sólo porque lo escribió, dijo o produjo una persona que tiene un medio masivo de comunicación a su alcance aunque sea incompetente  en el tema de lo que ha escrito o hablado.

 

 

Cuando se afirma, velada o explícitamente, sin temor ni temblor al hacerlo, que la Iglesia es la culpable de los pecados de algunos de sus miembros es que se de verdad se la ignora en su constitución y en su doctrina. Lamentablemente algunos lo creen. ¿Quién puede comprobar que el magisterio promueva actitudes de las que últimamente se viene acusando a varios sacerdotes? ¿Acaso alguno de los que de esto atacan a la Iglesia posee un documento donde esas prácticas se prescriban? Mas no sólo. ¿Cuántos pueden ofrecer los datos reales del número de los culpables sin que sean meras suposiciones? Que no se olvide que hace un año una conocida revista brasileña tuvo que desmentir la información que había publicado y que implicaba a un tercio del presbiterado carioca en casos de pedofilia.

La Iglesia católica siempre ha defendido el único sacerdocio posible en ella: el del hombre que tiende a la santidad y es constructor de puentes entre los hombres y Dios; el del hombre que imita a su fundador -Cristo- y edifica y conduce a las almas a Dios a través de la Iglesia con su testimonio de vida; el del hombre que vive lo que cree. En el discernimiento vocacional del candidato al sacerdocio  la Iglesia católica siempre se ha pronunciado sobre el tipo de hombres que pueden serlo. Ya lo dice el catecismo en el número 1029: <>.

 

 

Pero ni el Obispo, ni el superior; ni el formador ni el director espiritual pueden suplir la responsabilidad personal de un candidato al sacerdocio. Ellos conocen y orientan según la información que de sí mismo les ofrece el formando. De ahí que el candidato al sacerdocio deba "someterse confiadamente al discernimiento de la Iglesia, del Obispo que llama a las Órdenes, del rector del Seminario, del director espiritual y de los demás formadores a los que el Obispo o el Superior Mayor han confiado la tarea de educar a los futuros sacerdotes. Sería gravemente deshonesto que el candidato ocultara" impedimentos "para acceder, a pesar de todo, a la Ordenación. Disposición tan falta de rectitud no corresponde al espíritu de verdad, de lealtad y de disponibilidad que debe caracterizar la personalidad de quien cree que ha sido llamado a servir a Cristo y a su Iglesia en el ministerio sacerdotal".

 

 

¡Es aquí donde interviene la libertad humana! Una libertad que puede hacer el bien o el mal, que puede mentir o decir la verdad, que puede ayudar o estorbar, que puede servir u entorpecer, que puede colaborar o destruir, que puede edificar o ser piedra de escándalo.

 

Desde siempre la Iglesia ha ofrecido las pautas formativas y de discernimiento para el llamado al orden presbiteral. Entre los últimos documentos está el decreto conciliar "Optatam totius" (enlace) sobre la formación sacerdotal que promueve la adecuada formación integral de los futuros sacerdotes ofreciendo orientaciones y normas precisas acerca de varios de sus aspectos. Ahí está también la exhortación apostólica post-sinodal  "Pastores Dabo bobis" de 1990 (enlace) sobre la formación sacerdotal en las circunstancias actuales; ahí está la cuarta parte del "Documento final del Congreso Europeo sobre las vocaciones al Sacerdocio y a la Vida Consagrada en Europa" de 1997 (Pedagogía de las vocaciones en la sección dedicada al discernimiento; ver enlace); ahí está la "Instrucción sobre los criterios de discernimiento vocacional en relación con las personas de tendencias homosexuales antes de su admisión al seminario y a las órdenes sagradas" de noviembre del 2005 (enlace) emitido por la congregación para la educación católica. Y la lista podría seguir. Ante este panorama ¿se puede seguir hablando de que la Iglesia es culpable de los errores, suponiendo el yerro, de algunos de sus miembros?

 

La tarde del 5 de julio de 1902 María Goretti, hoy santa, recibe 14 puñaladas  ante la negativa a sucumbir a las propuestas sexuales de su joven vecino Alessandro Serenelli. Las heridas provocadas por el punzón habían alcanzado el pericardio, el corazón, el pulmón izquierdo, el diafragma y el intestino. No tenía posibilidad de sobrevivir. En el lecho de muerte, sin haber cumplido todavía los 12 años, el sacerdote se le acerca, antes de darle la comunión, y le pregunta: "María, ¿perdonas de corazón a tu asesino?". María responderá: "Sí, lo perdono por el amor de Jesús y quiero que él también venga conmigo al paraíso. Quiero que esté a mi lado... Que Dios lo perdone porque yo ya lo he perdonado".

 

Uno de los rasgos esenciales y menos comprendidos en la Iglesia es el perdón. Y es que hay una diferencia enorme entre defender y perdonar. Defender se puede interpretar como justificación de las malas acciones y eso no es lo que hace la Iglesia. Perdonar es ofrecer la posibilidad de arrepentimiento y conversión; es ayudar a la recuperación del culpable, "no dejarlo abandonado en el infierno", como declaró hace poco el cardenal Bertone, y eso sí es lo que busca la Iglesia. El perdón es misión de la Iglesia, uno de los sacramentos dejado por Jesucristo. La Iglesia es dispensadora del perdón a aquellos que quieren y necesitan ser perdonados. Aun más: está llamada a convertir al pecador, a fomentar su conversión. Bien lo expresa la Sagrada Escritura: "No quiero la muerte del pecador sino que se arrepienta y viva".

 

            El que algunos medios no difundan la acción de la Iglesia para prevenir y luchar contra todo tipo de escándalo no significa que no se dé. Durante el año 2004 Juan Pablo II  envió varios obispos visitadores para supervisar la formación de los seminaristas a buen número de diócesis en el mundo. Ante algunas dudas no le tembló la mano para cerrar el seminario de la diócesis de Sankt Poelten en Austria en agosto del mismo año.

 

            Es de valorar y reconocer la manera como la Iglesia ha estado afrontando todo este tipo de situaciones en los lugares donde se han presentado muy a pesar del negocio que ha acompañado los escándalos que no tiene nada que ver con el respeto a la persona humana. La respuesta de la Iglesia constituye un ejemplar modo de salir invicta a pesar de las maliciosas calumnias, de la información deformada y de las generalizaciones baratas.

 

            Con todo lo anterior no estaría de más preguntarse por qué los miles y miles de sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos católicos que a diario lo dan todo por llevar una palabra de ánimo, un trozo de pan que sacie el hambre, una sonrisa, un medicamento, no son objeto de amplios titulares en la prensa del mundo. Después de todo ¿quiénes atienden a los enfermos de sida en los hospitales y centros especializados en la mayor parte del mundo? ¿No son acaso los profesionales contratados, las monjas y religiosos de esa Iglesia denigrada por tantos?; ¿no son las religiosas y sacerdotes católicos? Los que se acarrean contra la Iglesia católica pueden estar seguros de que si un día cayeran enfermos tendrían a su lado a alguna dulce y mínima Teresa de Calcuta de la Iglesia a la que escupen y zarandean.

 

            Aunque se pretenda, no hay que olvidar que uno de cada cuatro enfermos de sida en el mundo es atendido por la Iglesia: más de nueve millones y medio de personas reciben asistencia sanitaria de alguna congregación religiosa u ONG católica. Existen 38 millones de enfermos en el mundo y es la Iglesia la institución más útil y activa en la lucha contra el VIH. Más del ochenta por ciento de los enfermos terminales mueren amparados por el amor y el servicio desinteresado de miles de almas calladas, de corazones generosos, de caracteres fuertes, de consagrados convencidos de su llamado a evidenciar el rostro amante de Dios. Es la dádiva generosa de hombres y mujeres, religiosos y seglares, que un día  decidieron inmolarse en la salvación de otras vidas que se abatían en los suburbios paupérrimos de las grandes ciudades y en el olvido aberrante de los países abandonados, en aquellos lugares donde la guerra y la miseria son el pan diario. Hombres y mujeres que, como cualquier ser humano, hubiesen preferido envejecer entre los suyos, disfrutando de las ventajas de una vida más o menos estable, pero que respondieron sin contestar a su vocación de centinelas de la vida del prójimo. Y estos, que son la inmensa mayoría, los que han sabido responder coherentemente con su libertad a una misión sobrenatural, son los miembros de esa Iglesia a la que se quiere desprestigiar.

           

Dos son los aspectos inseparables en toda vocación sacerdotal, religiosa y consagrada: el don gratuito de Dios y la libertad responsable del hombre. La vocación es un don de la gracia divina, recibido a través de la Iglesia, en la Iglesia y para el servicio de la Iglesia. Respondiendo a la llamada de Dios, el hombre se ofrece libremente a Él en el amor. El solo deseo de llegar a ser sacerdote, religioso (a) o consagrado (a) no es suficiente y no existe un derecho a recibirlo. Compete a la Iglesia, responsable de establecer los requisitos necesarios para la recepción de los Sacramentos instituidos por Cristo, discernir la idoneidad de quien desea entrar en el Seminario, acompañarlo durante los años de la formación y llamarlo a las Órdenes Sagradas, si lo juzga dotado de las cualidades requeridas. Pero siempre dependerá de una respuesta libre, sincera y recta del candidato. Y esto no se puede olvidar.

jueves, septiembre 20, 2007

Gustavo Sánchez "Dios no ha creado el mal"

Gustavo Sánchez "Dios no ha creado el mal"

De Pensamiento Católico.

Hace cerca de un mes, la costa sur del Perú fue azotada por un fuerte terremoto que dejó centenares de muertos, heridos y miles de damnificados. Al poco tiempo, otro sismo aun más fuerte sacudió otra zona del Pacífico, esta vez en Asia. Ante situaciones como esta brotan innumerables cuestionamientos y reacciones: ¿por qué ocurren estas cosas?, ¿cuál es el sentido del sufrimiento?, ¿por qué parece que son los más pobres y débiles quienes más sufren? No es raro encontrar a quienes deciden alejarse de la fe en Dios sacudidos por estas preguntas.

Inaugurando una nueva sección, Pensamiento Católico entrevistó al teólogo peruano Gustavo Sánchez [1] y le consultó acerca de estos temas. A continuación reproducimos un extracto de la entrevista:



miércoles, septiembre 19, 2007

SAN JUAN CRISOSTOMO: EJEMPLO DE COHERENCIA DE VIDA

A mí San Juan Crisóstomo me parece muy actual, porque hay que utilizar el don de la palabra para convencer y llevar a las personas a la verdad, "mejor dicho" acompañarlas a la verdad. La coherencia de vida es un modo de diálogo mostrando la verdad de lo que uno predica.

Después vienen todas esas cosas humanas en las que "cariñosamente" discrepamos. Somos liberales pero amigos de los Santos. Y sin querernos jugar la vida eterna, nos gusta jugar con la vida terrena según los infinitos cauces posibles, todos ellos compatibles con el respeto al don de la vida, al creador de la vida y a las personas de carne y hueso. Construyamos para los hombres concretos un mundo más humano.

Y aprendamos de ese santo en época donde la palabra era diálogo y no dialéctica para confundir.


SAN JUAN CRISOSTOMO: EJEMPLO DE COHERENCIA DE VIDA

 

CIUDAD DEL VATICANO, 19 SEP 2007 (VIS).-Continuando con sus catequesis sobre los padres de la Iglesia, en la audiencia general de este miércoles, celebrada en la Plaza de San Pedro, Benedicto XVI habló sobre san Juan Crisóstomo.

 

  El Papa recordó que este año se cumple el decimosexto centenario de la muerte de san Juan Crisóstomo, nacido en el 349 en Antioquía de Siria, al sur de la actual Turquía. "Llamado Crisóstomo, es decir, "Boca de oro" por su elocuencia, se puede decir que vive todavía hoy a través de sus obras".

 

  "Ordenado diácono en el 381 y presbítero en el 386, se convirtió en un célebre predicador en las iglesias de su ciudad. (...) El 387 fue "el año heroico" de Juan, el de la llamada "revuelta de las estatuas". El pueblo abatió las estatuas imperiales en signo de protesta contra el aumento de los impuestos".

 

  El Santo Padre puso de relieve que el santo es "uno de los padres más prolíficos; de él se conservan 17 tratados, más de 700 homilías auténticas, los comentarios a Mateo y a Pablo y 241 cartas. No fue un teólogo especulativo. Transmitió la doctrina tradicional y segura de la Iglesia en una época de controversias teológicas suscitadas sobre todo por el arrianismo, es decir, la negación de la divinidad de Cristo".

 

  "Su teología -continuó- era exquisitamente pastoral. En ella era constante la preocupación por la coherencia entre el pensamiento expresado por la palabra y lo que se vive. Este es, en particular, el hilo conductor de las espléndidas catequesis, con las que preparaba a los catecúmenos a recibir el Bautismo".

 

  Benedicto XVI afirmó que "San Juan Crisóstomo se preocupó de acompañar con sus escritos el desarrollo integral de la persona, en las dimensiones física, intelectual y religiosa".

 

   En sus escritos, Crisóstomo destacaba la importancia de la infancia, "porque es cuando se manifiestan las inclinaciones al vicio y a la virtud y, por ello, es en esta edad cuando la ley de Dios tiene que ser grabada desde el inicio en el alma "como sobre una tabla de cera".

 

  "A la infancia -se lee en los escritos de san Juan Crisóstomo-, sigue el mar de la adolescencia, donde los vientos soplan violentos, porque es cuando crece la concupiscencia". Después se llega al noviazgo y al matrimonio. En este sentido, el santo afirma que "los esposos bien preparados cierran el camino al divorcio. Todo se desarrolla con alegría y se puede educar a los hijos en la virtud. Después, cuando nace el primer niño se forma un puente; los tres se convierten en una sola carne, porque el hijo une las dos partes y los tres constituyen "una familia, una pequeña iglesia"".

 

  Por último, el Papa recordó que el santo también se dirige en sus escritos a los fieles laicos, que "con el Bautismo asumen el oficio sacerdotal, real y profético. (...).Esta lección del Crisóstomo sobre la presencia auténticamente cristiana de los fieles laicos en la familia y en la sociedad sigue siendo todavía hoy más actual que nunca".



VIS 070919 (530)