domingo, julio 08, 2007

El mito del azar y la tiranía consiguiente

Nuestros laicistas con tal de eliminar a Dios como explicación tanto del principio de la creación como de su desarrollo, han encontrado una panacea, el AZAR. Un azar inteligente que ha logrado llevarnos por el camino del progreso.

Para ellos hay una "materia primigenia", informe y eterna... que está sin ninguna explicación, porque sí. Y no se sonrojan al pensar en ello. Es maravilloso el mundo actual, también lo sería en el estado "magmático" o en ese "botón de energía infinita", pero ¿y antes? Niegan que sigamos en el análisis del porqué y se empeñan en que pensemos sólo en el cómo funcionan las cosas.

Y, ¿cómo funcionan? Un relojero tendría la respuesta antes que esos progresistas soñadores. Para el relojero las piezas están dispuestas como un mecanismo perfecto, sin retrasos, sin imprevisiones, y da la ¡hora! y la da todos los días con el amanecer y el atardecer.

Para estos señores el azar es algo incuestionable, pero un azar que "curiosamente" asciende hacia la perfección del ser y que camina hacia ese superhombre que intentan con toda esa "genética hominicida", un superhombre sin conciencia moral, más inteligente y más saludable, instrumento sin espíritu crítico al servicio del Estado... ¿y después? Se acabó el progreso, ya están ellos para evitarlo.

Pero ese azar choca contra el canto del pájaro al amanecer... todos los días, contra la siesta del león al mediodía, todos los días; contra el amanecer, la llegada del verano, el ciclo lunar, la órbita planetaria... todos los días. ¡Qué azar tan monótono en sus repeticiones sucesivas!

Y niegan que haya providencia, que un creador haya creado a los seres y a las leyes que los rigen... pero siguen en su azarosa vida las leyes fijas de la vida. Hacen leyes en Boletines de papel o informático, incorporan policía estatal para controlar que todos cumplan esas leyes, y un sistema judicial incuestionable. Porque no pueden permitir el azar en la vida ordinaria.

El azar es mera escusa para negar a Dios y sustituir una ley que nos deja infinitos grados de libertad por una ley humana, creada por los negadores de Dios, que sólo nos deja la opción de pensar como ellos y la libertad de liarnos sexualmente con humanos y animales.

¿Azar? No son consecuentes. Les diría que si yo creyese en el azar esperaría con admiración todos los días, primero si me despierto como ser humano u otra cosa, y si está ahí la ventana o un muro... y si al mirar por la ventana me encuentro en la tierra que conozco o en el País de las Maravillas. País de las maravillas... no es ese el país de Alicia, ese tan maravilloso e inexistente que nos vende todos los días Zapatero.

Los muchachos del azar hablan de sueños, de mundos idílicos al tiempo que en el día al día hacen las leyes que nos tiranizan.

frid

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