Puntos de encuentro con un agnóstico tolerante:He recibido un comentario de mucho nivel al post anterior, en el que me preguntaba las razones de la esperanza que puede tener un ateo. Pero me he encontrado con algo que considero totalmente diferente, un planteamiento agnóstico. Y es razonable que no se identifique con lo que digo en mi artículo. La razón es obvia, son esencialmente dos planteamientos vitales diferentes.
El ateo es alguien que ha llegado a su camino; en mi opinión de modo simplificado, y afirma que Dios no existe ¿lo ha demostrado?, probablemente lo afirma desde su propia creencia.
El agnóstico es una persona que va de camino hacia la verdad, está en la duda. En ese aspecto coincide conmigo si bien yo soy creyente y, para mí el mundo me habla de su creador. Pero también me estoy preguntando continuamente el por qué de las cosas y su para qué; y muy en especial, me pregunto sobre el misterio del mal y del dolor, más aún ¿qué sentido tiene el dolor del inocente? Pero para esas preguntas intentaré, en otro momento, dar un poco de luz.
Pero aclaremos algunas de las preguntas y dudas. ¿Es peligroso el radicalismo religioso, más peligroso que el radicalismo ateo? Aquí yo sostengo dos tipos de radicalismo, el de la imposición a los demás y el de la vida siguiendo de un modo radical las enseñanzas religiosas.
El radicalismo de la imposición es nefasto, y ahí están los muertos de las guerras de religiones, la más sangrienta sin duda es la defensa de Occidente ante la extensión del Islam, que no se hizo por la fuerza de la palabra sino por la fuerza de las cimitarras. Y, en otro orden de cosas las recientes imposiciones de los paraísos marxistas que acaban invariablemente en los campos de exterminio o de reeducación. Hoy en día los grandes radicales son una versión del Islam que lleva al terrorismo feroz, los residuos del marxismo guerrillero o terrorista, y los intentos de imponer el laicismo como creencia desde las filas de partidos de índole socialista.
El radicalismo de la vida religiosa será excelso si la religión es excelsa. Un radical en la vida cristiana fue San Francisco de Asís, otra de nuestra época Teresa de Calcuta. A su manera, desde su talla intelectual, lo fue Juan Pablo II, y lo son todos los santos a los que la Iglesia ha puesto como modelo. Unos defendieron heroicamente su fe prefriendo morir a renunciar a su libertad, y dando un testimonio válido para la defensa de la libertad de todos los hombres. Otros se entregaron al servicio desinteresado del pobre, del enfermo, del ignorante; en definitiva, se entregaron hasta dar su vida en servicio de los demás hombres.
Para ese segundo radicalismo es preciso vivir una gran fortaleza, y por esa razón entiendo que Nietzche caricaturiza la religión cuando la ataca y la llama religión de los vencidos o de los corderos. Entiende por sumisión lo que es generosidad, entiende por culpabilidad lo que es el reconocimiento del hombre de la responsabilidad de sus actos y la capacidad que tiene de rectificar pidiendo perdón a aquel al que ha ofendido. Probablemente o ignoraba lo que era la religión católica o seguía en ese tema a sus vísceras más que a su cabeza.
Cuando se habla de Iglesia institucionalizada como algo que coarta la libertad es no entender la libertad que gozan los cristianos. Y en eso Nietzche y otros muchos no permiten que en religión se exija lo mínimo que se exige, por ejemplo, para formar parte de una institución como el ejército, la función pública, un colectivo profesional o un club deportivo.
Salvo las verdades de la religión, ese cristiano es tan libre como los demás en el ejercicio de sus deberes o derechos ciudadanos, de militar en un partido, de hacer unos estudios, de asociarse con otros ciudadanos. Me dirán ¿pero en el tema del aborto piensa que es un crimen, y todos los cristianos lo piensan? Yo le diría, y también otros muchos que no son cristianos, y casi todos los médicos sap en que el embrión es ya un individuo de la especie humana. ¿Y, en el tema de la educación, no es garantía de libertades que los católicos exijan el derecho de escoger centro educativo para todos?
De todos modos, alguien me dirá ¿y los diez mandamientos, no son una imposición? Pues mira por donde, estoy convencido que cualquier persona de bien llegaría a los mismos sin ser católico, de hecho son de la tradición judáica e incluso más antiguos, de los pueblos de la mesopotania primitiva. Si bien el gran avance judío es recopilarlos en las tablas de la ley y no dejarlos dispersos más difíciles de reconocer. Porque quien piensa que es bueno matar, desear y arrebatar la mujer al prójimo, mentir, deshonrar a sus padres, etcétera. Y, si existe Dios, ¿no es razonable honrarle?
Con respecto a que la religión es influida por la ciencia o viceversa, lo único que diré es lo mismo que Santo Tomás. No puede haber contradicción entre fe y razón porque es el mismo Dios creador el que se revela a los hombres. La actitud evolucionista, presupuesto más razonable según la ciencia, muestra el camino que sigue el Universo hasta nuestros días, pero no da razón de su origen. La creación divina es algo meta-científico, si bien coherente con el pensamiento científico. Y, en contraposición a algunos laicistas, que la Iglesia defienda que la ciencia no puede hacerlo todo es, sencillamente, lo mismo que la humanidad dijo a los nazis: no podéis utilizar a los judíos como cobayas. Los hombres tienen una dignidad por sí mismo que exige prohibir su manipulación.
Y si alguien me dice que no cree en Dios porque existe el mal, yo le comentará que eso no soluciona el problema del mal. Con Dios existe y puede tener un sentido; sin Dios ese mal ¿qué sentido tiene? Siendo Dios infinitamente bueno, ¿por qué permite el mal? Lo único que apunto, por ahora, es que el hombre libre (capaz de obrar bien o mal) es más perfecto que el hombre esclavo; y Dios lo quiere libre. Para reparar ese mal, según mi fe, Dios se encarnó y padeció en Jesucristo, el inocente entre los inocentes; y reparó por todos los males de los hombres. Ahora nos toca acogernos a ese perdón libremente. Y, en caso contrario, en la muerte se acaba el tiempo de la misericordia y comienza el de la justicia, una justicia que en la tierra no se da nunca.
frid