miércoles, agosto 30, 2006

Chesterton ya lo decía: si tu matrimonio no funciona, procura arreglarlo.

Chesterton ya lo decía: si tu matrimonio no funciona, procura arreglarlo.

De hecho es así como se hace con las cosas que tienen valor. Si tu casa tiene goteras: arreglas las tejas, no te cambias de vivienda. Si el reloj se para: vas al relojero a ver si con nuevas pilas sigue marcando las horas. Si se agota la gasolina del coche, no lo dejas abandonado en la calle, vas y repostas en la estación de servicio más próxima. Si tu bebé llora no vas y lo tiras por la ventana, si hay que darle el pecho o el biberón será una u otro el que pueda resolver el llanto.

La gente civilizada no suele tirar al traste las cosas que necesitan una reparación. Sin embargo, los divorcistas, como decía Chesterton, cuando oyen que un matrimonio no funciona, tienen la panacea: pues te separas. Yo te pregunto ¿has pensado en arreglarlo? Es seguro que eso es mucho más barato.

Como dice forumlibertas: en España los divorcios en 2005 llegaron a la escandalosa cifra de 140.000, un 10% más que el año anterior. Si se continúa ese ritmo el matrimonio va a ser como un campo minado que al menor grito o discusión repercute en separación y daño de los hijos.

Parece que ya no tenemos aguante, que nos hemos vuelto todos inflexibles o “perfectos” como para exigir al otro demasiado. Hay muchas escenas de separaciones derivadas de las comparaciones: la mujer real o el marido que yo veo todos los días arreglado y sin arreglar; frente al compañero de trabajo o la vecina, que siempre veo arreglados y de visita. La persona que me recuerda que debo comprar las bombillas o la persona que se desvive porque le muestre las fotos de la niña, como si esa persona quisiese más a la niña que su madre.

En definitiva: se ha levantado la voz de alerta. Hay muchos torpedos sociales que pueden hacer fracasar el matrimonio si uno no se da cuenta a tiempo; los sentimientos se apegan y es inevitable; los amigos mal aconsejan; la sociedad te vende la felicidad hipotética, porque no te habla del coste económico, afectivo y de salud que los divorcios provocan.

Jill Savage aconseja algo muy viejo: la prudencia, y da unos consejos que copio de www.forumlibertas.com , pero además de los consejos, considera qué puedes hacer cada día para alimentar el amor de la pareja:

Precaución 1: Elige sabiamente. Evita pasar tiempo innecesario con alguien del sexo opuesto. Por ejemplo, si buscas un entrenador personal en el gimnasio, elige mejor a alguien del mismo sexo que tú.

Precaución 2: Comparte sabiamente. Si un día te das cuenta de que estás compartiendo con alguien secretos e intimidades sobre ti y tu matrimonio que no ha compartido con tu esposo o que no lo haría, eso es una señal de alerta. Un lío emocional con alguien, incluso si no llega a ser sexual, también puede hacer mucho daño a la relación.

Precaución 3: Procura estar en sitios públicos. Haz el propósito de no citarte a solas con alguien del otro sexo. Si un compañero te invita a comer o a que le acompañes. haz que venga una tercera persona. No titubees en explicarle, si hace falta, que así lo has acordado con tu cónyuge. Puede servir para dar ejemplo.

Precaución 4: No seas inocente. La mayor parte de la gente que termina teniendo un lío no quería tenerlo; la infidelidad empieza como una relación inocente que termina alcanzando una profundidad emocional que cruza la línea de la fidelidad.

Precaución 5: Aumenta tu inversión en hogar. Los matrimonios fuertes se consiguen pasando tiempo juntos, riendo juntos, jugando juntos. Si no tienes citas con tu pareja, planea ya citas para los meses que vienen y haz que pasar tiempo juntos sea una prioridad.

Precaución 6: Presta atención a lo que piensas. Si todo el día estás pensando en los fallos de tu cónyuge, si el tiempo que dedicas a pensar en él o ella se centra en defectos y reproches, es fácil que cualquier otra persona pueda parecerte mejor y te atraiga. Haz una lista por escrito de los puntos fuertes que inicialmente te atrajeron de tu pareja. Aumenta el animar y apoyar y disminuye las críticas.

Precaución 7: No juegues a comparar. Todos tenemos malas costumbres, manías y errores. Es muy tramposo comparar a tu esposa o esposo con un nuevo conocido, porque al recién llegado no lo estamos viendo en el mundo real, en el mundo de compartir techo, cuidar niños a las tres de la mañana, cuadrar cuentas, etc...

Precaución 8: Busca ayuda. Buscar ayuda es un signo de fortaleza, no de debilidad. Busca ayuda quien está dispuesta a presentar batalla, es un primer paso de fuerza. Un terapeuta familiar cristiano, un buen consejero, etc... te darán una perspectiva serena, valiosa, para establecer nuevas estrategias para proteger o defender o reconstruir tu matrimonio.

Estos consejos, publicados en Christianity Today (verano 2006, Vol. 23, n2, pág. 42) son de Jill Savage ( www.jillsavage.org ), fundadora de www.hearts-at-home.org

2 comentarios:

Bilbo dijo...

Muy buen articulo, siempre enriqueciendo la vida (fe) de los demas mi estimado Frid.

Me preguntaba si puedo publicar algunos de tus articulos en los boletines que envio de Pensamiento Católico, claro esta siempre citandote como fuente.

Desde ya muchas Gracias

Omar Orozco
Pensamiento Católico

Bilbo dijo...

Hola Frid, muchas gracias por responder ¿cual es tu nombre completo?, te pregunto para ponerlo como credito al final del artículo que publique para Pensamiento Católico.

En Cristo y María
Omar Orozco